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George Thorogood and The Destroyers - George Thorogood and The Destroyers (Rounder Records, 1977)

 


Fue el empuje de John Forward el que llevó a George Thorogood y sus muchachos a firmar su primer contrato discográfico. Una noche de julio de 1975, buscando algo que hacer con los amigos, John decidió apostar por un garito llamado Joe’s Place. Cuenta que “cuando llegamos al lugar, a través de las ventanas de la segunda planta podías escuchar el Shake your money maker de Elmore James. El lugar parecía lleno y animado”. Dejó a sus amigos en el coche, subió buscando la fiesta y se encontró un lugar vacío, con apenas una docena de paisanos incluyendo a los camareros y los propios músicos. “No podía creerlo. Me senté allí y disfruté de uno de los mejores conciertos de mi vida”. George y sus Destroyers tocaron como si hubiera doce mil personas delante, en vez de solo doce. Y desde entonces Forward se convirtió en el fan número 1 del grupo. Les hizo de celestina, de intermediario, de acompañante hasta lograr que dos años después grabaran su primer álbum. En la propia compañía de discos, Rounder Records, eran muy reticentes. Llegaban rumores del grupo y la insistencia de John los llevó a un concierto. “Pueden tocar lo que quieran, blues, rock’n’roll enérgico, country, folk, lo que quieran y mejor que nadie”. Tal y como le pasó a ese fan top, los amigos de Rounder se quedaron impresionados. Pero tenían un problema. Ellos publicaban folk, bluegrass y algo de blues acústico. Nada que ver con aquella máquina de matar que acababa de volarles la cabeza, un tipo que rivalizaba con Chuck Berry o John Lee Hooker a la vez. 

George Thorogood no era un buen compositor, pero se apropiaba de las canciones clásicas, muchas apenas conocidas, de tal modo que a veces parecían suyas. Y no solo era bueno técnicamente con la guitarra y la voz: interpretaba, transformaba su forma de enfocar según el tempo, la letra, el espíritu de lo que quería transmitir. Y sus “destructores”, el baterista Jeff Simon y el bajista Billy Blough, no podían ser mejores escuderos.

Para más reparos, The Delaware Destroyers (así se llamaban al principio) habían tenido una mala experiencia: en 1974; grabaron veinte canciones para MCA Records que aguardaban en un armario. La unión de ambas partes, además del cansino de Forward, resultó ser lo más obvio. Todos amaban el blues y el folk tradicional, entendían que la música tenía que sonar simple, directa, carente de artificios. Sin manager, sin asistentes, sin ayudantes, Thorogood, Simon y Blough aceptarorn la propuesta de Rounder Records y se metieron al estudio “a ver qué sale”. Total, una banda de chicos de barrio y una compañía independiente. Nada que perder, poco que ganar.

Y lo que salió fue un éxito fenomenal, el primero de la compañía de discos: música directa, ruda, sin pretensiones, enérgica, satisfactoria, llena de actitud, con el justo apoyo en los malabarismos técnicos. George lo sintetizó en una sola frase: “si no es divertido, no merece la pena hacerlo”. John Forward, el fan número 1, lo explica así de bien: “si te gusta roquear con un rhytm’n blues de guitarras heavies y slide, tocado como si estuvieras en los primeros años sesenta, entonces este álbum es para ti”. 

Ya desde la inicial You got to lose sientes todo eso: un veloz r’n’b con una interpretación vocal brutal; compuesta por Earl Hooker, un bluesman de Chichago, famoso, precisamente, por el manejo del slide, permite a George soltarse con la guitarra y despeinarte el flequillo. ¿No se te mueven los pies con ese ritmo? En Madison blues, firmada por Elmore James, se adentra en el blues eléctrico sin abandonar el slide y su contundente digitación. “She told me she love me (…) We do the thing we call the Madison blues”. Ya tu sabes. Uno de sus cortes icónicos suena a continuación. One bourbon, one scotch, one beer, originaria de Rudy Toombs y popularizada por John Lee Hooker, se convirtió automáticamente en un clásico de sus directos y forma una trilogía de borracho confeso con I drink alone de 1985 y If you don’t start dinkin’ (I’m gonna leave) de 1990. Esta versión se alarga más de ocho minutos y acaba por presentar la magia de este equipo: tres pelotazos uno detrás de otro. Esta tradición de “canciones de borracho” está arraigada en el blues; por ejemplo, la versión original de esta copla formaba una curiosa colección con la que Joseph Amos Milburn se ganó la vida a finales de los primeros años 50 (Bad bad whiskey, Thinking and drinking, Let me go home, whiskey o Good, Good whiskey).En Kind hearted woman suenan las acústicas por primera vez. La original data de 1936, la primera que grabó Robert Johnson (en este disco George firma como arreglista). Una historia de amor roto: “Your’re a cruel heated woman”. Cierra la cara Can’t stop lovin’ en un rápido ejercicio de rocanrol primigenio.

