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Rainbow - Long Live Rock 'n' Roll (Polydor, 1978)


 



Le debo mucho a este disco. Y es que, en nuestra formación musical, los primeros discos que uno escucha cuando se adentra en el mundo de la música popular marcan para siempre. Independientemente de que los gustos vayan cambiando, o ampliándose, esos discos siempre serán los “primeros”, y ocuparan siempre ese lugar tan exclusivo en nuestra memoria.

En mi caso, mi entrada a la música adulta, tras un paso inicial por el “Rock and Ríos”, de Miguel Ríos, fue el “Powerslave” de Iron Maiden. El primer disco que entró en mi casa (propiedad de mi hermano mayor) fue el “Powerslave”. Y a partir de ahí, mi siguiente regalo de cumpleaños fue un pedido en Discoplay que incluía el “Piece of Mind”. Ahora que lo pienso, que suerte haber coincidido con lo que yo considero la edad de oro del Heavy.

La influencia de los hermanos o primos mayores también suele ser un factor decisivo en la educación musical. En mi caso, es este último fue quien me proporciono (grabados en cintas), en vista de mis incipientes gustos musicales, algunas obras de incalculable valor: “Made in Japan”, de Deep Purple, y el primero de Maiden. No está mal para un chaval de 10 años que comienza a descubrir el heavy, ¿no? Por la misma época, un amigo de mi primo le prestó dos discos que yo también me grabaría en sendas cintas: “If you want Blood” de ACDC, y el disco que hoy ocupa estas líneas: “Long Live Rock and Roll”, de Rainbow.

A decir verdad, yo ya había descubierto a DIO con su video “The last in line”. Aquel en el que un chico descendía a un mundo tenebroso tras caerse el ascensor que ocupaba. Reconozco que me daba miedo montarme en los ascensores tras ver ese video. Y alguien ya me había explicado que ese tal “Ronnie James Dio” había sido cantante de un grupo que se llamaba Rainbow. También alguien me explicó que ese mismo guitarrista que tocaba en el “Made in Japan” era también el de Rainbow.

Así que esa cinta con el disco de Rainbow giró sin parar en el walkman y en el cassette durante mucho tiempo. Y el enamoramiento fue total. Su sonido, sus melodías, esa voz, y esa guitarra, fueron integrándose en mi cerebro. Había algo especial en este disco. Había magia. No sé explicarlo de otra manera. Esa cinta formo parte de mi escasa colección de cintas durante varios años.

Cuando fui creciendo, mis gustos musicales fueron ampliándose, pero nunca renegué de mis gustos anteriores. El perímetro de descubrimientos musicales se iba ampliando, y esa cinta, poco a poco, iba dando paso a otras novedades musicales de diferentes estilos.

Cuando me fui de casa a estudiar fuera, esa cinta no formó parte de esa selección que uno hace para acompañarle en sus años de estudiante. Ahora uno puede llevar toda la discografía en un móvil, pero en esos años había que elegir. El caso es que, en una de mis vueltas a casa, me dio por revisar cintas que se habían quedado guardadas en mi habitación. Puse esa cinta y noté algo que pocas veces he sentido. Algo me hizo “click” en el cerebro. Una mezcla de placer y emoción, a un nivel que pocos discos me han provocado nunca. Fue un impacto tal que noté como ese “sonido” del “Long live R'n'R” estaba tan anclado en mi cerebro que es como si ya formase parte de mí. Claro, ese sonido me era tan familiar que yo lo percibía como algo “mío”.

Este disco es para mi como ese viejo amigo con el que, por diversas razones, uno pierde el contacto, pero que cuando te lo vuelves a encontrar de casualidad, es como si nunca hubiera pasado el tiempo, por muchos años qua hayan pasado. Ese lazo que os unía, en realidad, era tan fuerte que nunca se ha perdido, y lo único que haces es darle un abrazo, recordar los viejos tiempos, y poneros al día de vuestros temas.




Cuando uno va creciendo, y va aprendiendo de historia del rock, de música, de sonido, va poco a poco entendiendo el porqué de la excelencia de este disco.

