viernes, 17 de mayo de 2013

Iron Maiden – Piece of Mind (1983)


Amigos del vinilo, la semana pasada publiqué en ZRS una entrada dedicada a 10 álbumes que de una manera u otra han marcado mi vida. Después de este que os escribe, publicaron sus personales listas los señores @DonCrspulo y @FRAILAS y con cada uno de ellos coincidí en uno de los discos comentados. Sin embargo, me hizo ilusión –ya veis, me alegro con cada chorrada- que, pese a no parecerlo porque en el último momento decidí no relacionarlo para hablar de él en este espacio, coincidimos los tres en un único álbum. Este que os traigo hoy. 


Mi primer contacto con los Maiden fue el Run to the hills, single escuchado en casa de un compañero de BUP que me hizo entrar ganas de conocer más de esta banda. Eran tiempos de comprarse el Metal Hammer, de descubrir a todos aquellos grupos de los que hablaba la revista, creadores de esa música que había conocido no hacía tanto y que me hacía vibrar, dueños de una estética que me parecía estupenda y llamaba mi atención de manera positiva. Había un vasto territorio por explorar, una lista inmensa de grupos por escuchar y canciones con las que disfrutar. Así que cuando quise poseer algo de los tipos que cantaban aquello de ran tu de jils, ran for yor laifs, lo que cayó en mis manos fue la carátula doble de este álbum –impactante la fotografía interior de Simon Fowler, con esa mesa preparada en la que la banda se dispone a dar cuenta del cerebro de Eddie, la eterna mascota del grupo- y unos temas inolvidables. 


Piece of Mind, amigos, el cuarto álbum de Iron Maiden, la obra con la que la formación que debía convertirse en mítica declaraba al mundo que iba a quedarse mucho tiempo entre nosotros, dando a luz temas imperecederos e imprescindibles en la historia de la música rock de todos los tiempos. El inimitable e insustituible -¿eh, Blaze?- Bruce Dickinson a las voces, los inconmensurables Dave Murray y Adrian Smith a las guitarras, el carismático y preciso Nicko McBrain a la batería y el alma de la banda, el hombre cuyos dedos cabalgan sobre las cuerdas de su bajo, Steve Harris


Y formando parte de la gran familia Maiden, el productor, ingeniero, mezclador y sexto miembro Martin Birch –sí, luego llegaría Michael Kenney a los teclados de gira o Janick Gers como tercer guitarra y posturitas, pero aún faltaban unos años-, el leal manager Rod Smallwood y el largo tiempo diseñador de portadas y universo gráfico Maiden, Derek Riggs. Todos juntos se fueron a las Bahamas y grabaron en los Compass Point el megaexitoso Piece of Mind, que llegaría a ser platino en Gran Bretaña y los Estados Unidos. 

El track list, sin desperdicio, era: 

A 
Where eagles dare 
Revelations 
Flight of icarus 
Die with your boots on 

B 
The trooper 
Still life 
Quest for fire 
Sun and steel 
To tame a land 

Amigos del vinilo y amantes del hard rock de los ’80, Piece of Mind es un álbum que sin duda me marcó como a muchos de vosotros, tanto que –en lugar de limitarme a incluirlo en una lista- he preferido otorgarle un espacio en este estupendo blog al que contribuimos tantos seguidores de la buena música. Y como no podía ser de otra manera, no os voy a adjuntar un par o tres temas del álbum, no –eso sería una falta de respeto-, os acompaño el clip del disco enterito. Disfrutadlo y veneradlo. 


Feliz viernes! 

@KingPiltrafilla

4 comentarios:

  1. Donde el Eddie perdió su cabellera, jaja. Admirado está, Majestad, y venerado. Buena entrada. Estoy por ponérmelo de nuevo...

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  2. El álbum de Maiden al que vuelvo una y otra vez. Tengo piratas de esa gira que adoro. Una entrada fenómena para un álbum fenómeno.

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  3. Muy buena entrada para este discazo de los Maiden!! De mis discos favoritos del grupo

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