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Pearl Jam - Dark matter (Monkeywrench, 2024)

 

Comentar discos de bandas con un lugar privilegiado en tu Universo Musical siempre resulta complejo y, desde luego, nada objetivo. Aunque ya sabemos que ese concepto en este nuestro blog carece de valor en realidad. El vinilo de hoy, última entrega (hasta el momento, ya veremos en el futuro) de los estadounidenses Pearl Jam encaja en este concepto. Por si alguien no sabe nada de la banda, os remito a su página en la Wikipedia para ahorrarme palabras; de todos modos, ya les he traído varias veces en el blog. He seguido su trayectoria desde su debut en 1991, les he visto en concierto siempre que he podido y puedo presumir, para bien o para mal, de considerarme un fan.

El caso: los últimos cinco discos del grupo (quizá el del aguacate menos) tenían una falta de empatía conmigo terrible. Que a los músicos en cuestión se la refanfinfla, pero yo, que me importo mucho, comenzaba a relajar esa pasión por la banda. Cosa común a muchas de mis antiguas pasiones; salvo, quizá, Judas Priest, ninguna ha llegado a engancharme en los últimos años. Ya, soy yo, envejezco, puede, pero mientras tanto otros grupos nuevos y no tan nuevos me han llenado el oído y el corazón. Igual el problema lo tenemos ambas partes. 

El caso: cuando el anuncio del "nuevo" álbum llegó a las redes ni abrí el enlace. Cuando salió el adelanto, lo escuché hasta con desgana. No mal, no bien. Cuando por fin tuve el álbum digital (gratis, ojo) en Deezer (mi dealer habitual) descubrí que ese sencillo era la peor canción del disco. Porque, atención: este Dark matter mola mucho, mucho. De hecho, oso decir que disfrutaría si en el próximo concierto lo tocaran enterito (y luego los grandes éxitos míos de siempre, por supuesto).

La razón del cambio no podrás encontrarla realmente en los cinco músicos que conforman Pearl Jam. Por si no los conoces: Eddie Vedder a la voz y lo que le salga del ukelele, Mike McCready y Stone Gossard a las guitarras, Jeff Ament al bajo y Matt Cameron a las baterías. El auténtico creador de esta obra se llama Andrew Watt y firma como productor, compositor de todos los temas (junto con el quinteto) y mete guitarras, pianos y teclados. Andrew ha producido estrellas y estrellados diversos: Justin Bieber, Elton John, Lady Gaga, Ozzy Osbourne (Ordinary man, 2020, y Patient number 9, 2022) o The Rolling Stones (Hackney diamonds, 2023). Ha ganado tres premios Grammy, incluido el de productor del año 2021. Un tipo con magia moderna para glorias pasadas, principalmente. ¿Y cómo acabó aquí nuestro amigo? Compuso, produjo y tocó las guitarras en el último disco en solitario de Eddie Vedder (Earthling, 2022), con quien solía surfear. Le acompañó en parte de su gira también. Ese álbum puede ser de lo mejor del Universo Pearl Jam en este siglo, como este Dark matter

Inteligente y práctico, Vedder encargó a su colega esta nueva obra y los demás músicos se enredaron en la propuesta, afortunadamente para los fanes. Watt ha conseguido mantener la esencia de lo que es (era) Pearl Jam sin que suenen rancios o repetitivos ni lo "demasiado modernos" que intentaron ser en su última entrega.

¿Ready para darle al play?

Arranca Scared of fear, rítmica, con un buen trabajo de batería, cortante, con estrofas cortas y un estribillo largo. We use to laugh, we use to sing. Una canción sobre las pérdidas y las dudas que dejan. Stop this voices calling. React, respond tiene ese poso Motörhead de los cortes rápidos de Pearl Jam que, probablemente, sea de Ammet. Además del bajo, el ataque de las guitarras está bien conseguido y produce un efecto de urgencia acorde con la letra de la canción, que nos impulsa a actuar unidos en tiempos de pasividad. Sigue Wreckage, una de mis favoritas. En las útltimas entregas las canciones melódicas, los medios tiempos, han dejado más poso que las canciones rápidas, pero, en este caso, rompe la tendencia un delicioso y sencillo ejercicio armónico de la banda con Vedder soberbio narrando desde la perspectiva del perdedor, de quien recoge los restos que le quedan en la vida para renacer de nuevo. El sencillo de adelanto, la propia Dark matter, sea quizá la que más suena a su anterior trabajo. Un adelanto inadecuado para lo que hay en este disco. Buen tema, muy moderno y tal, pero que no acaba de llenarme el ojo. No tolerance for intolerance. En estos tiempos confusos hay que recordar de vez en cuando que todos vivimos en el mismo espacio. Cierra este lado Won't tell acertadamente; recupera el tono acústico con otro estupendo ejercicio interpretativo de Vedder, un gran estribillo y una delicia de guitarras. As she smile and play a minor cord in a key I have never heard before, one song and it was done.

