Si en la entrada anterior fui
fiel a mí mismo, con un disco moderno de un grupo nuevo de este siglo y tal,
esta semana voy a hacer de Rockologia y traigo un trabajo de esos de
basurilla ochentera que tan bien se le dan. Vale, como se suele decir de
Santillana del Mar, acabo de meter tres mentiras en una sola frase. Primero,
porque nunca llegaré al nivel de Manu, segunda mentira, que este LP no
es ochentero, es de finales de los 70. Y la tercera falacia, aunque esto ya es
subjetivo mío, no es para nada una basurilla. Es más, después de varias
escuchas, mi opinión es que estamos ante un álbum con mucho más nivel del que
su escasa repercusión podría hacer pensar.
Reconozco que hasta hace unos
meses no conocía a los canadienses Teaze. Sin embargo, vi una noticia en
alguna página web dedicada a la música que este mismo año la banda publicaba un
nuevo trabajo de estudio después de nada menos que cuarenta y seis años sin
editar material nuevo. Esto despertó mi curiosidad porque son muchos años. Me
busqué ese disco en una plataforma de streaming: Rev your engines. Y
flipé bastante con su hard rock clásico y la energía de unos tipos que
empezaron en esto de la música hace más de medio siglo y que no había oído en
mi vida. Justo por entonces mi amigo José Alfredo me llevó a la feria del
vinilo de Madrid. Estaba a punto de irme sin comprar nada porque los precios de
los discos de segunda mano me escandalizaron en esa edición. Pero fíjate, me
salió en una cubeta un LP de Teaze. No me había dado tiempo siquiera a
buscar en la discografía de ellos más allá de su nuevo lanzamiento. Pero me
dije, qué cojones, me lo llevo. Además, precisamente no era tan caro como el
resto que había visto. Y me siento afortunado de haber tomado esa decisión.
Teaze se formaron en Windsor,
Ontario, una ciudad canadiense que tiene una peculiaridad geográfica muy
interesante: basta cruzar el río Detroit para encontrarse en Michigan, más
concretamente en Detroit, una de las grandes capitales industriales y musicales
de Norteamérica. Por un lado estaban las fábricas de automóviles, el corazón de
la industria que convirtió a Detroit en la Motor City; por otro, una escena
musical que había dado al mundo desde el sonido Motown hasta nombres
fundamentales del rock estadounidense. Todo eso ayuda a entender a Teaze.
Aunque eran canadienses, crecieron con las mismas emisoras de radio, los mismos
conciertos y las mismas influencias que muchos músicos del otro lado de la
frontera. Es fácil imaginar que, además del olor de las fábricas, también les
llegaban los ecos de las guitarras que sonaban en Detroit, de Bob Seger,
Grand Funk, MC5, Ted Nugent. Escuchando One
Night Stands, esa conexión resulta completamente lógica. Su hard
rock melódico posee ese carácter directo, callejero y profundamente
norteamericano que los emparenta mucho más con bandas estadounidenses con un
sonido más pesado y crudo que con otros grupos canadienses de su generación,
aunque compartieran época con nombres tan importantes como Rush, Triumph
o April Wine. Yo tengo poco trabajadas estas bandas, apenas tengo
un disco de Triumph. Si tuviese que buscar un parecido de Teaze
con algo que controlase más, soltaría el nombre de Boston, aunque ya sé
que no eran canadienses.
Teaze estaba formado por Mike
Kozak a la batería y compositor de las letras, Brian Danter
al bajo y la voz y Mark Bradac y Chuch Price a las
guitarras. La composición de la música suele ir a cargo de Danter y Bradac. Y debutaron en 1976 con un disco de título Teaze y una
portada muy chula con la banda sujetando la Z de Teaze, con
buenas canciones hard, con Price y Bradac desplegando capa tras
capa de solos y riffs de guitarra (esa doble guitarra es el sello de la casa),
con Kozak destrozando los parches y Danter demostrando que está
sobrado vocalmente. Hasta se marcan un tema estilo Stryper antes de que
existiese Stryper (“Open my eyes”) con temática religiosa…quizás
un anticipo de la carrera como ministro del señor a la que en el futuro se
dedicaría Danter. En el 78 llegó On the loose que obtuvo un éxito
inesperado en el lejano oriente. Tanto que los canadientes grabaron un directo
en Japón. Y llegó el momento de editar un disco en USA que se suponía sería el
despegar internacional del grupo en 1979 con este One night stands. No
fue así. La compañía Capitol/Aquarius Records no apoyó el disco lo suficiente.
Por ejemplo, decidieron no editar singles. En fin, pasemos al disco, un gran
disco de hard rock, muy melódico, cargado de grandes estribillos, guitarrazos
por aquí y por allá…vamos, una especie proto AOR.
One Night Stands,
publicado en 1979, fue su tercer álbum de estudio y contó además con la
producción de Myles Goodwyn, líder de April Wine,
buscando jugar en ligas mayores.
