Ir al contenido principal

Deep Purple – Slaves and masters (1990)


Mi entrada de este viernes se la quiero dedicar a una banda que, si bien considero de importancia capital en la historia de la música rock del siglo XX, no es de mis favoritas. Digamos que –al igual que esos que se declaran juancarlistas pero no monárquicos- soy más blackmoriano que purpleliano. Sin embargo, cuando el Mark II de Deep Purple editó su Perfect Strangers en 1984, fui uno de los que cayó rendido a sus pies. De hecho, mi primer concierto fue el de esa gira cuando pasaron por Barcelona. Tres años más tarde llegó The house of blue light, que a mi me encantó aunque la mayoría de las críticas no fueron demasiado benignas al –en mi opinión- cometerse el error de compararlo con el anterior. Sin embargo, el álbum que hizo correr más ríos de tinta fue su siguiente Slaves and masters, un disco que supuso una verdadera ruptura estilística con sus predecesores además de la desaparición del mapa –momentánea, eso sí- de Ian Gillan


Así es amigos del vinilo, Deep Purple se metieron en los Greg Rike Productions studios de Orlando con el sufrido Roger Glover como jefe de filas oficial en orden a editar el que sería su decimotercer álbum de estudio –esta vez- con Joe Lynn Turner a las voces. Preguntado sobre el tema, Lord bromeaba que durante unos años hacían cada álbum preguntándose quién dejaría la banda después de grabarlo. Por eso intentaban hacerlo lo mejor posible, para que ese hipotético último álbum de Deep Purple fuese digno. Eso no ocurrió con Slaves and masters, una obra que Lord odiaba, sobre todo por culpa de Joe Lynn Turner. Al parecer, tras la huída –o despido- de Gillan, la banda pretendía hacerse con los servicios de Jimi Jamison de Survivor pero las cosas no salieron bien y tuvieron que quedarse con Joe, un tipo que solo parecía caerle bien a Ritchie, que fue su principal valedor. Y la verdad es que –algo que el mismo Lord aceptaba- en las audiciones lo hizo bien, pero musicalmente, la visión de Turner estaba a años luz de la del bluesy teclista. 


Con dirección artística de Roger Glover –que además de ocuparse de los controles de la sala de producción tuvo que ejercer de pantalla entre las facciones Paice/Lord y Blackmore/Turner- y una ilustración de Thierry Thompson, en otoño de 1990 apareció en las tiendas este Slaves and masters con Ritchie Blackmore a las guitarras, Jon Lord al órgano y teclados, Ian Paice a la batería y percusión, Roger Glover al bajo, coros y producción y el injustamente vituperado Joe Lynn Turner a las voces. El track list del vinilo fue: 

A 
King of dreams 
The cut runs deep 
Fire in the basement 
Fortuneteller 

B 
Truth hurts 
Love conquers all 
Breakfast in bed 
Too much is not enough 
Wicked ways 

El comienzo de King of dreams es fantástico, un perfecto inicio de tema y de álbum para estos Deep Purple americanizados –rainbowianos- que tan poca gracia hacían a Jon Lord. En The cut runs deep, sin embargo, encontramos unos teclados que nos evocan finales de los 60, la guitarra de Ritchie y un sonido Hammond que me encanta. La canción tiene un precioso solo de Lord, unas estupendas melodías vocales, coros y un ritmo que te obliga a mover los pies sin remedio. Fire in the basement recupera para su inicio un riff setentero de Blackmore así como unas melodías escuchadas en Rainbow en el desarrollo del tema. Podría haber ido en el Difficult to cure o el Straight between the eyes sin problemas. También tiene un solo de Lord, muy en su estilo. La cara finaliza con Fortuneteller, un medio tiempo en el que se lucen todos los intérpretes, y de mis temas favoritos del álbum, otro de los que –como en King of dreams- el bajo de Glover –ah, que es el productor- tiene especial presencia. 
Damos la vuelta al vinilo y nos topamos con Truth hurts, otro precioso medio tiempo marca de la casa del trío Turner/Glover/Blackmore, vamos, otro tema Rainbow style. Love conquers all comienza con arreglos de cuerda que sirven de preámbulo a una guitarra limpia y teclados que sirven de prólogo a la voz melancólica de Turner. Sí amigos, es el baladón –otro del trío del arco iris-, una preciosa canción con guitarra excelsa, EL TEMA del álbum. Breakfast in bed es una canción que, si no prescindible, considero poco remarcable y de la que –por razones obvias- destacaría solo la guitarra de Ritchie. Too much is not enough es otra de las canciones que no me emocionan especialmente de este Slaves and masters, aunque contiene un buen solo de Blackmore que –sin embargo- parece hecho con retales de otros, sonando demasiado a algo oído antes mil veces. De hecho, es la única canción aportada por Turner en la que ningún miembro de Purple colaboró en la composición y se nota. Por último, Wicked ways es un dignísimo final para esta obra injustamente menospreciada. En resumen, un album casi redondo que ni los mismos Purple reivindican. Una pena. 