Ya de entrada, esa voz inconfundible pertenece a uno de los grandes mitos de la historia del rock: Ronnie James Dio. Su afinación, su potencia, sus adornos vocales (armonías, giros vocales, rellenos), su articulación: todo es perfecto. Creo que nunca he escuchado a Dio cantar con tanta convicción como en este disco, quizás igualado con el “Heaven and Hell” de Black Sabbath.

Y qué decir de Ritchie Blackmore. Una leyenda de la guitarra. Algún día se le reconocerá en su justa medida su aportación al mundo de la guitarra eléctrica. Sus ligados y su digitación son impecables, y marca de la casa. Porque cuando escuchaba la guitarra del “Made in Japan”, y lo comparaba con la guitarra de este disco, uno no tenia duda de que era el mismo guitarrista. Lo que muestra de manera inequívoca que se trata de un estilo único, inconfundible.

Al que yo no conocía cuando descubrí este disco es a Cozy Powell. Ahora mismo es mi batería favorito de la historia del rock. Una maravilla escuchar esa mezcla de potencia, habilidad, precisión, y matices. Muchos matices. Unos cuantos años después entendí la importancia de Powell en la forma en la que suenan las canciones en este disco. Y es que es de los pocos baterías capaces de mezclar pegada con sutileza. Ahora, con el tiempo, ya soy capaz de escuchar la tremenda cantidad de detalles que la batería aporta en todos los temas. Por algo ha sido un batería solicitado por todos los grandes (Jeff Beck, Whitesnake, Gary Moore, Black Sabbath, Brian May, …).

El cuarto pilar sobre el que se sostiene la grandeza de este disco es la producción, realizada por otro mito del rock: Martin Birch. Conforme iba teniendo todos los discos originales que he nombrado al principio (“Powerslave”, “Piece of Mind”), y descubría a otros grupos (Black Sabbath, Whitesnake, Deep Purple, Jeff Beck, ...) veía que ese nombre se repetía. Es más, algunos de los discos de los que mas me gustaba el sonido (los citados de Iron Maiden, o el “Heaven and Hell” de Black Sabbath) llevaban su firma. Incluso el “Rising”, el anterior disco de Rainbow, también tiene su sello. Pero el caso es que esta producción es diferente a las otras que he citado. Incluso si uno compara el sonido del “Rising” con el “Long Live RnR”, son sonidos diferentes. El sonido del “Rising” es un sonido apabullante, directo, limpio, nítido. También es una de mis producciones favoritas de todos los tiempos. Sin embargo, la producción de este “Long Live RnR” tiene un matiz diferente. Es como si al sonido del “Rinsing” se le hubiera puesto un tapiz, que hace que el conjunto de sonidos tenga un color diferente. Algo más apagado, como si hubiera una especie de niebla “mística” en el aire. El caso es que es una producción única, muy personal. No se parece a la de ningún otro disco, ni siquiera a otras producciones de Birch. Otro de los aspectos que dan personalidad a este disco, y que le dotan de un sonido inconfundible (sería capaz de reconocer este disco tan solo escuchando un segundo de cualquier canción).



La forma de abrir el disco es absolutamente antológica. Para mi gusto, el mejor himno que se ha escrito jamás al Rock and Roll (así, en términos generales). Me sigue emocionando como la primera vez que la escuché. Ese redoble de Powell para abrir el disco es formidable, pero, además, fijaos como la batería empuja y sostiene toda la canción. Por otro lado, nada funcionaría igual sin esos arreglos de guitarra, el solo, marca de la casa de Ritchie, y la voz apabullante del maestro Ronnie. Amigos, hablamos de una canción mítica.

Con el “Lady of the lake” comienzan a adentrarse en en ese terreno en el que son especialistas: aires místicos, de leyendas, seres mitológicos, … y es que lo clavan. Ese ambiente misterioso se acentúa en parte gracias a esos arreglos de guitarras que se escuchan de fondo en las estofas, que luego es sustituido por un teclado cuando entra el estribillo. Ya habían hecho algo parecido en el tema “Stragazer” del “Rising”. Mezclando ese sonido de teclados que se asemeja a unos coros humanos, y la guitarra “slide” de Blackmore.

“L.A. Connection” nos ofrece un riff pesado. Por primera vez podemos apreciar el bajo en todo su esplendor, marcando el ritmo de manera precisa (hasta ahora no había nombrado a Bob Daisley). Aunque la canción comienza con un tono “heavy”, la entrada del piano y los coros de Ronnie le dan un toque más roquero a la canción.

