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Halestorm - The Strange Case Of... (2012, Atlantic Records)

 



 


Retorno el siglo XXI de nuevo al blog, que esto se llena de señoros y señoras que ya peinan canas o ni eso. Y, además, vuelvo a traer una voz femenina, que ha pasado mucho tiempo desde la última vez. Y no es una voz cualquiera. Posiblemente es la mejor voz femenina del rock de este siglo. Bueno, quizás no es la mejor, pero tampoco las hay mejores. Y si hace unas cuantas entradas hablaba por aquí de CherAlannah Myles o Melissa Etheridge, hoy toca una artista que recoge parte de esa herencia de mujeres con personalidad al frente de una banda de rock, pero llevándola a terrenos más duros y contemporáneos. Hablo de Lzzy Hale y de sus Halestorm. Aunque, según ella misma y nosotros, tiene más influencia de Sebastian Bach de Skid Row o de Joan Jett, que de esas frontwomen.

Para quien no los conozca, Halestorm nacen en Pennsylvania alrededor de los hermanos Lzzy Hale y Arejay Hale, que empezaron a tocar juntos cuando todavía eran unos niños. De hecho, en youtube se encuentran videos de ellos menores de edad en concursos o similar. Lo que comenzó como un proyecto familiar terminó convirtiéndose en una de las bandas más importantes del hard rock americano de las dos últimas décadas. Su debut homónimo apareció en 2009, un buen disco que llamó la atención de muchos aficionados al género, pero fue con este The Strange Case Of..., publicado en 2012, cuando dieron el golpe definitivo sobre la mesa. Bueno, siempre y cuando no contemos con el CD que se autoeditaron allá por el 2001, titulado Breaking the silence, cuando Lzzy tenía 17 años y su hermano Arejay, 14 e incluso tocaron el 21 de septiembre de 2001 en un concierto benéfico en homenaje a las víctimas del atentado del 11S, que hoy se cumplen 25 años de la caída de las torres gemelas).


                                                                  Love bites (so I do)

Estamos hablando de la segunda década de este siglo, en la que hubo un resurgimiento de grupos hard rock. Quizás la década anterior tenemos a los Wolfmother y los Darkness como punta de lanza. Pero entonces surgieron Pretty Reckless, Rival Sons, Royal Blood, incluso Ghost o Greta Van Fleet. Algunos haciendo uso de la nostalgia para conseguirlo. Halestorm, sin embargo, suenan a ellos mismos, reconocibles, modernos y comerciales sin renunciar a las guitarras pesadas ni a una personalidad propia. O la personalidad de Lzzy Hale, que es, indudablemente, el alma de grupo. Pero es que es normal que sea así porque no exagero cuando antes he dicho que es una de las mejores vocalistas de rock surgidas en este siglo. Posee potencia, agresividad, sensibilidad cuando toca aflojar el acelerador y, sobre todo, una capacidad enorme para transmitir credibilidad. No importa si canta una balada, un tema cercano al metal alternativo o un corte de hard rock de estadio. Te lo crees. Gran parte del éxito de Halestorm se sostiene sobre ella y sobre su personalísima voz. Su registro combina una potencia casi metalera con una sorprendente versatilidad melódica. Puede rugir con agresividad en temas como “Love Bites (So Do I)” o “Mz. Hyde”, pero también bajar revoluciones y transmitir vulnerabilidad en piezas como “Break In” sin perder un ápice de credibilidad. Lo más llamativo es que nunca parece forzar el personaje. Donde otras vocalistas recurren constantemente al virtuosismo, Hale utiliza la técnica como herramienta expresiva. Su voz rasgada, áspera cuando la canción lo exige y limpia cuando la melodía lo necesita, se ha convertido en una de las señas de identidad más reconocibles del hard rock moderno. No es casualidad que muchos la consideren la heredera natural de figuras como Ann Wilson, Joan Jett, Pat Benatar o incluso la faceta más rockera de Janis Joplin, aunque siempre manteniendo una personalidad propia que evita cualquier comparación simplista. Yo prefiero no compararla y me quedo con ella tal cual es (enamorado me tiene jajaja). Me estuve viendo un video en el que analizaban su voz y técnica y, en resumen, decían que tiene un timbre muy rico en armónicos medios y graves, con aspereza que aporta carácter. Luego decían que encaja en la figura de mezzosoprano, porque alcanza notas altas con potencia sin perder cuerpo. Y su punto fuerte es el belting, el rattle  o el growl, que no sé lo que significan, pero yo lo suelto. Y al final decían lo que ya he comentado, que lo adornaba con una personalidad única. Y eso se nota también en los directos.

                                                                        Mz. Hyde
                     

Una vez dicho todo esto, no sorprende que este vinilo funciona tan bien porque las canciones están claramente construidas alrededor de las capacidades de Lzzy. Los riffs son importantes, pero la verdadera protagonista es ella. Quizás se echan de menos solos de guitarra (llamativo cuanto menos). Cuando aparece el estribillo de” I Miss the Misery”, “Freak Like Me” o “Here's To Us”, la sensación es que la banda sabe perfectamente que tiene entre manos un arma que muy pocos grupos de hard rock contemporáneo pueden presumir de poseer: una cantante capaz de robarse el foco incluso en los momentos más cargados de guitarras. Bueno, una vez que ya he glosado a Lzzy (nunca lo suficiente) pasaré al disco.


