Ir al contenido principal

Beck, Bogert & Appice - Beck, Bogert & Appice (Epic, 1973)




Hoy por fin es el día en el que dedico una entrada a uno de mis guitarristas favoritos. Mi admirado Jeff Beck. No voy a repetir eso que siempre de dice de él: que es un guitarrista infravalorado, que no esta a la altura, en cuanto a reconocimiento y popularidad, de otros compañeros de generación como Jimmy Page, Jimi Hendrix o Eric Clapton. Ni siquiera que debería aparecer siempre en esos primeros puestos de las listas de los mejores guitarristas eléctricos de la historia. Aunque lo pienso. Porque eso de ser “el mejor” es siempre subjetivo. Hay muchos y muy buenos guitarristas, pero hay un criterio que no falla si uno quiere establecer esa famosa lista de los mejores guitarristas. Si uno pregunta a los propios guitarristas quién es aquél que más les ha influido, o al que más admiran, hay un nombre que se repite: “Jeff Beck”. Algo debe de haber hecho bien para que la mayoría de los guitarristas de rock a partir de los años 70 le nombren como una de sus grandes influencias.

Aquí tenéis reseñada una de sus obras maestras: “Blow by Blow”. 

 

¿Y qué ha hecho Jeff Beck para merecer la admiración de tanto guitarrista? Pues, sobre todo, innovar en el uso de la guitarra eléctrica: su tremenda habilidad para las melodías, el uso y el control minucioso de los efectos (feedback, talkbox,…), el uso de la palanca de vibrato, su timbre inconfundible, su sensibilidad, y una manera de tocar guiada por el instinto, por la improvisación, totalmente imprevisible, pero con una carga emocional extrema. Lo curioso es que, aunque era un virtuoso, siempre daba preferencia en sus interpretaciones a su capacidad para transmitir, por encima de cualquier demostración de destreza técnica o velocidad. Algo que iba en consonancia con su personalidad: inestable, impredecible, pero siempre sincera e instintiva.

La historia del disco que traigo hoy comienza de forma muy curiosa un 13 de julio de 1969, en el Queens Singer Bowl de Nueva York. The Jeff Beck Group, su grupo de entonces comparte cartel con Ten Years After y Vanilla Fudge. En un momento dado del concierto, algunos miembros de Led Zeppelin salen al escenario para unirse al Jeff Beck Group en una versión del “Jailhouse Rock”. John Bonham, completamente borracho, acaba haciendo un Striptease, provocando la intervención de la policía y el desalojo de la sala. Al día siguiente, Bonham, ya recuperado, les cuenta a Carmine Appice y Tim Bogert, batería y bajista de Vanilla Fudge, que Beck es un admirador suyo y que esta deseando tocar con ellos. Los históricos Vanilla Fudge son uno de los grupos precursores del Hard Rock, y Jeff Beck estaba impresionado por su sección rítmica desde que escuchó su primer disco un par de años antes. Vanilla Fudge fueron especialistas en hacer versiones, ralentizando el tempo, e imprimiendo una contundencia inusual a su sonido, sobre todo en la batería (por eso Carmine Appice merece un hueco en la historia del rock). Ese sonido “pesado” sería una de las primeras piedras en el inicio de la historia del hard-rock y el proto-metal.

Jeff Beck ya había hecho historia con los Yardbirds, uno de los grupos más importantes de la escena del rhythm and blues británico de los 60, y con sus dos primeros discos con The Jeff Beck Group: “Truth” (1968) y “Beck-ola” (1969). Discos que merecen estar como mínimo al mismo nivel de importancia histórica de otros discos seminales de Led Zeppelin, Cream, o la Hendrix Experience. El ambiente en el grupo de Beck estaba por entonces muy degradado. Rencillas personales entre Rod Stewart (voz) y Jeff Beck, Ron Wood (bajo), pensando ya en marcharse con su amigo Ronnie Lane a los Faces, Tony Newman (batería) enfadado por la inestabilidad del carácter de Beck, y demandando al manager Peter Grant. Newman acabaría formando parte de May Blitz. En general, todo el grupo bastante frustrado viendo como los Zeppelin triunfaban y ellos no lograban el éxito comercial. Jeff Beck, en una de esas decisiones que podían haber cambiado la historia del grupo, decide anular su concierto en Woodstock, que ya tenían apalabrado.

