viernes, febrero 26, 2021

Volbeat - Outlaw gentlemen and shady ladies (Universal Music, 2013)

 


Me acerqué por primera vez, de manera consciente, a Volbeat a través de King Diamond; el vocalista danés canta en el tema Room 24, una historia de terror sobre un riff heavy al puro estilo Denner/LaRoque "will someone hear me crying out for help in room 24". Diamond y Michael Poulsen, cantante y guitarrista, intercambian estrofas y adornos sonoros dando un maravilloso tufo a oscuridad y metal a todo el tema. Lo siguiente que me llamó la atención al acercarme al disco que contenía esta canción fue Rob Caggiano; el guitarrista había producido a bandas de diverso pelaje peliagudo, como Craddle of Filth, Machine Head, Ill Niño o mis adorados Anthrax (We've come for you all). Así que pinché este Outlaw gentlemen & shady ladies y encontré un enorme álbum del que disfruté mucho en su momento y del que estoy volviendo a gozar estos días mientras preparo esta entrada. Una mezcla cuirosa de estilos, con canciones muy pensadas para tener éxito comercial, de cuidados arreglos, sencillas melodías y buenos estribillos, junto a otras más pesadas, similares a su trabajo anterior, que tampoco descuidan esas líneas melódicas, y alguna rareza donde mezclan country o sonidos rockabilly con las guitarras hevies.


Varias de estas canciones nos hablan de andanzas de personajes en lo que solemos llamar el Lejano Oeste, esos caballeros fuera de la ley y esas damas llenas de sombras. Uno de los momentos brillantes se titula Lola Montez, equilibrado juego de rock comercial y toques metaleros con protagonismo absoluto de Poulsen y un estribillo muy bien arreglado: la historia de Elisabeth Rosanna Gilbert, díscola joven que acabó convirtiéndose en bailarina exótica bajo el seudónimo de Lola Montez y conquistando con su arte ("shady and a tempered dame/blinding your eyes with her spider dance") a hombres de todo tipo (Franz List, Alejandro Dumas y Luis I de Baviera entre otros muchos). Forzada por sus exagerados escarceos, emigra a Estados Unidos en plena fiebre del oro para hacerse un nombre como bailarina y engañar a cuantos varones se cruzan en su vida hasta conseguir el saloon más famoso de San Francisco, lleno de hombres influyentes. Se dice que, a su muerte, estaba organizando una rebelión con ellos para independizar California: "wherever she walks/she sill be captivating all the men"). Otra mujer poderosa protagoniza Pearl Hart, ladrona famosa del siglo pasado. "The young lady Pearl was dressed/in a man's jeans and a shirt"  que entraba y salía frecuentemente de la cárcel "Lady Pearl in jail/you'll rise". La canción tiene un tema melódico que se repite en la guitarra y el estribillo, pegadizo a más no poder. Otro atracador famoso, Charles Boles, el ladrón poeta, protagoniza, con su apodo, Black Bart, más rítmica, con una batería contundente, dobles guitarras lanzándose pequeños riffs. El tercer forajido de este álbum protagoniza Doc Holliday (pistolero, tahur y dentista, casi nada): "an outlaw walking through the valley of men". Comienza con un banjo (que reaparece en la parte central) al que se va sumando la banda hasta arrancar con un fiero riff y una estructura muy Metallica. En este saco podemos incluir Lonesome rider, con un ritmo y unos arreglos cercanos al rockabilly y la voz de Sarah Blackwood como contrapunto de un diálogo de enamorados que la guerra separó y la muerte volvió a juntar. Ella dice "reaper please take him home/he's been wandering for far too long" pero la muerte no le escucha y el canta "where have you gone my baby blue/I'm here all alone I've been bleeding too" y "the dark reaper led the cowboy ahead into his final sunset". Ella quedó esperando, él cabalgó la eternidad.


Otro grupo de canciones reflexiona de forma más o menos directa sobre momentos vitales. El primer single, Cape of our hero, comienza con una preciosa guitara para dar paso a una sencilla estructura de estrofa-estribillo, muy recargado este de guitarras acústicas para dar fuerza al mensaje: "you tell me how I can fly away/and believe that all the angels are coming". Esta frase la pronuncia el cantante hablando de su padre, preguntándose dónde quedó aquella emoción de respirar las cosas por primera vez "when I can wear the cape". La curiosa versión de My body, editada unos años antes por Young the Giant, con un ritmo sincopado y una batería machacona, trae otro buen estribillo "my body tells me no but I won't quit/'caus i want more". Poulsen en The sinner is you se pregunta: "what's life without a little pain" y se responde "the good thing is on a little break/you'll be fine and up again". El tema juega con una intro melódica, una estructura de tres guitarras que intercambian protagonismo y un juego de estrofa que acaba en la frase-estribillo. Muy sentida, también, Our loved ones, con introducción acústica, armónica incluida, otra buena muestra de dobles guitarras y un tono de decepción en la composición y la letra: "I hold the key but where's the door".