                                                                         I miss the misery

Abre la cara A "Love Bites (So Do I)", que ya deja claras las intenciones. Riff afilado, batería contundente y una Lzzy que parece haber desayunado papel de lija. Letra salvaje, crítica, divertida y sexy (suelta lindezas como “No escuches lo que dice tu novia, ella lee esas revistas que dicen que fallaste el test, que no tienes lo que ella necesita” o “Te muerdo como una víbora y te sujeto por el cuello" o "Sé mil maneras de hacer que te olvides de ella" o “que esa zorra se muera de celos”). No me extraña que la canción terminara llevándose el Grammy a la mejor interpretación de hard rock/metal. Es uno de esos temas que entran directos. Un redoble marcial arranca "Mz. Hyde". Oscura, provocadora y con un aire más cercano al metal alternativo o al stoner. ¿Quizás Lzzy habla de su personalidad normal y de su personaje en el escenario? No inventa nada, pero tiene gancho de sobra. Además, sirve para demostrar que la banda no quería limitarse a repetir la fórmula del tema inicial…excepto los berridos de Lzzy: “Welcome to the Nightmare in my head…”. Sin solución de continuidad tenemos "I Miss the Misery", uno de mis cortes favoritos. Seguramente el tema más accesible del disco. Tiene un estribillo enorme y de esos que terminas tarareando aunque no quieras. Si alguien me preguntara por dónde empezar con Halestorm, probablemente le pondría esta canción junto al “Love Bites”…Y el grito inicial, en directo lo suele alargar hasta el infinito y más allá. Además, tiene su miga porque narra la atracción y dependencia que puede provocar una mala pareja. A Lzzy le llovieron críticas por ello. A mi me gusta cómo la batería de Arejay introduce los estribillos. "Freak Like Me" mantiene el nivel. No en vano, fue su primer número uno. Coros destinados a ser cantados por una multitud y una energía contagiosa. Uno de esos temas que parecen construidos para funcionar igual de bien en un estadio que en un garito pequeño porque es fácil identificarse en él: “si eres diferente (ya sea por tus gustos, tu orientación sexual, tu forma de vestir o tu personalidad), no pidas perdón por ser quien eres”. Ah, tras esta canción, su club de fans pasó a llamarse “The freaks”: “A freak like meeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeee”. Ahora entramos en un terreno más pausado. Imagino que la idea de colocar ahora dos medios tiempos para terminar la cara A y una balada al inicio de la cara B tendría su razón de ser, pero es extraño rebajar tanto el nivel de caña como llevábamos hasta ahora. La primera de esa terna es "Beautiful With You", que no abandona del todo el músculo guitarrero y va subiendo de intensidad, sobre todo apoyándose en el vozarrón de Lzzy pero abandona la rabia, la adrenalina o incluso el sexo para adentrarse en el amor. Una power ballad de manual. El cierre de la cara A es “In your room”, que arranca de manera sutil guiada por la línea de bajo de Josh Smith y la batería contenida de Arejay Hale. Las guitarras entran de forma limpia en los versos y se distorsionan con fuerza justo en los coros. Moñas, pero no tanto.

                                                                    Break In con Amy Lee
 

Ahora vamos a la cara B. Ya hemos dicho que empieza con una balada de amor en toda regla. Y es que “Break In” es una balada magnífica que permite a Lzzy lucirse especialmente. Aquí se aprecia que detrás de la actitud desafiante y las guitarras contundentes hay también una compositora que sabe manejar las emociones sin caer en excesos. En una gira conjunta de Halestorm con Evanescence, Amy Lee solía subir al escenario a cantarla con Lzzy. Tan buena fue la colaboración que, con el tiempo, se regrabó este tema en el EP del 2020 Reimagined. Esa reinterpretación reafirma la calidad de una composición que ya destacaba por sí misma, aportándole además una nueva lectura basada en la sororidad y el apoyo mutuo entre dos de las voces femeninas más importantes del rock contemporáneo. Para mí, una de las mejores baladas del rock del siglo XXI. Retornamos a la energía con “Rock show”, que va sobre lo grande que es un concierto de rock aunque el tema parece más rockpop que rock. “Daughters of Darkness” es un tema con ritmo de marcha, con mucha fuerza, que busca ser un himno para las chicas metaleras. Tiene un coro muy épico y un teclado atmosférico que encaja muy bien con la canción. Me gusta mucho el minisolo de guitarra que cae al último coro, le da un muy buen toque. Fantástica para los conciertos. “You Call Me a Bitch Like it's a Bad Thing” es una canción pesada y agresiva. Retoma el sentido candente del disco de los 3 primeros cortes. Tiempo para un sabrosísimo riffs estilo AC/DC en “American boys” que es como una especie de tributo a “American woman” pero para las chicas. Blusera y entretenida y con estribillo que se te queda pegado. Y cerramos la cara y el vinilo con “Here´s to us”. Este gran medio tiempo me atrapó desde la primera estrofa y con uno de esos coros que podría seguir hasta la eternidad, un himno a la camaradería, a la resiliencia y a la rebeldía. Lo que más me gusta es la interpretación de Lzzy Hale y que cada vez que pronuncia la palabra "fuck" … uff, te transmite lo que siente. Un magnífico cierre para un gran álbum…y para los conciertos. Por cierto, en la versión Deluxe del CD, esta canción aparece como extra, con las voces de Brent Smith (Shinedown), Myles Kennedy (Alter bridge, Slash), David Draiman (Disturbed), Maria Brink (In this moment), Tyler Connolly (Theory of deadman) y James Michael (SIXX AM). Más la guitarra de Slash. Y esta nueva versión apesta a honesta, festiva y emotiva al mismo tiempo. Tiene ese espíritu de brindis entre músicos de carretera que han recorrido miles de kilómetros persiguiendo un sueño. Ah, en este caso la canción la titulan “Here´s to us Guest version”. Para redondear la información, en otra canción extra de la versión Deluxe vuelve a participar James Michael, en “Private parts”.