Ahora sí, llega uno de esos momentos míticos del disco. Una de las obras maestras de la discografía de Rainbow: “Gates of Babylon”. Casi siete minutos de épica y misterio, con una intro de sintetizador absolutamente antológica (David Stone a los teclados). Con esta introducción se sientan las bases para un viaje místico a Babilonia. Atención al trabajo de los teclados en toda la canción. No solo la intro, sino que los acordes en el puente (nuevamente con unos sonidos de órgano dando un toque grandilocuente), y unos arreglos de sintetizadores al llegar al estribillo le aportan ese toque especial. Pero el sonido tan exótico de esta canción es debido básicamente a la escala utilizada para el riff de guitarra de Blackmore: la escala frigia de Mi. Eso es precisamente lo que le da un color especial a la canción. Y es que eso de introducir escalas exóticas en el sonido del rock es algo que Blackmore ya había hecho anteriormente (por ejemplo, en la ya citada “Stargazer”), pero en general, es una de las razones de la importancia de Blackmore en la guitarra eléctrica. La utilización de escalas exóticas y poco comunes para numerosos riffs, tanto en Purple como en Rainbow. Es la razón de que esta canción suene de esa manera tan especial, y no hace situarnos directamente en plena Babilonia. ¿Y que me decís del final con el violín, tocando esa melodía con toques orientales? “Gates of Babylon” es una de las grandes joyas de la historia del rock. He dicho.

No hay descanso, porque vuelve el tono épico, ese de historias medievales, de castillos, de reyes: “Kill the King”. Una canción que ya había aparecido en su “On stage”, pero con un comienzo diferente. Aquí con unas armonías en la guitarra marca de la casa. Un riff con un ritmo frenético, y una batería majestuosa. Os pido que os fijéis en los cortes y rellenos de la batería, y en ese bombo acelerado, que en algunos momentos puntuales parecería más un doble bombo. ¿El pueblo se revuelve contra su rey, o más bien se trata de una partida de ajedrez? Leí hace tiempo que fue más bien esta última la inspiración para esta canción por parte de Dio.

Nuevamente un ritmo “pesado”, de esos de agitar la cabeza, para “The Shed”. Un ejercicio de hard rock ortodoxo, interpretado con maestría. Y es que, que importantes fueron los Rainbow para el nacimiento del “Heavy Rock”.

“Sensitive to Light” nos introduce nuevamente en uno de esos riffs “Blackmorianos”, con subidas cromáticas, armonías guitarreras, y momentos épicos (hacia la mitad de la canción”, que muestra nuevamente una de las grandes virtudes de este guitarrista.

Curiosamente, la última canción del disco, “Rainbow Eyes” la descubrí cuando me compré el vinilo, porque cuando de crío me grabé el disco, solo tenía disponible una de las caras de una cinta. Por una cara había grabado el primero de Iron Maiden (sin una de las canciones), y este lo grabé en la otra cara, y claro,  tampoco cabía entero. La cinta se acababa en el “Sensitive lo light”. Burradas que hacía uno cuando era crío. Esta es una composición delicada, emocionante, con la participación de un cuarteto de cuerda, y una flauta. Un tema que, personalmente, me lleva directamente al “Catch the Rainbow” del “Ritchie Blackmore’s Rainbow”.



Con este disco se completa una trilogía mítica, junto con “Ritchie Blackmore’s Rainbow” y “Rising”. De esas de escucha obligatoria. Y si alguien se quiere animar, la pareja Ronnie / Ritchie también dejo un directo para la historia: “On stage”.

He intentado justificar de manera objetiva mi admiración hacia este disco, pero quizás estoy intentado justificar lo injustificable. En realidad, no se puede explicar. Simplemente siento que este disco merece un sitio de honor en mi top particular de “discos de mi vida”, y eso no hay datos objetivos que los justifiquen. Solo le encuentro una explicación: este disco es épico, grandioso, misterioso, exótico, y, sobre todo, tiene “magia”.



Larga vida al Rock and Roll.

    

                          



Un saludo.


