Algunos discos permanecen extrañamente ignorados en la Historia del rock y ya sabes que a mí me encanta rescatarlos, mierda tras mierda, para deleite del género humano. O, al menos, para los humanos que pasean sus ojos y oídos por este blog. Y hoy comparto una de esas gemas de una banda más o menos conocida por los habituales del género: el segundo disco de los británicos FM. Y digo bien, pues existe otra banda canadiense del mismo nombre, hecho que llevó a nombrarlos en Estados Unidos como FMUK.
El grupo comenzó a gestarse a mitad de los ochenta cuando unos curtidos músicos de la escena hard & heavy londinense decidieron unir fuerzas. Merv Goldsworthy, bajista, venía de tocar con Diamond Head y Samson, misma banda de la que vino el baterista PeteJupp; probaron fortuna con los hermanos Overland, Steve a la voz y Chris a las guitarras. Tras unos bolos y muchos ensayos acabaron integrando al tan necesario teclista, Didge Digital, un curioso tipo de nombre Phil Manchester que venía de bandas de la New Wave (había que ganarse la vida).
Firmaron un contrato con CBS para editar su debut, Indiscreet (1986), muy recomendable también. Colocaron un single en el Top 40 UK y giraron por Europa con Magnum, Gary Moore, Foreigner, Tina Turner y pusieron la guinda teloneando a los Bon Jovi del Slippery when wet tour en los escenarios británicos. No está mal la exposición. Como curiosidad, compusieron y grabaron dos canciones para la serie televisiva The Adventures of the Galaxy Rangers: Rangers ride forever y Showdown (en la serie se tituló Out beyond the stars). En España esta serie animada se tituló “Los Guardianes de la Galaxia”. Aquí os dejo el corte con el que cerraban los capítulos.
Con todo eso, Epic/CBS (la compañía había mutado en este monstruo) apostó fuerte por nuestros protagonistas: segunda mitad de los ochenta, los peludos copaban las listas de ventas en Estados Unidos y Europa (Bon Jovi, Europe, Mötley Crüe y demás morralla). Los hermanos Overland viajaron a los USA a empaparse del ambiente y componer canciones con uno de los tótem de la época, Desmond Child (un habitual por aquí también). De vuelta a casa, pusieron al mando de la grabación a Neil Kernon, un tipo que había hecho de platino a Dokken y, quizá, uno de los productores más inquietos y versátiles del género. Remataron el equipo con la magia en las mezclas de Nigel Green (Def Leppard, Scorpions, Extreme, Giant).
¿A qué va a sonar esto? Puro hard rock melódico de finales de la década de los ochenta. Un viaje por las canciones de Asia, Night Ranger, House of Lord, Foreigner, Boston, Bon Jovi, todo eso. Buenos arreglos, coros pegajosos, un excelente sonido y un cantante que nada envidia a las prima donas de las bandas mencionadas. Avisado quedas. Ponte una cerveza fresquita y disfruta.
Con un comienzo lento, un puente melódico y un estribillo duro, pero que entra muy bien, Though it out es el primer intento de componer un sencillo rompelistas. Ojo al trabajo con los coros, una constante de este disco. Los sonidos electrónicos no opacan una estupenda guitarra. “You need some sanctuary, some place to hide”. Una canción sobre estrellarse y descubrir la realidad de tu vida. Don’t stop es una de las dos canciones compuestas por Golldsworthy, Digital y Jupp y se nota el cambio de estilo, más basado en el ritmo y la contundencia que en la melodía más AOR. Una canción muy bien arreglada también con otro estribillo eighties (lo imagino en un éxito blockbuster) incluido el momento a capella. La primera colaboración de Desmond Child aparece en Bad luck y el giro hacia el mainstream yanqui es obvio desde esa intro de guitarra y el arreglo de bajo y batería (es puro Bon Jovi esto). “I’ve had bad luck finding a lover/bad luck keeping the love I’ve found”. De su viaje a las américas también se trajeron Someday, compuesto por Judith y Robin Randall, un precioso poprock almibarado que da gusto escuchar en la voz de Steve. Esto debió ser un sencillo de éxito. Cierra esta cara A otra composición externa, Everytime I think of you, que grabara dos años antes Eric Martin (quien acabaría siendo voceras de Mr. Big), medio tiempo pomposo al estilo Michael Bolton, salvado, de nuevo, por la fabulosa interpretación vocal (la versión de Martin es de órdago también). Una cosa que me gusta de esta canción es la forma en la que van adornando la melodía principal hasta el estribillo pegajoso a cinco voces.