La apertura con "Back
In Action" no puede ser más efectiva. Es uno de esos inicios
que captan la atención desde los primeros segundos. Además, cada vez que
escucho los versos iniciales no puedo evitar encontrar ciertas similitudes con Rob
Halford. Evidentemente, Brian Danter no posee el rango
vocal ni la espectacularidad que acabarían convirtiendo al cantante de Judas
Priest en una leyenda del heavy metal, pero sí percibo una forma similar
de atacar determinadas frases y un timbre agudo que me viene inmediatamente a
la cabeza cada vez que suena esta canción. Riff potente, teclados poderosos y
gran solo de guitarra. La energía continúa con "Young And
Reckless", un tema que representa perfectamente el espíritu de
la banda. Rock directo, guitarras dobles afiladas y un estribillo de esos que
parecen escritos para acompañar viajes en coche con las ventanillas bajadas,
cuando los coches no tenían aire acondicionado. Detecto cierto tufo funky en el
bajo. Aparece la faceta más melódica del grupo con "Heartless World",
una de las mejores interpretaciones vocales de Brian Danter, muy potente
y con un amplio registro. Tenemos un medio tiempo épico que comienza de
forma acústica para llegar a una explosión y volver a bajar con la
incorporación de un saxo, sí. De nuevo acústico para otra vez subir y terminar
con arreglos de cuerdas. Por cierto, no veo acreditados ni el saxo ni las
cuerdas. Sólo aparece que Danter, además del bajo toca el “moog bass
pedals” pero no creo que con sintetizadores se consigan esos efectos y en
internet no he encontrado nada (bueno, la IA te dice que está generado por el
moog pero creo que se lo inventa). Temarral, en serio. El disco merece la pena
sólo por este corte. Terminamos la cara A con “Red hot ready”, divertido
hard rock clásico, sin artificios y sincero, construido alrededor de un riff
efectivo y una interpretación llena de energía. ¿Pedimos algo más que eso? Yo
me lo estoy pasando teta hasta ahora.
Venga, a la cara B que arranca
con "Through The Years", que mantiene el nivel
general del disco gracias a una combinación muy equilibrada entre fuerza y
melodía, con ese muro de guitarras que construyen Bradac y Price.
Es una de esas canciones que, sin llamar excesivamente la atención al
principio, van creciendo con cada nueva escucha (tengo que revisar mis frases
creo que esta la uso demasiado a menudo). Después encontramos "Reach
Out", otro ejemplo de la facilidad que tenía la banda para
construir estribillos memorables. Aunque tiene un comienzo más heavy. escuchando
temas como este es por lo que pienso que Teaze poseía muchas de las
cualidades que pocos años después impulsarían el éxito de numerosas bandas de
AOR. "Loose Change" añade variedad al conjunto y
vuelve a demostrar el oficio que atesoraban los cuatro músicos, sonado tan
americanos como podría sonar Seger o los Doobie Brothers. El
cierre llega con "Touch The Wind", posiblemente
el corte más ambicioso del álbum. Tiene una atmósfera distinta al resto del
repertorio y deja entrever caminos que la banda podría haber explorado en
trabajos posteriores. Como despedida funciona perfectamente, deja un retrogusto
en el paladar muy agradable y me reafirma en mi convicción, dentro de mi
limitado conocimiento de este estilo de música, de que es un gran álbum que se
merece más atención ahora y se mereció mucho más en su momento.
Personalmente, sé que lo que más
me ha llamado la atención ha sido la voz de Danter, fantástico
técnicamente y que llega a todos los registros. Profundizando un poco más, y
tras muchas escuchas, merece muchísimo la pena fijarse en el trabajo de las
guitarras de Marc Bradac y Chuck Price. Muchas bandas de finales
de los setenta contaban con dos guitarristas, pero no siempre sabían aprovechar
esa circunstancia. A lo largo del álbum se percibe constantemente cómo ambos
músicos se complementan, alternando ritmos y melodías, construyendo armonías y
respondiéndose mutuamente sin necesidad de caer en exhibiciones innecesarias.
En algunos momentos parece casi una conversación musical; en otros, una pequeña
competición amistosa por ver quién encuentra el arreglo más inspirado. El
resultado es un sonido mucho más rico de lo que podría parecer en una escucha
superficial. Aunque quizás también fue la razón de su poco éxito: sus canciones
no sonaban tan duras.
Antes de pasar a la historia
posterior de la banda, hablar sobre mi edición: reedición canadiense pero de la
época de publicación, más o menos, por lo que se lee en la portada, que es una
foto de los cuatro integrantes con una postal de Nueva York de fondo con el
puente de Brooklyn y las torres gemelas, a saber la razón y con unos maniquís
blancos. La contraportada, evaluar vosotros qué significa.
Tras el poco éxito de este álbum,
en 1980 publicaron en Canada Body shots y decidieron separarse. Danter
se convirtió en ministro religioso. Sin embargo, en 2019 el grupo se reunió
para varios conciertos siendo reemplazado en la guitarra Chuck Price,
que aparecía como invitado para tocar los bises) por Charlie Lambrick.
Quedaron tan contentos que tras la pandemia decidieron hacer una gira por
Europa que terminó registrada en un disco en directo, Live in Liege. A
la vuelta de aquellos conciertos, decidieron entrar al estudio. Sin embargo,
para esta nueva aventura, el batería Mike Kozak dejó su sitio a Jim
Bonventre pues estimaba que su tiempo de rockandrolear había pasado, y
prefería quedarse tranquilo con su familia en casa. Pero lo que es la vida, en
los primeros conciertos de presentación del disco de este 2026 Rev your
engines, por un accidente de Bonventre, Kozak volvió a
hacerse cargo de los parches hasta la recuperación del bueno de Jim, eso
sí, variando un poco el setlist dándole más peso a los éxitos pasados en vez de
las nuevas canciones. Todo porque el show continuase. Mi recomendación,
escuchad el álbum de 2026 (que incluye una versión del Man on the silver mountain con sorpresa final), que es el que yo había escuchado antes de hacerme
con este One Night stands. Soy un analfabeto hardrockeriano, pero me
apostaría que es uno de los mejores discos de hard rock del año sin haber escuchado
casi discos de ese estilo de este año jeje.
Bueno, tras todo este tocho
vendiendo a Teaze, lo más normal es que no haya descubierto nada nuevo a
los asiduos del blog y que los tengan más que controlados. A los menos asiduos
o más torpes como yo, espero que sí les haya sorprendido.
Buen finde a todos.


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