Vale, hoy tenía pensado/medio preparado otro vinilo que compartir con vosotros. Pero la actualidad manda. Afortunadamente, hoy la razón no es un obituario de un músico como está pasando en las últimas fechas.
Escuchad sin prejuicios, abandonad toda esperanza quienes entréis aquí de encontraros al personaje, y descubrid o recordad al artista.
Este domingo 25 de enero de 2026, don José Ramón Márquez y sus Eléctricos del Diablo, durante no menos de dos y media, desgranarán canciones en directo, puro directo, en la madrileña sala La Riviera, primera parada del 2026 de su Tour Celebración 50/70 (50 años de carrera, 70 tacos de vida). Aún no tengo claro si asistiré, pues el presupuesto para música ya se terminó este mes pero intentaré encontrar alguna solución imaginativa y, sobre todo, crediticia.
Estoy repasando mis notas y hace seis años y pico ya hice algo parecido en una de mis primeras entradas en el blog. Compartí con vosotros el Al Límite Vivo y Salvaje (aquí)el 22 de noviembre de 2019 justo un día antes de acudir con mi chica a la Joy Slava a disfrutar de otra actuación de Ramoncín. Por cierto, a aquel concierto también asistieron nuestra Tina y nuestro gran PacoRock, pero no nos encontramos, lástima. En definitiva, soy poco original y me plagio a mi mismo. Ya lo hacía antes con algunos párrafos en algunas entradas, pero nunca lo había hecho conmigo. Es más, había pensado hablaros del La vida en el filo. Pero para ser más sangrante el calco de aquella vez, traigo otro directo: En directo, Anaitasuna Pamplona, 5 de mayo de 1984.
Como ya sabéis, siendo fiel a mi estilo, ahora toca que integre alguna vivencia personal lo más relacionada posible con este vinilo. No os hago esperar más. Estaba pasando tiempo muerto en la Fnac de Parquesur, esperando…Y este vinilo estaba en la estantería de novedades y en oferta (precio 22,99 pero rebajado, por promoción 3 euros). Lo manoseé un rato, pero lo volví a dejar. Yo ya tenía su directo por antonomasia, así que, para qué comprar otro. Sin embargo, me dio por buscar en el móvil la razón de ese disco. Y encontré que se iba a presentar en un evento en barrio de Prosperidad, más concretamente en el Centro Cultural Nicolás Salmerón. Bueno, no siempre se puede tener un disco y que te lo firme el artista por lo que se vino conmigo a casa y a los pocos días, estuve en aquella presentación. Creo recordar que estábamos en pleno COVID y había que reservar previamente por mail. No estuvo mal: se exhibió un video con partes del concierto y del documental Una vida en el filo y luego una entrevista a cargo del periodista Carlos H. Vázquez. Se admitieron preguntas de los asistentes y al final, Ramoncín firmó los discos de aquellos que acudieron con ellos. Además de este directo, me llevó los otros dos de mi colección, los que he mencionado más arriba. Ramoncín, muy atento con sus fans, me dedicó más de cinco minutos. Daba la casualidad de que cinco días antes había estado en la feria del libro de Vallecas para ver a un amigo también músico, Luis Farnox, que presentaba un libro. Y me quiso presentar a Ramón, que estaba por allí dando una vuelta y que es colega suyo. Pero a mi no me gusta molestar a nadie en su tiempo privado. Otra cosa era esta presentación, que formaba parte de su trabajo, y ahí no tuve piedad y me tuvo que aguantar. Le conté la anécdota y se descojonó, diciendo que no le hubiese molestado lo más mínimo, y más si iba de la mano de un amigo como Luis. En fin, alguna foto tengo por ahí del momento. Lo dicho, muy agradable y atento y en alguna otra ocasión, por mensajes privados en redes sociales también lo ha demostrado: creo que es genial que cuide tan bien a sus fans y seguidores.
Un poco de historia sobre el concierto y la grabación. En mayo del 84, lo que movía Ramoncín a su alrededor era bien distinto. Su imagen era distinta, para qué negarlo: rebeldía, chulería, letras de barrios, marginados, sexo. Acababa de publicar su quinto disco, Ramoncinco e iba a arrancar la gira correspondiente el 5 del 5, en Pamplona en un Anaitasuna repleto, 5000 a 6000 personas, casi tres veces más que La Riviera, por poner en contexto un concierto suyo de aquella época y uno de ahora. Cuentan las crónicas de aquel entonces que los teloneros, Barricada a los que Ramoncín había apadrinado en su primer disco, salieron tarde al escenario pues se esperó a que finalizase la final de la Copa del Rey en la que el Athletic Club derrotó al Barcelona de Maradona. Después del Drogas, Boni y compañía, el concierto del artista principal se alargó hasta las 2 y media de la madrugada. Aquel concierto fue grabado por TVE. Y con el sonido se hizo lo propio, con un camión estudio, el “Mobile One”, famoso en aquel momento por haber sido utilizado por artistas internacionales como Peter Gabriel. 125.000 watios de luces y 21.000 de sonido: 17.000 rales para exteriores y para dentro del escenario, por monitores 4.000, para que no existiese el típico problema de que “los músicos no se escuchan a sí mismos”. Según explicó Ramoncín en la presentación que os he dicho, el sonido es muy crudo, muy orgánico. Los temas suenan mejor y más duros que en sus versiones de estudio. Es el paso previo al fantástico Al límite vivo y salvaje, de que las canciones suenen con contundencia y calidad.
