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Queens of the Stone Age - Songs for the deaf (Interscope Records, 2002)

 




Como no tengo en vinilo el Toxicity de System of a down, termino hoy mis entradas sobre discos que me volaron la cabeza al inicio del siglo (tras Audioslave, LinkinPark y Muse) con unos de los mejores discos de rock del nuevo siglo, este Songs for the deaf de los Queens of Stone Age. Bueno, si eres de clasificar a tope, el estilo es el llamado stoner rock (lo que en el fondo era traer Black Sabbath, con sus riffs pesados y lentos, atmósferas psicodélicas, hard rock y blues, a los años 90, con mucha distorsión y fuzz en las guitarras). Entonces, ya no hablamos de uno de los mejores discos sino el mejor disco de stoner rock del silgo XXI.

El líder de los Queens es Josh Homme (también fundó posteriormente los Eagles of Death Metal con su amigo Jesse Hughes), que salió de una de las bandas pioneras del stoner rock, los Kyuss. El resto de los músicos ha ido variando a lo largo de los años, con colaboraciones de artistas como Dave Grohl, Elton John, Trent Reznor…En este caso hablamos del tercer larga duración del grupo. Y la formación estaba compuestas por el propio Josh Homme a las guitarras y voces, Nick Oliveri (ex Kyuss) al bajo y voces, Mark Lanegan (ex Screaming Trees) a las voces y Dave Grohl (Nirvana y Foo Fighters) a la batería. Las malas lenguas dicen que Grohl estaba estancado y decepcionado con el cuarto álbum de los Foo Fighters y decidió tomarse un respiro como frontman y volver a las baquetas un tiempo. Otros músicos que colaboraron fueron Alain Johannes (Eleven, PJ Harvey, Chris Cornell) en lap Steel guitar, teclados y theremín, Natasha Shneider (Eleven, Chris Cornell) en los teclados, una pequeña aportación en las pistas 1 y 8 del antiguo batería del grupo, Gene Trautmann y la primera colaboración del guitarrista Troy Van Leeuwen, futuro miembro de la banda que ganó en una audición a Jeordie White (bajista de Marilyn Manson y, actualmente de Nine Inch Nails y A Perfect Circle) por un puesto en Queens of the Stone Age. Josh Homme fue el productor con ayuda de Eric Valentine.



El hilo conductor del disco, que quizás por ello se podría considerar conceptual, es un viaje en coche que Homme hizo por los desiertos del sur de California, desde L.A. hasta The Joshua Tree national Park, acompañado por emisoras de radio. De hecho, entre distintos cortes tenemos extractos de estaciones de radio para dar coherencia a todo el álbum. Quizás Josh sigue hablando de drogas y de tomar drogas en el desierto, como hacía en discos anteriores…pero parece que menos. Y, en mi opinión, lo que le da une empaque bestial a todo el disco es la batería de Grohl que es increíble a lo largo de todo el trabajo. Según el propio Dave, este es su álbum favorito en el que ha tocado la batería. Y eso que no fue fácil, porque para crear el sonido compacto, contundente y claustrofóbico que buscaban, la batería se grabó en una pequeña cabina de aislamiento que no permitía meter todos los micrófonos necesarios por lo que los platillos se grabaron por separado: primero se hacía una toma sin platillos (sustituidos por pads electrónics ) y una segunda toma donde la caja y tombs estaban acolchados para que sólo sonasen los platillos. Luego se fusionaba todo. Casi todas las canciones compuestas por la dupla Homme/Oliveri.



