Seguramente ya os lo he comentado con anterioridad, pero quiero reafirmarme en mi decisión desde hace años de no comprar cedés –para tener las canciones en formato digital ocupando sitio en casa ya las escucho online cuantas veces quiera– y de casi no comprar caros vinilos nuevos, exceptuando en la actualidad los de Ghost o algún álbum que puntualmente decida adquirir por que es de colorines, reluce en la oscuridad o cualquier chorradica por el estilo. Los discos que en su día dejé pasar, o no se encuentran fácilmente o están caros. Y las reediciones no me gustan, prefiero tirar de segunda mano pese a lo arriesgado de adquirir cosas usadas. Por eso sigo buscando en cada feria de discos o tienda que visito lo que llamo mis unicornios. Respecto a mi participación en este blog reseñando vinilos –algo que me genera trabajo pero también mucha satisfacción, pareja a los descubrimientos que hago gracias a las publicaciones de...