El disco abre el fuego con “Putney Bridge” tras el saludo en euskera. “Si vuelve el pop es que algo anda mal”. Tras hacer la pelota a los asistentes al concierto, sigue la historia punk-rock del yonky ladrón “El Chuli”. “Noches de cinco horas” es mi favorita del disco, la más oscura y pesada del repertorio, con una de las mejores letras de sus primeros trabajos, reflejo de la debilidad que sentía al principio de su carrera por Lou Reed. No entiendo por qué está canción no suele entrar siquiera en sus discos de éxitos. Me imagino que el “mi deseo de matar, de matarla” la equipara al “La mataré” de Loquillo que desapareció muchos años del repertorio del Loco. Dato curioso: a veces utilizo parte de su letra para referirme a personajes especiales: “llegó hasta aquí subido en su gran vanidad”. Siguiente himno, “La chica de la puerta 16”, compuesta junto con Pepe Risi para el disco Ramoncinco, el que protagonizaba esta gira. Al César lo que es del César: Ramoncín es uno de los artistas de rock españoles con más himnos, le pase a quien le pese. Si a eso le sumamos el solo de mitad de la canción que se inventó el Risi… La todavía edulcurada (no dice lo de “estoy loco por comerte el chochito” que luego se recoge en Al límite vivo y salvaje) “Canciones desnudas” es la siguiente en el vinilo, aunque en el CD tenemos “Nicaragua”, el típico tema de fondo político tras una visita del artista al país de la revolución sandinista. Por cierto, The Clash editaron un disco titulado Sandinista. Estaba de moda en el mundo punk rock por aquel entonces. Volvemos al vinilo con el HIMNO de Ramoncín, “Hormigón, mujeres y alcohol”. Lo peculiar de esta versión es que el segundo estribillo lo canta en euskera.
Pasamos a la cara B. “Perdedor”, tras una introducción recitada, nos trae otro gran tema, de esos menos conocidos para casi todos, pero que merecería mucho más protagonismo. Se me ve un poco el plumero, pero es que Ramoncín, además de esos himnos que todos conocemos, tiene otro puñado de temas que son, como poco, igual de buenos que esos himnos. E incluso mejores que otros, como el siguiente corte, “Rock and roll dudua”, muy marchoso y más conocido, pero, a mi gusto, inferior a “Perdedor” o “Noches de cinco horas”. Si escuchas el CD, ahora vendría “Jugando mal”, que me recuerda a Iggy y los Stooges en su inicio. Pero en vinilo, la siguiente es “Ángel de cuero”, tras una dedicatoria a Mikel Astrain, primer batería de Barricada que había fallecido un mes antes de un derrame cerebral. Como colofón al directo, la fantástica “Al límite”, también del Ramoncinco, como las dos canciones extras del CD que os he contado. Para terminar, presentamos a la banda, como si estuviésemos subidos en el escenario: Antonio “Zurdo” Molina y Julio Strombaker en las guitarras, Cristobal “Ciendedos” Delgado a los teclados Juan Perujo en la batería y Manuel Jiménez al bajo. Lógicamente, Ramoncín a las voces, pero también armónica y guitarra.
En fin, un vinilo en directo, corto y al pie. Quizás aporte poco a su carrera discográfica porque ya tenemos el mencionado varias veces Al limite vivo y salvaje, uno de los mejores directos del rock español. Me gustan especialmente “Noches de cinco horas” y “Perdedor” pero eso no sería razón suficiente para publicarlo. Sin embargo, entiendo y celebro que teniendo unas grabaciones de calidad se edite ahora (mirad lo que está haciendo el Boss).
Sobre la edición. Lo primero, la producción es del propio Ramoncín junto con Carlos Narea, que fue el ingeniero que mezcló lo grabado en Langendree Studios, en Bochum (en su momento RFA). El vinilo, de 180 gramos, viene con el CD incluido, detalle que celebro cada vez que un artista decide hacerlo, por la comodidad y la mejor conservación del propio vinilo al tener que pincharlo mucho menos. Ya os he contado que el CD contiene dos canciones más que el plástico. En el encarte de reproduce la crónica que hizo en su día el gran Mariano García en Popular 1 del concierto. La portada, es un dibujo obra del gran Carlos Giménez, que se imprimió originariamente en el libreto interior de Ramoncinco. Giménez, es uno de los grandes autores del cómic español (suya es la extraordinaria serie Paracuellos) y a sus 84 años continúa publicando. Bueno, el titulo del disco, en letra mayúscula muy normalita y el nombre/logo del artista, con ese rabo de diablo, en rojo, no forman parte de la ilustración. Ah, y ni idea de lo que pone en la firma que me estampó José Ramón en la contraportada, que es una fotografía suya tomada durante el concierto.
Buen finde y si queréis ver todo el concierto, aquí os lo dejo en youtube.
CONCIERTO 5-5-84 Ramoncín, Anaitasuna Pamplona




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