En una entrevista de 1981 para Guitar Player, a Tommy Shaw le preguntaron cómo se veía de ahí en diez años, a lo que respondió: “Probablemente estaré en la carretera o me volveré idiota. No soy de esos tipos que se sientan a fumar y vaguear viendo series de televisión. Me gusta estar en la carretera y vivir en los hoteles. Aunque tengo una casa preciosa, me vuelvo loco cuando estoy en ella. Así que estaré tocando música”.
Para la inmensa mayoría de seres con orejas, Tommy Shaw es conocido como guitarrista, cantante y compositor en los melódicos Styx, con quienes en el momento de la entrevista había grabado Paradise Theatre, el último con el que tuvieron éxito.
Autodidacta y experto en guitarra acústica, eléctrica y pedal Steel, Tommy Roland Shaw se fogueó en los salones de las boleras de su natal Montgomery, Alabama, y en los bares del centro de Estados Unidos antes de llegar finalmente a Chicago y unirse a Styx en 1975. Tommy recuerda que, estando en Alabama, donde tocaban seis noches a la semana en una bolera, recibieron la llamada de un promotor local. Kiss actuaba esa noche en la ciudad y los teloneros habían tenido una avería en su camión; necesitaban un sustituto. Aquella experiencia, en aquel enorme escenario, fue reveladora: “después de eso, empecé a llamar a gente que había conocido a lo largo de los años. No se concretó nada hasta que un día me llamó Jim Vose, que era el mánager de gira de Styx. Lo había conocido en Chicago cuando estaba con una banda llamada MS Funk, y me dijo: "Styx necesita un guitarrista". Le respondí: "¿Qué es Styx?". Simplemente pensé que eran una banda local importante”. Voló a Chicago, hizo una audición en la que no tocó la guitarra; se puso delante del piano, cantó y charló con los muchachos. Necesitaban con urgencia alguien que pudiera ponerse delante del micrófono, tuviera buen aspecto y, si era posible, supiera componer una canción. John Curlewski abandonaba el barco y en una semana comenzaban una gira por todo el país. Contratado.
Shaw formó parte de los multiplatino The Grand Illusion (77), Pieces of eight (78) y Cornerstone (79). Algunos de los hits de aquellos años tienen su firma y su voz: Blue collar man o Too much time on my hands sirvan de ejemplo. Pero con el cambio de década la banda comenzó a fracturarse y en 1984 Shaw arrancó su carrera en solitario. Aquella década editó tres obras: Girls with guns (84), What if (85) y este que hoy comparto, Ambition (87).
Para su tercer largo colaboró con Terry Thomas, al que ya presenté en la reseña de Charlie (1983); en resumen, un tipo que pilló el truco al sonido hard-moña de la época y produjo obras de Bad Company (Dangerous age, 88, Holy wáter, 90, Here comes trouble, 92), Giant (Loas of the runaways, 89, Time to burn, 92), Tesla (Bust a nut, 94) y Foreigner (Unusual heat, 91). Juntos firman la mayoría de los temas de este Ambition y reparten las responsabilidades en la producción y en los arreglos, consiguiendo una obra que pone un pie en el AOR de la época y el otro en el rock pop más melódico, siempre con elegancia y calidad a paladas: composición, armonías, ejecución, sonido, en fin, un placer si te gusta el género.
Shaw se encargó de cantar y meter guitarras y Thomas todo lo que sabía tocar (guitarras, teclados, programaciones y coros). Contaron, entre otros, con Tony Beard a las baterías, Felix Krish al bajo, Richie Cannata al saxo y Steve Alexander a la percusión.
Vamos a pinchar el vinilo de marras.
La cara B arranca con Are you ready for me y un toque AOR, donde Shaw muestra porqué se hizo famoso en Styx; buenas guitarras y otra excelente melodía. Quizá una producción más robusta nos hubiera regalado un clásico del género. Aún así, de lo mejor del disco. En Somewhere in the night se me aparece el fantasma de Phill Collins reclamando la autoría. Buen tema pop, bien arreglado, bien interpretado. Entretiene sin hacer daño. Más rítmico es Love you too much, con un toque funk y una buena guitarra. Agradable, un poco pista de baile quizá. The outsider es más ambicioso, con cierto aroma hard y una guitarra melodiosa en la parte central. El crescendo del corte resulta estupendo. Ojo al bajo. Cierre a media hasta con Lay theme down. Otra ración de miel y azúcar para el lucimiento de Shaw a la voz. Bien el estribillo y fantástico el final del corte
El álbum no vendió bien. En este punto, Shaw intentó reunir a Styx, lo que no sucedió. Mientras esperaba, Tommy contacta con su amigo Ted Nugent y deciden componer juntos. En marzo de 1989, los miembros de Night Ranger deciden separarse, y el bajista Jack Blades se une a Ted y Tommy. Así nace Damn Yankees. Pero esa, amiguetes, es otra historia.
Copia germana adquirida en Francia este verano con su buen insert y en un estado de conservación fantástico. La dirección artística corre a cargo de Bob Defrin, el diseño es de Carol Bobolts y las fotografías de David Michael Kennedy. Trae una nota de prensa en germánico, de lo más elogiosa.
Disfrutad del fin de semana.



Buen disco si señor, aunque un poco desigual; no recordaba que la contraportada fuese tan molona. El tema de las baterías programadas fue recurrente en los 80, demasiado diría yo. Styx tienen buenos discos, hasta sus últimos discos están muy bien. Mañana recupero el cd que tengo de Rock Candy para escucharlo. Saludos!
ResponderEliminarLa foto de la contraportada es muy chula sí, mejor que la portada. Los sonidos de la segunda mitad de los ochenta son tan característicos que la mayoría de las producciones han envejecido mal, aunque creo que no es el caso de esta. Tiene cierto toque orgánico en el fondo. A Styx los descubrí tarde y es de esas bandas que me gustan más cuanto más las escucho. Un saludo.
Eliminartambién los descubrí tarde, más tarde incluso que Rush que ya los había descubierto tarde jeje. Igual pronto subo algo de Styx de sus primeros discos.
EliminarComienzo el día con este extra de azúcar con algunos granos (pocos) de vitaminas. Una especie de eslabón entre el AOR eighties y el pop nineties, con unas estupendas melodías vocales pero exceso de baterías programadas y sintetizadores pastelosos. El resultado es atractivo y empalagoso por igual, todo un guilty pleasure. He escuchado a Styx y Damn Yankees, pero no tenía controlada esta faceta de Tomasín. Hoy me pongo con los otros dos que mencionas. Un abrazo. KING
ResponderEliminar¡Ese guilty pleasure que tanto nos gusta! De vez en cuando, porque mucho de esto seguido acaba con pinchazo de insulina. Para mí, este es el mejor de los tres que Shaw grabó en solitario aquellos años, aunque también es el más pop AOR de todos. Ya me dirás qué tal la experiencia. Abrazo.
EliminarPues estoy de acuerdo, es el mejor (o el más de mi gusto también) de los tres.
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