La banda hunde sus raíces en los primeros coletazos de los años 70, cuando el guitarrista Warren Barbour y el bajista Ray Lessard formaron Octavian. Grabaron un álbum y algunos singles, acabando sus aventuras en 1977. En el verano de 1979 Barbour y Lessard decidieron retomar la actividad, con Phil Naro como voceras y John Livingstone a la batería. Reutilizaron el antiguo nombre, en la creencia de que eso les facilitaría conseguir bolos. Aunque fue así y atrajo al viejo público, este se encontró una banda que no tenía nada que ver con la anterior: ni los músicos ni las canciones. Barbour comenta sobre aquella decisión: “fue un error, quienes vinieron salieron decepcionados y nos impidió conseguir público nuevo”. Pero no todo fue malo. “Conseguimos dinero para seguir adelante, ya con el nuevo nombre”. Así, una noche se acostaron como Octavian y a la mañana siguiente continuaron como Chain Reaction, utilizando la publicidad antigua con un “añadido” en forma de pegatina encima.
Grabaron su único álbum a mediados de 1981 para la compañía Trillium Records. Con el disco aún en prensa comenzaron el tour promocional. A las pocas actuaciones, confiesa Barbour, “nos enteramos de que Trillium había quebrado y los dueños estaban lidiando con problemas legales. Hicimos toda la gira para promocionar absolutamente nada”. Tuvieron que vender su grabación al mejor postor. Attic records le dio una escucha y una oportunidad en el mercado... que no aprovecharon. Quizá un accidente "domestico" y un par de detenciones os darán pistas sobre la vidilla que el grupo se daba en la carretera. No pudo ser.
Lo que respecta a la grabación de este álbum. La banda ya nombrada: Phil Naro cantante principal, Warren Barbour todas las guitarras y segunda voz, Ray Lessard al bajo, los sintetizadores y los coros y John Livingston a la percusión. Se lo produjeron ellos mismos en los Phase One Studios de Toronto, Canadá misma. Cuando lo escuchéis tenedlo en cuenta: esto es un "yo me lo guiso, yo me lo como" de manual que, a veces, se nota.
Vamos al turrón. Dale al play y disfruta de esto gema escondida en los cajones profundos del hard melódico.
Arranca X-Rated dream con unas dobles guitarras setenteras y una melodía pegadiza muy bien fraseada por Nero. Estribillo canadiense, ojo, muy chulo. La canción juega con pequeños cambios y se adorna con un estribillo aguerrido. One night love affair baja el ímpetu y gana en melodía, una joyita con armonías vocales muy bien arreglad:."here i go again in a one love night affaire". Barbour es el triunfador calzándose los zapatos mágicos en la intro y el solo de Sea of flames, canción acelerada con un toque metalero, dinámica y resolutiva. Quizá suene Naro algo forzado aquí. Baby let me go all night recupera el rollo seventies y las armonías vocales. Además, deja a Lessard lucirse con el sintetizador jugando, de nuevo, con las dobles guitarras. You've got the cure no puede ser más directa. Unos coros casi de la década de los cincuenta y unas guitarras, de nuevo, bien adornadas. Destacaría también el trabajo de batería, algo distinto al resto del disco.
Estos chicos no se molestan en disimular. Cinco canciones, las cinco de follar.
La cara B avisa de que "Everybody is looking hot" en I'd rather be a bore, la canción más pomprock del álbum. Gozoso puente-estribillo y un trabajo de sinte tan viejuno como adorable. De mis favoritas, qué le voy a hacer. Parece que el amor triunfa por fin en Looks like I'm in love, balada de casi seis minutos con acústica de doce cuerdas incluida y un rollito Eagles interesante. Keep our love alive vuelve al sonido grueso, con un corte algo más flojo que el resto, aunque resultón por los cambios frecuentes y el trabajo de Barbour, gustándose a sí mismo. Más guitarreo bueno en You have gone too far, con un buen recuerdo a Bad Company y unos coros chulos. La única que firma Naro, directa y sencilla. Cierra You can't gimme money, otra vez con el rollo setentero. Os sonará el estribillo.
La edición que traigo es, obviamente, la de Attic, impresa en el Benelux, con esa portada llamativa: una mujer con antifaz en plan gozoso, para que imagines si está soñando o no, porque también podría entenderse como una vista “desde arriba”. La fotografía de atrás no tiene desperdicio. A quién se le ocurrió lanzar esas llaves de rueda al aire; imagino que querían fotografiar unas X en honor al nombre del disco. La cara de circunstancias del cuarteto y esa mirada asustadiza de Naro lo dicen todo. Del diseño se hace responsable Dean Motter y la fotografía corre a cargo de George Whiteside.
Por cierto, el único músico que desarrolló un paseo musical más allá de esta aventura fue Phil Naro. Se puso al frente de Talas, grabando un álbum en directo con ellos, y a lo largo de los años ochenta y noventa desarrolló una discreta carrera con su nombre, compuso para otros y produjo de vez en cuando. Como curiosidad para los MUY KISSmaníacos: produjo, cantó y compuso con Mark St. John en un artefacto que se llamó Mark St. John Project.
Disfrutad del fin de semana.


Como puedes suponer, de las tres propuestas de este viernes, la que más me ha hecho disfrutar ha sido esta, aunque también es cierto que se trata de basurilla como una catedral. Me encanta eso de presentar el vinilo como un disco que no le importa a nadie, ahí, torpedeando a la banda jajaja. En fin, que no son tan malos –vamos a cultivar la empatía por esta gente– y la verdad es que para oídos viejunos y madurados lejos de moderneces aportan alegría, buen rollito y cosas buenas al viernes. Para qué pedir más. Un abrazo. KING
ResponderEliminarEste disco es un buenísimo ejemplo de basurilla melódica. Músicos de talento justo, una producción mejorable y cuarenta años y pico de acontecimientos musicales. Pero si te gusta el estilo, disfrutas del disco. Tenían ganas. Lo demás, lo ponemos yo y mi afán por rescatar discos perdidos 😅 Un incunable garrafón. Abrazo.
EliminarSiempre interesante conocer estas historias de grupos desconocidos. La verdad, ha superado mis expectativas (quizás porque después de leer lo de la mala producción me había hecho una idea preconcebida en la cabeza). Finalmente, no me suena nada mal. Como tu dices, basurilla melódica ochentera (otra mas). Y espero que sigas recuperando este tipo de discos, que siempre son agradables de escuchar. Un saludo.
ResponderEliminarUnos cuantos me quedan, ojito. Gozo con estos sonidos, aunque reconozco sus limitaciones y mi debilidad. Siempre me gusta compartir y si lo disfrutáis, de diez. Un saludo.
EliminarPues molones que no es poco y tienen un sonido durillo que no me esperaba, esperaba algo más light la verdad. Phil Naro fue un vocalista muy bueno, el directo de Talas que nombras está de puta madre, igual algún día hay que traerlo por estos lares. tALAS fue la banda de Billy Sheehan y juraría que Naro grabó más discos con ellos, el último antes de fallecer está de puta madre y el cd en solitario Glass Mountain está guapo también. Buen Sábado
ResponderEliminarHostia, me alegra que conozcas la trayectoria de Naro. Un vocalista y compositor competente que no tuvo suerte. Talas cayó cuando estaba cerca del éxito masivo y el disco que grabó con ellos es cojonudo. Habrá que traer a Talas, sí. Saludazo.
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