Seguimos con el metal made in USA de cientos de quilates.
Savatage es un grupo tan importante para mí que lleve un parche bordado del logo en mi cartera durante años. Una banda que jamás ha dado un paso en falso, excepto en “Fight for the rock” donde les indicaron amablemente qué debían ser y no lo que realmente querían ser. No hicieron caso acertadamente y grabaron con Paul O'Neill el mítico "Hall of the Mountain King", única reseña del grupo en el blog.
En mi opinión “Gutter Ballet” es el summun de su discografía. La rabia metalera conjugada con los elementos más sinfónicos en una libertad compositiva donde el piano y la guitarra convivían con total libertad. "Streets" fue la consolidación de su sonido, mucho más sofisticado. Pero entre dos obras mayúsculas, me quedo con Gutter porque mantiene la crudeza de sus discos anteriores y da un nuevo paso para la innovación. Un piano como instrumento conductual de un disco de heavy metal. No hay ninguna banda que haya conseguido algo así.
Con la entrada de Zack Stevens y la muerte de Criss Oliva, Savatage solo supo ir hacia arriba. Centrándose en su estilo único y depurándolo disco tras disco.
El comienzo ya era una declaración de intenciones de que no era comodidad metalera lo que ibas a sentir desde la primera nota. Un up tempo (o lo que quiera significar eso) extraño, “Of rage and war”. Estos ritmos entrecortados se convertirían en marca de la casa. La voz de Jon Oliva tampoco era especialmente amable. Cierto es que después todo se vuelve más intuitivo, pero la primera experiencia es intensa ¿Qué está pasando aquí? Y entra el puto piano y ya todo ha cambiado para siempre. Y sin embargo la segunda cara se olvida de las teclas y comienza con la desvergonzada “She's in love”, el metal oscuro de “Hounds”, unos de mis temas favoritos y muy olvidado, la épica y tremendamente heavy de “Unholy”, los tintes prog de “Mentally yours” y la balada, por decir algo, “Summer Rain”, donde el grupo centraliza toda su sensibilidad.
El trabajo de guitarra de Criss Oliva es tan técnico, personal y elegante, llenando cada canción con múltiples arreglos, que DIO lo quiso incorporar a su banda, pero el guitarrista declinó su oferta para centrarse en Savatage. Buena decisión. Como la de tener este disco.
La última encarnación de Savatage con Stevens, Caffery, Pitrelli, Middleton y Plate ha vuelto a los escenarios con la lógica ilusión de tantos de nosotros y la promesa de un nuevo disco, a pesar de los problemas de movilidad de Jon Oliva y el fallecimiento de Paul O´Neill en 2017.
Por cierto, los vi en Cádiz teloneando a Judas Priest (época Ripper Owens) en un escenario montado en el patio de un colegio religioso llamado San Felipe Neri y al lado de la playa. Era 2001. Surrealista e inolvidable. Adjunto entrada original.




Comentarios
Publicar un comentario