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Craaft - Craaft (EPIC, 1986)


En la amalgama de géneros bajo el paraguas del hard rock melódico, a mí me gusta especialmente el rollo germánico/americano: aquellos grupos de centro Europa que durante los años ochenta decidieron olvidarse de esa moda speed o heavy metal y abrazar las sonoridades transatlánticas, bien con un tufo más AOR, más "angelino" o del mismísimo New Jersey. Bandas de estas ya hemos traído por aquí, como Vamp, Bonfire o Victory. Y hoy añado otra más, Craaft, banda alemana formada en 1984 que editó tres álbumes entre 1986 y 1992. 

El debut que hoy comparto, nominado como la propia banda, fue su disparo principal, una apuesta que contó con el apoyo de EPIC y les llevó a grabar parte de la música a Estados Unidos. La banda la forman en esta entrega Klaus Luley a la voz principal, la guitarra y el bajo, tareas estas dos que comparte con Reinhard Besser, más el teclista Franz Keil. Para la grabación metieron baterías Sandy Gennero y Jürgen Zöller, aunque originariamente se grabaron las baterías con un ordenador. Lo produjo Peter Hauke en los estudios Hotline de Frankfurt y los Beasville de New York. En los surcos de esta basura magnífica encontrarás detalles de Toto, de Night Ranger, de Triumph o de Dokken.


I wanna look in your eyes (primer single) comienza con un sinte sobre un ritmo electrónico, dando la melodía, para dejar paso a una frase a capella con el título de la canción. Las estrofas se desarrollan en un ambiente techno-rock para acabar con un estribillo bombástico, ideal para las radiofórmulas y la fiesta del fin de semana. Un tema de consumo rápido que deja un delicioso poso pegajoso al final. Un coche se estrella para dar paso a la batería que abre Breakin walls ain`t easy, otro trallazo de estribillo con unas buenas armonías vocales. El enfoque del tema es más roquero que el anterior, dando más protagonismo a las guitarras. Este crescendo de intensidad hardy alcanza un pequeño cénit en el tercer single, Hold me; al menos la agresividad prima un poco más sin olvidar esas armonías vocales tan características a estas alturas. Se viene la necesaria balada, segundo single del disco, titulada Your’re the best thing in my life. Aun reconociendo una sonoridad muy manida, sin nada especial en realidad, ese toque que estos tipos tienen con las melodías y los arreglos vocales le da un punto por encima de muchas canciones pomposas y azucaradas de aquella década. Será la forma de entonar de Klaus, o el modo en que compactan los coros, no sé bien, pero es fantástica. ¡Mechero al aire! Y el solo, sencillo, tiene un punto emotivo agradable. Cierra la cara el tema más roquero y con cierto tufo L.A., I guess you are the number one, que se vierte en el solo más heavy del disco. Es una pena que no explotaran un poco más esta parte en la composición y la mezcla final. Excelentes los teclados también.



Stranger suena a Y&T por todos lados, incluso la forma de trabajar el solo de guitarra y de cantar el estribillo es muy Meniketti. Los teclados vuelven a primer plano en Don’t wanna wait no more, un tema rítmico, machacón, con un toque más germánico y un estribillo popero y repetitivo. Ojito al solo de guitarra al final del corte. Debo mencionar que Luley pronuncia con muchísima dignidad su inglés, por encima de los estándares de muchos coetáneos; en las letras les ayudó el cantante norteamericano Tony Carey. Now that you’re gone baja otra vez las pulsaciones arrancando con piano y sinte y a pesar de (otro) excelente estribillo, aquí me suenan a Michael Bolton o a Chicago. Buen final. Esta emotividad se mantiene en Wasted years, ahora con un riff de guitarra y un ritmo pegadizos, algo de medio tiempo heavy, una buena transición estrofa/estribillo y un gran trabajo instrumental (¿cuántos buenos estribillos llevamos?). Uno de mis temas favoritos cierra el disco. Cool town lover lleva a la perfección todo lo que estos muchachotes han estado enseñando: composición melódica redondeada por arreglos y armonías vocales muy trabajadas, un buen equilibrio entre la parte más hard y la más pop, mezcla de guitarras y teclados acertada y, qué cojones, un temazo. Dan ganas de girar el vinilo y volver a escuchar este debut de Craaft.

Éxito relativo en Europa, donde estuvieron de gira teloneando a los mismísimos Queen aquel verano del 86, incluso con Marillion en el mismo set. Las ventas les permitieron grabar poco después con el mismo equipo y Michael Wagener como ingeniero y responsable de las mezclas. Un tiro al aire más del hard rock ochentero.

Esta edición es la española de la época, impreso en ALG, S.A. situado, por entonces, en la calle San Raimundo número 31 de Madrid. Las fotografías de la banda las tomó Geoffrey Hargrave Thomas y el artwork es responsabilidad de Spenser Drate y Judith Salavetz. La imagen de la banda, en consonancia con el sonido, y esos toques sepia resultan agradables, aunque no inolvidables. El logo es curioso, eficaz en su diseño. En definitiva un agradable envoltorio para un más que recomendable disco de la época.

Pasad buen fin de semana, siempre con buena música y mejor compañía.










Comentarios

  1. Ni idea de esta gente, les daré una oportunidad!

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  2. ¿Seguro que seres cárnicos substituyeron las baterías virtuales?... no sé, no sé. Subscribo tus impresiones. El primer tema me parece un simple y empalagoso a la vez que pegadizo ejemplo de hard pop con coros y aunque esa impresión no desaparece, de hecho es lo que caracteriza a estos tipos en todo el disco, la segunda canción ofrece algo más de energía. Total, que podría firmar la entrada yo mismo. Sin embargo, aunque sabes que soy un enamorado de los sonidos ochenteros, creo que esta producción está en el grupo de las que no han envejecido demasiado bien. En fin, más indicada para la mañana sabatina que el reposado Cale, eso sí. Que tengas un buen fin de semana. KING

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    1. Las baterías han pasado por filtros seguro, pero vaya usted a saber qué parte es tocada y cuál programada. Sí coincido en que este sonido hoy en día suena viejuno, muy ochenters, quizá por ese abuso del sinte y el procesado de voces e instrumentación. Aunque, por lo demás, las canciones me parecen excelentes y a mí, como ya he demostrado, me gusta mucho. Un abrazo, majestad.

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  3. Otra basurilla ochentera a la saca del blog. Suenan entretenidos con es pop rock o hard pop o como se pueda etiquetar porque algún piso por debajo del buen Aor está. Creo que la producción de la batería hace que baje el nivel general. Pero lo dicho otras veces: ojalá yo pudiese hacer una décima parte de lo que hicieron estos tipos. Un saludo

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    1. Basurilla gustosa para mis oídos, aunque ha envejecido regular. Quizá con una batería más humana y los teclados menos Casio, hablaríamos de otra cosa. Un saludo

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