Le debo mucho a este disco. Y es que, en nuestra formación musical, los primeros discos que uno escucha cuando se adentra en el mundo de la música popular marcan para siempre. Independientemente de que los gustos vayan cambiando, o ampliándose, esos discos siempre serán los “primeros”, y ocuparan siempre ese lugar tan exclusivo en nuestra memoria. En mi caso, mi entrada a la música adulta, tras un paso inicial por el “Rock and Ríos”, de Miguel Ríos, fue el “Powerslave” de Iron Maiden. El primer disco que entró en mi casa (propiedad de mi hermano mayor) fue el “ Powerslave ”. Y a partir de ahí, mi siguiente regalo de cumpleaños fue un pedido en Discoplay que incluía el “ Piece of Mind ”. Ahora que lo pienso, que suerte haber coincidido con lo que yo considero la edad de oro del Heavy. La influencia de los hermanos o primos mayores también suele ser un factor decisivo en la educación musical. En mi caso, es este último fue quien me proporciono (grabados en cintas), en vista de ...
heeeeeeaaaaartt of thee moooomeeent
ResponderEliminarDiscarro. Imperdonable que no estuviera por aquí.
ResponderEliminarMisión cumplida entonces. Saludos.
EliminarUna superbanda para un gran disco, muy por encima de todos los posteriores. Lo tengo en mi colección, buena descripción.
ResponderEliminarSoberbio en efecto y, sí, muy superior a sus siguientes obras. Saludos.
EliminarGran disco. Yo los descubrí en la Uni, varios años después, por un colega que flipaba con ellos y tenía todos sus discos. Eran su segundo grupo, tras Van Halen.
ResponderEliminarVaya pareja de estrellas, al final acabaron juntándose los sonidos de ambos.
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