El caso es que esa confesión de Bonham a Appice y Bogert provoca la llamada de Appice a Jeff Beck, y quedan para un primer ensayo el 3 de noviembre en Nueva York. Aunque Appice y Bogert proponen como cantante a Rod Stewart, Beck se opone. De todos modos, Stewart sigue a su amigo Ron Wood a los Faces. En cualquier caso, ya habían echado el ojo a otro cantante llamado Rusty Day, de los Amboy Dukes. La víspera de ese primer ensayo, Jeff Beck sufre un grave accidente de coche (su otra gran afición) y queda convaleciente durante varios meses.

Dada la incertidumbre sobre si Jeff Beck lograría recuperarse y volver a tocar la guitarra, Appice y Bogert deciden formar Cactus. Aquí las reseñas de sus excelentes discos:

One Way … or another (1971)

Restrictions (1971)


Jeff Beck se recupera finalmente y da una nueva vida a su Jeff Beck Group, dotando al sonido de su grupo de un toque “soul” y “rhtyhm and blues”, y nuevamente haciendo historia.

Cuando Cactus se separan en 1972, Jeff Beck ve la oportunidad de dar forma a su proyecto, de hacer realidad su sueño, aunque tres años después. Algunos piensan que el escaso éxito comercial del grupo (solo publicaron un disco de estudio) se debe a que ya había pasado la moda de los power tríos y de los “super grupos”. Puede ser, aunque por entonces los West, Bruce & Lang también publicaban su primer disco. El objetivo era, además de divertirse, hacer “ruido”. Adoptar claramente un sonido pesado. Ese del que Beck había sido pionero, pero con el que aun no había tenido el reconocimiento comercial que buscaba.

Es de justicia recalcar que, durante toda su carrera, Beck nunca ha seguido las normas de la industria. Todo lo que ha grabado es porque ha considerado que tenia algo interesante que aportar. Si no tenía nada artísticamente interesante que ofrecer no tenia problemas en pasar años sin grabar, antes de hacerlo por meras obligaciones contractuales. En fin, un tipo que nunca ha encajado en el molde de la industria discográfica, y eso es lo que ha evitado que su nombre haya traspasado al gran público. Bueno, al menos esa es mi lectura personal.

Los tres músicos comienzan ya a tocar juntos a partir de septiembre de 1972, incluso antes de grabar el disco. Entre las canciones que tocan en directo, hay un tema que luego grabarían para su disco de estudio, compuesta por un tal Stevie Wonder: “Superstition”. Y aquí es donde cuento esa anécdota del nacimiento de esta canción, que forma parte ya de la historia de la música popular.

Jeff Beck ya había grabado una canción de su admirado Stevie Wonder en el disco “The Jeff Beck Group”, del año 1972, su 4° disco tras dejar los Yardbirds. Stevie Wonder le invita a pasarse por el estudio a meter algunas guitarras en el disco en el que está trabajando oactualmente “Talking Book”. Lo que haría dejando su solo de guitarra en “Looking for another pure love”. El acuerdo era que, a cambio de la participación de Jeff Beck en el disco, Stevie Wonder le daría una de sus canciones en exclusiva. Así que Jeff Beck vuelve un segundo día al estudio para intentar componer esa canción que se llevaría a su disco. Beck comienza a hacer un ritmo improvisado en la batería, sobre el que Stevia Wonder encuentra la inspiración para componer el riff del siglo (según palabras del propio Jeff Beck). Ese riff seria la base para una de las canciones más reconocibles e influyentes de Stevia Wonder: “Superstition”. Una canción que estaba destinada a ser grabada en exclusiva por Jeff Beck, ese era el trato. De hecho, Beck, Bogert y Appice tocaban en directo la canción antes de que se publicase en ningún disco. Lo que ocurrió después es que cuando la Motown escucho la canción, no tuvieron ninguna duda de que esa canción tenía que grabarla Stevia Wonder, y tenía que ser su próximo single. Hasta el propio Stevie Wonder se dio cuenta del potencial del tema. así que, en octubre de 1972, se publicaría el single “Superstition”, grabada por Stevie Wonder, al mismo tiempo, que su disco “Talking Book” 1972. Esa es la versión que haría historia. Beck, Bogert y Appice, la grabarían en estudio en diciembre de ese año, y publicándose en el disco de BBA ya al año siguiente, 1973. Así que Beck no solo perdió la exclusiva, sino que su versión quedo eclipsada por la publicación previa de la versión de Stevie Wonder.  Es curioso escuchar esta versión del “Superstition” completamente diferente de la que todos tenemos en mente.

