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Terence Trent D'arby - Neither fish nor flesh (A Soundtrack of love, faith, hope and destruction) (1989, CBS/Sony)

 


 


Mi última entrada de Europe fue porque ese fin de semana acudía a un concierto suyo en la cubierta de Leganés. Este fin de semana, también voy a llevar al adolescente de finales de los ochenta que aún vive dentro de mí a un nuevo concierto de otro icono de aquella lejana época. Ya no se llama Terence Trent D’Arby, sino Sananda Maitreya. Y hace tiempo que su voz perdió alguna octava que otra (la edad y el exceso de uso del belting es lo que tiene) pero estoy ilusionado por acercarme a la sala Changó. Así que, esa es la razón de traer este viernes el disco maldito de TTD, este segundo larga duración que, a día de hoy, sigue desconcertando a todo el mundo. Ya lo he comentado en alguna otra ocasión: siento debilidad por esos discos estigmatizados dentro de la carrera de algunos artistas. Por eso está aquí. Y porque se publicó un 23 de octubre de 1989. Justo hoy cumple 37 años de nada.

Partimos del primer LP que ya os traje en el blog aquí: su debut, Introducing the Hardline According to Terence Trent D'Arby, había vendido millones de copias y lo había convertido en una de las nuevas estrellas del soul y el pop internacional. Unido a su talento (comparaciones con Prince, Marvin Gaye, Sam Cooke…), carisma, presencia física, personalidad arrolladora y grandes canciones, el chaval era una mina de oro a explotar por la discográfica…o no. Resulta fascinante preguntarse qué clase de análisis psicológico hicieron en las oficinas de CBS. Porque estamos hablando de un tipo que se había ganado la vida como boxeador, que había desertado del ejército estadounidense (no digería muy bien las órdenes) y que había demostrado desde el primer momento una confianza en sí mismo cercana a la temeridad. Alguien debió pensar que una personalidad así sería fácilmente conducible hacia una sucesión interminable de éxitos comerciales. ¿Qué podía salir mal? (esto me recuerda a mi empresa, que ha echado al 25% de la gente y ahora se dan cuenta que está afectando a la carga de trabajo y a la calidad del mismo, en fin…). Y sí, salió mal para la discográfica, aunque no para los amantes de la música.

La respuesta de Terence ante tanta presión y expectación llegó en aquel octubre de 1989 en forma de este Neither Fish Nor Flesh (A Soundtrack of Love, Faith, Hope and Destruction). Iba a repetir la historia de la servilleta y los títulos de sus discos, pero mejor os leéis la entrada del anterior LP.

Donde todos esperaban un Hardline II, Terence Trent D'Arby entregó una obra extraña, espiritual, irregular, desafiante y profundamente personal. Un disco que parecía más interesado en cuestionar las expectativas creadas a su alrededor que en satisfacerlas. Su propio título ya funcionaba como una declaración de independencia: ni una cosa ni la otra. Ni soul puro, ni rock puro, ni pop convencional. Terence amplió su paleta sonora hasta límites insospechados, mezclando funk, gospel, psicodelia, samples, rock, soul sureño y pop barroco en un conjunto tan ambicioso como, a veces, irregular. Excepto en dos o tres momentos, aquí apenas existe la inmediatez que convirtió al debut en un fenómeno mundial. No hay nada que compita con la facilidad melódica de "Wishing Well" o "Sign Your Name". En su lugar aparecen canciones que avanzan por caminos mucho más sinuosos y menos previsibles e incluso incómodos, tanto que todavía a mí me resultan incómodos después de muchos años de escuchar este plástico. No necesariamente una incomodidad emocional, sino musical. Hay momentos en los que los acordes parecen querer escapar deliberadamente de lo esperado. Canciones que introducen giros armónicos extraños, cambios de dirección repentinos o combinaciones de sonidos que generan cierta tensión. Influencias del gospel, del soul psicodélico, del jazz y del rock se mezclan constantemente sin buscar una síntesis especialmente amable. Ahora están muy de moda los canadienses Angine de Poitrine, precisamente por esa capacidad de incomodar y la crítica celebra esos juegos. Sin embargo, cuando Terence Trent D'Arby intentó hacer algo parecido en 1989, muchos reaccionaron como si hubiera cometido una traición, al estilo de Bob Dylan con el folk. Quizá simplemente llegó demasiado pronto. O quizás, esto fue un aviso. Fue el primer momento en el que Terence quiso dejar de ser Terence y convertirse en Sananda. Eso pasó en el nuevo siglo XXI pero ahí estaba la semilla. Si el debut convirtió a Terence Trent D’arby en una estrella, él mismo se encargó de destruirla con este LP, con esta insubordinación artística. Y es que Neither fish nor flesh es uno de esos discos que no siempre resultan fáciles de escuchar, pero que explican mucho mejor a un músico que cualquiera de sus éxitos. O no. Quizás sólo es que tenía el ego tan desmedido que pensó que ya era un Prince o un Stevie Wonder (por ejemplo, su maravilloso tercer disco, que seguro que aparecerá por el blog en un futuro, era un LP acompañado de un single, al estilo del Songs in the key of life que traje hace poco por aquí) y que podía hacer cualquier cosa y se pasó de frenada. Mi opinión es que hay un poco de todo. Como resultado o como fin, el disco fue un fracaso absoluto comercialmente. Y vapuleado por la crítica de entonces, aunque en tiempos modernos ha sido recatalogado…

