La primera vez que vi el nombre de los Remains fue uno de aquellos míticos folletines de la "Discoplay" a comienzos de los 90. La portada amarilla de su disco estaba encuadrada junto a varios grupos todos desconocidos para mí catalogados como "Garage".
La segunda vez que me crucé con el grupo fue la definitiva. Estaba en un bar del pueblo tomando una cerveza cuando empezó a sonar una despampanante y atronadora versión del "Johnny B.Goode", seguida de un mortal cover del "All Day & All of the Night" de los Kinks. Cuando pregunté a la pareja que regentaba el bar me pusieron encima de la barra el disco de la portada amarilla del Discoplay, el disco de los Remains.
Habían pasado un par de años por lo menos entre una cosa y otra y el álbum se había descatalogado (era una recopilación del sello "Fan Club") y lo tenían en una tienda madrileña ya desaparecida a un precio totalmente desorbitado.
El primer paso fue pedirles que me grabasen por favor el LP en una cassette, cosa que hicieron y que siempre les agradeceré a los dueños del bar en cuestión. Años después, finales de los 90, el sello "Sundazed" reedita el único LP que sacaron The Remains en los 60 (The Remains CBS 1966); lo pillo pero no están todas las canciones del doble LP (antes no os había dicho este destalle) de la dichosa portada amarilla.
No me importa del todo, en los inserts del LP viene un anuncio de otro disco de la banda, "A Session With the Remains", y ahí si estaba casi todo lo que faltaba en el disco que había pillado unos meses antes; de nuevo "Sundazed" obraba el milagro.
El LP lo componen 13 cortes de los cuales seis son originales del combo más siete explosivos covers de clásicos del Rhythm & Blues y el RNR (Bob Diddley, Rufus Thomas,Chuck Berry) y de otras luminarias de los 60 (Kinks, Dylan, The McCoys).
Las canciones fueron grabadas un 26 de Mayo de 1966 en una sesión nocturna en los estudios de Capitol Records en New York, en la que el cuarteto plasmó toda su rabia llegando a ser considerados por algún crítico que las presenció como una auténtica sesión de Rock Duro, siendo una de las primeras veces que alguien habló de tal cosa.
The Remains habían abierto para los Beatles en la última parte de la gira de los de Liverpool en Boston, ciudad natal de los norteamericanos y esperaban tener una oportunidad con CBS que nunca llegó a sacarles de banda de culto.
En los 80 cuando el revival garagero llevado a cabo por bandas como The Nomads, Lyres o Chesterfield Kings cogió impulso, canciones de los Remains como "Why Do I Cry" empezaron a ser pinchadas y la banda se convirtió en un fenómeno tardío.
Treinta años después de las grabaciones para Capitol el sello "Sundazed" se hace con aquel inflamable material y lo plasma en galleta de 12 pulgadas que no deja títere con cabeza. La versión del "Hang of Sloopy" la hacen suya, luego le prenden fuego al "Johnny B. Goode" de Berry, se marcan dos memorables "Like a Rolling Stone" y "All Day & All of The Night" de Dylan y Kinks respectivamente y hacen dos infernales versiones del "I'm a Man" y del "Walkin' The Dog".
Del cover de Diddley sabíamos que The Yarbirds la habían pulverizado, mientras que los Stones habían hecho lo propio con el "Walkin' the Dog" de Rufus Thomas; pues bien, los bostonianos se las pulen. El material propio también es brutal, la banda estaba inspirada aquella noche, de otra forma es imposible que le den una vuelta de tuerca a un tema que ya era buenísimo en su versión original ("Why do I Cry").
El resto del material registrado son adaptaciones bárbaras de sus originales, esas "Ain't That Her", "When I Want to Know", "Say You're Sorry" o "All Good Things" que fueron concebidas como gemas del Sixties Pop y que en este disco vuelan muy alto como Garage Rock tocado con gusto y mucha pericia.
Porque hay que añadir que los cuatro músicos eran muy buenos, especialmente Barry Tashian, un estupendo guitarrista con una buenísima voz y talento para componer canciones con madera de hit. Los demás miembros de la banda tampoco eran mancos y añadían su granito de arena bien arreglando cosas en el teclado, el bajo o la partitura (William Briggs y Vern Miller) o a las baquetas emulando con éxito a Ringo Starr mismamente (Jim Damiani)
Dentro del terreno anecdotario el teclista Wiliam Briggs era el hermano mayor de la Porno Star Marylin Chambers. Hace unos años César Martín del Popular 1 entrevistó a Chambers y en la típica conversación sobre gustos musicales que tanto gusta al redactar le preguntó por sus bandas favoritas y ella le nombró a The Remains para contarle luego que su hermano era el teclista del cuarteto de Boston, ante un sorprendido César Martín que no conocía absolutamente de nada a un grupo que llevaba más de una década reinando en las catatumbas del Garage Rock.
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