El disco comenzó a grabarse en los estudios Chess de Chicago (en lo que cuentan que fueron unas sesiones caóticas) y se termina de grabar en Los Ángeles. Producido por Don Nix, que incluso contribuye en la composición de algunas canciones.

  

Musicalmente hablando es un disco más variado de lo que puede parecer a priori: blues rock, heavy blues, baladas soul, boogie rock, y soft rock.

Como curiosidad, también participa en el disco Duane Hitchings (ex-cactus), en la composición (“Lady” podía ser perfectamente una canción de Catus) y en algunos teclados (“Oh to Love You”).

Admiro a los músicos que saben dar un paso atrás para dejar espacio a los demás. Y eso hace Beck en esa “Oh to Love You”, canción donde la guitarra es sorprendentemente discreta. Y esas armonías vocales tampoco son habituales en el hard rock (Bogert y Appice se reparten las voces en todo el disco).  Tampoco es habitual el uso de un sitar eléctrico, es esa misma canción, o de pianos (en “Sweet Sweet Surrender”). Tampoco debería sorprender el toque funk de “Lose myself with you”, incluido el wha-wha omnipresente de Beck.

Cuando escuché por primera vez este disco, esperaba una incesante tormenta de blues rock acelerado, pero aquí vais a poder apreciar, además de eso, muchos más matices y pasajes más delicados. Ya sea en esos arrebatos de hard rock, o en las baladas mas sensibles, es una gozada apreciar todos los matices, texturas y arreglos (algunos muy discretos) que es capaz de aportar Beck en cualquier situación. Un absoluto deleite escuchar esa guitarra sea cual sea el tono de la canción.

Una de las posibles causas que se evocan con respecto al fracaso de critica y publico de este disco es el papel “excesivamente” discreto de Beck, tanto en directo como en el disco. Conviene señalar que, aunque se suele hablar mucho del ego de Beck, el propio guitarrista no quería ser la estrella del grupo. En realidad, no quería que nadie fuera “la estrella”. Los tres eran unos super músicos, pero quería evitar el protagonismo individual de cualquiera de ellos. Buscaba una maquina “compacta y engrasada” de rock pesado, capaz de crear dinámicas y matices variados, pero ningún individualismo. Y aquí es donde cuenta que, quizás el excesivo protagonismo de Tim Bogert, que no podía evitar dar rienda suelta a su virtuosismo con el bajo, pudo ser uno de los detonantes de la separación del grupo.

Este disco es solo una pequeña muestra de una de las múltiples y variadas facetas guitarrísticas de Jeff Beck, pero siempre es un placer escucharle, ya sea haciendo blues, rockabilly, jazz-rock, ryhthm and blues, soul, hard-rock, música electrónica, o pop. Un absoluto maestro de la guitarra.

Espero que lo disfrutéis.


Ruben Diskobox

Podcast Diskobox


Comentarios

  1. Anónimo6/2/26 18:03

    La entrada, estupenda, con una historia sobre la gestación de esta colaboración que no conocía. Y el álbum, una maravilla. No es mi estilo de cabecera –yo necesito generalmente algo más de alegría y chispa–, pero es claramente una obra llena de matices y una mezcla de pasajes delicados con energía primaria, básica y directa que da gusto escuchar atentamente. Total, otra obra que enriquece este espacio del que me enorgullece I'm so proud (guiño) ser un humilde colaborador. Saludos y feliz fin de semana. KING

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Muchas gracias por el comentario, y me alegro de que te haya gustado. Eso es lo mejor de esta página, descubrir discos que, aunque no sean del estilo favorito de uno, nos resulten interesantes. Donde esté ffvinilo que se quite el algoritmo de Spotify. Este disco no revolucionó la historia del rock, pero me parece una delicia escucharlo, no solo por Beck, sino que los tres músicos están a una altura tremenda. Me alegro también de contribuir humildemente a este blog. Un saludo.

