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John Cougar - American Fool (1982, Mercury Records)

 


 


Aún no he terminado mi trilogía sobre discos que me descubrieron el heavy pero, al no tener preparada la siguiente entrada y recordarnos el otro día un exbloguero (bueno, si has escrito una vez aquí, sigues siendo bloguero del #FFVinilo para siempre), Iñigo “Rock ‘N’ Talk”, que este disco cumple esta semana 44 años, pues voy a intentar escribir algo rápido sobre él. Además de recordarlo, también se marcó un par de temitas en su canal de twitter o X o como lo llaméis.





Os he hablado en alguna ocasión de los vinilos que recibió mi hermano Carlos a cambio de una deuda monetaria en el negocio familiar. Predominantemente de blues, jazz, folk y algunos discos más conocidos. Este Lp en concreto no sé si su dueño lo adquirió por su vertiente folk americana o entraba dentro de esos discos comerciales. En realidad, creo que era uno de los más modernos de aquella colección. En fin, fue uno de los que solía yo pincharme en el tocata cuando no estaba mi hermano. Por desgracia ese ejemplar no se “deslizó” a mi colección particular. Pero hace un tiempo lo vi en una cubeta de segunda mano, cuando la segunda mano de vinilos no te vaciaba la cartera en un santiamén, y lo adopté previo pago de unos irrisorios euros. Creo recordar que aquel plástico era versión española, pero este que tengo yo está fabricado en Paises Bajos.

De John (ya sea Cougar, Cougar Mellencamp o Mellecamp) tenía algún conocimiento de mis videos VHS (recuerdo especialmente el “Pop Singer”) pero no tenia ni idea de su pasado. Fue pinchar este vinilo y flipar con sus dos primeras canciones, temas que había escuchado en la radio o en películas sin saber quién era el artista. Me quedé prendado desde el primer momento con esa música estilo Bruce Springsteen (si la escucha hubiese sido un par de años más tarde, también lo habría comparado a Petty, lógicamente). Lo tuve durante mucho tiempo grabado en una TDK y sus canciones solían caer en los recopilatorios que me hacía en cintas de 90 minutos…Cómo me arrepiento de tirarlas todas a la basura. Y esos recuerdos, esas sensaciones, son las que me gobernaban cuando compré el disco hace unos años. Cuando no eres un coleccionista, creo que es la mejor manera de incrementar tus estantes de vinilos.



American Fool, ya lo hemos insinuado, fue publicado en abril de1982, y fue el trabajo que convirtió definitivamente a Mellencamp en una estrella. No solo alcanzó el número uno en Estados Unidos, sino que además le valió un Grammy Award por “mejor interpretación vocal masculina de rock”. Es curioso pensar que este tipo, al que hoy asociamos con la América profunda y el heartland rock más auténtico, empezó casi como un producto prefabricado por su discográfica, que incluso le “bautizó” como John Cougar (batacazo incluido en su primer trabajo). Aquí, sin embargo, ya empieza a verse al artista que quería y que llego a ser (no en vano ya firma las canciones en este disco como Cougar Mellencamp).



No toméis muy en serio lo que voy a escribir a continuación pues creo que voy a dejar hablar a mi yo de 18 años. Ahí va. El arranque del disco es simplemente demoledor. “Hurts So Good” es puro nervio, un tema directo, pegadizo, de esos que se te quedan desde la primera escucha. Fue el primer single del álbum y probablemente la puerta de entrada para muchos como fue mi caso: esa primera canción hizo que siguiese escuchando el disco. Qué afortunado fui al hacerlo porque, de repente, abriría los ojos y los oídos como platos ante el rasgeo de la guitarra que abre la segunda canción (“hostia, esto me suena”): llega “Jack & Diane”, que es otra liga: una historia de adolescencia en la América rural, con ese famoso “suckin’ on chili dogs” que se te queda grabado para siempre. Como fue en mi caso, es una de esas canciones que trascienden al artista, que forman parte de la cultura popular, aunque no sepas quién la canta, pero yo en ese momento ya pude ponerle nombre: “oh yeah, Life goes on”. Número uno en la lista USA y su canción más emblemática sin duda. El tercer corte, “Hand to hold on”, mantiene el tipo con su rock accesible, pero con alma y optimismo que tan bien refleja John en esta etapa de su música. Un poco menos de pulido comercial tiene “Danger list”, más seria que las tres precedentes, más Petty. Pero a pesar de faltarle ese brillo, la canción es fantástica. Y como colofón a una primera cara celestial, “Can you take it”, con más ritmo, armónica incluida para darle un enfoque más rockero y actitud casi desafiante, como si el disco necesitara ese pequeño empujón antes de darle la vuelta al plástico. Y se lo damos, claro que sí. Y “Thundering hearts” sigue por los mismos derroteros, con un riff y una base sólidos como rocas. Me gusta bastante el estribillo con lo sencillo que es pero esa subida y esa bajada me engancha, y más cuando entran los coros, uno que es básico, qué se le va a hacer. “China Girl” (ojo, nada que ver con la de Bowie) es más directa, más de bar de carretera, más Seger, podríamos decir. Pero reconozco que su escucha me resulta placentera. Ah, es el único corte que no escribió el amigo Mellencamp. Luego llega “Close Enough”, que siempre me ha parecido una de esas canciones que se escapan un poco de la primera impresión del disco y ganan con la escucha. Musicalmente tiene un aire más contenido, casi engañoso, pero en el fondo es puro amor por el rock and roll. No es una celebración grandilocuente, sino más bien una especie de declaración desde dentro, como si John Cougar mirase a su propia relación con la música: imperfecta pero tan intensa como para seguir ahí. Tiene ese punto casi autobiográfico, de seguir adelante aunque no todo encaje del todo, y ahí es donde gana fuerza: “I'm close enough for a little rock and roll”.  Aunque en reediciones más modernas existe un bonus track rockero, del mismo título que el LP, el último corte es para “Weakest moments”. Para mi gusto, el cierre con una balada no es el más adecuado y “Weakest moments” me deja un pequeño mal sabor de boca porque me lo estaba pasando genial, no porque sea una mala canción. Pero  bueno, es un final de disco introspectivo y melancólico y casi te puedes imaginar cómo cae el telón del escenario al terminar.



