En este blog nuestro, a pesar de tantos años (vamos a cumplir dentro de poco catorce años en cartel) y tantos vinilos (1727 con este) siguen faltando figuras (más o menos) emblemáticas de ese universo, digamos, roquero en el que asentamos la mayoría de nuestras propuestas musicales. Y hoy relleno uno de esos huecos con esta propuesta firmada por Russell Glyn Ballard, cantante, guitarrista y compositor británico conocido en el mundillo como Russ Ballard. Si ni conoces el nombre, seguro que has escuchado muchas de sus canciones.
El tipo tiene un larguísimo currículo de composiciones exitosas. Hijo de una bailarina y un baterista, Ballard quedó ciego del ojo derecho por una pedrada, tomó lecciones de piano desde los ocho años y tuvo su primera guitarra a los trece. Su reconocimiento en la Historia musical, después de varias aventuras infructuosas, comenzó en la década de los setenta y los primeros discos de Argent. La banda, nacida de la unión del ex- Zombies Rod Argent (teclista) y varios miembros de The Roulettes (el propio Russ entre ellos), compaginaba los temas de onda más progresiva y elaborada de Rod con la más directa y comercial de Ballard. El grupo editó cinco álbumes entre 1970 y 1974, llevando numerosos sencillos a lo alto de las listas: Liar, Chained, God gave rock and roll to you o Hold your head up entre otros.
Pero en 1974 Ballard decide volar por libre (“Argent were becoming too jazzy” pensaba el tipo) y comienza una carrera en solitario que combina con la composición para otros artistas. Recibió un adelanto de 10 mil libras, nada mal para la época, de Island Music. Consiguió meter una canción como solista en el Top 100 yanqui en 1980, On the rebound, presente en el vinilo que hoy comparto. Alcanzó en 1984, con su primer disco para EMI, cierta notoriedad en las listas europeas con el sencillo Voices, quizá el más conocido de su carrera solista. En realidad, el tipo no ha parado de componer, grabar y girar, acumulando once discos de estudio, el último en 2025 (Songs from the warehouse).A pesar de esta dilatada carrera, la realidad tozuda nos señala que el amigo tiene valor y pasa a nuestro pequeño Olimpo por que muchas de sus composiciones fueron tocadas y reutilizadas por otros artistas con más éxito. KISS, Roger Daltrey, Rainbow, Ringo Starr, Hot Chocolate, Samson, King Kobra, Uriah Heep, Magnum, Santana y un largo etcétera. La primera vez que alguien grabó uno de sus temas él apenas calzaba 18 años; fueron The Shadows en 1964. Le dio tiempo para producir a otros artistas; ahí está el Ride a rock horse de Roger Daltrey (donde metió otras tres de sus canciones), el Another year de Leo Sayer, America o el debut de Hello (quienes tuvieron cierto éxito con el single New York goove).
Tras este pequeño memorándum de su vida artística, toca compartir la música del cuarto trabajo en solitario de Russ, este de hoy, titulado Barnet dogs. El de esta galleta de aquí...
Producido por nuestro protagonista y John Stanley, presume de haberse recogido en riguroso directo durante unas cuantas jornadas de trabajo en los Livingstone Studios, a modo de maquetas, que después mezclaron para darle el estilo directo, de dedo en el ojo, que quisieron entregar. Bill Roberts acompañó a la guitarra, Bob Henrit y Leslie Morgan se repartieron las baterías y Dave Wintour se encargó del bajo. Ballar cantó y metió la mayoría de las guitarras.
El viaje de hoy arranca con Rene didn't do it, trallazo hard roquero con unas gozosas twin guitars, rabia y excelente puente-estribillo. Ojo a la entrega de Mr. ballard a las seis cuerdas. Ain't no turning back mantiene el pulso veloz, con cambios de tempo, y un final alocado. De nuevo, protagonismo de las guitarras y excelente acompañamiento del bajo. Los cuatro minutos de Bad boy se pasean con un ritmo reggae por nuestras orejas, un gema que va creciendo hasta un estribillo agresivo en el que Ballard se desgañita. On the rebound se grabó en una sesión diferente y trae un enfoque casi de pista de baile (incluyendo las necesarias palmas) que me recuerda a ese glam vacilón de Marc Bolan. El punto disonante, el poso pegajoso de la melodía y el sorpresivo desarrollo instrumental le hacen destacar en el conjunto. Aunque seguramente sea el que menos me guste de la colección se convirtió en el único sencillo, alcanzó un razonable puesto 58 en las listas yanquis y recibió su correspondiente homenaje en el álbum Abominog de Uriah Heep. Y nos dejan para cerrar una versión, como si le faltaran temas propios al tipo. She said “yeah”, rocanrol de manual con mala leche en voces y guitarras. Ojo a los cambios.
Suenan distintos en It's too late, con un punto amargo y un soplo del Lou Reed roquero; estupendo y afilado. Regresamos al hard rock del inicio del álbum en Feels like the real thing, tema que no hubiera desentonado en la voz de los Rainbow de Joe Lynn Turner. Adoro ese estribillo. Poso seventies en Riding with the angels, y aunque quizá ese riff de guitarra y bajo sea algo repetitivo la canción entra bien y resulta divertida, casi apetece ponerse a bailar "fun, fun, fun". Los cinco minutos de cierre con Beware sale, de nuevo, de ese espíritu inmediato y roquero, un tema que mama de los años en Argent y crece sin prisa "oh, boy, you better listen to me: beware, take care". Mi preferido.
Edición de época impresa en Holanda. Las fotografías las realizó Richar Blanshard, quien metió también coros, y de la portada horrible repeluznante se hace responsable el coproductor, John Stanley. El insert interior tiene un rollo periódico con anuncios, irracional también. Como curiosidad, permaneció a la espera de ser publicado buena parte de 1979; en ese impás, CBS editó una copia promocional con canciones diferentes, en realidad maquetas que no pasaron a la mezcla final, para las radios de Estados Unidos y otra con distinto set list para las australianas. Cosas de los ejecutivos.
Disfrutad del último fin de semana de abril, gentuza.



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