Vamos a meternos en el disco, que comienza con los ruidos típicos de alguien que entra en su coche y pone la radio y sintoniza con KLON LA – KLONE Radio donde el DJ Kip Kasper (Blag Dahlia) dice “…I need a saga. What’s the saga? It’s Songs for the Deaf. You can’t even hear it”. Imagínatelo. Arrancas un Chevrolet Impala de 67, como el que conducen los hermanos Winchester en Sobrenatural (sí ya sé que el ruido de pitido de puerta abierta o cinturón desabrochado que se oye al inicio del disco corresponde a un auto moderno, pero dejadme esta libertad narrativa). Revisas los retrovisores, embragas y aceleras. No te das cuenta y estás a 130 por la autopista de infinitas rectas a través del desierto mientras escuchas la frenética batería de “You think I ain’t worth a dollar, but I feel like a millionaire” (resumida en “Millionaire” para los seguidores de QOTSA) con los gritos de Oliveri (“Gimme Toro, gimme some more”) y los riffs resulta ser la más punkarra del plástico. Sin pausa tenemos el primer single, “No one knows”, con el sonido bestial de Grohl, Homme a las voces, un trabajo magnífico en el bajo de Oliveri con un groove profundo y un solo muy decente de Homme. Si escuchas atentamente, incluso detectas algún arreglo orquestal de flauta travesera y vientos. Fue nominada como Best Hard Rock Performance en los Grammy del 2003 (que perdió frente a “All my life” de Foo Fighters, todo quedó en casa). Antes de terminar el corte, tenemos otro “trozo” de radio. En esta ocasión, el DJ Héctor Bonifacio Echeverría Cervantes de la Cruz Arroyo Rojas nos dice “. ¡Esta es la estación de radio que sacó a toda estación donde el rock vive y no muere! Vamos a escuchar un par de temas de Queens of the Stone Age. Primero vamos a escuchar “First It Giveth”. Qué música impresionante, temible y verdaderamente ahora van a ver! ¡A VER! ¡A VER! ¡Aquí va! ¡Aquí va!”. Y, efectivamente, escuchamos “First it Giveth” de nuevo con Josh Homme a las voces. Quizás una de las más fáciles de escuchar, pero con unos riffs afilados como las críticas de tu vecina cuando llegas a casa en un estado lamentable. Y si el album Songs of the Deaf es una catedral erigida a la gloria del stoner rock, el altar mayor es el siguiente corte, “Songs for the dead”. Tenemos una de las mejores introducciones a batería de un tema rock junto con el “Painkiller” de Judas o “Rock and roll” de Led Zeppelin o “Hot for teacher” de Van Halen, todos cerca pero lejos del “Stargazer” de los Rainbow. El tema comienza con un órgano que se desvanece lentamente, luego salta el riff de guitarra armónico pesado de JoshDave toca la batería en una introducción compuesta de ráfagas rápidas de solos, solo para detenerse y luego tocar un poco más. Después de un redoble de caja, la canción comienza con la segunda parte de la introducción con la guitarra cada vez más pesada y Dave tocando la batería de la introducción de «Slip It In» de Black Flag, grupo que les flipaba a todos los integrantes de QOTSA. La primera canción del álbum cantada por Mark Lanegan, tiene un estilo vocal muy singular, que muchas veces me recuerda a Ozzy y otras a Waits. De hecho, es la canción que más me recuerda a Black Sabbath. Hay una línea de letras, luego todo se detiene para que la guitarra toque un relleno, luego otra línea de letras, etc. Ciertos rasgueos de guitarra, muy blues, me recuerdan a los que hacía Hendrix. Los coros son de Josh haciendo  «Ahhhhhhhhhhh!» sobre el riff del verso principal y una parte adicional. Después del segundo coro, entran en un puente de interferencia intenso y vuelven a la canción. Después de tocar el verso y el estribillo por última vez, hay un breve descanso y vuelven al riff acelerado de introducción con el protagonismo de la batería de Grohl que termina de forma orgiástica. Ah, pero cuando piensas que has llegado al climax, resulta que el bueno de Dave y sus colegas no paran: un relleno rápido de caja y Grohl gritando “Hey!” para que todo se descontrole en los próximos 45 segundos. Y ahora sí, termina y te das cuenta de que te has vuelto a correr. Y también te das cuenta de que has puesto el Impala a 170 sin pensarlo. Agradezco que en la versión vinilo la aguja vuelve a su punto inicial y tienes un rato para levantarte y darle la vuelta al disco, en el que a alguna y alguno hasta le apetecería fumarse un cigarrito en esa pausa. 



