Ir al contenido principal

Slade – Nobody’s fools (Polydor, 1976)


A modo de preámbulo, ya os conté aquí que una ocasión compré lo que según la funda era un disco de Sammy Hagar y resultó ser otro de Gambler. Con los años me hice con el correcto y –aunque con una carátula que no le corresponde– también conservo el más que aceptable Love and other crimes. Y mirad que, a la hora de comprar vinilos de segunda mano, acostumbro a sacar los discos de la funda para echar una ojeada al estado del plástico, algo que –como me hicieron saber con un tono de voz poco amable en un mercadillo de Tallin– no a todos los vendedores les gusta. Sin embargo, a veces confío en el vendedor, estoy tan concentrado en mirar el vinilo que no miro la galleta o –simplemente– no caigo en hacer más comprobaciones. En la práctica totalidad de las veces eso no supone absolutamente nada grave. Pero la Ley de Murphy provoca en ocasiones contingencias de difícil solución y hubo una segunda vez en la que continente y contenido no cuadraron. Así, después de comprar supuestamente en una tienda del Soho londinense una copia en perfecto estado de Slayed? y de volar de regreso a Barcelona sin abrir el disco... descubrí ya en casa que no había adquirido el tercer álbum de estudio de Slade, sino el tercero de los neerlandeses Focus metido en una funda errónea, con la mala suerte de que Focus 3 se editó como disco doble y sólo tenía el segundo vinilo. Que sí, que también está en buenas condiciones, como la funda, pero es una obra incompleta y no la que pretendidamente pagué. 
 

Total, que –faltándome aún un disco de los británicos– quise repetir con Slade y de mi viaje a Venecia del mes de marzo me traje este álbum, que quizás no sea la mejor elección como muestra de la obra de los de Wolverhampton al suponer un giro estilístico poco valorado en su carrera por la mayoría de sus seguidores iniciales –aunque la banda siempre lo ha defendido–, pero tiene el plus de ser una copia original italiana de su primera edición. Así que, allá voy. 
 

A los Slade los conocí, como supongo que muchos de nosotros, por las versiones que incluyeron en sus discos los californianos Quiet Riot y siempre he querido tener alguno de sus discos, sobre todo si en él aparecían Cum on feel the noize o Mama weer all crazee now, motivo por el que escogí el mencionado Slayed? en Londres con el resultado ya explicado. Y vaya por delante que el Nobody’s fools que hoy os traigo no tiene el punch y la crudeza atractiva del hard glam rock de años anteriores que en mi opinión les representa, pero musicalmente hablando no es un álbum para olvidar o menospreciar, ni mucho menos. 
 

Con portada de Gered Mankowitz a lo Gaby, Fofó, Miliki y Fofito –referencia viejuna, soy consciente–, Nobody’s fools es el sexto álbum de estudio del grupo, producido como sus anteriores obras por Chas Chandler, antiguo bajista de The Animals al que podemos considerar el quinto miembro de Slade y fue grabado por el line up habitual formado por Noddy Holder a la voz y guitarra rítmica, Dave Hill a la guitarra y coros, Jim Lea al bajo y coros y Don Powell a la batería. Sin embargo, como ya os he adelantado, con el nada oculto o disimulado objetivo de hacerse un lugar en el mercado norteamericano, sacrificó algo de la crudeza del sonido glam rockero marca de la casa en aras de acercarse más al soul y el pop que gustaba por aquellos pagos, lo que incluyó hacerse con los servicios de Tasha Thomas, una cantante que había hecho coros para Louis Armstrong, Stevie Wonder o Jim Croce
 

Se establecieron en Nueva York, se foguearon como teloneros para Aerosmith, ZZ Top o Black Sabbath y se metieron en The Record Plant dispuestos a dar forma a un álbum inspirado en su estancia en los Estados Unidos y en la música que escuchaban a todas horas y que se inicia con el tema título, una Nobody’s fools que comienza con un piano que sirve de introducción a una estupenda melodía de guitarra y cuenta con un bajo muy marcado –algo que sirve para todo el álbum–, que parece que vaya a desembocar en el estribillo del Reach out de los Four Tops pero no lo hace, convirtiéndose en algo así como una mezcla de melodía beatleniana, sonido Motown y pop rock. Más cruda y hard rockera es Do the dirty, donde incluso advierto toques funky, muy pegadiza y en mi opinión muy superior a la anterior. 
 