Una de mis favoritas suena para abrir la otra cara. Ride on Josephine (¿dónde tendrá que montar esta muchacha?) me parece brutal en su sencillez, con esa guitarra cortante, la percusión extra, la voz casi rota, un rocanrol original de Bo Diddley. La primera composición de Thorogood se titula Homesick boy y es un blues uptempo resultón con un enfoque boogie energético donde nuestro muchacho se luce con el slide y muestra su capacidad para captar la esencia del blues de Chicago. John Hardy es una canción tradicional arreglada para la ocasión; escuchamos la armónica y las acústicas. Narra la historia de un trabajador del ferrocarril, quien fue condenado por asesinato (tras una disputa) y colgado delante de una multitud. A esta reinterpretación de un clásico del estilo, sigue una balada bluesera en toda regla, I’ll change my style. De hecho, por momentos tiene un rollo soul al estilo de Elvis Presley, quizá por la forma en la que George suaviza su voz para “parecer” romántico. Funciona bien. Qué mejor cierre que Delaware slide, un (casi) instrumental de (casi) ocho minutos donde, si no te habías dado cuenta antes, George maneja el slide como un demonio. Además, compone él mismo. Mal no lo  hacía.

Algunos datos de la grabación. George tocó las guitarras y la armónica y cantó en todos los temas; algunas guitarras las metió Ron Smith, quien acompañaba al trío en los directos; Jeff Simon a la batería y Billy Blough al bajo. Se grabó en los Dimension Sound Studios de Boston con el control de John Nagy.

El viaje exitoso llevó a George Thorogood & The Destroyers a ampliar su círculo de fans (tampoco tenían muchos), tocar cada noche ante más personas y cada vez más lejos del área de Boston. Fue certificado disco de oro en Estados Unidos en el año 1992. Apenas unos meses después se metieron de nuevo en el estudio para grabar Move it on over (1978), con el que consiguieron, de verdad, un éxito de ventas. Esa historia la contaremos, quizá, en el futuo.

La copia que tengo es una edición yanqui de la época. El diseño de la portada, a cargo de Susan Marsh, con fotografías de Henry Horenstein, no puede ser más aclaratorio de lo que hay en el interior y de lo que se quería vender: el músico en un momento de entrega. Por supuesto, el álbum está dedicado a John Forward. Observad el aspecto de tirados que tienen en la fotografía de la contraportada; y seguramente se arreglaron para la ocasión.

Disfuta del fin de semana, esta vez con one ourbon, one schotch, one beer






Comentarios

  1. Es el único disco que escuché de este tipo y me gustó aunque no lo suficiente como para pillarlo. RNR directo como los DR. Feelgood quizás aunque George más blussy. One Bourbon One Scotch...es la canción que más recuerdo del disco y la que me viene siempre a la mente cuando alguien habla de este rockero. Buen finde también para tí!

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    1. Gracias. Dale una vuelta a sus primeros discos, que te harán tilín seguro. No tiene ningún artificio: directo y básico, pero con una técnica fantástica, eso sí. Saludos.

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  2. Anónimo9/1/26 17:31

    La verdad es que el Jorge este domina su guitarra cosa fina y es un crack en su estilo. Lástima que a mi este blues rock básico y crudo o el rock primigenio -como dices tú- no me emocionan demasiado en su desnudez y crudeza. Yo ya disfruto -y depende del tema- en el nivel de hard blues rock de unos ZZ Top, por ejemplo. Pero no siempre puedes acertar conmigo, claro. Un abrazo y voy a ponerme a los hermanos Hawkins, que me contagian más alegría jajaja KING

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    1. Esta semana sabía que tocaba hueso contigo. Lástima, porque me parece un disco muy disfrutable. Ya sabemos, sin embargo, que a cada uno le gusta lo suyo. Gracias por escucharlo y comentar, como de costumbre. A mí las vísceras estas de vez en cuando me entran muy bien. Un abrazo.

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    2. Pues mucho tiempo pensé que su Bad to the bone, la de Terminator 2 "tu chupa,tus botas ..." era de los primigenios ZZTop jeje

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  3. Si señor, discazo. Me encanta el sonido de este disco, y en particular de la guitarra. Pero sobre todo, ¡qué energía! Crudo y directo. Ojo, que también le da bien a la acústica, pero ataca ese rhythm and blues salvaje, es capaz de mover a un muerto. También esta en mi estantería, y es uno de esos discos “comodín”, al que recurro cuando necesito recargar la pilas. Y me ha encantado la referencia a uno de los grandes nombres del rhythm and blues clásico: Amos Milburn. Y también la de Earl Hooker, un guitarrista espectacular, como el propio Thorogood. Completísima y detallada la entrada. Un saludo.

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    1. Gracias. Poco a poco voy profundizando en la Historia del blues, casi siempre hacia atrás, tirando de este tipo de relaciones. Una canción en su versión moderna (si moderno es esto, claro) me lleva a investigar de dónde viene, quién la interpretó primero, porqué suena de un modo u otro. Me encanta esa cualidad de los músicos de blues que no tienen los de rock o metal (o la tienen menos): recrear canciones clásicas, o de otros compositores, y hacerlas suyas. ¿Cuántas canciones "suyas" tiene Clapton en su repertorio? Y coincido contigo en que este tipo, este disco, es un subidón de energía. Un saludo.

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  4. Fantástica entrada. Y el blue siempre es bien. A la saca.

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    1. Olé, así me gusta. Sé de buena tinta que tú también tienes alguno de este palo...

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