Si lo escuchas en tu plataforma de streaming favorita, comenzará en seguida “The sky is fallin’” que comienza muy suave para que vuelvas poco a poco a la tierra tras es subidón anterior. Pero enseguida toma otro cariz. Quizás la producción de Adam Kasper (Soundgarden, REM, Pearl Jam, Foo Fighters) le da un toque grungue. Antes de terminar el corte, el DJ Elastic Ass (Chris Goss) de la KRDL en Chino Hills le da un bofetón a un mocoso y se cambia el dial a la estación KWOL y luego a un programa llamado “All Death metal, all the time”. Y comienza “Six Shooter”, con Oliveri a las voces, suena a locura sin piedad que termina en poco más de un minuto. Ahora vuelve Lanegan con “Hanging Tree”, un tema más psicodélico, en estructura y en la guitarra, a lo que también ayuda la forma de cantar de Lanegan. Pasamos al que fue el segundo single, “Go with the Flow”, que suena más power pop. No en vano, en muchos sitios se le compara a bandas como Weezer, The Knacks o Cheap Trick. De nuevo Homme en la voz principal, esta vez con Trautmann a la batería, fue nominado a los Grammys del 2004 como Best Hard Rock Performance (la misma categoría que “No one knows” en el 2003, curioso que siendo dos canciones del mismo trabajo fueran nominadas en años distintos, y que terminó ganando “Bring me to life” de Evanescence). “Gonna leave you” cierra esta cara con la sorpresa de que Oliveri canta muy líricamente y no se desgarra la garganta como había hecho anteriormente. Y sí, vuelven a sonar power pop, como Supergrass, por ejemplo.



Pasamos al segundo vinilo (mi disco es una reedición del 2022 con lo que podría estar afectado por la moda de sacar doble vinilo en nuevas reediciones, pero como el álbum dura más de 60 minutos, ya la primera y originaria edición del 2002 era en doble LP, luego volveré a esto). “Do it again” tiene un comienzo muy a himno de rock, como el “Rock and roll” de Gary Glitter, old metal, podríamos decir. Pero Homme la termina llevando a otro terreno, a ese rock granítico que tan bien les quedó en este álbum. A mi me da muy buen rollo, no sé cómo explicarlo mejor, quizás porque en el fondo es más accesible que otras canciones, quizás se nota de nuevo la mano del productor Adam Kasper. En el último minuto del corte, el conductor se dedica a mover el dial buscando una emisora para sintonizar (Lux Interior de The Cramps es el DJ para AM580 y Jesse Hughes hace de predicador). Tras ello, comienza “God is in the radio” a la sombría voz de Lanegan (“dicen que el diablo es paranoico/Siempre tratando de encubrir/Pero Dios se está filtrando por el estéreo/Entre estación y estación”) y un riff bastante blusero de Homme. También el solo de guitarra se destaca a la mitad. Termina progresiva y lisérgicamente con una parte instrumental de mis preferidas. Es una joyita menos conocida que da paso a “Another love song” (modo ironía on) llevada por Oliveri donde nos cuenta la ruptura de una pareja. El riff de guitarra me suena a los Muse, fíjate tú. No es tan pesada como el resto del disco, quizás por eso encaja bien. Al final de la canción, Natasha Scheider, con su duro acento ruso, es la DJ de WOMB que introduce la canción que da título al disco, “Song for deaf” con Homme a la voz. El locutor Dave Chatching para la emisora WANT da las buenas noches pues hemos llegado al final del viaje y detenemos el Impala. Sin embargo, la música no para porque al final de este corte, los QOTSA incluyen una toma de “Feel Good hit of the summer” (el tema que abría su segundo disco, el Rated R) donde reemplazan las letras por carcajadas. Y como ya estamos en el desierto escuchamos “Mosquito song” con aires folk y la peculiaridad de que en su letra da el título del siguiente disco que editarían los Queens, Lullabies to paralyze. En las primeras ediciones estaba acreditada como track oculto En la versión Spotify escucharéis una versión en vivo de “The lost art of keeping a secret” que fue el primer sencillo del anterior disco Rated R. Y también escucharéis un último tema que es una versión del “Everybody’s gonna be happy” del Kinda Kinks de The Kinks. Este último cover también solía entrar como tema oculto en la versión CD del álbum. La primera edición en LP, al menos la versión UK, traía todas estas canciones. En las siguientes reediciones, las dos últimas desaparecen. Como curiosidad, en la versión CD también hay una pista oculta al inicio del disco, en el pregap del CD. Para escucharla hay que poner a reproducir el CD y justo al inicio rebobinar hacia atrás hasta llegar a un tiempo negativo de -1:30:  encontramos una voz robótica, seguida de un collage de sonidos y una línea de bajo que estaba pensada para que las personas sordas pudieran sentir las vibraciones de la baja frecuencia del bajo. Termina con un sonido de llaves de coche que ya da paso al inicio real del disco.