A estas alturas queda claro que el estilo vocal de Poulsen da el toque particular a Volbeat, y cómo trabajan con él las melodías. Suena a Elvis Presley, en el sentido en el que también Glenn Danzig suena, otro adorador de "El Rey", mezclado con el James Hetfield de los noventa y un poco de Phil Lynnot. Además tiene un excelente registro que hace grande una canción como Dead but rising, con un toque melancólico rudo: el alma que se eleva después de la muerte para seguir con nosotros "the rebirth of man heals a bleeding heart/the eagles of kings wears my father's soul". También de muertos habla The nameless one, con mayor deje rocanrol en la voz si cabe; los habitantes del cementerio te llaman "long time ago/you called upon the tombstone/gambling with your soul for nothing" y es hora de que vengas con nosotros "hold on to me baby/his bony hands will do you no harm". Más rápida, y también llena de muertos, The hangman's body count representa la escena del condenado que debe pagar por su crimen al comenzar el día "get out of your bed/go up to he hills/the raven will lead" porque "the only friend you have is standin all the gallows end". Un excelente solo de Caggiano, por cierto.

Jundo a Poulsen y Caggiano, en Volbeat encontramos al bajista Andres Kjolholm y al batería Jon Larssen. Colabora en la producción Jacob Hansen, habitual en los cuatro discos anteriores de la banda. Lo grabaron en los Puk Studios de su Dinamarca natal. El work art corre a cargo de Karsten Sand siguiendo las ideas del propio Michael Poulsen.

El álbum alcanzó el número uno de ventas en Alemania, Dinamarca, Austria, Noruega y Suiza, con un notorio noveno puesto en el Billboard estadounidense. Al finalizar el año 2013 recibió el disco de oro en Estados Unidos y Canadá, el de platino en Suecia y Dinamarca y un doble platino en Alemania. Su trabajo de mayor éxito hasta el momento. El que abrió la lata del gran público y los grandes eventos. 

La edición que traigo se publicó el mismo 2013 e incluye el cedé "de regalo" y un tema extra, Ecotone. Carpeta gatefold, doble vinilo de 180 gramos y una presentación excelente.

Pasad buen fin de semana y siempre con buena música.


















viernes, febrero 19, 2021

Stryper - Against the law (Enigma Records, 1990)


Stryper consiguieron hacerse notar con mucho esfuerzo, una estupenda propuesta sonora y estética, algo hortera por momentos, y letras basadas en el mensaje cristiano y las enseñanzas de la Biblia, muchas veces jugando con los dobles sentidos de las palabras para construir canciones algo más universales que versaran sobre la amistad, el amor o el sacrificio. El final de la década de los ochenta, alcanzado cierto éxito masivo, les encerró en una vida de contrastes; Michael Sweet, cantante y guitarrista, afirmó años después: "éramos una pandilla de críos hipócritas viviendo una mentira". Intentaban trasladar las palabras divinas mientras, al bajarse del escenario, comenzaban a tener comportamientos que les llevaban al conflicto. Eso les hizo reflexionar sobre sus interpretaciones y lo que sería su quinto álbum, este Against the law. El propio Sweet tiene sentimientos encontrados sobre él: "creo que es un buen disco, suena bien, lo produjo Tom Werman y hay algunos temas muy buenos, pero entiende dónde estaban nuestros corazones entonces". 

Por lo personal y por lo comercial, ganó la necesidad de romper con el estatus, salir de los esquemas de rayas negras y amarillas y la constante presencia de Dios y las enseñanzas y los comportamientos religiosos de manera implícita en las letras y en las declaraciones de la banda, buscando, por un lado, llegar a un público menos sensible a esta espiritualidad y, por otro, poder expresar emociones o sentimientos más genéricos y cercanos al grupo. Al fin y al cabo, como personas y como artistas, habían cambiado todos esos años. No abandonaron las rayas, pero sustituyeron el amarillo por el azul. Sí dejaron sus disfraces de spandex para vestir, aun de manera discreta, cuero y botas de punta vertiginosa. Eliminaron el logo clásico de la portada, dejándolo para el interior del disco. Disimularon, más aún, casi hasta hacerla desaparecer, la referencia directa a la Iglesia y la Biblia. Sin embargo, no se volvieron locos, unos cretinos, o se apuntaron a la moda de la vida salvaje del rocanrol. Las nuevas canciones trataban sobre su idea de las relaciones de pareja, la vida en la carretera y en el hogar, los conflictos del amor en personas más o menos maduras (la ruptura, el desengaño, el enamoramiento) y, en parte, su fe en mejorar el mundo, siempre con ese poso cristiano. Mezclan composiciones con una toque muy clásico, dentro del Universo Stryper, manteniendo esos juegos armónicos vocales y los arreglos heavies en algunos cortes (All for one, Two time woman) con un enfoque más hard rock, donde imponen aromas setenteros en ocasiones (Against the law, Rock the people). Lo que no fallan son los enormes estribillos y el excelente trabajo instrumental. Fabricaron un estupendo trabajo de hard&heavy.


