Songs in the Key of Life, fue
publicado por Stevie Wonder el 28 de septiembre de 1976, y está
catalogado como una de esas obras fundamentales dentro del arte que es la música
popular. Así que, las efemérides mandan y una semana donde un álbum tan
emblemático (y que de la casualidad de que esté en mi estantería) celebra medio siglo, no he tenido más
remedio que cambiar mi agenda de entradas en el blog y dejar el rock moderno aparcado hasta mejor momento.
No voy a contar mucho sobre la
historia previa de Wonder, para eso podéis buscar las entradas que hicieron
los compañeros Jorge García, Rlguitarra y Diskobox, pero alguna pequeñísima cincelada caerá.
Ya he dicho que se cumplen cincuenta años de una obra que no sólo representa el
momento culminante de la carrera de Stevie Wonder, sino también
uno de los mayores logros artísticos de la música popular del siglo XX. Tras
una racha creativa impresionante formada por Talking Book, Innervisions y
Fulfillingness' First Finale, el músico de Michigan decidió ir un paso más
allá y crear una obra total. Recordad que aún no había soplado las velas por el
primer cuarto de siglo de su vida cuando se embarcó en este proyecto. Y el resultado fue un doble LP acompañado por
un EP adicional de cuatro canciones que ampliaba todavía más la propuesta. No
sólo fue un éxito artístico. El disco debutó directamente en el número uno de
la lista Billboard, algo muy poco habitual en la época, permaneció trece
semanas consecutivas en la cima y terminó convirtiéndose en el álbum más
exitoso de toda la carrera de Stevie Wonder. En Estados Unidos
obtuvo la certificación Diamond de la RIAA, equivalente a diez millones de
unidades certificadas para un álbum doble, y hoy sigue apareciendo de forma
habitual en cualquier lista seria de los mejores discos de todos los tiempos. Con
una duración cercana a las dos horas, podría pensarse que se trata de un
trabajo excesivo. Sin embargo, pocas veces un disco tan extenso ha conseguido
mantener semejante nivel de inspiración. Soul, funk, jazz, pop, R&B, música
latina o gospel conviven con una naturalidad asombrosa en un repertorio que
parece no tener puntos débiles y con la introducción del colosal Yamaha GX-1
(al que llamaba la “Dream Machine”). En la era de los discos épicos de rock,
Wonder creó el álbum de soul más profundo, majestuoso e igualmente épico, de la historia.
Al igual que otros artistas coetáneos, como Lennon o CCR que lanzaban
mensajes sociales en sus canciones, Wonder introdujo la preocupación por los
derechos civiles en muchos de sus temas. El reconocimiento de la industria fue
igualmente espectacular. En la ceremonia de los Grammy celebrada en 1977, Songs
in the Key of Life obtuvo cuatro premios, entre ellos el de Álbum del Año.
Aquella victoria tuvo además cierto componente de ironía histórica. Un año
antes, al recoger precisamente ese mismo premio por Still Crazy After All
These Years, Paul Simon bromeó dando las gracias a Stevie Wonder por no
haber publicado ningún disco durante aquel año. El comentario tenía sentido:
Wonder venía de ganar el Grammy al Álbum del Año con Innervisions y Fulfillingness'
First Finale de forma consecutiva. Cuando regresó con Songs in the Key
of Life y volvió a llevarse el galardón, el chiste de Simon terminó
convirtiéndose en una realidad difícil de discutir. Durante buena parte de los
años setenta, competir contra Stevie Wonder era prácticamente imposible. Muchos
artistas han señalado esta obra como una influencia decisiva. Desde Prince o
George Michael hasta D'Angelo, Mary J. Blige, Erykah Badu o John Legend, por citar los más modernos, generaciones enteras de músicos han encontrado aquí una referencia casi
inalcanzable sobre cómo combinar ambición artística y éxito comercial. La
propia revista Rolling Stone lo situó en el número 4 de su revisión de los 500
mejores álbumes de la historia.
También tiene su importancia a
nivel interno de la industria de la música, cambiando una realidad que hasta
aquel momento era casi impensable: durante la gestación de este disco, Wonder renegoció
su contrato con Motown Records antes de grabar, exigiendo y obteniendo el 100%
del control artístico. Este movimiento redefinió la relación entre los artistas
afroamericanos y las grandes disqueras, abriendo el camino para que figuras
posteriores como Prince y Michael Jackson tomaran las
riendas de su propia producción.
La lista de canciones impresiona
todavía hoy. Ahí están clásicos imperecederos como “Sir Duke”, “I
Wish”, “Isn't She Lovely”, “As” o “Another Star”, pero
lo verdaderamente extraordinario es que las canciones menos conocidas mantienen
un nivel igualmente sobresaliente.
“Love's in Need of Love Today”,
encargada de abrir el disco, funciona casi como una declaración de principios.
Con una interpretación vocal emocionante y un mensaje de tolerancia y empatía
que sigue plenamente vigente cincuenta años después, Stevie Wonder presenta
desde el primer minuto el carácter profundamente humano del álbum.
“Sir Duke” es
probablemente el homenaje más alegre y contagioso que se ha escrito nunca sobre
el poder de la música. Dedicada a Duke Ellington y a otros gigantes del
jazz, combina una de las líneas de viento más reconocibles de los años setenta
con un mensaje tan sencillo como universal: la música tiene la capacidad de
unir a las personas más allá de cualquier diferencia. No es casualidad que acabara
convirtiéndose en uno de los mayores éxitos de su carrera.
