Pues bien, hoy toca reivindicar un álbum que creo que no obtuvo el reconocimiento merecido a nivel mayoritario. De hecho, lo mismo que sus autores. Como veis, me refiero al Magic is a child de Nektar, el séptimo disco de una banda de la que ya os hablé hace unos años y que se formó en Hamburgo con músicos británicos entre los que se encontraba el vocalista y guitarrista Roye Albrighton. Y precisamente este disco fue el primero que el grupo editó en un sello importante y sin el mencionado miembro fundador.
Producido por la banda y el ingeniero Jeff Kawalek en los estudios House of music de New Jersey, contó con la participación de Allan ‘Taff’ Freeman a los teclados, Derek ‘Mo’ Moore al bajo y voces y Ron Howden a la batería y voces, además de Dave Nelson sustituyendo a Albrighton –quien les dejó poco antes de entrar a grabar– a la guitarra y voces, con la colaboración de Larry Fast a los sintetizadores y Walt Nektroid a la guitarra en uno de los temas. Por cierto, este último no es otro que Robert Fipp de King Crimson. Sobre este particular, deciros que tengo la edición alemana de 1977 –sin la funda interior original, supongo que estaría en mal estado y alguno de los propietarios anteriores del disco la cambió por una blanca– y en su carátula se menciona a Nektroid. Sin embargo, por la red corre la información de que su intervención no se incluyó en la mezcla final por lo que no vio la luz hasta una posterior reedición del álbum en 2005. A saber.
La portada de Chris Callis y Basil Pao, diseñador hongkonés que por entonces era director artístico de Polydor, está protagonizada por Brooke Shields, que por entonces era una modelo infantil y estaba a punto de dar el salto a la gran pantalla en la controvertida Pretty Baby de Louis Malle.
Y respecto a los temas, el álbum se inicia con una estupenda
Away from Asgard que mantiene
esa pátina experimental que nos puede remitir a unos
Genesis iniciales pero en la que
también se advierten toques a lo
Styx, entre hard pop rock, AOR y rock progresivo. Le sigue
Magic is a child, donde desde el inicio toman protagonismo unos teclados imitando a un
clavecín o similar que junto a otros sintetizadores son el único
acompañamiento a las delicadas líneas vocales que caracterizan al tema y
dotan a esta especie de balada prog de una atmósfera barroca muy
atractiva.
Eerie Lackwanna tiene un
tempo más alegre, con una base rítmica disfrutona tirando a
funky en la que destaca la batería de
Howden pero muy simple, sin
pasajes enrevesados. Por contra,
Midnite lite tiene más cambios
de melodía, siendo quizás la más prog de las escuchadas hasta el
momento y mi preferida de este lado del vinilo junto con la semibalada
Love to share (Keep your worries behind you)
con la que finaliza la cara, una composición que me remite a sonidos de
space rock en algunos momentos y donde
Nelson tiene ocasión de meter
algún guitarrazo.
Tras dar la vuelta al disco,
Train from nowhere es una
muestra clara del cambio de estilo de la banda, que sigue teniendo elementos
jazzy y progresivos en su música aunque se aprecia una deriva hacia
el hard pop rock y a unos ritmos amables y radiables. Es la canción
en la que Fripp metió guitarras
tal como os he comentado antes.
Listen tiene un inicio estupendo
y cargado de emoción y está dominado por la guitarra de
Nelson, que también canta.
Le sigue
On the run (the trucker), otra incursión en el prog que recupera sensaciones y sonidos de
antaño, con unos guitarrazos que convirten a este tema en un firme candidato
a ser versionado por unos
Dream Theater, por ejemplo. Y la cara finaliza con
Spread our wings, un tema difícil de etiquetar, mezcla de hard rock y AOR, resultón
y disfrutable y cuyo riff me recuerda lejanamente al de
Layla de
Derek & the Dominos y que
sin ser especialmenmte remarcable aporta un epílogo vivaracho a la
obra.
Y eso es todo. Sin abandonar del todo sus raíces, la verdad es que en sus
anteriores lanzamientos también resultaban bastante eclécticos en muchos
momentos, los Nektar crearon un disco que quizás no es tan
progresivo, psicodélico o experimental como obras previas pero que en mi
opinión tiene gran calidad y es muy reivindicable.
Un año más tarde, la banda se disolvería y posteriormente el fugado
Albrighton reformaría su propia
versión de Nektar con otros músicos con los que editaría un nuevo
disco antes de volver a desaparecer... aunque en el siglo XXI regresarían a
la carretera gracias a Mo Moore, el único miembro original de la banda que actualmente sigue al pie del
cañón al haber fallecido
Albrighton, Howden y
Freeman.
¡Feliz viernes!
@KingPiltrafilla
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