      Eliminar
  2. Un discazo, lo tengo en cd y en vinilo of course! jeje. Reseña más completa que un estuche :) Siempre que alguien me habla de este disco me viene a la cabeza "Lady" y ya no se me quita en días, esa canción es por otra parte Cream total. Saludos!

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Totalmente de acuerdo, discazo. Ya veo que eres fan de este disco. Esa cancion, "Lady", es un cañonazo, y si, es puro Cream. Muchas gracias por el comentario. Un saludo.

      Eliminar
  3. Buah, qué joya. Me reconozco fan cerrado de Cactus y considero a Appice uno de los músicos imprescindibles, no solo como baterista, si no como persona y personaje que bregó proyecto tras proyecto: sus discos con Rod Stewart o la aventura de King Kobra, además de todo lo que nombras, deberían darle un lugar de honor en nuestros corazones y en la Historia del rock. Rota esta lanza, confieso que nunca meto a Beck en la colección de mis guitarristas favoritos. Siempre tiro a por otros más rápidos, exhibicionistas o metaleros. Pero comparto contigo el valor como pionero e ídolo transgeneracional. Siempre ha hecho lo que le ha dado la gana para bien o para mal. Fantástico post, colega.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Anónimo8/2/26 14:00

      Y colaboró con Paul Stanley en su disco en solitario del 78, ojo. También es un colega kissero.

      Eliminar
    2. Pues muchas gracias por el comentario. Es verdad que hoy me he centrado fundamentalmente en Jeff Beck, pero Carmine Appice también merece toda mi admiración, con Vanilla Fudge, Cactus, o cualquiera de los numerosos proyectos en los que ha estado involucrado. Y lo de Jeff Beck, pues qué mas puedo decir. Uno de los mas grandes, en mi opinión. Me alegro de que el disco te haya gustado. Saludos.

      Eliminar

Publicar un comentario

Otros crímenes...

Extremoduro - La Ley Innata (Warner Music, 2008)

  Hoy tenía preparada otra entrada correspondiente a esos discos que me marcaron al inicio de este siglo XXI. Pero con las pérdidas en el mundo del rock patrio que hemos tenido esta semana, todo ha volado por los aires. Ya sabéis que, si puedo y tengo disco, ante el fallecimiento de algún reconocido artista, hago un pequeño homenaje en nuestro blog ( Richard Davies , Tina Turner , Olivia Newton-John , Quincy Jones, RobertaFlack ). Esta semana, a falta de uno, dos maravillosos músicos han marchado hacia la inmortalidad. Sólo tengo vinilo del grupo de uno de ellos, que no tenía pensado traer por aquí porque ya han aparecido varios trabajos suyos. Pero mira, también podría entrar en discos del dos mil y pico que me han golpeado de una u otra manera. Jorge , siento no tener un plástico tuyo del que hablar, así que hablaré de La Ley Innata de los Extremoduro de Robe Iniesta . Pero el homenaje va también por ti, claro que sí. En común tenéis que os vi a los dos en sendos directos con...

Bernie Marsden – And about time too! (EMI Electrola, 1979)

Podría compartir este vinilo por muchas razones, de las que os iré hablando, aunque la principal es homenajear a un músico sencillo que siempre tenía una sonrisa en su vida para todo el mundo y merecía tener en nuestra vinilopedia una obra con su nombre en la portada. Un currito del rock. Bernie Marsden se hizo famoso como parte de una de las mejores bandas de hard rock de la Historia (y punto en boca): los Whitesnake de los primeros ochenta , aquellos que grabaron Ready an’ willing (1980), Come an’ get it (1981) y Saints & sinners (1982). Antes de esto, Marsden dio muchos tumbos. Arrancó con varios proyectos: Wild Turkey, Cozy Powell’s Hammer, Babe Ruth (grabaron dos discos), los primeros UFO y un breve periodo en Paice Ashton Lord . Desde 1978 hasta 1982 se convirtió casi en exclusiva en el guitarrista de Coverdale, junto a Micky Moody, Jon Lord, Neil Murray y las baterías de Ian Paice y Dave Dowle. Le dio tiempo, eso sí, a hacer algunos pinitos en solitario, como este de h...