Y pese a que a mi me encanta –será que, como he dicho antes, soy blackmoriano, turneriano y rainbowiano antes que otra cosa- el álbum vendió una miseria, por lo que a la hora de grabar el siguiente elepé el grupo se conjuró culpando injustamente de sus desgracias al de New Jersey, echándole de la banda y llamando de nuevo al viejo amigo Gillan, con quien editaron The battle rages on en 1993. Eso supuso mi desinterés definitivo por Deep Purple y –más importante- el abandono por parte de Blackmore al grupo con el que consiguió la fama y al que nunca ha regresado. 

Os acompaño el álbum entero, aunque en el orden en que fue editado en su versión CD que no coincidió con la edición en vinilo. Cosas de la discográfica. 

¡Feliz viernes! 
@KingPiltrafilla

Comentarios

  1. Magnifica entrada, resume muy bien el sentir general sobre este disco, me refiero a lo menospreciado que ha sido. El disco no es de mis preferidos hablando como Purpleriano, pero es indispensable si hablo como Blackmoriano, por lo menos para entender la carrera de Ritchie. Como bien dices el album es muy Rainbow para ser Deep Purple, pero como pasa a veces con este tipo de grupos con tanta historia, siempre hacen algo que se sale de lo habitual y este es un claro ejemplo. Para mi los últimos discos de Purple también se salen de lo que hacían en sus años dorados, pero aún así cada disco tiene interés para mi, siempre les encuentro algo, será porque son muy grandes?

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Será jajaja, sin embargo -mientras que Deep Purple sin Gillan o Coverdale me seguían pareciendo Purple-, sin Ritchie no es lo mismo. Pero te entiendo.

      Eliminar
  2. De acuerdo en todo. Siempre me pareció más un disco de Rainbow que de DP, imagino que eso se refleja en tu crónica. Tampoco voy a ponerme como experto en la banda, a mí me encantan varios de sus discos pero apenas soy capaz de escuchar otros (¡blasfemo!). Así es la vida. Viva Blackmore aunque sea de trovador.

    ResponderEliminar

Publicar un comentario

Otros crímenes...

Extremoduro - Yo, minoría absoluta (DRO, 2002/2014)

  Cuando una banda de rock alcanza el éxito tiende a repetir la fórmula o a dejarse domar por los sonidos que le imponga la discográfica. En el caso de Roberto Iniesta, el Robe, alma, cerebro, venas y corazón de Extremoduro, el éxito le pilló preparado. "La masa es imbécil. Si sales en la tele puedes hacer un libro, un disco o lo que se te ponga en la punta del nabo. A mí eso no me interesa ni vender más discos ni que me conozca más gente. Como estoy ahora estoy bien, pudiendo organizar una gira y no tener que decir «no puedo dejar de tocar en noviembre porque no tengo un puto gil», así me vale". Y continuó haciendo lo que le dio la gana después del éxito de Agila (1996): editaron el directo Iros todos a tomar por culo (1998) y el controvertido Canciones prohibidas (1999), donde daban rienda suelta a su creatividad, con éxito y críticas reguleras.  Y se tomaron un descanso. "Creo que cuando siguen haciendo cosas buenas y nuevas los grupos funcionan, aunque estén dos o...

Ilegales - Agotados de esperar el fin (Epic, 1984)

  Este es uno de los discos de mi vida. De esos que tienes tan metidos dentro de ti que no necesitas escucharlos con frecuencia. De hecho, hace muchos años que no lo escuchaba, y al volver a hacerlo para escribir esta reseña me ha provocado las mismas sensaciones que recordaba. Como suele pasar en estos discos, me sabía de memoria el orden de las canciones y hasta el tiempo que dura el espacio entre canción y canción. Esta nueva escucha me ha servido también para reafirmar mi opinión de que este es uno de los mejores discos españoles de la historia. Así de claro. Esta cinta (ya que primero fue una cinta grabada, antes de hacerme con el vinilo), fue una de esas que desgasté en mi radio cassette en mi época preadolescente. Ni siquiera tenía caratula, ni los títulos de las canciones, pero fue una de mis cintas favoritas durante esa época. Siempre me chocó el sonido tan especial del disco. Una “reverb” exagerada en la voz, el sonido de la batería super seco, casi cercano al de una ...