La banda la formaban Michael Sweet a la voz y las guitarras, Oz Fox como segundo guitarrista, Tim Gaines al bajo y Robert Sweet a la batería. Contaron con el apoyo de John Purdell a los teclados y la voz de Jeff Scott Soto en los coros. Lo produjo Tom Weman (Mötley Crüe, Cheap Trick, Ted Nugent) en los estudios Music Grinder y Devonshire Studios.

Abren con toda una declaración de intenciones en Against the law: "You got to put your finger/you tihnk you know it all/(...)/I don't live for you/'cause I'm against your laws". ¿Hablan de los críticos musicales? ¿Tal vez de los engominados directivos de su compañía de discos? ¿De la Iglesia? De todos quizá. En cualquier caso: "we're just rockin' harder/to make our music roll". Con unas guitarras cortantes, quizá el tema con un enfoque más hard y un regusto a Van Halen en el riff principal. Sin embargo, Two time woman suena más "a lo de antes" por las melodías y la construcción del estribillo, aunque sí hay un cambio de tono en las guitarras, que mantiene cierta contundencia heavy para un tema rabioso sobre la infidelidad: "then I saw you with someone/(...)/I'm sayin' two time woman/don't come back this way". El tufo hard rock vuelve en Rock the people para una letra sobre la vocación musical ("instead of playing with my toys/I play my songs, thats all I knew") que acaba convirtiéndose en un sueño real: "I've rocked with every guy and girl/sometimes I think it's all a dream". Excelente guitarra y la línea de bajo es de lo mejor del disco. El amor y las relaciones de pareja toman, de nuevo, protagonismo en las dos siguientes canciones. Two bodies (one mind, one soul) mezcla momentos acústicos en las estrofas con un trabajo contundente de voz en el estribillo y uno sencillos arreglos que conducen a un solo técnico breve. Canción sobre el momento en que uno se hace consciente de la necesidad de ir más allá con la otra persona, buscando esa unión emocional: "we will this fight if we never say never/two bodies, one mind, one soul". Y la emoción de necesitar ese compromiso continúa en Not that kind of guy, que ahonda en la temática de las relaciones en pareja inhabituales en el rock&metal al advertir a la chica que le hace ojitos que él no es un tipo de una noche de fiesta: "I don't give my love for free/Baby don't you throw yourself at me" porque "when I say o way, you ask me why/can't you see i'm not that kinda guy". Tremendo tema con, de nuevo, influencias de Eddie Van Halen, rápido, contundente, con final apoteósico para cerrar la cara A.


La versión de Shinning star (popularizada por Earth, Wind & Fire en 1975), con su toque funky y el bajo de Randy Jackson suena un poco discordante con el resto, aunque bien es cierto que la producción y las guitarras lo acercan al marco general del álbum. La letra, con diversas interpretaciones, puede entenderse aquí como una llamada a ver la luz que uno lleva dentro y unirla a las demás, quizá en un contexto religioso (o no): "So if you find yourself in need/why don't you listen to his words of heed/be a giant grain of sand". Ordinary man, la siguiente, juega con las dos barajas, la de los viejos Stryper, ese ese estribillo polivocal, y la de los nuevos Stryper, en ese riff hard, consiguiendo, sobre todo en la rudeza de la interpretación vocal, un tema contundente sobre la afirmación de un hombre sencillo que, en la convivencia, ha decepcionado a su pareja: "when we first met the fire was burning/buy now i'm tied to so many thinks/(...)/I am just what I am/I'm an ordinary man". Así que, no me abandones: "I'll always love you". De amor seguimos cantando: Lady es una excelente balada sobre el "amor verdadero", el de quien ansía que la persona de la que se ha enamorado le corresponda: "I never dreamed I would meet someone like you/Won't you tell me that you're feelin' it too". Con tono lastimero, Mr. Sweet espera que la señorita le escuche y corresponda a sus peticiones. Las guitarras suenan muy limpias, tanto las acústicas como las eléctricas, y dan un buen apoyo a la melodía principal. El final del álbum nos trae a los Stryper más clásicos, por así decirlo. Caught in the middle, por ejemplo, juega con ese guitarreo y esa combinación de acordes que nos recuerda que Stryper, en realidad, son una banda más heavy que hard. Un tema sobre las encrucijadas de la vida, esos momentos en los que hay que tomar decisiones difíciles: "you've caught in the middle/and you don't know where to go". Breve y espectacular solo, gran estribillo y destacable batería. All for one cabalga sobre la pareja rítmica y un riff cortante que se modula en un estribillo a tres voces muy melódico. La canción tiene cierto punto triste: "united we will stand up tall/united we will never fall".¿Podemos solucionar juntos los problemas del mundo? Rock the hell out of you, para cerrar, suena al clásico tema acelerado de estos tipos, con gritos a lo Halford incluídos, un riff bestial y la batería a todo trapo para la única canción con claras referencias religiosas: "we are the thundering sons/we're the undying ones/with the power of God/evil has never won". Porque la música también es una forma de combatir el mal del mundo: "and the fire coming from the stage/we will rock the hell out of you".