i-TEN - Taking a Cold Look (Epic, 1983)

Paradojas, componer un himno para Madonna como " Like a Virgin ", repetir el esquema varias veces para Bangles, Cindy Lauper, Whitney Houston con igual resultado: éxito; hacer tu lo mismo con los mejores músicos de estudio del momento, con hits probados y comprobados en sus respectivas bandas y en cambio tú vender una cantidad irrisoria de vinilos y cassettes.   Al dúo de compositores formado por Billy Steinberg y Tom Kelly les ocurrió eso en el momento en el que Foreigner, Journey o Reo Speedwagon estaban petándolo en las emisoras de las FM de América y Canadá. Copia original holandesa  Incluso la excelsa " Alone " que abre el único e imprescindible disco de  i-Ten fue todo un éxito pero en las manos de Heart , quizás las hermanas Wilson le dieron un toque sublime oculto para mi que nadie vio en la original, que si no recuerdo mal no fue single del álbum de i-Ten , como si lo fue la canción título, " Taking a Cold Look ", que si tuvo un "impag...

King Diamond - Fatal Portrait (Roadrunner Records, 1986)

Fatal Portrait es uno de esos discos –no me pasa con tantos, no creáis– del que recuerdo perfectamente lo que hacía y la sensación que me inundó la primera vez que lo escuché, algo que no voy a repetir porque ya lo expliqué aquí . Sin embargo, lo que no conté entonces y que ahora –cuarenta años más tarde, se dice pronto– puedo compartir porque ya ha prescrito hasta la vergüenza con la que durante un tiempo recordé mi comportamiento, es que a algunas de las clases de la universidad asistía con un vaso de Martini Bianco en la mano y varios en el cuerpo, en especial a las de análisis matemático de primera hora de la tarde, clases en las que –obnubilado por el alcohol– canturreaba el tema Dressed in white , siendo el punto álgido la llegada del verso She carries a secret and where she must go... You’ll never know con la voz en falsete de King , a lo que mis compañeros asistían con risa nerviosa –lo que por entonce...

Straight Eight – Straight to the heart (Logo, 1981)

Pues ya estoy aquí otro viernes con un nuevo vinilo de mi serie de compras a ciegas, esta vez con Straight to the heart , tercer álbum de los británicos Straight Eight , una banda que no conocía de nada antes de llevarme a casa su disco. La energía de la portada, las Flying V y resto de guitarras de las fotos, la participación del sello Metronome ( Scorpions , Accept ...) y las pintas hardrockeras tardosetenteras de las fotos del grupo me habían hecho pensar en que me encontraba ante una mezcla de UFO y las bandas alemanas mencionadas. Y aunque ( spoiler alert ) iba desencaminado, tampoco puedo considerar un traspiés el descubrimiento de estos tipos.    Como nunca habían aparecido por el blog, se impone una pequeña presentación. Los orígenes de la banda se remontan a mediados de los setenta, cuando gracias a un anuncio en Melody Maker entran en contacto el guitarrista Richard ‘Boot’ Kingsman y el ...

BARÓN ROJO: En un lugar de la marcha (Chapa, 1985)

Yo no tengo, ni me acerco, al número de vinilos que tenéis todos y cada uno de los participantes de este blog. Pero de vez en cuando se presenta la oportunidad o último resquicio para comentar un clásico que no ha sido destripado por la insigne parroquia presente. En mi época, once upon a time, entre los amigos había una sana e inexplicable rivalidad entre Iron Maiden y AC/DC y entre Obús y Barón Rojo , por ver cuál era el mejor. En fin, yo era de Maiden y de Barón. Y lo defendía con puños y dientes. El amor y la admiración por los dos ha llegado hasta estos tiempos modernos. Es raro que varias veces al año no tenga una enfermiza necesidad de escuchar durante varios días todos los discos clásicos de estas bandas. La última crisis que tocaba fue con Barón Rojo . Y una vez abierta la veda a comentar clásicos sin ningún tipo de vergüenza, como debe ser, me atrevo a traer lo que considero el último gran disco de nuestros queridos Barón Rojo .  No voy a relatar aquí las archiconocida...