Arranca la otra cara Upper hand, un corte de ínfulas prog que nos lleva a los años de No code o Yield. Lento, estira su cadencia hasta el guitarreo final. Waiting for Stevie suena más a Pearl Jam de este siglo, con una melodía pegadiza y un estribillo resultón. Las voces dobladas, la intensidad de la parte central y el brutal bajo le dan un toque singular. Además, deja espacio para el lucimiento de McCready con un largo solo. La veloz Running hace honor a su nombre y se suma a la colección de canciones inmediatas de la banda. Got me running, got me diving, got me deep. Fuck off final. Something special es uno de mis momentos favoritos, una suave canción sobre lo imprescindibles que algunas personas son para nosotros, lo fácil que es quererlas y lo difícil que es dejarlas marchar cuando crecen. I will be there and not cause it's my job/I work for free because you are so special. Una canción que empareja con temas como Last kiss o Breath. Buen gusto con sencillez y delicadeza. Got to give tiene un pie en las fantásticas melodías de Vedder y otro en los ritmos pegajosos de Ament. Funciona muy bien y da gusto cantar ese estribillo. Fantástico final con su toque épico de brazos al cielo. Cierra Setting sun con sus más de cinco minutos, el tema más Vedder del conjunto. Had the dream you will stay with me till kingdom come. Esperanzador final.

Más allá de lo musical, el grupo siempre ha dado gran importancia a la parte estética. Tradicionalmente, han diseñado carteles para cada uno de los conciertos en los que han tocado, camisetas conmemorativas, en fin, una miscelánea de imágenes imposibles de coleccionar en realidad. En Dark matter crearon un vídeo para cada corte basado en el work art general. Además del protagonismo habitual de Jeff  Ament (tiene un estudio de fotografía junto con su hermano), quien se encarga del diseño a oachas con Joe Spix y Hal Liggett, cuenta con las fotografías de Alexandr Gnezdilov, quien juega con la luz, el movimiento y los espacios circulares. Para mi gusto, espectacular, y de los mejor acabados de su carrera. Está editado por la compañía de la propia banda e impreso en la República Checa.

Y, por supuesto, dedicado a cada fan: with thanks to you, once again.

Disfrutad de este fin de semana, por favor.




Comentarios

  1. Anónimo3/4/26 19:27

    Gran entrada llena de sentimiento, vaya por delante. Pero si tú, fan de fanes de la banda, afrontabas con desgana la escucha de esta obra, imagina yo, a quien apenas le suenan un par o tres de los temas más conocidos de la discografía de los Mermelada. Pero ese desapego es precisamente algo positivo para aproximarse a este álbum sin prejuicios y sin esperar nada a priori. Me da igual si es de Pearl Jam o de Perico de los Palotes, si supone un cambio de sonido o la recuperación de un estilo... afrontado como una sucesión de canciones, tiene algunos momentos más de mi gusto que otros (Upper Hand es mi favorita), pero en general resulta de lo más disfrutable. Producción y ejecución estupendas, no creo que me lance a escuchar los álbumes anteriores de los de Seattle (o quizás deba hacerlo de una vez), pero desde mi distancia emocional opino que se trata de un disco muy bueno y agradable de escuchar. Sí señor. Un abrazo. KING

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    1. Un gusto haberte hecho disfrutar fuera de tu zona de confort. Si te atreves, su debut pueda ser lo mas "classic rock" con toques de Zeppelin, Neil Young y algún ramalazo Sabbath por ahí escondido. Este, como ya he escrito, me ha gustado mucho y ojalá se mantengan así lo que les quede de carrera. Un abrazo.

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  2. Me quedé en el Vitalogy antes del mp3. He ido escuchando casi todos luego pero sin hacer mucho caso. Sin embargo, hace unos años me compré el Lightning bolt, que no es de sus mejores, pero me llegaron tres canciones. Este está muy bien. Me ha gustado y tendré que darle más escuchas porque justo hace muy poco descubrí el Earthling en solitario de Vedder que es un discazo pero con otro sonido. El que tuvo retuvo.

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    1. No solo retienen, que eso también, si no que lo han puesto canción tras canción por fin a la altura de sus obras más icónicas. O eso quiero creer. Coincidimos en el valor de ese disco en solitario de Vedder. Un abrazo.

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  3. Pues el disco del aguacate como bien dices fue el último disco "nuevo" que escuché de ellos en su momento, hace 20 años (parece mentira que haya pasado más tiempo de ese disco al actual que del "Ten" al aguacate, tremendo) y fue en los días previos a verlos en el Azkena del 2006, año en el que tocaron New York Dolls, Buckcherry, Redd Kross, Wolfomother y Pearl Jam. Y este nuevo disco me ha gustado más que menos, tiene medios tiempos que me han parecido cojonudos, la voz de Vedder sigue emocionando tío. Won't Tell es un temazo, y tienen unos cuantos más. Saludos!

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    1. Olé, otro convencido. La voz de Vedder ha mantenido la esencia y el toque distintivo de la banda año tras año. Nunca se le venerará lo suficiente, tanto por sentimiento como por acierto compositivo. Saludo.

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  4. Pues no soy tampoco yo mucho de Pearl Jam (del grunge en general), pero tengo el Yield en CD y le tengo cariño, igual que a Ten. Así que da por hecho una escucha atenta, ya que con tanta pasión lo has defendido.
    Abrazos.

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    1. Merece la defensa, que conste. Aunque con esas dos referencias no admite comparación, ojo.

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