Abro Instagram, sugerencias: “comprando un vinilo random”, ni papa, “9 discos de metal tan locos que tu cerebro no será capaz de procesar”; puf qué pereza; “las 4 joyas en vinilo menos conocidas de los 80s”, cuatro truños; “5 vinilos que tú no conoces y que tienes que escuchar”, ni p*** falta que hace; “vinilos de los que no se habla los suficiente”, no me extraña; “¿y no te interesa la colección de Planeta D’Agostini?, pues no, seguro que tengo muchos, el primero si; y para rematar: “4 discos de 4 bandas que ya no tienen ningún miembro fundador”, y yo qué sé… Joder como está el patio.
Esta última me remueve y wow no sé porque me acuerdo de los Muro. Cierro el móvil, pillo el portátil, enciendo el tocadiscos, pincho el vinilo, subo el volumen a todo trapo y me pongo a escribir para vosotros y vosotras, que hace un mundo que no lo hacía.
Desde que hace años los vi en Cuenca teloneando a los Obús, junto con los también madrileños Cler, allá por mayo del 87 para celebrar el Día de la Provincia, aquí os conté parte de esa noche, nunca dejé de seguir a Silver y cía. Además, es una de las pocas bandas que cada vez que ha sacado un álbum han hecho el esfuerzo de editarlo en vinilo, salvo en Peligro inminente (1999) y en Este Muro no se cae, aquel hasta luego de 2003, que se plasmaron solo en cd.
Diez años más tarde, la formación más clásica de Muro: Silver, Largo, Lapi y Julito, se juntan de para grabar en los New Life Studios de Madrid de la mano de Leyenda Records, El Cuarto Jinete. Aunque en ese año solo se edita en cd, en el 2015 se hace en vinilo en una edición especial de 300 ejemplares, repitiendo el portadón de Felipe Machado.
No tienen la velocidad de sus inicios, que publicitaban en los conciertos con aquel slogan que coreábamos a grito pelao “la banda más dura, el grupo más duro,…” ni la frescura de una banda que comienza, pero el trabajo tiene una notable producción que suena potente, moderno y sobre todo creíble en relación con los cánones que a lo largo de su existencia ha desarrollado Muro. No te decepcionará.
Tras la intro “Apocalipsis 6.2”: “Abrí el cuarto sello y lo vi… montaba un caballo pálido, respondía al nombre de Muerte y arrastraba el Infierno consigo…”, letras y estribillos pegadizos, solos y riff contundentes a cargo de El Largo, curiosamente más "cortos" y menos rápidos que en sus comienzos, con sabor a speed metal, en algunos momentos convertidos en thrash y melodías hardroqueras, en los que se desliza la reconocible e incomparable voz de Silver, todo apoyado en una eficaz base rítmica ejecutada por Julito, al bajo, y Lapi a la batería.
Difícil destacar uno de los diez temas. Siguiendo la estructura sonora que desarrolla fielmente la banda me decanto por el que da nombre al trabajo y por "Honorable" y, por todo lo contrario, por “Muero por ti” y “Fratricidio”, que curiosamente cierran la cara B del disco como dando pie a una próxima entrega. Es de ley, por el halo sentimental que desprende, reseñar “La Voz”, -del heavy añadiría- inconfundible homenaje al dios Dio.
Tras la grabación de El Cuarto Jinete, Silver Solorzano anuncia su salida de la banda, que no de la música ya que ha continuado camino en su proyecto Silver Fist, cerrando una de las páginas más interesantes del rock español.
Peña, sed felices escuchando buena música, es una orden. Espero pasarme más a menudo por el barrio, que veo goza de muy buena salud, la que también os deseo.






Hombre Paco, qué sorpresa. Se te echa de menos por aquí. Has ido a volver cuando me hallo con las facultades técnicas mermadas. Respecto al disco, que no recuerdo haber escuchado, lo encuentro interesante y todo un ejercicio de jebimetal sin concesiones ni demasiadas florituras que -como dices- transita hacia el speed metal en buena parte de los temas gracias a esa batería acelerada. En fin, un buen especimen con pátina de vinilo exclusivo. Un abrazo 🤘 KING
ResponderEliminar¡Qué bueno que volviste! Huérfanos (casi) de clásicos del hard&heavy nacional vivimos por aquí. Aunque, como dices, gozamos de una envidiable salud para un blog pasado el primer cuartillo del siglo XXI. Somos carcamales digitales, ya ves. Gracias por tu aportación. Muro fue uno de mis primeros conciertos en Leganés, cuando ellos empezaban y yo arrancaba en esto del heavy más duro y potente. Este lo escuché en su momento; da la talla, con buenas canciones y una producción más que aceptable manteniendo su toque personal (no tan moderna como las actuales, que parecen todas iguales). No nos abandones a nuestro sino tanto tiempo, que desbarramos. Un abrazo.
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