Tras Against the law, la banda desapareció. Los malos resultados comerciales, la llegada de nuevos sonidos y esa crisis personal que afectó a la relación entre los músicos, les separó más de una década. De hecho, el cantante se largó sin terminar la gira. Oz Fox y Tim Gaines crearon SinDizzy y Robert Sweet participó en diversos proyectos de rock cristiano, como King James (esta también con Gaines). Las reticencias de Michael Sweet les alejaron hasta que en el año 2003 aceptó una gira de reunión. Tenía miedo de volver a lo que significó este álbum: problemas matrimoniales, peleas, dudas. Llevaba diez años criando a sus hijos, trabajando en solitario, feliz y con una fe recuperada. Sin embargo, aquella gira se convirtió en un reencuentro con sus compañeros, los "verdaderos" Stryper estaban allí. Y, desde entonces, han intercalado discos y giras con otros proyectos, manteniendo viva la llama del rock cristiano. No dejéis de escuchar su último trabajo, Even the devil believes.

La portada, y el aspecto general del álbum, no parece muy acertado: ninguna relación con la temática del disco y una ruptura demasiado brusca con el pasado. Se utilizaron fotografías de Ed Colver bajo la dirección artística y el diseño de Ruby Tuesday (quién sería) y Patrick Pending.

Esta versión que traigo fue editada en España por Hispavox. La forma de licenciar el producto quizá perjudicó una campaña internacional, pues la propietaria del producto, Enigma Records International (E.R.I.) lo fue cediendo a distintos distribuidores (Hollywood Records en Estados Unidos, por ejemplo). El vinilo viene en su funda blanca y se acompaña de una separata con letras y créditos.

Disfrutad del fin de semana con buena música, poca gente y mucho cuidado. Abrazos varios.















Rogue Male - Animal Man (Music for Nations – 1988)


Hoy os voy a hablar de Animal Man, el segundo y último disco de los Rogue Male –al menos hasta su fugaz regreso veinte años después–, una banda que tiene su origen en Belfast a finales de los 70, cuando el cantante y guitarrista norirlandés Jim Lyttle que provenía de la escena punk decidió trasladarse a Londres para poner en marcha un proyecto que aunase el punk rock con lo que se estaba cociendo en la escena metálica bajo el apelativo de NWOBHM. En los primeros 80 sufren varios cambios de formación hasta que en 1983 fichan por Music for Nations que les edita su disco de debut y con una imagen entre futurista, new wave y metalera de chicos malos, ponen en circulación un First visit –no se estrujan mucho el cerebro con el título, la verdad– que no obtiene malas críticas y les permite incluso hacer una gira por los Estados Unidos. El disco no es una gran obra de heavy metal, pero esa mezcla de estilos no suena mal del todo y resulta muy entretenido pese a que el sonido patina un poco. Sin embargo, cuando un año después se edita el álbum que hoy os comento... bueno, el resultado no es el que Lyttle esperaba, ni el que yo imaginaba cuando me hice con el vinilo. Si hace poco os comentaba una compra a ciegas que había finalizado en éxito, esta vez –pese a tener algunas pistas del sonido de la banda– las cosas no salieron bien del todo. Por lo menos, el disco está en excelente estado, quizás porque su anterior o anteriores propietarios lo escucharon poco. 
 

Según el líder del grupo comentó en una entrevista, el problema fue que el primer disco costó 10.000 libras y él pudo mantener el control creativo mientras que Animal Man se encareció hasta las 80.000 libras y fue la compañía de discos la que tomó el control creativo. Yo añadiría que alguien se gastó el dinero en polvo blanco, porque el sonido ni advirtió ese aumento de presupuesto que me había hecho pensar erróneamente que Animal Man iba a sonar mejor que su predecesor. En resumen, que lo comentado y una nueva remezcla que Elektra records realizó para el mercado norteamericano acabaron por enemistar a Lyttle con Music for Nations y dar al traste con la carrera de Rogue Male. Pero no lloréis. Si os soy sincero, el mundo no se perdió gran cosa. Sea como sea, aunque sólo tengamos el cuenta el aspecto documental, hay que reivindicar a esas bandas que tuvieron una oportunidad y por la razón que sea no la supieron aprovechar. Pero ¿qué queréis?, no siempre os puedo traer joyas de la historia de la música. ¿Significa eso que el disco es una mierda? Pues no del todo, aunque su sonido es bastante lineal y la producción un poco embarullada, para qué engañarnos. 
 

