Comienzo esta
reseña confesando que me declaro un admirador absoluto de Fernando Arbex.
Extraordinario baterista y fundador de Los Estudiantes, uno de los grupos
pioneros del rock and roll en España. Mas tarde fundador de Los Brincos. Grupo
legendario que modernizo el panorama del pop español, y cuya obra forma parte
de lo mejor de la historia de la música popular española. Además de músico, fue
productor, compositor y arreglista para sus propios grupos, y para multitud de
artistas, cuya lista seria inabarcable en este texto. Entre sus composiciones,
destacaría su mítico “El rio” (cuya reseña podéis encontrar aquí: ),
o “Yo solo soy un hombre”, escritas ambas para Miguel Rios.
Os doy algunas
cifras para dar una idea de la magnitud de su obra en todas sus facetas: 33
millones de discos vendidos, 600 obras registradas en la SGAE, más de 50 discos
de oro.
Lo que hoy traigo
es una de esas joyas ocultas del rock español. Un disco del grupo que Fernando
Arbex creo tras la publicación del último disco de los Brincos, el
incomprendido “Mundo, Demonio, Carne” (1970). Un disco, el último LP de los
Brincos, que es uno de esos discos “malditos” de la historia de pop español. Una
obra que nadie entendió en el momento de su publicación, y que daba una idea de
lo avanzado de las ideas musicales de Fernando Arbex (incluía una “suite”
progresiva, además de soul-rock, pop, y psicodelia). El hecho de que el público
asociase a Los Brincos con otro tipo de canciones (“Flamenco”, “Un sorbito de
Champan”) provocó un aluvión de críticas negativas y al rechazo del público.
La consecuencia fue
que Arbex decidiese quitarse el “lastre” del nombre de los Brincos para poder
dar rienda suelta a su afán de experimentación, lo que ya llevaba haciendo de
manera continuada desde el disco de Los Brincos “Contrabando” (1968). En ese empeño
por buscar nuevos sonidos, monta un grupo con otros dos músicos de altísimo
nivel: Oscar Lasprilla (guitarrista y organista que ya había colaborado en el
disco “Mundo, Demonio, Carne”), e Iñaki Egaña (cantante y bajista, que venía de
Los Buenos), y se bautizan como “Alacrán”.
Hay que precisar
que Los Brincos aún no se habían separado cuando se grabó este (el único
publicado por el grupo). De hecho, Los Brincos publicarían su último single en
1971, después de la publicación de este disco de Alacrán.
El caso es que la
química entre los tres músicos es inmediata, y surge esa magia difícil de
explicar (y que ocurre en contadas ocasiones) en la que cada musico sabe
exactamente cuál es su papel, y lo desarrolla de manera magistral. Además, los
tres músicos aportan composiciones y arreglos al disco. Las canciones van
surgiendo con naturalidad, y las ensayan tanto en casa de Fernando como de
Oscar. Las tienen tan ensayas y tan controladas que el disco se graba en tan
solo seis días. Por la mañana cerraban las canciones ensayando en sus casas, y
por la tarde las grababan en el estudio. Eligieron los estudios Celada, en
Alcorcón. Unos estudios de extraordinaria calidad. El propio Arbex paga el
estudio, toma las riendas de la producción, y se encarga de las mezclas. Pepin Fernández
está acreditado como ingeniero de sonido, y Carlos Gama como ayudante.
La producción es
una absoluta maravilla. Un sonido mucho más agresivo de que lo que Arbex nos
tenía acostumbrados. El sonido de la batería es rotundo, el tono de los
guitarras es feroz, se escucha el rugido el órgano Hammond de una manera
brutal, y esa voz de Iñaki Egaña suena con una presencia espectacular. Y es que
esa voz es de lo mejor del disco. Rasposa, llena de “negritud”, soul y
“serrín”. Estremecedora. En general, se aprecian todos los instrumentos y los
sonidos con una claridad y una rotundidad excepcionales. Lograr que destaquen
los dos aspectos al mismo tiempo es algo que es muy difícil de conseguir.