Let’s call it quits es un blues rock cadencioso interesante y bien producido, totalmente al gusto norteamericano pero alejado del glam rock típico de la banda. Y por si quedaban dudas de las intenciones comerciales del grupo en el país de Mickey Mouse, Pack up your troubles parece compuesta por un combo de country del Tennessee profundo, con tintes de boogie-rock y en la que colabora el multiinstrumentista Paul Prestopino tocando el dobro. Casi nada. In for a penny, con sus coros, también me trae recuerdos de Lennon & McCartney aunque tiene una atmósfera como de música de feria, la presencia imponente de Jim Lea y un buen solo de Hill
 



La rockera Get on up inaugura la cara B con energía pero poca atmósfera glam, que sí está algo más presente en la igualmente potente y rockera L.A. Jinx. Did ya mama ever tell ya es un tema que se me hace difícil de clasificar, entre glam, sunshine pop y con algunos rasgueos a lo Peter Tosh, agradable pero para nada de mis favoritos, todo lo contrario que Scratch my back, otra descarga con fuerza de glam hard rockero directo y disfrutable. 
 




Con I’m a talker regresan al ambiente fiestero hillbilly y si en Pack up your troubles te los podías imaginar envueltos en humo en el interior de un bar de madera, aquí no desentonarían en un escenario al aire libre al lado de un granero y balas de paja. El disco finaliza con All the world is a stage, otro tema enérgico y guitarrero con una estupenda melodía al que se han añadido unos teclados que otorgan una capa de elegancia a la canción nada despreciable. 
 


Lo dicho, que este Nobody’s fools a lo mejor no tiene el sonido que encumbró a Slade como adalides del hard glam rock británico y es todo un batiburrillo de estilos –quizás sea lo que le resta brillo– pero es un digno y recomendable álbum con algunos altibajos para mi gusto que, sin embargo, aporta una buena colección de melodías con una estupenda producción y merece su espacio en mi colección y en este blog por méritos propios. 
 
¡Feliz viernes! 
@KingPiltrafilla

Comentarios

Otros crímenes...

Extremoduro - La Ley Innata (Warner Music, 2008)

  Hoy tenía preparada otra entrada correspondiente a esos discos que me marcaron al inicio de este siglo XXI. Pero con las pérdidas en el mundo del rock patrio que hemos tenido esta semana, todo ha volado por los aires. Ya sabéis que, si puedo y tengo disco, ante el fallecimiento de algún reconocido artista, hago un pequeño homenaje en nuestro blog ( Richard Davies , Tina Turner , Olivia Newton-John , Quincy Jones, RobertaFlack ). Esta semana, a falta de uno, dos maravillosos músicos han marchado hacia la inmortalidad. Sólo tengo vinilo del grupo de uno de ellos, que no tenía pensado traer por aquí porque ya han aparecido varios trabajos suyos. Pero mira, también podría entrar en discos del dos mil y pico que me han golpeado de una u otra manera. Jorge , siento no tener un plástico tuyo del que hablar, así que hablaré de La Ley Innata de los Extremoduro de Robe Iniesta . Pero el homenaje va también por ti, claro que sí. En común tenéis que os vi a los dos en sendos directos con...

BARÓN ROJO: En un lugar de la marcha (Chapa, 1985)

Yo no tengo, ni me acerco, al número de vinilos que tenéis todos y cada uno de los participantes de este blog. Pero de vez en cuando se presenta la oportunidad o último resquicio para comentar un clásico que no ha sido destripado por la insigne parroquia presente. En mi época, once upon a time, entre los amigos había una sana e inexplicable rivalidad entre Iron Maiden y AC/DC y entre Obús y Barón Rojo , por ver cuál era el mejor. En fin, yo era de Maiden y de Barón. Y lo defendía con puños y dientes. El amor y la admiración por los dos ha llegado hasta estos tiempos modernos. Es raro que varias veces al año no tenga una enfermiza necesidad de escuchar durante varios días todos los discos clásicos de estas bandas. La última crisis que tocaba fue con Barón Rojo . Y una vez abierta la veda a comentar clásicos sin ningún tipo de vergüenza, como debe ser, me atrevo a traer lo que considero el último gran disco de nuestros queridos Barón Rojo .  No voy a relatar aquí las archiconocida...