Total, que producido por Steve James con Bob Musso entre los Marquee studios y los PRT studios con el mencionado Jim Lyttle a las voces y guitarra, John Fraiser-Binnie a la guitarra solista, Kevin Collier al bajo y Danny Fury a la batería, el disco –con portada de vergüenza ajena a cargo de Paul Cox– tuvo el siguiente track list
 
A 
Progress 
L.U.S.T. 
Take no shit 
You’re on fire 
The real me 
 
B
Animal man 
Belfast 
Job centre 
Low rider 
The passing 
 

De los temas, la verdad es que hay poco que decir. Lo primero que escuchamos al depositar la aguja sobre el surco es Progress, un tema distópico sobre tecnología que es resultón aunque algo repetitivo y que nos da las claves sobre lo que vamos a encontrar en toda la obra, un sonido mezcla de post punk, hard rock y metal con una producción bastante sucia que –pese a los orígenes de Lyttle– dudo que fuese buscada. Más jebimetalera es L.U.S.T. aunque la parte vocal vuelve a enturbiar el resultado. Y así todo. Take no shit es un poco más NWOBHM tirando a metal poco pulido, interesante si no fuese –de nuevo– por la voz gritona y cazallosa de Lyttle. Por contra, You’re on fire es un tema speedico al que la suciedad le va bien. Cierra la cara The real me, con un sonido igual de horrible y unas voces que me repatean el hígado aunque su cadencia hard rockera me hace tenerle cierto cariño. 
 

La cara B comienza muy esperanzadora con Animal man y ese inicio tan metalero, dando como resultado un tema bastante salvable. Realmente, con otra producción, el álbum hubiese ganado muchos enteros, tanto os digo una cosa como la otra. Belfast es incluso pegadiza y se acerca mucho a unos Killing Joke, para que os hagáis una idea. Job centre es de las que más me gustan –aunque tiene poco de NWOBHM– y Low rider comienza como un más que aceptable hard rock, hasta que se vuelve repetitivo, lo mismo que la última The passing, aunque esta me acaba envolviendo en su melodía. 
 
En fin, un vinilo con el que tengo una relación de amor/odio pero al que creo que –aunque sólo sea una vez– debéis dedicar una escucha atenta y cariñosa. Quién sabe si sabréis encontrarle facetas que no he sido capaz de descubrir. Y si no, pensad que un día estos tipos tuvieron un sueño y lucharon por él, que es más que lo que muchos hemos hecho en la vida. Viva la música. 
 




¡Feliz viernes!
@KingPiltrafilla 

viernes, febrero 12, 2021

Alannah Myles - Alannah Myles (1989, Atlantic Records)

 


Si en mi anterior entrada os traje a Black, hoy me descuelgo con “Black velvet”. Y al igual que al bueno de Black con su “Wondeful life”, a Alannah Myles se la considera una de las grandes representantes del “one-hit wonder” gracias a este legendario “Black velvet”. Quizás injustamente, como también lo escribí aquí de Colin Vearncombe aka Black.

¿Cuál es la razón de que este vinilo esté en mi colección? Lógicamente, “Black velvet” tiene una gran parte de culpa porque fue todo un pelotazo en su momento. Además, en aquella época me cautivaban las voces femeninas fuertes, casi cazalleras, se podría decir: Melissa Etheridge, Belinda Carlisle, Alannah Myles. Vale, sí. Reconozco que también las hormonas que nadaban locamente por mi torrente sanguíneo tuvieron algo de culpa: la tía estaba que lo rompía. Estoy convencido de que no fui el primero ni seré el último que se deja seducir por el atractivo físico de un artista para seguirlo...y más con esa edad. Que está mal hecho, pues sí. Pero es así y así hay que contarlo. Al hilo del indudable magnetismo de esta morena, recuerdo haber escuchado contar al Pirata, en alguna de sus Emisones que, además de pensar que de ella habían bebido muchas voces femeninas de éxito de los 90, su belleza era tan deslumbrante que le hacía quedarse embobado a la vez que era consciente de estar al lado de una de las personas más bordes del planeta.