Extremoduro - La Ley Innata (Warner Music, 2008)

  Hoy tenía preparada otra entrada correspondiente a esos discos que me marcaron al inicio de este siglo XXI. Pero con las pérdidas en el mundo del rock patrio que hemos tenido esta semana, todo ha volado por los aires. Ya sabéis que, si puedo y tengo disco, ante el fallecimiento de algún reconocido artista, hago un pequeño homenaje en nuestro blog ( Richard Davies , Tina Turner , Olivia Newton-John , Quincy Jones, RobertaFlack ). Esta semana, a falta de uno, dos maravillosos músicos han marchado hacia la inmortalidad. Sólo tengo vinilo del grupo de uno de ellos, que no tenía pensado traer por aquí porque ya han aparecido varios trabajos suyos. Pero mira, también podría entrar en discos del dos mil y pico que me han golpeado de una u otra manera. Jorge , siento no tener un plástico tuyo del que hablar, así que hablaré de La Ley Innata de los Extremoduro de Robe Iniesta . Pero el homenaje va también por ti, claro que sí. En común tenéis que os vi a los dos en sendos directos con...

Linkin Park - Hybrid Theory (2000, Warner Music)

    Retomo tras el paréntesis del recuerdo a mi madre y el homenaje a Robe , mi intención de compartir en este blog alguno de los discos que a principios de siglo me volaron la cabeza y que se han reeditado en vinilo en los últimos años…aunque el disco de La Ley Innata ( aquí ) puede entrar en esa categoría a pesar de que en principio no iba a reseñarlo. En fin, a lo que iba que me pierdo. Recordad el año 2000. A todos nos viene a la mente ese famoso “efecto 2000”. Por ejemplo, yo acababa de entrar a currar en mi empresa y la nochevieja del 99 nos pilló a muchos trabajando, esperando el fin del mundo como lo conocíamos, una especie de apocalipsis bíblico…aunque al final no pasó nada. Bien, pues en el mundo musical convivían dos tendencias que destacaban sobre cualquier otra. El reinado del pop adolescente de Britney Spears, NSYNC, Destiny’s Child, Backstreet Boy s y similares, convivía en las listas con el rap de Eminem , el resurgimiento de Santana y la latinidad de Sha...

Mötley Crüe - Too Fast For Love (Leathur Records,1981)

  Mötley Crüe en los días en los que grabaron " Too Fast For Love " vivían como auténticos vagabundos, de casa en casa de quien tuviese las pocas luces de dejarles entrar, lugares abandonados, furgonetas cutres y un sinfín de cuchitriles a cual peor donde los cuatro solían dejarse caer totalmente colgados de caballo.  No era algo exclusivo de ellos, así coexistían muchas de las bandas de la ciudad de los Angeles justo cuando entraron a grabar su debut en Octubre de 1981. La cosa fue muy rápido, en cinco días ventilaron las canciones en una vieja consola API de 24 pistas con Michael Wagener de ingeniero de sonido, el alemán venía directamente de terminar con Accept su tercer disco en estudio " Breaker" .  La grabación se la costeo el propio manager de la banda, y les costó unos cinco mil dólares. Vince, Nikki, Mick y Tommy no tenían casi ni para comprar hamburguesas, pero se las arreglaron para prensar inicialmente 900 copias de Too Fast For Love y venderlas con ...

Chris Rea - The road to hell (1989, Magnet Records)

    Para este viernes me debatía entre traer otro clásico (al menos para mi) del siglo XXI o, debido a la proximidad del día de los inocentes, compartir algún disco menos serio, que alguno tengo por ahí. Sin embargo, todo saltó por los aires con la noticia de la muerte el día 22 de diciembre del británico Chris Rea . Y, como ya sabéis, me siento obligado a un pequeño homenaje si cuadra que tengo algún vinilo en mi pequeña colección. Como he contado infinidad de veces, y no será la última, Rea es uno de los múltiples músicos y bandas que descubrí gracias a las cintas VHS donde grabábamos en casa los videoclips de la época. Para ser más exactos, debería decir que los descubría en los programas musicales que teníamos en esa televisión pública que cuidaba la música. Pero, en realidad, era en el visionado posterior cuando asimilaba todo lo visto y oído. Y como una gran cantidad de gente, me compré este LP por la canción que le da título. Antes de nada, he leído varios artíc ...