Seguramente muchos de vosotros –sobre todo si tenéis una edad y estáis metidos en los sonidos del hard’n heavy ochentero– conoceréis a Michael Wagener, artífice como mezclador o productor de obras imprescindibles del género que trabajó con infinidad de bandas, desde Dokken a White Lion, pasando por Stryper, Skid Row, Bonfire, Alice Cooper... en resumen, una ingente cantidad de discos, muchos de ellos reconocibles por el distintivo sonido de guitarra que este oriundo de Wuppertal imprimía en las obras en las que participaba. Lo que quizás no conozcáis todos es que el kleiner großer Mann Udo Dirkschneider no sólo también es originario de la ciudad del Schwebebahn regada por el río Wupper sino que es amigo desde la infancia de Michael y que –aunque en sus inicios se llamaba Band X– ambos fundaron Accept siendo aún adolescentes.
Con el tiempo, Udo siguió al frente del grupo pero Michael, después de
realizar el servicio militar y trabajar en una fábrica de amplificadores de
Hamburgo, eligió montar un pequeño estudio y dedicarse a la música desde su
vertiente técnica. Mientras, Michael también trabajaba en los Dierks studios
como ingeniero o mezclador para discos de su antigua banda como Breaker,
Restless and wild o el aclamado Balls to the wall. Por eso, cuando creó
junto a su amigo del alma la productora Double Trouble Productions, no es de
extrañar que ambos se ocupasen de buscar grupos a los que
producir.
Así es como encontraron a estos Street Fighter, un grupo de Essen fundado a mediados de los 70 que tan sólo habían grabado un disco con producción de Hartwig Masuch (quien no imaginaba entonces que más de 25 años después se convertiría en CEO de BMG). La banda la componían Roland Michaeli a las voces, Hans Gropel a las guitarras, Uwe Rahlf al bajo y Mario Liese a la batería y percusión y por obra y gracia de la dupla Wagener-Dikschneider, grabaron en los Dierks studios este Shoot you down! que hoy os traigo y que colocaron en las tiendas con una portada ochentera a tope a cargo de H. Schulte que llamó mi atención (sólo entonces me enteré de quienes eran sus productores) porque no conocía de nada a la banda.
Pero fue ponerme a escuchar el disco y las primeras impresiones no pudieron ser mejores. La inicial Rock city es un temazo con aroma a NWOBHM en el que
sorprenden la voz de Michaeli y los guitarrazos de Gropel. En Stealer, por
contra, bajo y batería se adueñan de la canción desde el inicio y sirven de
base para otro temazo movidito y lleno de ritmo de metal ochentero en el que
de nuevo Gropel ofrece un buen trabajo. Como no podía ser de otra forma,
aquí también hay una power ballad –con inicio a lo Scorpions y un riff que
recuerda al de You give me all I need–, una Lonely cargada de fuerza y sentimiento y con
un bonito solo de Gropel. La cara finaliza con un hard rock pegadizo con
cierto toque sleazy angelino en cuyo solo de guitarra ya se advierte el
sonido distintivo de las producciones de Wagener al que he hecho referencia
al principio.
Comienza la cara B y nos encontramos con Jailbreak, un temazo enérgico que
rezuma NWOBHM sound por sus cuatro costados y es como un hijo putativo de
Saxon y Judas Priest con pinceladas de los Maiden iniciales. A estas
alturas no comprendo cómo este grupo no prosiguió con su carrera y la
mayoría de sus integrantes incluso abandonaron el mundo de la música, con la
de bandas mierdosas que sacaron discos aquellos años. En fin, que llega el
tema homónimo del grupo, un Shoot you down resultón, cañero y con otro
ejemplo del notable nivel de Gropel con las seis cuerdas. Con Soldier
regresa el momento balada a este álbum, en un tema que me trae ecos de Thin
Lizzy y Vandenberg y Are you ready pone el punto final al disco con un tema
metalero a lo Helix.
En resumen, una obra totalmente recomendable con múltiples influencias –acaso poca personalidad por ello mismo– pero calidad sin discusión, un sonido ochentero a tope, buena producción y buenos padrinos. ¿Por qué no tuvo continuidad?, lo ignoro. En ese momento, a Wagener comenzaron a lloverle proyectos que le hacían pasar más tiempo en los Estados Unidos que en Alemania, de donde Udo no quería irse por lo que se desvinculó de Double Trouble Prod. El resto, es historia en lo que concierne a los dos amigos. No así para los Street Fighter. Desgraciadamente este segundo disco se convirtió en el último de su carrera y sus integrantes –aunque Michaeli lo intentó unos años después con Nero, con quienes sólo grabó una demo– se apartaron de la música inexplicablemente y desaparecieron del panorama como lágrimas en la lluvia.
Hoy es un buen día para dedicarles una escucha y rendir un pequeño homenaje a su sueño.
¡Feliz viernes!
@KingPiltrafilla
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