Comentar discos de bandas con un lugar privilegiado en tu Universo Musical siempre resulta complejo y, desde luego, nada objetivo. Aunque ya sabemos que ese concepto en este nuestro blog carece de valor en realidad. El vinilo de hoy, última entrega (hasta el momento, ya veremos en el futuro) de los estadounidenses Pearl Jam encaja en este concepto. Por si alguien no sabe nada de la banda, os remito a su página en la Wikipedia para ahorrarme palabras; de todos modos, ya les he traído varias veces en el blog . He seguido su trayectoria desde su debut en 1991, les he visto en concierto siempre que he podido y puedo presumir, para bien o para mal, de considerarme un fan. El caso: los últimos cinco discos del grupo (quizá el del aguacate menos) tenían una falta de empatía conmigo terrible. Que a los músicos en cuestión se la refanfinfla, pero yo, que me importo mucho, comenzaba a relajar esa pasión por la banda. Cosa común a muchas de mis antiguas pasiones; salvo, quizá, Judas Priest...