 

Originaria de Ontario, la canadiense Alannah Myles nació el día de Navidad de 1958 y poco más de treinta años después, estaba en la cima de las listas de éxitos con su power ballad o quizás, mejor dicho, country-rock ballad, “Black Velvet”. De hecho, había estado grabando desde los 18 años, pero tuvo que esperar hasta los 31 para irrumpir en la escena y sacudirla con ese “little boy’s smile” y ese “slow southern style”. Unos años antes conoció al cantautor canadiense Christopher Ward y consiguieron firmar con Atlantic Records en 1987, tras enviar a la disquera una maqueta con tres temas compuestos por Ward y el productor David Tyson. La producción de su álbum debut tardó dos años en completarse. Finalmente, en abril de 1989, su sencillo debut, "Love Is ...", vio la luz. La canción alcanzó el número 16 en su país de origen, el número 36 en Estados Unidos y fue un éxito menor en algunas partes de Europa. Su debut homónimo de larga duración siguió poco después, pero sin elogios inmediatos. Todo eso cambió con el lanzamiento del segundo sencillo, "Black Velvet", en julio de 1989, cuando la canción encabezó la lista de los 100 mejores de Billboard y la lista de rock de Estados Unidos. Curiosamente, el lanzamiento de "Black Velvet" se hizo de forma escalonada en todo el mundo durante un período de siete meses, con un lanzamiento inicial en Canadá en julio (donde alcanzó el puesto número 10), Estados Unidos en diciembre, Australia en enero de 1990 y finalmente, el Reino Unido el siguiente mes. “Black Velvet” se ubicó entre los diez primeros en dieciocho países de todo el mundo y eventualmente se ubicaría en el número 2 en Gran Bretaña y el número 3 en Australia, convirtiéndose en uno de los sencillos más vendidos del año, con más de dos millones de copias en todo el mundo. El video, que nos muestra imágenes de la cantante en el rancho familiar y en una actuación en directo, también colaboró para situar la canción en lo más alto.  El éxito de "Black Velvet" catapultó su álbum a las listas de éxitos, vendiendo más de un millón en Estados Unidos y Canadá y más de seis millones en todo el mundo. Se sacaron dos sencillos más del álbum, "Still Got This Thing" y "Lover Of Mine", que llegó al número 2 en Canadá, el sencillo con mejor rendimiento del álbum allí. Y todo esto gracias a una canción que lleva por título el nombre de un tinte de pelo. Ward tuvo la idea tras volver de un viaje en un autobús abarrotado de fans que habían ido Memphis para celebrar el décimo aniversario de la muerte de Elvis. En la letra se hace referencia a canciones de Elvis. Y ese “terciopelo negro”, el tinte que el rubio Presley usaba para teñir su pelo…¿o quizás hablan de la suntuosa voz del Rey? El caso es que Alannah llegó a ganar el Grammy de 1991 a la mejor interpretación femenina de rock, por delante, nada más y nada menos, de Melissa Etheridge, Tina Turner, Stevie Nicks y Janet Jackson. Y fue la cantante canadiense que acumulaba más ventas hasta la irrupción de Alanis Morissette.




 

Alannah volvió a la cima dos años más tarde con el sencillo principal de su segundo álbum, Rockinghorse, "Song instead of a kiss", al menos en su tierra natal. Aunque Rockinghorse no logró entrar en las listas de Estados Unidos y el Reino Unido, sí llegó al número 9 en Canadá, donde se lanzaron y se colocaron en las listas cuatro sencillos más. Y volvió a ser nominada al Grammy aunque, curiosamente, por el tema que figuraba en la cara B del primer single, de mismo título que el LP, “Rockinghorse”. Lanzó su tercer álbum, A-lan-nah, en 1995, el último con Atlantic, con los que no mantenía buena relación desde que a finales del 89 le dieron “su canción” a la cantante country Robin Lee, que la publicó con dos meses de diferencia. Afortunadamente para la canadiense, fue su versión la que triunfó. Liberada de Atlantic lanzó el álbum A Rival en 1997, en el que encontramos la colaboración de Desmond Child, entre otros. En 2007, Myles lanzó un EP de canciones de Elvis para conmemorar el 30 aniversario de su muerte. Regresó en 2009 con su quinto álbum, Black Velvet, que, no os lo podréis creer, contenía una nueva versión de su mayor éxito. Su sexto álbum de estudio, 85 BPM, fue lanzado en 2014. Hoy en día, Alannah continúa actuando y ganando pasta por los derechos de autor de una de las canciones más radiadas en las emisoras de rock. Eso es vivir de las rentas.


 



 

Para no perder la costumbre, os anexo también una versión metalera de “Black Velvet”, en este caso de los hardrockeros canadienses Kobra and the Lotus, de la fantástica Kobra Paige.

 


Para terminar, y más que nada por curiosidad, la versión en español que hizo Lara. No está mal.

 


The Killers - Mr. Brightside (Jacques Lu Cont remix) (2005, White Label)

Todas las bandas sobre las que he escrito en este blog nacieron en el siglo pasado y hoy toca escribir sobre un grupo joven, que con una trayectoria de “tan solo” 20 años llevan tras de sí un éxito considerable. Y el enésimo ejemplo de que si eres un producto "comercial" no puedes ser bueno, puedes ser buenísimo.


