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Teaze - One Night Stands (1979, Aquarius Records)

 





Si en la entrada anterior fui fiel a mí mismo, con un disco moderno de un grupo nuevo de este siglo y tal, esta semana voy a hacer de Rockologia y traigo un trabajo de esos de basurilla ochentera que tan bien se le dan. Vale, como se suele decir de Santillana del Mar, acabo de meter tres mentiras en una sola frase. Primero, porque nunca llegaré al nivel de Manu, segunda mentira, que este LP no es ochentero, es de finales de los 70. Y la tercera falacia, aunque esto ya es subjetivo mío, no es para nada una basurilla. Es más, después de varias escuchas, mi opinión es que estamos ante un álbum con mucho más nivel del que su escasa repercusión podría hacer pensar.

Reconozco que hasta hace unos meses no conocía a los canadienses Teaze. Sin embargo, vi una noticia en alguna página web dedicada a la música que este mismo año la banda publicaba un nuevo trabajo de estudio después de nada menos que cuarenta y seis años sin editar material nuevo. Esto despertó mi curiosidad porque son muchos años. Me busqué ese disco en una plataforma de streaming: Rev your engines. Y flipé bastante con su hard rock clásico y la energía de unos tipos que empezaron en esto de la música hace más de medio siglo y que no había oído en mi vida. Justo por entonces mi amigo José Alfredo me llevó a la feria del vinilo de Madrid. Estaba a punto de irme sin comprar nada porque los precios de los discos de segunda mano me escandalizaron en esa edición. Pero fíjate, me salió en una cubeta un LP de Teaze. No me había dado tiempo siquiera a buscar en la discografía de ellos más allá de su nuevo lanzamiento. Pero me dije, qué cojones, me lo llevo. Además, precisamente no era tan caro como el resto que había visto. Y me siento afortunado de haber tomado esa decisión.

Teaze se formaron en Windsor, Ontario, una ciudad canadiense que tiene una peculiaridad geográfica muy interesante: basta cruzar el río Detroit para encontrarse en Michigan, más concretamente en Detroit, una de las grandes capitales industriales y musicales de Norteamérica. Por un lado estaban las fábricas de automóviles, el corazón de la industria que convirtió a Detroit en la Motor City; por otro, una escena musical que había dado al mundo desde el sonido Motown hasta nombres fundamentales del rock estadounidense. Todo eso ayuda a entender a Teaze. Aunque eran canadienses, crecieron con las mismas emisoras de radio, los mismos conciertos y las mismas influencias que muchos músicos del otro lado de la frontera. Es fácil imaginar que, además del olor de las fábricas, también les llegaban los ecos de las guitarras que sonaban en Detroit, de Bob Seger, Grand Funk, MC5, Ted Nugent. Escuchando One Night Stands, esa conexión resulta completamente lógica. Su hard rock melódico posee ese carácter directo, callejero y profundamente norteamericano que los emparenta mucho más con bandas estadounidenses con un sonido más pesado y crudo que con otros grupos canadienses de su generación, aunque compartieran época con nombres tan importantes como Rush, Triumph o April Wine. Yo tengo poco trabajadas estas bandas, apenas tengo un disco de Triumph. Si tuviese que buscar un parecido de Teaze con algo que controlase más, soltaría el nombre de Boston, aunque ya sé que no eran canadienses.

Teaze estaba formado por Mike Kozak a la batería y compositor de las letras, Brian Danter al bajo y la voz y Mark Bradac y Chuch Price a las guitarras. La composición de la música suele ir a cargo de Danter y Bradac. Y debutaron en 1976 con un disco de título Teaze y una portada muy chula con la banda sujetando la Z de Teaze, con buenas canciones hard, con Price y Bradac desplegando capa tras capa de solos y riffs de guitarra (esa doble guitarra es el sello de la casa), con Kozak destrozando los parches y Danter demostrando que está sobrado vocalmente. Hasta se marcan un tema estilo Stryper antes de que existiese Stryper (“Open my eyes”) con temática religiosa…quizás un anticipo de la carrera como ministro del señor a la que en el futuro se dedicaría Danter. En el 78 llegó On the loose que obtuvo un éxito inesperado en el lejano oriente. Tanto que los canadientes grabaron un directo en Japón. Y llegó el momento de editar un disco en USA que se suponía sería el despegar internacional del grupo en 1979 con este One night stands. No fue así. La compañía Capitol/Aquarius Records no apoyó el disco lo suficiente. Por ejemplo, decidieron no editar singles. En fin, pasemos al disco, un gran disco de hard rock, muy melódico, cargado de grandes estribillos, guitarrazos por aquí y por allá…vamos, una especie proto AOR.

One Night Stands, publicado en 1979, fue su tercer álbum de estudio y contó además con la producción de Myles Goodwyn, líder de April Wine, buscando jugar en ligas mayores.



