Ir al contenido principal

Onslaught - In search of sanity (London Records, 1988)

 



En las Islas Británicas correteaban de escenario en escenario, con más o menos suerte, bandas como Cerebral Fix, Sabbat, Deathwish, Slammer, Xentrix, Hydra Vein, Acid Reign, Anihilated, Virus o estos que hoy traigo, Onslaught. Todas, más o menos, podían catalogarse dentro del underground metalero, unas más thrashers, otras más punk, otras más heavies. Hacerse un hueco ahí era difícil, con el poderío cada vez más notorio de la escena yanqui (Slayer, Anthrax, Metallica, Testament, Megadeth) y las bandas del continente empujando (Kreator, Sodom). 

Tras dos discos y muchos cambios (un cantante en cada uno de ellos y también de bajista o guitarristas) los muchachos de Onslaught firmaron un contrato con London Records y se sentían esperanzados: sus nuevos jefes tenían un acuerdo con Universal para la distribución. Pero siempre hay un “pero”. Tanto poder tienes, tanto decides. Y la nueva compañía puso sus condiciones. La primera, cambiar de cantante; adiós Sy Keeler, bienvenido Steve Grimmet (Grim Reaper). La segunda, el productor; Stephan Galfas venía de trabajar con Meat Loaf, John Waite o Stryper y ese mismo año se encargó del Destiny de Saxon. Estaba clara la deriva “amable” que se quería dar al nuevo disco de Onslaught. De ser un remedo británico de Slayer a convertirse en una especie de Metallica de la NWOBHM. La tercera, y última por ahora, tiene que ver con el proceso de composición y los arreglos. Nige Rockett, guitarrista principal y gurú de las obras anteriores, se dedicó a parir riffs y melodías que derivaron en una música “moderna” con cierta influencia del sonido yanqui de Metallica o Anthrax, principalmente. Contando, además, con un cantante de registro más brillante y, reconozcámoslo, con mejor técnica, había que aprovecharlo. En resumen: el tamiz de London Records convirtió a Onslaugh en su tercera versión, ni mejor ni peor.



Así, Grimmet a la voz, Rockett y Rob Trottman a las guitarras, James Hinder al bajo y Steve Grice a las baterías, parieron un excelente disco. Grimmett canta mejor que nunca, las guitarras suenan heavies y se armonizan muy bien y la producción, como no podía ser de otro modo, es muy limpia. Cierto es que bajo y baterías carecen del punch que se espera de una banda de thrash o que los coros son demasiado “bonitos” en ocasiones. Es el mercado amigo. No resulta raro imaginar a esos fans que llamaron traidores a Metallica por grabar …And Justice for All renegar de estos Onslaught.


El arranque no invita precisamente a engancharse al disco. Habrá pocas obras de las que os diga que su tema inicial es el peor del álbum. Este es el caso. La mezcla de sonidos, efectos y ruidos iniciales mezclado con voces ultratúmbicas durante cinco minutos… obra del productor. Mala idea. Pongamos que te la saltas y comienzas en el magnífico riff de In search of sanity, su batería machacante y la sucesión de solos: un tema ganador, fantástico, con un toque progresivo y una línea vocal melódica que encaja perfectamente. Shellshock está lleno de momentos shredder, cambios de ritmo y todos los ingredientes de un buen tema thrashero, quizá el más alineado con su obra anterior. El largo desarrollo inicial da paso a una cuidada agresividad de Grimmet “are these the eyes of a madman/that see a crumbling sky/reaching out for the answer”. Más caña en Lightning war, donde el juego de las dos guitarras llama poderosamente la atención. La influencia de los Metallica de Fight fire with fire o, incluso, de los Megadeth de Peace sells me parece clarísima. Y ojito a la parte solista. A estos tres cortes de siete minutos sigue, para cerrar la cara, una versión de AC/DC que ya editaran como single con el anterior cantante, Let there be rock. Qué queréis que os diga: resultona es la cover, pero no creo que aporte gran cosa al Universo thrasher. De hecho, en su disco anterior sonaba un tema titulado Let there be death. Supongo que en mitad de un concierto un poco de rocanrol brutote sentaría muy bien. A darle la vuelta al disco.


Nos encontramos los temas más largos de su carrera. En primer lugar, los más de ocho minutos de Blood upon the ice y su colección de riffs, un toque sofisticado y buenos cambios. Welcome to dying sigue los parámetros de medio tiempo metalero con momentos de desmelene. Me resulta excelente, pero cansina. Unos minutillos menos de desvarío la hubieran convertido en un corte más “escuchable”. Aun así, un aplauso al trabajo de estos chavales, en especial la primera parte. Cierra con el metrónomo a tope y el doble bombo Power play para que agitemos nuestras cabezas y saltemos hasta reventarnos las botas. Una última muestra de virtuosismo por parte de Rockett, por cierto.