Por eso hay que agradecer
al sello Sommor reediciones como la que os trago hoy. Además de permitir tener
en la colección un disco “de coleccionista” a un precio razonable (la edición
original esta fuera del alcance de la mayoría de los bolsillos), el mimo y
cuidado que han puesto es esta edición es digna de elogio. Según los créditos
del disco, se ha remasterizado digitalmente del master original, con una masterización
específica para el vinilo. No, esto no es un CD grabado directamente en un
vinilo (esto se hace, lamentablemente). Y eso se nota para todos los que amamos
el sonido. Además, por supuesto, del libreto interior con fotos y datos del
grupo, y una carpeta con cartón grueso de gran calidad.
El disco original
fue distribuido por el sello Zafiro, que curiosamente era filial de Novola, el
sello que había tratado con tanto desprecio el “Mundo, demonio, Carne”.
El LP se abre con
“Sticky” y la percusión de Arbex a los bongos, y a continuación, la potencia de
la guitarra de Oscar Lasprilla, y la voz apabullante de Iñaki Egaña. Un tema con
un groove funky irresistible, que sería el germen de lo que Arbex desarrollaría
después con su siguiente grupo: Barrabás. Soberbio el solo de guitarra, y esos
rellenos de batería de Arbex. Esta canción sería el single de adelanto que se publicó
en 1970.
En la segunda
canción del disco es donde se produce una confusión con el listado de las
canciones. En todas las ediciones del disco que he encontrado ocurre lo mismo:
hay un error en el orden de las canciones. Os juro que he buscado datos por
internet y no he encontrado ninguna información al respecto, pero la segunda
canción que suena en el disco es “San Francisco”, y no “Son”, como se indica en
todos los créditos de los discos físicos, en Spotify, en Youtube, … (por favor,
si alguien sabe algo más al respecto de este curioso error no documentado, os
agradecería que aportaseis vuestro conocimiento en los comentarios).
“San Francisco” es
puro Santana. Tanto por la guitarra como por las percusiones de fondo. Aquí
aparece ya ese sonido demoledor del Hammond. Y tampoco os perdáis las armonías
vocales de Fernando y Oscar. Otra vez lucimiento de este último a la guitarra y
al Hammond.
Llegamos al momento
del más genuino sonido “costa oeste” con “Son (América, América)” (y no “My
Soul” como se indica en los créditos). Composición de Arbex que se acerca al
sonido de california de finales de los 60, con guitarras psicodélicas, y un
ritmo hipnótico.
La cara B comienza
con mi canción favorita del disco: “My Soul (suddenly)”, erróneamente titulada “San
Francisco” en el disco. Intensa, épica. La voz “alterada” de Iñaki pasada por
un filtro, llega a su punto culminante de intensidad. El Hammond, omnipresente,
le da a la canción un toque solemne. Sorprende el sonido de un clavicordio, además
de algunos pianos. Y ese solo de guitarra al final de la canción es emocionante.
Música de Iñaki Egaña, letra de Arbex, y lucimiento, una vez más, de Oscar
Lasprilla (guitarra, clavicordio, hammond y piano). A esto le llamo yo “soul
progresivo”.
“Take a look around
you, baby” se abre con un riff de guitarra juguetón, que da paso a su tema más “hard-rock”.
Esta fue la cara B de su single de adelanto.
El disco se cierra con la balada “Will you keep my love forever”, esta vez cantada por Oscar Lasprilla, con presencia prominente del órgano Hammond, además de, nuevamente, el sonido de un clavicordio.
Una lástima que
este proyecto no tuviera continuidad. Se dieron todas las circunstancias para
impedir que la vida del grupo fuera más allá de este disco. La llamada a la
mili para Iñaki Egana paralizó el proyecto, que se vio definitivamente truncado
cuando Oscar Lasprilla se marchó a vivir a Londres.
Pero, una vez más,
las circunstancias no fueron capaces de parar a Fernando Arbex, quien aprovecha
la oportunidad para, junto a Iñaki Egaña,
ya disponible tras el servicio militar, reformar el grupo, orientando su sonido
hacia una mezcla de rock, funk, disco y salsa, con unos músicos tremenda
calidad, y creando uno de los grupos españoles de mayor éxito internacional de
la historia. Barrabás (por aquí una reseña de uno de sus discos: “Bestial”).
Como curiosidad,
Inaki Egaña, tras dejar Barrabás, formaría parte de uno de los grupos más afamados
del rock andaluz: Imán Califato Independiente.
Espero que
disfrutéis de este disco de Alacrán, una de las cimas del rock español.
Un saludo.
Ruben Diskobox







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