La apertura con "Back In Action" no puede ser más efectiva. Es uno de esos inicios que captan la atención desde los primeros segundos. Además, cada vez que escucho los versos iniciales no puedo evitar encontrar ciertas similitudes con Rob Halford. Evidentemente, Brian Danter no posee el rango vocal ni la espectacularidad que acabarían convirtiendo al cantante de Judas Priest en una leyenda del heavy metal, pero sí percibo una forma similar de atacar determinadas frases y un timbre agudo que me viene inmediatamente a la cabeza cada vez que suena esta canción. Riff potente, teclados poderosos y gran solo de guitarra. La energía continúa con "Young And Reckless", un tema que representa perfectamente el espíritu de la banda. Rock directo, guitarras dobles afiladas y un estribillo de esos que parecen escritos para acompañar viajes en coche con las ventanillas bajadas, cuando los coches no tenían aire acondicionado. Detecto cierto tufo funky en el bajo. Aparece la faceta más melódica del grupo con "Heartless World", una de las mejores interpretaciones vocales de Brian Danter, muy potente y con un amplio registro. Tenemos un medio tiempo épico que comienza de forma acústica para llegar a una explosión y volver a bajar con la incorporación de un saxo, sí. De nuevo acústico para otra vez subir y terminar con arreglos de cuerdas. Por cierto, no veo acreditados ni el saxo ni las cuerdas. Sólo aparece que Danter, además del bajo toca el “moog bass pedals” pero no creo que con sintetizadores se consigan esos efectos y en internet no he encontrado nada (bueno, la IA te dice que está generado por el moog pero creo que se lo inventa). Temarral, en serio. El disco merece la pena sólo por este corte. Terminamos la cara A con “Red hot ready”, divertido hard rock clásico, sin artificios y sincero, construido alrededor de un riff efectivo y una interpretación llena de energía. ¿Pedimos algo más que eso? Yo me lo estoy pasando teta hasta ahora.



Venga, a la cara B que arranca con "Through The Years", que mantiene el nivel general del disco gracias a una combinación muy equilibrada entre fuerza y melodía, con ese muro de guitarras que construyen Bradac y Price. Es una de esas canciones que, sin llamar excesivamente la atención al principio, van creciendo con cada nueva escucha (tengo que revisar mis frases creo que esta la uso demasiado a menudo). Después encontramos "Reach Out", otro ejemplo de la facilidad que tenía la banda para construir estribillos memorables. Aunque tiene un comienzo más heavy. escuchando temas como este es por lo que pienso que Teaze poseía muchas de las cualidades que pocos años después impulsarían el éxito de numerosas bandas de AOR. "Loose Change" añade variedad al conjunto y vuelve a demostrar el oficio que atesoraban los cuatro músicos, sonado tan americanos como podría sonar Seger o los Doobie Brothers. El cierre llega con "Touch The Wind", posiblemente el corte más ambicioso del álbum. Tiene una atmósfera distinta al resto del repertorio y deja entrever caminos que la banda podría haber explorado en trabajos posteriores. Como despedida funciona perfectamente, deja un retrogusto en el paladar muy agradable y me reafirma en mi convicción, dentro de mi limitado conocimiento de este estilo de música, de que es un gran álbum que se merece más atención ahora y se mereció mucho más en su momento.



Personalmente, sé que lo que más me ha llamado la atención ha sido la voz de Danter, fantástico técnicamente y que llega a todos los registros. Profundizando un poco más, y tras muchas escuchas, merece muchísimo la pena fijarse en el trabajo de las guitarras de Marc Bradac y Chuck Price. Muchas bandas de finales de los setenta contaban con dos guitarristas, pero no siempre sabían aprovechar esa circunstancia. A lo largo del álbum se percibe constantemente cómo ambos músicos se complementan, alternando ritmos y melodías, construyendo armonías y respondiéndose mutuamente sin necesidad de caer en exhibiciones innecesarias. En algunos momentos parece casi una conversación musical; en otros, una pequeña competición amistosa por ver quién encuentra el arreglo más inspirado. El resultado es un sonido mucho más rico de lo que podría parecer en una escucha superficial. Aunque quizás también fue la razón de su poco éxito: sus canciones no sonaban tan duras.

Antes de pasar a la historia posterior de la banda, hablar sobre mi edición: reedición canadiense pero de la época de publicación, más o menos, por lo que se lee en la portada, que es una foto de los cuatro integrantes con una postal de Nueva York de fondo con el puente de Brooklyn y las torres gemelas, a saber la razón y con unos maniquís blancos. La contraportada, evaluar vosotros qué significa.

Tras el poco éxito de este álbum, en 1980 publicaron en Canada Body shots y decidieron separarse. Danter se convirtió en ministro religioso. Sin embargo, en 2019 el grupo se reunió para varios conciertos siendo reemplazado en la guitarra Chuck Price, que aparecía como invitado para tocar los bises) por Charlie Lambrick. Quedaron tan contentos que tras la pandemia decidieron hacer una gira por Europa que terminó registrada en un disco en directo, Live in Liege. A la vuelta de aquellos conciertos, decidieron entrar al estudio. Sin embargo, para esta nueva aventura, el batería Mike Kozak dejó su sitio a Jim Bonventre pues estimaba que su tiempo de rockandrolear había pasado, y prefería quedarse tranquilo con su familia en casa. Pero lo que es la vida, en los primeros conciertos de presentación del disco de este 2026 Rev your engines, por un accidente de Bonventre, Kozak volvió a hacerse cargo de los parches hasta la recuperación del bueno de Jim, eso sí, variando un poco el setlist dándole más peso a los éxitos pasados en vez de las nuevas canciones. Todo porque el show continuase. Mi recomendación, escuchad el álbum de 2026 (que incluye una versión del Man on the silver mountain con sorpresa final), que es el que yo había escuchado antes de hacerme con este One Night stands. Soy un analfabeto hardrockeriano, pero me apostaría que es uno de los mejores discos de hard rock del año sin haber escuchado casi discos de ese estilo de este año jeje.

Bueno, tras todo este tocho vendiendo a Teaze, lo más normal es que no haya descubierto nada nuevo a los asiduos del blog y que los tengan más que controlados. A los menos asiduos o más torpes como yo, espero que sí les haya sorprendido.



Buen finde a todos.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 


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