                                                                 Daughters of darkness

The strange case of es un album sin rellenos, todas las canciones funcionan y fluyen, con suficiente variedad para evitar la monotonía, pero con una identidad reconocible que pasa por Lzzy, lógicamente. El pero que le pondría es el exceso de producción que quizás haga que muchos hardrockeros se alejen por el tufillo a pop que puede haber. Seguro que un sonido más crudo y menos pulido endurecerían la propuesta. Es lo mismo que siempre digo, por ejemplo, de Sôber: suenan demasiado perfectos en estudio y pierden filo. Luego, en directo, las canciones te golpean. Lo digo por las actuaciones que he visto en internet porque, por desgracia, no he podido asistir a un concierto de Halestorm. Justo la última vez que vinieron a mi ciudad no pude ir.


                                                                 Here's to us (guest version)

Mi versión del álbum es una reedición del año 2023, en plástico transparente. Lleva aparte una hoja con las letras (la tipografía no es la mejor para leerlo, usan una fuente de letra en plan gótico que me cuesta seguir) y al otro lado, foto del grupo. La producción corrió a cargo de Howard Benson (Mötorhead, Apocalyptica, Sepultura, Papa Roach…) y el grupo está formado por Lzzy Hale en voz, guitarra y piano, Arejay Hale a la batería, Joseph Nottinger a la guitarra principal y Josh Smith al bajo.

 

                                                                    I want you (Beatles cover)

¿Qué pasó después de este trabajo? Pues Halestorm es una de las bandas más exitosas y reconocidas del rock en la actualidad. Han ido publicando más LP, todos ellos de gran nivel. Algunos incluso dicen que este The Strange case of es su trabajo más flojo (por ser también el más comercial). En 2015 Into the wild, en 2018 Vicious, en 2022 Back from the dead y el año pasado, 2025, Everest, más poderoso y muy recomendable. Entre medias, mención especial la curiosa tradición que Halestorm ha desarrollado a lo largo de su carrera con sus numerosos EPs de versiones, extrañas y propia, titulados ReAniMate the CoVeRs versiones 1,2.0 y 3.0, además del Reimagined antes mencionado. Lejos de limitarse al típico ejercicio de homenaje, la banda ha sabido llevar a su terreno canciones de artistas tan distintos como Lady Gaga (“Bad romance”) , AC/DC, Dio, Pat Benatar, Judas Priest, The Beatles (qué versión del “I want you” por Dio!!!), Heart (bordan el “All I wanna do is make love to you”), Fleetwood Mac o Whitesnake (“Still the night”). Incluso en discos de otros, como hace nada grabaron "Shooting star" junto a Paul Rodgers para el disco tributo a Bad Company. Lo interesante es que estas grabaciones sirven para entender mejor las influencias que han moldeado el sonido del grupo y, especialmente, la versatilidad de Lzzy Hale como intérprete. No resulta sencillo pasar del hard rock clásico al pop contemporáneo o al heavy metal tradicional sin perder identidad propia, pero Halestorm lo consigue con una naturalidad sorprendente. De hecho, muchos aficionados esperan cada nuevo EP de versiones casi con la misma expectación que un álbum de estudio, algo que demuestra hasta qué punto la banda ha convertido estos lanzamientos paralelos en una de sus señas de identidad. Si sois de los que pensáis que el hard rock murió en los noventa y que, como dicen los Gritando en Silencio, el rock no está de moda, quizás sea la hora de darle una oportunidad a Halestorm y sus discos y sus versiones y sus directos.

                                                        All i wanna do (Heart cover)
 

Pasad el fin de semana, espero que en tan buena compañía, como yo he pasado la semana entera con Lzzy.

 


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