Ahora que casi te tengo convencido para que no escuches el disco, paso a hablar de las canciones, que en el fondo es a lo que venimos aquí. A pesar de lo dicho, hay momentos del disco accesibles. Pero no te confíes porque Terencio estaba dispuesto a conceder algo al oyente, pero nunca todo. Y ahí reside tanto el problema como la grandeza del disco. No voy a engañaros ni a engañarme diciendo que Neither Fish Nor Flesh es una obra redonda. No. Hay exceso, dispersión y una cierta tendencia a dejar que las ideas dominen sobre las canciones. Algunos pasajes parecen más interesados en expresar una visión artística que en encontrar la mejor forma de comunicarla. Sin embargo, son precisamente esos defectos los que lo convierten en una escucha tan fascinante, al menos para mis oídos. Antes de meterme en harina, decir que la producción de este disco ha envejecido mucho mejor que la ochentera del Hardline, que es un trabajo maravilloso, pero adolece de los típicos defectos de aquella época. Este en cambio, va por otros derroteros.


 

“Declaration: Neither fish nor flesh” es lo que es, un manifiesto personal. Sigue la espiritual, aunque reivindicativa "I Have Faith in These Desolate Times". La fe, la esperanza, la redención y la identidad aparecen una y otra vez como temas centrales. Un arpa y la voz de Terence para que a partir del tercer minuto entre una percusión y cambie la forma de cantar. Aquí ya te tienes que haber dado cuenta que las reglas las ha puesto el artista y si quieres jugar, tienes que aceptarlas. “It feels so good to love someone like you” parece que va a desatarse al principio, pero de nuevo te lleva a otro camino, uno al lado del mar y con los pájaros cantando y ruidos de ballenas como un diálogo con el cantante, un sitar de fondo y unas cuerdas que no suenan tan redondas como podrían. Cualquiera que se pinchase estas tres primeras canciones es normal que dejase la escucha aquí. Si estos temas cerraran el álbum, es posible que hubiese tenido más éxito comercial. Pero parece que no era la idea de Terence. Termina abruptamente para dar paso a una exquisitez titulada “To know someone deeply is to know someone softly”. Unos acordes de piano que parecen equivocados, fuera de lugar, muy jazz, como si la banda estuviera afinando. Incomodidad. Pero entra en juego la facilidad y capacidad melódica, delicada y elegante de TTD en fabricar medios tiempos memorables, como el “Sign your name” de su disco anterior o la famosísima “Delicate” del posterior. Creo que esta “To know someone…” la escucharé en directo, ojalá, porque es una maravilla. Tanto, que no me extrañaría que hubiese gente que la usase con vals nupcial (mis cuñados eligieron una más clásica “Take this waltz” de Cohen). “I’ll be alright” nos lleva al gospel con esa introducción. Luego arrancan los vientos soul y siendo totalmente distinto, es lo más cerca que vamos a estar en todo el plástico de lo que hizo en su anterior trabajo. Cerramos la cara A con la más festiva o ligera “Billy don’t fall” donde TTD habla de un amigo suyo homosexual y le da un poco de luminosidad a la obra. Si no me equivoco, también tiene muchas papeletas de que la oiga en vivo como el siguiente tema de la siguiente cara.



 

Cara B. Se abre con un fantástico tema, “This side of love”, el single del disco. Ese riff de guitarra es fantástico, lo más comercial. Pero detrás de ese riff y de esa caja de ritmos, hay más instrumentos, más ruidos, un pianito que también parece sonar un poco fuera de lugar, unos vientos jazzísticos, un bajo a su ritmo, unas cuerdas que se suman como a su bola, tocando incluso una melodía que no tiene nada que ver con el tema pero que me suena de algo (“Mary had a little lamb”). El amigo Terencio se fabricó un single bañado en LSD disfrazado de radiofórmula pero que no lo era. Y la gente se dio cuenta de que no estaba pensada para ser radiada en los 40. De hecho, el single se pegó una hostia de proporciones bíblicas y su discográfica decidió congelar su apoyo y promoción. Bueno, peor para ellos. Retornamos a lo que podría emparentar con el disco anterior con el desenfadado funk de “Attracted to you”. Se enlaza con la hipnótica y quizás hasta demencial, “Roly Poly”, con su ritmo de batería invertido y un bajo que burbujea bajo la superficie, es una delicia de la producción, donde cada compás ofrece algo nuevo por descubrir: desde samples de Pac-Man hasta tambores africanos, metales, cuerdas y coros ininteligibles. Toda esta locura nos lleva al siguiente corte, un sermón funk titulado “You Will pay tomorrow” , con guitarras wah-wah, unos redobles super funkys y hasta un solo de kazoo (eso que suena como a pato que es más propio de las chirigotas carnavalescas). De nuevo vuelve el predicador con “I don’t want to bring your gods down”, un soul con tintes gospel en el que el futuro Sananda nos regala una interpretación vocal digna de los mejores cantantes soul de los sesenta y setenta. Por cierto, los violines que suenan de fondo me recuerdan mucho a los que metían Aretha Franklin o Etta James en sus épocas más blues. Hacia el minuto tres viene un fade out en el que parece que va a acabar la canción. Pero no, luego sigue otros dos minutos más como poco. Y para cerrar un disco tan atípico como este, qué mejor que un tema a capella, ¿por qué no? “…And I Need To Be With Someone Tonight”, nos recuerda la fuerza de la voz de Maitreya, que combina dulzura y entrega. En sus letras, equilibra las preocupaciones del mundo con el profundo temor a la soledad. Como él mismo dice: «Aunque el apartheid es un problema mayor, anhelo escuchar "Te extraño"». Y justo al final, oímos la aguja de un tocadiscos deslizarse hasta el final…y una carcajada de Terence. Quizás resulta que al final todo era una tomadura de pelo y yo aquí ensalzando este plástico. O quizás se reía porque era consciente de que se estaba suicidando comercialmente en diferido, como los famosos pagos que recibieron ciertos políticos.