Tras su salida, hubo cales y arenas. El álbum entró por primera vez en los charts del Reino Unido (hasta el puesto 46) y el single inicial (la versión de AC/DC) alcanzó el puesto 50. Editaron Shellshcok y Wellcome to my dying con peores resultados. Giraron con Annihilator, Xentrix, Slammer o Sabbat, entre otros, principalmente por sus islas. Sin embargo, con un disco más del gusto del mercado emergente y con una compañía con posibilidades podrían haber dado el salto definitivo, pero no fue así. Apenas un año después volvieron a cambiar de cantante (Tony O’Hara). La oportunidad pasó volando y la banda acabó disuelta.



Como curiosidad, Steve Grimmet formó en 2011, junto a otros ex-miembros de Onslaught, la banda The Sanity Days. Editaron un disco de canciones nuevas en 2015 titulado Evil beyond beliver. 

La edición que comparto es la original de época, edición british, con su insert y todo. La portada me resulta curiosa: llamativa y relacionada, en cierto modo, con el título, esa “búsqueda de la cordura”: una habitación acolchada con dos relojes dalinianos.

Disfrutad del fin de semana, gentuza.







Comentarios

  1. Pues como en el caso de Nazareth, conozco y he escuchado a la banda pero tampoco está en mi lista de favoritas. A mi siempre me han gustado The Force y el Sounds of violence y aunque este tiene un sonido bastante diferente, me parece un estupendo álbum, aunque en alunos momentos parezcan una banda tributo a Metallica. De hecho es otro de esos que siempre he pensado que si me lo encontraba en una feria del disco a buen precio me lo pillaba. Eso sí, te doy la razón en lo del primer tema. Primero parece que es una intro muy del estilo de esos años, pero avanza la canción y no arranca... durante más de cinco minutos. Un tema que sobra totalmente, sin duda. En fin, otra estupenda entrada y un buen vinilo para este fin de semana. Me los programo. Un abrazo y buen fin de semana. KING

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Muchas bandas de la época y el género viraron a sonidos más "amables". No sólo el éxito de Metallica influyó, claro, pero seguro que fue el pistoletazo para las discográficas que llevaban a este tipo de bandas. A mí me gusta mucho, quizá más que los anteriores, y, como tú dices, lo encontré a un precio razonable y a la saca. A rellenar hueco en la apretada estantería 🤣 Abrazo de vuelta.

      Eliminar
    2. Se trata de un buen disco, pero nunca me ha enganchado por alguna razón. Sin duda, el exceso de duración de los temas no ayuda. Tampoco el descarado "homenaje" a Metallica en algunas partes del disco. En "Blood upon the ice" calcan sin rubor los riffs del estribillo de "Master of Puppets". Literal. Lo de la Intro/primer tema que comentáis King y tu, estoy de acuerdo, es de juzgado de guardia, 5 minutos de ruidos varios sin sentido. Cuando escuchas el disco por primera vez y llegas al segundo tema, ya llegas cabreado. Aquí se tendría que aplicar la frase: "No hay una segunda oportunidad para una buena primera impresión". Pero al final, el disco tiene más luces que sombras. Como dices, Steve Grimmet canta mejor que nunca (y mira que me gusta con Grim Reaper). Me ha gustado tu entrada (genial, como siempre) y le voy a dar unas vueltas al disco. También, porque me lo voy a tener que empapar sí o sí. :) En "El Fantasma de la Ópera Radio" tenemos previsto un programa especial de este disco con una entrevista en exclusiva a Nige Rockett que tenemos apalabrada. Un abrazo Master!!

      Eliminar
    3. Ya tenéis mi opinión para el especial entonces. Cobro por sonrisas, ya tú sabes. El disco es bueno por sí mismo. Si dejáramos de valorar lo que suena a otra cosa no escucharíamos casi a nadie. Una alegría verte por aquí. Un abrazo.

      Eliminar

Publicar un comentario

Otros crímenes...

Halestorm - The Strange Case Of... (2012, Atlantic Records)

    Retorno el siglo XXI de nuevo al blog, que esto se llena de señoros y señoras que ya peinan canas o ni eso. Y, además, vuelvo a traer una voz femenina, que ha pasado mucho tiempo desde la última vez. Y no es una voz cualquiera. Posiblemente es la mejor voz femenina del rock de este siglo. Bueno, quizás no es la mejor, pero tampoco las hay mejores. Y si hace unas cuantas entradas hablaba por aquí de  Cher ,  Alannah Myles  o  Melissa Etheridge , hoy toca una artista que recoge parte de esa herencia de mujeres con personalidad al frente de una banda de rock, pero llevándola a terrenos más duros y contemporáneos. Hablo de  Lzzy Hale  y de sus  Halestorm . Aunque, según ella misma y nosotros, tiene más influencia de Sebastian Bach de Skid Row o de Joan Jett , que de esas frontwomen. Para quien no los conozca, Halestorm nacen en Pennsylvania alrededor de los hermanos  Lzzy Hale  y  Arejay Hale , que empezaron a tocar ...

