A modo de preámbulo, ya os conté aquí que una ocasión compré lo que según la funda era un disco de Sammy Hagar y resultó ser otro de Gambler . Con los años me hice con el correcto y –aunque con una carátula que no le corresponde– también conservo el más que aceptable Love and other crimes . Y mirad que, a la hora de comprar vinilos de segunda mano, acostumbro a sacar los discos de la funda para echar una ojeada al estado del plástico, algo que –como me hicieron saber con un tono de voz poco amable en un mercadillo de Tallin– no a todos los vendedores les gusta. Sin embargo, a veces confío en el vendedor, estoy tan concentrado en mirar el vinilo que no miro la galleta o –simplemente– no caigo en hacer más comprobaciones. En la práctica totalidad de las veces eso no supone absolutamente nada grave. Pero la Ley de Murphy provoca en ocasiones contingencias de difícil solución y hubo una segunda vez en la que cont...