En “I Wish”, Wonder
echa la vista atrás para recordar su infancia. El bajo y el ritmo son
irresistibles, pero detrás de su aparente ligereza se esconde una reflexión
nostálgica sobre el paso del tiempo. Es uno de esos temas que siguen llenando
pistas de baile décadas después de su publicación y una demostración perfecta
de cómo el artista sabía combinar profundidad y accesibilidad. La producción
sigue resultando sorprendente medio siglo después. Wonder aprovechó como
nadie las posibilidades de los sintetizadores y de las nuevas tecnologías de
grabación, construyendo unos arreglos ricos y detallados que nunca eclipsan la
fuerza de las canciones. Todo parece estar exactamente donde debe estar. “Isn't
She Lovely” representa la cara más íntima y personal del álbum. Escrita
para celebrar el nacimiento de su hija Aisha, es una explosión de
felicidad imposible de fingir. Las risas y sonidos de la niña integrados en la
grabación aportan una autenticidad que convierte la canción en uno de los
momentos más emotivos de todo el repertorio de Stevie Wonder. No hay
que olvidar que “Pastime Paradise” sirvió como base íntegra para “Gangsta’s
Paradise” de Coolio, famosa por la película protagonizada por Michelle
Pfeiffer y de título Mentes peligrosas en España. Y que “I Wish” propulsó “Wild
Wild West” de Will Smith,
Si tuviera que elegir uno (en
realidad son dos) momentos para explicar la grandeza de este trabajo, os
remitiría al cierra de la cuarta cara: “As”. Más de siete minutos de
perfección melódica en los que amor, espiritualidad y esperanza se funden en
una interpretación extraordinaria. Son muchos los artistas que la han
versionado posteriormente, pero nadie ha conseguido igualar la intensidad de la
grabación original. Y pegado a “As”, “Another Star,” un
exuberante ejercicio de soul y ritmos latinos que parece resumir todo lo que
hace especial a este disco: ambición, virtuosismo, alegría y una capacidad
melódica fuera de lo común. Después de más de hora y media de música, Stevie
Wonder todavía tenía guardado uno de los grandes momentos del álbum. Y en
las escuchas que he hecho últimamente para esta reseña, me he fijado en “If
it’s magic” donde los únicos instrumentos que suenan son la armónica de Stevie
y el arpa de Dorothy Ashby. Y ¿por qué? Simplemente porque este
verano me he enganchado a una artista/cantante/instrumentalista española, de
nombre Müsgo, que toca el arpa y hace una música de esas que llaman de
fusión, pero con mucha fuerza, emocional y escénica.
A pesar del reconocimiento
obtenido a lo largo de los años, resulta difícil encontrar calificativos que
hagan justicia a Songs in the Key of Life. Es un disco ambicioso,
emocionante, innovador y profundamente humano. Una obra que habla de amor,
espiritualidad, injusticia social, infancia, alegría y esperanza. En
definitiva, un retrato musical de la vida misma.
Mi ejemplar de este álbum, edición inglesa de la época, llegó a
casa en una época muy especial. Fue por aquellos años en los que recuperé la
vieja cadena de música de mis padres y comencé a escribir con asiduidad en
FFVinilo. Entonces el mercado de segunda mano era muy diferente al actual y
todavía era posible encontrar auténticas joyas a precios sorprendentemente
bajos. Este Songs in the Key of Life apareció en una de aquellas
búsquedas afortunadas. No estaba precisamente en estado8 de colección y,
además, la edición venía incompleta: conservaba los dos LP principales, pero
había perdido el EP adicional que formaba parte de la edición original. Por eso nunca lo traje por aquí. Afortunadamente
sí llevaba el pprofuso libreto interior. Durante mucho tiempo se quedó así,
hasta que hará un año que conseguí localizar el disco que faltaba. Lo curioso es
que aquel pequeño EP me costó más dinero que los dos LP que había comprado
inicialmente. Cosas del coleccionismo y de los tiempos que vivimos, donde los
precios del vinilo usado han alcanzado niveles que hace apenas una década
habrían parecido impensables.
Otro detalle curioso de esta
edición original, sí, otro además de ser una edición doble más un EP, es la
distribución de las caras de los discos. La primera vez que abrí mi copia pensé
que alguien había mezclado los discos por error. Tuve que buscar en internet la
razón: muchos álbumes dobles de los setenta estaban concebidos para los viejos
tocadiscos automáticos, una tecnología prácticamente desaparecida pero que ha
dejado estas curiosidades en nuestras estanterías y en lugar del habitual
esquema 1-2 y 3-4, Stevie Wonder y Motown optaron por el
sistema 1-4 y 2-3. Gracias a esta disposición, con esos tocadiscos auotmáticos,
era posible escuchar las dos primeras caras seguidas, dar la vuelta a ambos
discos y completar la escucha sin necesidad de levantarse cada veinte minutos.
Hoy puede resultar extraño, pero es uno de esos pequeños detalles que nos
recuerdan cómo se disfrutaba de la música hace cincuenta años.
Para terminar, justo este 28 de septiembre
Stevie Wonder ha publicado un nuevo EP, Songs in the Key of Life- The
EP, con cuatro canciones grabadas en aquellas sesiones pero que nunca habían
sido publicadas. Y Wonder va a realizar, a partir de este 13 de octubre,
una gira por Europa (que no pisa España) y USA interpretando todo el disco
celebrando ese aniversario.
En fin, que cincuenta años
después de su publicación, Songs in the Key of Life sigue sonando tan actual,
fresco, ambicioso y emocionante como el primer día. Y eso es algo que sólo está
al alcance de las obras maestras.
Hala, buen fin de semana a todos.




Bueno, pues me has hecho escuchar un disco entero del bueno de Stevie Wonder por primera vez en la vida jeje. Conocía la mítica Pastime Paradise pero no sabía ni en que disco de él venía. Tiene varios temas que me han gustado, muy agradable en general, aunque se me hace bola según va avanzando, Wonder y esta clase de sonidos no son para mi. Saludos y buen finde!
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