Tras una involuntaria ausencia causada por la definitiva defunción largamente anunciada de mi ordenador, regreso al blog con mi entrada quincenal, en esta ocasión dedicada a Saxon , unos chicos de Barnsley que el año próximo cumplirán medio siglo como banda aunque comenzaron su andadura con el poco edificante nombre de Son of a Bitch . Mi primer vinilo del grupo fue Crusader , que corrí a comprar tras ver en televisión el vídeo de Just let me rock . A partir de ahí me dediqué a adquirir los que salieron a continuación y a completar la colección con los anteriores... aunque sólo de la década de los 80, un TOC como cualquier otro. Sin embargo, uno lo supera (casi) todo y este verano he puesto remedio a tal despropósito trayéndome a casa como recuerdo de Frankfurt una edición francesa del disco homónimo de la banda, su debut de 1979, la obra seminal de una de las bandas estandarte de la NWOBHM –a estas alturas ya tiene poco d...
Hay discos que se escuchan, hay discos que se recuerdan. Y después están esos discos que, cuando vuelven a sonar muchos años después, te devuelven de golpe a quien eras cuando los descubriste, discos que pertenecen a una época y otros que, directamente, son una época . No hay piedad para los condenados pertenece a esa última categoría. Pon el vinilo. Baja la aguja. Sube el volumen. Y prepárate. Porque Santa no viene a pedir permiso. No hay piedad para los condenados , el segundo trabajo de Santa , es uno de esos discos que, cuando vuelven a sonar muchos años después, tienen la capacidad de transportarte inmediatamente a aquel heavy español de mediados de los ochenta: vinilos, cazadoras vaqueras, camisetas negras, cintas grabadas y una escena que todavía estaba peleando por hacerse respetar. Viene a recordarnos que hubo un tiempo en España en el que hacer heavy era mucho más que tocar (generalmente mal) guitarras distorsionadas. Era una actitud. Era una forma de vest...