Vale, ya habéis visto que he interrumpido y de vez en cuando he complementado la escritura de mi yo de juventud, metiendo referencias musicales que por aquel entonces no conocía, pero sé que me lo vais a perdonar.

De los músicos acreditados, sólo conozco a Ken Aronoff en la batería. Creo que es más una banda de acompañamiento, una banda de verdad más que músicos de estudios. A la producción, junto con el mismo Cougar Mellencamp, está Don Gehman que, según Mellencamp, fue clave en pulir ese sonido directo pero accesible, sin perder el nervio rockero. En los ochenta también trabajó con REM y en los noventa triunfó con Hootie & the Blowfish y Tracy Chapman. Por ahí encontré que participó en los proyectos del Hysteria y el Pyromania de los Leppard, pero no estoy seguro que fuese así.

En cuanto a resultados, el disco fue un auténtico bombazo. American Fool alcanzó el número 1 en el Billboard 200 y se mantuvo allí varias semanas, algo que no era precisamente fácil en aquella época. Además, vendió millones de copias (terminaría superando ampliamente el multiplatino en Estados Unidos), consolidando definitivamente a Mellencamp como una figura de primer nivel.

Los singles también funcionaron de maravilla: “Jack & Diane” llegó al número 1 en el Billboard Hot 100, mientras que “Hurts So Good” se quedó en el 2 y fue uno de los grandes éxitos del año. De hecho, este último fue el que le valió el Grammy Award que dije antes, cerrando el círculo de un disco que pasó de ser “uno más” en su carrera a convertirse en el punto de inflexión definitivo.

Visto con perspectiva, no es solo que vendiera mucho o que colocara hits en las listas: es que marcó el momento en el que John Mellencamp dejó de ser “John Cougar” impuesto por la industria para empezar a convertirse, poco a poco, en el artista con identidad propia que vendría después.

Y para terminar, tardé siglos en darme cuenta que la portada era motera. Ni siquiera la metí en mi lista de portadas moteras que hice aquí, aquí y aquí. Para la próxima si alguna vez lo retomo…

 

 

 

Comentarios

  1. Pues bueno, como siempre, estupenda la conexión emocional con la obra que expresas con tanto sentimiento. Te imagino echando una lagrimilla nostálgica mientras dabas forma a la entrada. En cuanto al aspecto musical, un american rock con ramalazos setenteros (en los KISS iniciales más rockeros advierto ese tipo de sonidos, quizás porque bebían de las mismas influencias), fácil de escuchar, con calidad innegable y bastantes tintes springsteenianos, aunque con la suficiente personalidad como para no parecer un sosias del de New Jersey. Me ha parecido entretenido, pero tampoco me ha provocado un prurito revisionista. Me quedo con Hurts so good, la estupenda Can you take it y Thundering hearts. Un abrazo. KING

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    1. Pues si te ha hecho pasar un buen rato, misión cumplida.

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  2. Menudo discazo que traes hoy colega! Me encanta! Mellencamp tiene algo que lo diferencia de todos los demás, me gusta menos que Petty pero más que The Boss por ejemplo, y sobre todo sus fans no son tan irritantes :) No sé, creo que lo has analizado a la perfección, la colección de temazos quita el hipo. Todos los discos que grabó en los 80 son fundamentales pero mi preferido de los que controlo de este tío es del 91 (Whenever We Wanted).
    Saludos!

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  3. Qué joya este disco. Me alegro de que lo hayas traído y explicado tan bien, con tu parte emocional y los imprescindibles datos y puentes a otros artistas. A mí Mellencamp me encanta y le discute el trono a cualquier otro artista de los que nombras con obras como esta. Ya le traje una vez por aquí; repetiré 😉 Un abrazo.

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  4. Anónimo4/5/26 09:17

    Este es un discazo de Mellencamp, junto a Uh Huh y Scarecrow. Imprescindible.

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