Y si hasta ahora ya tenían razones para haber triunfado, al girar el plástico nos encontramos con la segunda colaboración de Child, Burning my heart down, un nuevo viaje a lo mejorcito del hard melódico que rompía las listas de ventas. En esta ocasión, no tan descarada imitación, algo más Overland. Y, quizá, el mejor solo de guitarra. El resto de la cara B queda a las bondades compositivas de la banda exclusivamente, y, por tanto, suena más a su debut. The dream that died presenta un medio tiempo que evoluciona en rock AOR elegante y sentido, adornado por un par de buenos guitarrazos y uno de los estribillos más logrados del álbum. La segunda composición de Golldsworthy, Digital y Jupp se cuela ahora; creo que este reparto entre colaboradores externos y las dos partes de la banda propone una aventura cambiante que da un interés extra a la escucha. En Kernon estuvo el éxito de conseguir que todo sonara amalgamado. Obsession, que así se llama el tema, vuelve al hard rock sencillo, casi básico, con el teclado protagonista. ¿Necesitas más azúcar? Vamos con Can you hear me calling? Este tema de súplica amorosa podría haber aparecido en un disco de Dare perfectamente. “Can you hear me calling/just a lonely voice crying out to you”. Se ponen los hermanos algo más fogosos en Does it feel like love (apostaría que aquí Chris llegó con el riff y la melodía). El rollo de componer en Mi mayor siempre me entra de lleno y si tiene un estribillo así, me tienes cantando por la calle con los auriculares puestos. El cierre con Feels so good mantiene el rollo hard rock yanqui con algo más de empaque en las guitarras y un buen teclado. Un cierre fantástico para un disco fantástico.
¿Fue un fracaso este disco? No vendió lo que se esperaba de él, claro. Volvieron al Top 40 UK, arañaron el Top 200 USA y se embarcaron en su propia gira por Europa con cuarenta y dos conciertos. Y una pequeña gira al otro lado del Atlántico. Y ahí se rompió el grupo. Chris Overland se bajó de la nave, reclutaron a un nuevo guitarrista, volvieron al estudio y en 1991 editaron Takin’ it to the streets. La versión de I Heard it through the grapevine no fue suficiente ni para subir el siguiente escalón ni para quedarse en el que estaban. Ya sabemos que el mercado cambió y si difícil fue para bandas consagradas, para este tipo de grupos significó la muerte. Aguantaron dos discos más (Aphrodisiac, 92, y Dead man’s shoes, 95), se desvanecieron durante doce años y con el revival del siglo XXI Steve Overland, Merv Goldsworthy y Pete Jupp retomaron la marca y con el apoyo de Frontiers Music se han convertido en unos habituales de la melodía y la nostalgia de hoy en día (ocho discos llevan publicados en estas casi dos décadas, no está mal).
Una nota final. En la reedición de 2005 incluyeron seis nuevas canciones, extendiendo el álbum hasta un doble. Varias de esas canciones se grabaron en las sesiones con Kernon y otras en momentos anteriores o posteriores, formando varias parte de los sencillos Bad luck, Someday y Every time I think of you.
Hoy comparto una copia británica, de acabado elegante y portada dudosa de los que se hacen responsables Stylorouge (Meat Loaf, Tina Turner, Katina & The Waves, Tears for Fears, tampoco eran unos cualquiera).
Dale cariño y disfruta del fin de semana.




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