Pues bien, hoy toca reivindicar un álbum que creo que no obtuvo el reconocimiento merecido a nivel mayoritario. De hecho, lo mismo que sus autores. Como veis, me refiero al Magic is a child de Nektar , el séptimo disco de una banda de la que ya os hablé hace unos años y que se formó en Hamburgo con músicos británicos entre los que se encontraba el vocalista y guitarrista Roye Albrighton . Y precisamente este disco fue el primero que el grupo editó en un sello importante y sin el mencionado miembro fundador. Producido por la banda y el ingeniero Jeff Kawalek en los estudios House of music de New Jersey, contó con la participación de Allan ‘Taff’ Freeman a los teclados, Derek ‘Mo’ Moore al bajo y voces y Ron Howden a la batería y voces, además de Dave Nelson sustituyendo a Albrighton –quien les dejó poco antes de entrar a grabar– a la guitarra y voces, co...
Un supergrupo de blues rock tan efímero como exitoso. Alligator Records decidió juntar a mitad de los ochenta a dos clásicos, Albert Collins y Johnny Copeland, con un chico emergente del género, Robert Cray, para generar ruido, vender catálogo, ya sabes. Albert Collins, apodado el Hombre de Hielo, tenía 52 años cuando grabó este álbum. El tipo agarró su primera Fender en 1952 (apenas tenía 19) y compaginó sus labores de músico con la conducción de camiones durante doce años. Cuando en 1965 consiguió publicar su primer álbum en solitario ya no paró de crecer y tocar hasta convertirse en uno de los iconos del blues guitarrero. Gente como Steve Ray Vaughan o Gary Moore le han definido como el más inspirador de todos. Menudo alago. Johnny Copeland, el Tornado de Texas, calzaba 48 años en el momento de grabar esta joya. Años de registrar sencillos y muchos bandazos, le llevaron a disfrutaba de un momento dulce comercialmente tras haber publicado Texas Twister (83) y Bringin' it all ba...