The Killers
, banda americana nacida en 2001, han vendido más de 20 millones de discos y se les considera un grupo top en muchos sentidos, en el musical, obviamente, donde han arrasado entre la crítica, prensa especializada, reconocimientos, premios y por supuesto entre sus adeptos, entre los cuales, de manera moderada, me incluyo, y en lo humano (toma guiño a "Human"), por ese carácter activista, solidario y filantrópico del que han hecho gala siempre, recaudando fondos con canciones, colaborando con Unicef, etc. 
Y oye, que lo mismo te organizan una gira mastodóntica, que tocan en el jardín de la Casa Blanca (lo cual no pueden decir muchos grupos) o en el mismísimo Royal Albert Hall de Londres. El caso es que estamos ante una banda joven, comprometida, talentosa y sobre todo, buena, muy buena.



La canción
“Mr. Brightside”, fue el segundo sencillo del álbum “Hot Fuss”, publicado en 2004 y se ha convertido en uno de sus temas más emblemáticos y exitosos de su discografía. La intrahistoria de la canción, que gira en torno a una experiencia amorosa del vocalista Brandon Flowers, su carácter festivalero y dinámico y el feliz recorrido sobre Do sostenido mayor invitaban a ello. Hasta 2 videoclips distintos se llegaron a hacer de este himno que tiene un aroma a post punk con tintes pop irresistible. Comercial, sí, buenísimo, también.


Ojo con el siguiente artista: Jacques Lu Cont.


No es su nombre real, es uno de los pseudónimos utilizados por un genio de la música contemporánea: Stuart Price. Francés, cuarentón, ganador de 3 Grammys, ha trabajado y remezclado de manera oficial a Madonna, Pet Shop Boys (preparó con ellos su Pandemonium Tour), Seal, Keane, Scissor Sisters, Coldplay, New Order o No Doubt, entre otros muchos ilustres. Con casi todos ha estado, como mínimo, nominado a los Grammys. Una bestia. Con otros pseudónimos como Thin White Duke o Les Rythmes Digitales ha entrado como un ciclón en el repertorio de DJ’s, clubes y festivales durante muchos años. Bueno, tengo tanta info y material suyo que os podría aburrir, y es lo último que quiero hacer. 



El caso es que los caminos de The Killers y Stuart Price se encontraron, y lo hicieron con el “Mr. Brightside” como nexo de unión y mediante el pseudónimo Jacques Lu Cont. El resultado de su versión, y aquí peco bastante de subjetivo, es una maravilla. Os cuento: podía haber escogido el camino fácil, dejar el tema original y meterle un poco de percusión, algún sonido y santas pascuas. Pero, los genios cometen genialidades y este hombre se permitió el lujo de incluir armonía, lo cual es muy arriesgado porque puedes destrozar el tema, y él, lo mejoró. Llamémosle strings, paths, synths, colchones, el caso es que Stuart Price dotó a su versión de una emoción superior a la del tema original, de una épica contenida superior a la original, de una duración extralarga, con más paisajes sonoros, más melódica, más dramática, esa es la palabra. dramática. Además, le dio fuerza con una buena base rítmica y lo dejó listo para ser expuesto en el Louvre de los remixes.



Durante tantos años pinchando (hace 2 años que me retiré) ha sido seguramente el tema con el que he cerrado y puesto colofón a más sesiones. Es un magnífico broche de oro a un DJ set y te deja un sabor de boca como si de almíbar se tratase con las luces del club ya encendidas o con la luz creciente del sol entrando ya por tus ojos. En mis programas de radio lo sigo pinchando. Me ha sacado muchas lágrimas de felicidad en muchos momentos compartidos con grandes amigos y público. Y me sigue emocionando mientras lo escucho y escribo esta entrada.


Forma parte indisociable de mi historia y aunque no es nada habitual, por una vez el remix superó al tema original. 5 estrellas para Mr. Brightside y Mr. Lu Cont.



La foto que adjunto es un vinilo, en formato promo avanzado, planchado por una sola cara, tapado con una pegatina mía (para evitar mirones en la cabina) y en mis manos meses antes de salir a la venta. Una edición limitada muy exclusiva en su momento hasta que salió publicado de manera oficial. Un tesoro.

Destiny is calling me
Open up my eager eyes
'Cause I'm Mr. Brightside...






Chris Stapleton - Starting Over (Mercury Nashville 2020)

 

Doble vinilo de 180 gr. gatefold editado por Mercury Records el 13 de Noviembre de 2020 en edición limitada. Grabado bajo la producción de Dave Cobb, al igual que su primer trabajo en solitario, Traveller, que espero traeros por este blog en otra ocasión; con ese disco Chris ya empezó a ser parte de mi banda sonora.






