Tras una involuntaria ausencia causada por la definitiva defunción largamente anunciada de mi ordenador, regreso al blog con mi entrada quincenal, en esta ocasión dedicada a Saxon, unos chicos de Barnsley que el año próximo cumplirán medio siglo como banda aunque comenzaron su andadura con el poco edificante nombre de Son of a Bitch. Mi primer vinilo del grupo fue Crusader, que corrí a comprar tras ver en televisión el vídeo de Just let me rock. A partir de ahí me dediqué a adquirir los que salieron a continuación y a completar la colección con los anteriores... aunque sólo de la década de los 80, un TOC como cualquier otro. Sin embargo, uno lo supera (casi) todo y este verano he puesto remedio a tal despropósito trayéndome a casa como recuerdo de Frankfurt una edición francesa del disco homónimo de la banda, su debut de 1979, la obra seminal de una de las bandas estandarte de la NWOBHM –a estas alturas ya tiene poco de New– que en menos de media hora, con una producción algo tosca y con una horrorosa portada perpetrada por unos tal Grafix, nos mostraba una primeriza versión de lo que estaban llamados a ser a partir de la siguiente década.
Así, los Saxon –al conseguir un contrato con el sello francés
Carrere tuvieron que olvidarse de su nombre original ya que los
responsables de la discográfica en Inglaterra sabían que de otra forma no
podrían obtener minutos en la radio– con el line up formado por
Biff Byford a las voces,
Graham Oliver y
Paul Quinn a las guitarras,
Steve Dawson al bajo y
Pete Gill a la batería, se
metieron en los londinenses Livingstone studios con
John Verity a la producción,
guitarrista con banda propia que también había pasado por
Argent o
Phoenix –aquí tenéis lo que Manu dijo de ellos– y a quien habían
teloneado los Son of a Bitch. Y pese a la mediocre producción –aun así, mucho mejor que la de muchas
obras ochenteras de nuestro país, ojo– y la falta de himnos, la verdad es
que el resultado supone un más que aceptable debut. O quizás es mi amor por
el grupo, que todo lo suaviza.
En la lista de canciones, la primera que encontramos es Rainbow theme/Frozen rainbow con un sonido muy parecido al de los temas más inspirados en el prog de los iniciales Maiden –aquí también tiene mucha presencia el bajo de Dawson y los solos de guitarra son largos y elaborados–, aunque con una voz totalmente diferente a la de Di’Anno, aquí más melódica y bluesera. La banda se acelera con el siguiente tema, una Big teaser con alegría pero poco metálica, si acaso un hard rock con unos arreglos con coros y cierto regusto a glam rock setentero a lo The Sweet, muy pegadiza. Judgement day es otro tema con gran presencia de bajo, también lleno de ritmo pero con más carga hard rockera que el anterior, con un interludio melódico en el centro de la canción en el que bajan las revoluciones. Es un tema con varios ambientes ya que en la parte final cambian el ritmo hacia una especie de hard blues que finaliza con un solo lleno de distorsión.
La cara B se inaugura con Stallions of the higway, todo un exponente de tema motero de heavy metal tardosetentero que es la simiente del sonido que desarrollarían en sus siguientes obras, puramente Saxoniano. Le sigue Back to the wall, otro ejemplo del metal de la nueva ola, con arreglos que igual que el tema anterior sientan las bases de lo que la banda grabaría en futuras obras. En cierta manera, creo que este disco es de unos proto-Saxon previos a los definitivos tal como en la década posterior los conoceríamos la mayoría. Still fit to boogie tiene una melodía que en algunos momentos me recuerda a 20.000 ft del SAOTL y es un tema de hard rock potente y enérgico, aunque sin nada que lo haga especial para mi gusto. Y para finalizar, llega Militia guard, con ese inicio de marcha militar que parece que va a coger un acelerón.... y de pronto, gracias a una guitarra acústica, se convierte en una especie de hard folk rock con una producción algo embarullada que a lo largo de su desarrollo nos trae diversos cambios de ritmo.
Lo dicho, un debut demasiado primerizo, con una producción que no le ayuda
a brillar precisamente, pero más que digno y todo un documento que
finalmente completa mi humilde colección con los primeros 10 vinilos de los
Saxon.
¡Feliz viernes!
@KingPiltrafilla
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