La portada de mi edición es similar a la portada en CD. Un gran diapasón/tridente/antena de radio negro sobre fondo rojo, con el nombre del grupo y el título en letras góticas o similar diseñadas por Frank Kozik, el artista detrás de todo el artwork. Desde la portada ya sabemos que no estamos ante un disco amable. Sin embargo, en la versión original en LP, los colores iban invertidos. Para más variedad, la edición USA era una Q en rojo (simulando la línea de la Q un espermatozoide y la circunferencia un óvulo) sin texto alguno. Precisamente este es el diseño que tengo en las galletas de los vinilos de mi edición. En el interior del gatefold, una foto del salpicadero de un coche con su radiocassette. Y en una hoja en rojo, con los dibujos/fotos de los artistas en negro, sobre fondo rojo y los créditos. Bueno, como mejor una imagen que mil palabras, podéis ver las fotos del inicio.

Tras la gira posterior de este disco, Oliveri fue despedido por faltar al respeto a los fans con su comportamiento durante las giras (en la sala Razzmatazz se dedicó a lanzar botellas de cerveza indiscriminadamente al público barcelonés). Oliveri era bastante conflictivo, le molaba mucho el alcohol. En 2001 fue detenido en el Rock in Rio por tocar desnudo en el escenario, cubriendo sus genitales sólo con su bajo. En 2011 fue arrestado tras un enfrentamiento de cinco horas con el SWAT por un episodio de violencia doméstica con drogas y armas por medio. Volvió a colaborar con la banda en el fantástico disco del 2013 …Like clockwork. La verdad es que Homme tampoco se quedaba atrás a la hora de alterar el orden público, pero no fue tan exagerado nunca como Oliveri. Grohl también se marchó a retomar Foo Fighters ese mismo 2002. Lanegan también abandonó, aunque colaboró en varias canciones en los siguientes discos.

Y por resumir la carreta de los QOTSA: 1998 primer disco titulado Queens of Stone age, con una portada muy llamativa del torso de una bailarina en ropa interior, 2000 Rated R, un disco muy recomendable. Tras este Songs for the deaf de 2002, en 2005 apareció Lullabies to paralize y en el 2007 Era Vulgaris, con un bajón evidente tras el maravilloso album que os he traído. Sin embargo, en 2013 publicaron otra maravilla, …Like clockwork, con colaboraciones de Trent Reznor (Nine inch nails), Elton John, Dave Grohl, Nick Oliveri, Mark Lanegan, Jake Shears (Scissor Sisters)…Elton John cuenta que en un viaje en coche su asistente le puso Them Crooked Vultures (super grupo formado por Homme, Grohl y John Paul Jones de Led Zeppelin) y le gustó. Su asistente se vino arriba y le puso Queens of the Stone Age. Entonces Elton consiguió el teléfono de Homme y le dijo: “Lo único que le falta a tu banda, es un a rena de verdad”. Y allá que se fue…Retomamos, en 2017 Villains, que es un quiero y no puedo y en 2023 In times new roman, que mejora un poco. Por cierto, estos tres últimos discos funcionan como una trilogía. Para terminar con un dato curioso, la fatídica noche de la matanza en el Bataclan parisino, la banda que actuaba era Eagles of Death Metal, la que antes os he mencionado que fundó Homme con Jesse Hughes, aunque Homme a penas sale de gira con ellos y sólo colabora en estudio. Y estaban tocando la canción “Kiss the devil”, que luego desapareció de sus setlists durante varios años.

Pues nada, ya he cumplido con mi tarea de soltaros un pedazo adoquín, porque mira que me enrollo para nada. Salud.




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