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Ruben Diskobox

PODCAST DISKOBOX


Comentarios

  1. ¡Qué buenos recuerdos te trae este disco! Creo que por aquí todos hemos experimentado lo mismo, cada uno con su estilo o disco, y tenemos obras que nos sabemos de principio a final, solos que hemos tocado mil veces con la airguitar, estribillos que nos hemos coreado en escenarios imaginarios y placeres que se repiten cada vez que ese click salta en tu cabeza con los primeros acordes. Barbaridad de obra esta, como casi todo lo que cantaba Dio por aquellos años. A veces creo que gracias al mal carácter o al ego o a lo que sea de Blackmore he disfrutado de más música que si hubiera sido simpático y complaciente; ese mal genio me ha dado dos versiones magníficas de Deep Purple, varias versiones de Rainbow, la discografía en solitario de Dio y mi disco favorito de Malmsteen, por poner algunas cositas. Ah, y un aplauso a aquel intercambio de cintas que permitían llenar los huecos entre compra y compra. Me quedo también con eso de la "niebla mística"; fantástico. Un saludo y larga vida al puto rocanrol 🤘

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    1. Este es uno de sos discos "especiales", que todos tenemos, por una u otra razón. Independientemente de ese aspecto personal, creo que este disco es una absoluta obra maestra. Una barbaridad, como tú dices. Y no lo había pensado, pero le vamos a tener que agradecer a Ritchie su particular carácter, gracias al cual hemos disfrutado de grupos, y de diferentes músicos, todas de una calidad innegable. Pues eso, larga vida al RnR. Muchas gracias por el comentario. Saludos.

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  2. Anónimo5/9/26 10:34

    Completísima entrada, mezcla de sentimientos y análisis musical. Y del disco poco queda por decir, sólo que necesitaba estar aquí. Comparto muchas de tus reflexiones y sensaciones. En mi caso los highligts del álbum son Gates of Babylon y Kill the king, aunque me sigo quedando con el Rising de esta trilogía de obras. Y sí, Rainbow eyes también me remite a Catch the rainbow. En fin, me alegro de que lo hayas reseñado tú porque si no lo hubiese hecho yo y el nivel de la entrada hubiese quedado mucho más bajo. Saludos y larga vida al recuerdo de Ronnie y a la figura del maestro Ritchie, que algo me dice que no le queda mucho para subirse a un árbol. KING

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    1. Esta es una de esas obras que me tocan especialmente, así que no he podido evitar esa asociación a aspectos personales. Este disco es para mí una de esas obras magnas, perfectas de principio a fin. Aunque todo lo que hicieron Ritchie y Ronnie juntos merece un estatus de clásico indiscutible. El Rising incluido, claro. Espero que te equivoques y el momento en que el mundo del rock se llene de homenajes a Ritchie tarde en llegar, aunque es ley de vida que ese momento llegue. Así que los homenajes, como este, mejor en vida. Un saludo, y gracias por comentar. Saludos.

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  3. Cómo me alegro de no haber traído nada este viernes pues todo hubiese quedado eclipsado con estas entradas maravillosas y estos discos tan sublimes.
    Voy a remar en mi dirección, y de la trilogía que hemos traído, me quedo con el disco Rising. Pero este que traes tú, algún día caerá en mi colección. Saludos!!

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    1. Gracias! Aquí se van combinando discos desconocidos con obras clásicas, como hoy. O como el Rising. Difícil elegir entre esa trilogía, pero no tenemos por qué hacerlo. Se puede disfrutar de todos ellos sin problema. En el momento menos pensado te encuentras con una de las múltiples rendiciones de este disco a un precio razonable y en buen estado (a no ser que busques una edición original) y colocas este Long Live RnR al lado del Rising en tu estantería, como se merece. No hay que desfallecer en la búsqueda. Un saludo, y gracias por el comentario.

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  4. Benditos hermanos mayores de amigos, primos y demás. Todos descubrimos discazos así. Soy fan total de este disco y del Rising, aunque todos los discos de Rainbow me encantan tío. LA Connection es un tema muy Sleazy no? Saludos.

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    1. Este y el Rising son discos magistrales. Y Rainbow, historia del rock. Lo del LA Connection, nunca lo había pensado 🤔, pero si, tiene sentido, sobre todo con ese piano al final... Gacias por el comentario. Un saludo.

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