Work Force – Work Force (Scotti Bros. Records, 1989)

  Anthony Joseph Scotti fue actor, cantante, productor de televisión y cine. Pero no le traigo a nuestro blog por ninguna de estas facetas y por ninguna de estas razones. Scotti, Tony, sale a colación porque a mediados de los años setenta formó, junto a su hermano Benjamin, la discográfica y productora musical Scotti Bros. Records. Y esos señores, amiguitos y amiguitas, sí que tiene valor, peso y enjundia para nosotros, vinileros de pro, pues ficharon y grabaron lo mejorcito de Survivor. Sus primeros éxitos le llegaron de un tal Leif Garrett y el catálogo incluye a gente tan dispar como Iron Horse (algún día los traeré por aquí), Stan Bush, John Schneider, James Brown, Ya Ya, Robert Tepper y algunas bandas sonoras blockbuster (Cobra, The Transformers, Rocky IV, Lady Beware). Guilty pleasure. En ese catálogo, en 1989, incluyeron a un grupo comandado por los hermanos Henry: Rick al bajo y la guitarra, Scott, a las baterías, y Ralph, a los teclados. Una especie de familia orquesta, co...

The Joe Perry Project - Let the Music Do the Talking (CBS, 1980)

  La semana pasada tristemente nos dejó Jack Douglas , uno de los míticos productores rockeros de las últimas cuatro décadas. No tengo falta de escarbar mucho ni de ser rebuscado para encontrar " Rocks "," Toys in the Attick" , el debut de Cheap Trick , " Violation " de los nunca suficientemente valorados Starz o el "Ridin' High" de los canadienses Moxy entre mis favoritos de su vasto trabajo.  Con Aerosmith tiene una historia para escribir un libro por lo menos; además de los discos mencionados anteriormente dejó huella en el visceral " Get your Wings ", el drogota " Draw the Line " o el magnífico en mi opinión e infravalorado " Rock in a Hard Place ".  En algunos momentos fue hasta el sexto miembro de los de Boston componiendo la fantástica "Kings & Queens" e involucrándose en mierdas que iban más allá de lo profesional.  Cuando Aerosmith estaban en el dique seco en plena grabación de "...

The Toy Dolls - Absurd-Ditties (Receiver Records Limited, 1993)

Siempre he pensado que el humor y la calidad son compatibles. En cualquier ámbito de la vida parece ser que uno deber serio para que el rigor y la profesionalidad sea tenidos en cuenta en su justa medida. En el arte pasa igual. A un grupo que aplica sentido de humor en su música (y se me ocurren multitud de ejemplos) no suele ser evaluado con el mismo criterio por los críticos o por el publico mas melómano. Y aquí es donde voy a intentar romper uno de esos tópicos con respecto a este grupo. Porque comienzo diciendo que los Toy Dolls son un grupazo a los que no se les suele tomar muy en serio, precisamente porque tienen un componente humorístico que hace que mucha gente les sitúe en un nivel muy por debajo del que se merecen. Aviso: en esta reseña voy a intentar romper varios tópicos más. Un grupo que me ha acompañado durante muchos años, y cuya discografía he devorado con absoluta devoción, desde el “Dig that groove" (1983) hasta el “Orcastrated” (1995). Reconozco que después le...

Lyres - On Fire (Ace Of Hearts 1984)

  Jeff Conolly había sido uno de los capitanes de DMZ , banda tardo sicodélica de ramalazos garajeros y aptitud Punk, que en 1977 había debutado con el sello californiano Bomp sacando un EP, publicando un año más tarde el LP de culto del mismo nombre que la banda para el sello Sire. Su siguente banda LYRES  debutó con un single en 1979 (' How Do You Know/Don't Give it Up Now ") y en 1981 sacaron un potente mini LP con cuatro canciones grabadas en directo en el estudio titulado " ASH 1005 " publicado por el sello neoyorquino " Ace of Hearts ", el mismo que tres años después pondrá en las calles el primer álbum de la banda, el potente y esencial para cualquier amante del Garage Punk " On Fire ".  Lo primero que destaca al pinchar el álbum es el penetrante sonido de órgano y la particular y carismática voz que pertenecen a la misma persona, el líder del grupo Jeff 'The Mono Man' Conolly . Otra de las particularidades son las guitarras q...