Este álbum de portada blanca, una invitación en toda regla a un comienzo inmaculado. Creo que al título de este disco no le podría haber ido mejor otra portada. La importancia de tener una hoja en blanco para escribir nuevas cosas, todo lo que se desee, se pueda y nos dejen….creo que hay pocas cosas más bonitas y esperanzadoras que encontrarte con una hoja en blanco, ni más especial si quien te la brinda es alguien  que quiera escribirla contigo.




El disco cuenta con 14 temas para llegarse a enamorar con la voz de Stapleton y ese desgarro con el que él trasmite tanto y logra contarte tanto en unos minutos: nueve de los temas han sido escritos por él, otro dos junto a Mike Campbell y los tres restantes son versiones.

Si hay algo que de verdad tiene peso e importancia en la americana y en el country son las canciones, sus letras;  y este disco tiene un puñado de buenísimas y maravillosas canciones.  En muchas de ellas podría quedarme a vivir eternamente.



CARA A

Starting Over, primer single y aperitivo que da título al álbum. Es una canción sobre empezar de nuevo con quien quieres aunque las cosas no sean fáciles y tengas los elementos en contra pero siempre vale la pena apostar. Y a mí siempre me ha gustado la gente que apuesta por vivir como quiere.




Devil Always Made Me Think Twice en tono de blues, una canción que te recuerda que la tentación siempre está ahí, hay buenas y malas decisiones.

Cold es para mí uno de los temas estrella del disco, una balada que se pasea de lujo por el soul y que te va rompiendo de principio a fin como el corazón del protagonista de esta canción.






CARA B

When I’m With You esta cara comienza con otra balada, en este caso una de corte clásica country que nos cuenta como en otros temas del disco que por mucho que pases y vivas momentos amargos en la vida hay personas que están contigo y que son como un salvavidas para ti cuando estás con ellas.

Arkansas uno de los temas escritos junto al Hearbreaker, Mike Campbell, un rock potente y el tema más corto del disco para homenajear las viejas fiestas de la ciudad, el Rock & Roll clásico es así, cortito e intenso, igual que esta canción.




Joy Of My Life versión de un tema del gran John Fogerty que ha seguido haciendo temas tan bonitos como este, otro homenaje a la alegría de su vida. Preciosísimo tema al amor de toda una vida.




Hillbilly Blood esta elegía a las raíces americanas, algo está en el aire y este sonido y la voz de Stapleton que te agarra durante todo el tema, logra llevarte de la mano por las montañas y los pueblos más escondidos de la América profunda.



CARA C

Maggy´s Song tema country que parece ser que está dedicado a la perra que tienen los Stapleton, es una buena canción pero para mí la más floja del disco.

Whiskey Sunrise otra vez explora el blues para este temazo de introspección, de noches en la barra del bar en las que piensas y bebes casi al 50%.



Worry B Gone primera versión de Guy Clark, cantautor de country,  un tema muy rockero pero con toda la esencia del country en su letra.

Old Friends una balada country que es una absoluta maravilla, también de Clark y que con la interpretación de otro de sus temas desde luego que le declara pleitesía.






CARA D

Watch You Burn el otro corte del disco que compone junto a Campbell, de nuevo una canción muy rock, casi apocalíptica hacía el final que sirve de vehículo para criticar el tema de las armas en EEUU y del odio que promueven con todo ello.

You Should Probably Leave es una de esas canciones que probablemente pase desapercibida en este disco pero es otra de mis favoritas, Stapleton cuenta muy bien ese momento en el que sabes de sobra que una historia llega a su fin y aunque duela hay que ser generoso con uno mismo y con la otra persona para dejarla marchar.




Nashville, TN magnífico cierre con este tema de homenaje a la ciudad del country, ciudad donde vive Stapleton.




¡Qué bien canta, qué bien escribe y como cuenta todas estas historias!


Sin duda este no es un disco homogéneo del todo en cuanto al género musical porque toca varios. Creo que es un disco hecho con gusto y sin mayor pretensión que hacer lo que se hace bien, te gusta y te apasiona. Este trabajo es un homenaje, una oda no sólo a esos nuevos comienzos sino a las personas, al amor, a la amistad y lugares que de alguna manera llevamos grabados en el corazón. Todo lo que querrías conservar en esta vida.

Y como decía al principio aquí lo que importa son las canciones y este es sin duda un disco de CANCIONES, así en mayúsculas.

No soy de Whiskey pero ya que parece la bebida por excelencia en las canciones de Chris… ¡Brindemos con el vaso medio lleno! Ese puede ser un buen comienzo para escuchar este disco, compartirlo y no perder la esperanza…aún queda algo más que un resquicio.

¡Feliz fin de semana, sed felices!