 


 

A pesar de su discreto éxito de crítica y comercial (o quizás precisamente por ello), Neither Fish Nor Flesh sigue siendo el álbum más atemporal de la discografía de Maitreya. Y aunque puede que no sea del gusto de todos, merece la pena escucharlo con atención. Por descontado, no es el mejor disco para acercarse a él pero sí para llegar a entender qué tipo de artista quería ser.

Mi vinilo es el español de la época. Me encanta tenerlo en las manos porque no tiene el típico tacto suave, es rugoso. Y no tiene brillo, es más bien opaco. Pocos vinilos tengo de esa manera.

Para atestiguar que TTD controlaba casi todo el proceso creativo (escribió, produjo, arregló y mezclo él, relato cosas curiosas que leo en los créditos. Por ejemplo, dice que las guitarras de Terence estaban hechas y diseñadas por un tal Tim De Whalley y el mismo TTD. La lista de instrumentos acreditados a él es larga y agotadora. Os la pongo en inglés porque hay instrumentos que no sé traducir: vocal, guitars, percussion and other sound manifestations, concert cymbals, timpanis, sitar, keyboards, bass organ, scratching, sex sounds, percussions and other tonal manipulations, piano, drums, vibrophone, hand claps, rhythm guitar, clavinet, tambourine, irish boogie stick and other sound designations, guitars feedback, marimba, fender Rhodes, cathedral organ, jazzesque piano fills, quica, kazoo, other phaqueries…

Termino señalando que TTD dedicó el álbum a Muhammed Ali, a Brian Wilson de los Beach Boys, a su hija Seraphina y a los estudiantes chinos del largo verano de  sangre y sueños rotos que terminó en la masacre de la plaza Tiananmén.

Hala, se acabó. Si flipo mucho en el concierto no descartó desmarcarme con el tercer vinilo y saturaros las orejas con las genialidades de este americano que triunfó a través de UK y terminó viviendo en Milán.

 

Comentarios

  1. buff, no sabría que decir de este hombre la verdad, tendré que sacar tiempo y paciencia para escuchar el disco jeje. Recuerdo que mi hermana tenía el debut, saludos

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    1. Es un personaje especial, un genio raro, pero no creo que encaje por estos lares.

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  2. Buff… esto es mandanga de la dura. Muy fan tienes que ser del Terencio para digerir esto. Y si a ti te cuesta en algunos momentos, imáginate a mi. Claro que debo ser rarito, porque a mi no me ha desagradado It feels so good to love someone like you. Del resto, no sé qué decir sin hacer sangre. Así, en general, hay diversos pasajes de soul, pop o funk aquí y allá que no me han resultado desagradables, pero esto no es más que una ida de olla monumental y experimental que en los 70 podía parir el genio de Stevie Wonder porque podía pero que a finales de los 80 y por el ‘3 Derby’ estaba de más. Sananda dice que se llama el gachó. Pa mear y no echar gota. Ahora bien, estoy de acuerdo contigo en que es tan atemporal y fuera de modas que no ha envejecido nada mal. En fin, que te lo pases bien en el concierto, que lo flipes… pero deja el tercer vinilo para otro colaborador.

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    1. Es raro raro raro. O te gusta o te horripila.
      Me tomo lo del tercer disco como un desafío personal, parece mentira que no me conozcas jaja. Pero será más adelante. Un abrazo.

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  3. He hecho lo que viene a ser una escucha rápida para afirmar lo que ya intuía. Esto no es pa'mi 👉 no my cup of tea, man. Aún así, respeto máximo por un artista haciendo lo que le sale de los cojones. Disfruta del concierto y ya dirás cuántas de estas caen. Un abrazo.

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    1. Pues dale una escucha más tranquila desde el corte 3 al 8. A ti que te gusta el progresivo, creo que podrías apreciar cosas. Pero bueno, imposible que a todos nos guste de todo. Un abrazo.

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    2. Me vas a obligar... Sea.

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