Rush - Hold Your Fire (PolyGram-Vertigo, 1987)

Cuando "Hold your Fire " fue publicado en 1987 recibió críticas entre tibias y malas, se acusó a la banda de que su música se estaba volviendo excesivamente fría.  Ciertamente, esa será la única pega que se le puede poner a Rush aunque no la comparto demasiado.  El trío canadiense optó por seguir con una fórmula que les había dado pingües réditos bancarios y que les consolidó con una tríada mágica de discos que tenían la difícil tarea de no hacer caer en el olvido a su obra maestra " Moving Pictures " del 81 y la de competir de tú a tú con discos considerados clásicos en la actualidad y multi ventas en géneros como el Metal, Pop Rock o el AOR en menor medida durante los años 80.  La música que alumbra "Hold Your Fire " es de todo menos mala, manida o conformista; puede ser más relajada en según que temas (" Second Nature ") incluso la sombra del AOR parece extenderse sobre alguna de sus canciones pero la calidad sigue intacta, mismamente, "...

Fastway – On target (GWR Records, 1988)

  "Fast" Eddie Clarke abandonó Mötorhead tras el album Iron Fist (82). Él mismo explicaría que "Philthy (batería de la banda) fue el principal instigador de mi exclusión de la banda. Nótese que no lo llamo marcharme, ya que no fue mi decisión. Me había imaginado muriendo en el escenario con Motörhead, así que fue un golpe duro cuando ya no me querían en la banda”. La versión oficial dictaminó que había incompatibilidad de caracteres y que Clarke había quedado disgustado con el último álbum. Ambas versiones, obviamente, son compatibles. Por las mismas fechas, Pete Way, bajista de UFO, tenía también discrepancias estilísticas (y etilísticas) con sus compadres y dejó la banda tras Mechanix  (82). Los dos se reunieron y decidieron formar su propio grupo, al que bautizaron con una combinación de sus nombres: Fastway . Sin perder mucho tiempo, publicaron anuncios en la prensa musical buscando cantante. Entre las muchas casés que recibieron estaba la de un joven llamado Dave Ki...

Crazy Cabuxa - Río Negro (1993 – EDIGAL)

Fuera llueve -esto lo escribí hace unos días- y me he puesto un poco gallego, tierra que desde hace algunas semanas no visitábamos. Oriundos de Vigo,  Crazy Cabuxa  pasan de la movida gallega y aportan un rock con muchos matices. El quinteto estaba formado por el batería Ángel Rodas, los guitarras Pablo López y Luis Fernández, el bajista Fernando Conde y la extraordinaria cantante Ángeles Lago que venia a darle un plus de calidad a la banda y que venía también a diferenciarla de la mayoría de bandas de rock duro formadas solo por tíos. Río Negro , autoproducido y editado por Edigal (Edicións Discográficas Galegas), contiene ocho temas en castellano, antes la banda había utilizado solo el inglés, compuestos con sentimiento, divididos simétricamente, imagino que involuntariamente, entre los más enérgicos y guitarreos y los medios tiempos más melódicos. En cada uno de ellos, la voz de Ángeles se adapta perfectamente a la melodía que le toca cantar, dando la impresión que los tema...

Joe Satriani - Flying in a Blue Dream (1989)

Joe Satriani - Big Bad Moon - Live Expo 92 (Sevilla) ¿ Vaya presentación la del Tio Joe eh?, mira que plantarse en Sevilla, en medio de la Expo92 y vomitar el Big Bad Moon acompañado del gran Brian May, no había visto nada igual hasta la fecha y creo que a día de hoy, tampoco.  ¿Quién se esperaba ese Slide con la propia armonica? Bueno, que me dejo llevar por la emoción, Joe Satriani forma parte de la banda sonora de mi infancia.  Sin ningún tipo de duda, soy quien soy, musicalmente hablando, por mi primo, el cual me encamino hacia que escuchar y que instrumento tocar, a través de cintas como esta descubrí al profesor y a muchos mas.  En esta cinta destacan Joe Satriani, un tal Jason Becker, Steve Vai o el mismísimo Paul Gilbert con Racer-X, anda que no le di vueltas a esa cinta, aun la conservo.  Una cosa que llama mucho la atención de esta clase de músicos, es que las canciones, la gran mayoría de veces carecen de letras y eso no suele gustarle a todo el mundo. Hab...

Bourbon - Bourbon (Born too late, 2024)

  Hay bandas, o discos a veces, que se cuelan entre mis orejas por bellas casualidades. Y Bourbon se coló por la casualidad de leer y fiarme de la opinión y el gusto del compañero de barrio Carlos Tizón , famoso en el mundo entero como Motel Bourbon (qué casualidad, se apellida igual que la banda, ¿serán parientes?). Allá por el cercano 2010 escribía en su blog sobre unos chavales de Sanlúcar de Barrameda a quienes había visto en directo recomendando su primera grabación, un EP titulado Dónde te escondes, hermano . Contenía tres canciones que sonaban de aquella manera, pero donde había algo diferente, ese gancho necesario para darle otra vez al play.  Ahí podría haber quedado la cosa, pero, de nuevo en su blog, me enteré de la edición de su ”primer largo”, Fango (2013) y este no se me escapó. Aún hoy me parece una joya y por entonces escribí “parece mentira que estos cuatro tipos estén paseando su arte por Cádiz. ¿No tendrán algún pariente en Jacksonville o el mismo Delta d...