Alice Cooper era un mito de cuarenta años y una carrera tan magnífica como irregular de la que ya hemos dado buena cuenta en este blog varias veces. Tras un proceso de rehabilitación en los primeros años ochenta, editó dos discos de hard&heavy: Constrictor (1986) y Raise your fist and yell (1987). No tuvieron buenas ventas, pero le pusieron en primera línea de nuevo con llenos en sus giras y la posibilidad de demostrar que estaba en forma, que era fiable. Cuando Bob Pfeifer se empeñó en ficharle para "su" compañía Epic se arriesgaba; y se arriesgó más cuando le puso un cheque en blanco y le buscó un compositor de campanillas, el mago del hard ochentero Desmond Child. Ya hemos hablado de él por aquí varias veces también, así que baste recordar que sus composiciones habían despachado millones de copias con Aerosmith, Bon Jovi, Joan Jett, Bonnie Tyler y alguna prenda más. De su mano llegaron, precisamente, muchas de estas estrellas a componer, tocar o, sim...
Sí, King , sí, soy yo y vuelvo a traer a Los Zigarros . Tengo debilidad, ya lo sabes/sabéis. En este caso, vuelvo a la carga con su disco de debut del 2013, cuando los conocí y me capturaron con su desparpajo, macarrismo, socarronería y su apuesta por el rock and roll. Y no os voy a dar la lata con los típicos tintes autobiográficos con los que suelo decorar mis entradas porque ya lo he hecho en las dos anteriores que dediqué a los valencianos y que podéis releer para ello: aquí su tercer Lp y aquí el segundo. El que avisa no es traidor, todavía me queda en la recámara el cuarto y este otoño van a publicar su quinto larga duración. También en esas entradas os conté que, aunque en su segundo disco lograron hacer un trabajo sobresaliente confirmando las promesas que anticipaban con este debut, su tercer disco pareció bajar. El cuarto es otro rollo porque, aunque siguen en esto del rock and roll, le dan otra pátina y otra vuelta, tirando más al soft rock o pop, con ram...