Ir al contenido principal

Megadeth – Peace sells... but who’s buying? (Capitol records-1986) [Resubido]


Hay álbumes que se resisten a aparecer por estos pagos porque son obras tan incontestables y sobre las que se ha dicho y escrito tanto que parece que sobra regresar a ellas. Pero hoy me siento en la necesidad de que eso no me afecte y he venido a expresar obviedades. Creo que no miento si os digo que descubrí a los Megadeth con el So far, so good... so what! [aquí] y es un disco que adoro, como otros de la banda. Sin embargo, creo que es en este Peace sells... but who’s buying? en el que se sientan las bases de la carrera de Dave Mustaine y sus Megadeth. Y sí, desde un punto de vista comercial o de calidad compositiva o de sonido, quizás otros álbumes están por encima... pero la importancia de esta obra es capital (sí, yo también utilizo mucho los tres puntos), desde su icónica portada hasta su última nota. Por eso, aunque Omar Sandoval ya comentó [aquí] hace más de una década este disco desde una aproximación más sentimental que musical, me he decidido a hablaros de él aprovechando que este próximo año se cumplirán 40 de su lanzamiento. No me he podido esperar, qué queréis. 
 
Así, tras el rabioso, crudo, sucio y primario debut Kiling is my business... and business is good! tocaba darle continuidad al grupo. Sin embargo, ignoro si por falta de confianza o liquidez, el sello Combat Records tan sólo asignó a la banda un presupuesto de 25.000 dólares. Eso les permitió hacerse con los servicios de Randy Burns, que había trabajado como ingeniero de sonido para el disco de debut de los Suicidal Tendencies, quien se vio en la tesitura de grabar con rapidez una obra que debía superar en ventas el mencionado Killing is my business a la vez que lidiaba con la difícil situación del grupo. Y mira, te pueden caer bien o mal y te puede gustar su música o no, pero es de ley reconocer las ganas y determinación que le pusieron –Mustaine y Ellefson tenían veintipocos años en ese momento– a la hora de hacer realidad sus sueños. El primero sólo poseía una guitarra y durmió numerosas noches en el suelo del apartamento de la novia de Burns, y el segundo tampoco tenía hogar propio en esa época y compartía un apartamento infestado de cucarachas con una prostituta en Hollywood. Por su parte, Chris Poland vivió en el coche de Burns mientras duró la grabación. Es decir, un mes. De hecho, Burns grabó todas las baterías y gran parte de las líneas de bajo en tan sólo cuatro días, más que nada porque los Music Grinder eran unos estudios caros aunque para el productor, su techo de madera y paredes de ladrillo de la sala de grabación fueron los responsables de conseguir ese sonido oscuro y grueso que caracteriza al álbum. El secreto era dedicar el mayor esfuerzo a conseguir una base rítmica de calidad y luego añadir voces y guitarras en estudios más baratos como los Mad Dog de Venice o los Rock Steady de Hollywood. 
 

Junto a Randy Burns, Dave Mustaine consta como coproductor además de como autor de los temas. Sin embargo, tal como Dave Ellefson y el productor han declarado recientemente, en un aspecto técnico el líder de la banda tuvo más bien poco que ver con la grabación de Peace sells... but who’s buying. Y aunque en sus conversaciones con Burns, Mustaine tuvo siempre muy clara la dirección que debía tomar la obra, el productor afirma que nunca estuvo encima de él y le dejó trabajar libremente con la inestimable colaboración del ingeniero Casey McMackin. Por otra parte, parece ser que la contribución de Ellefson, Samuelson y Poland en la parte musical de la composición fue mayor de la que reconoce Mustaine. En ese sentido, Randy Burns estaba impresionado por la técnica de Chris Poland y por su carácter amable pese a que en aquel entonces estaba sumido en una fuerte adicción a la heroína, algo que exasperaba a Mustaine al estar determinado a que nadie le hiciese sombra en lo que él concebía como su proyecto personal. Y si bien es cierto que a veces las sesiones de grabación comenzaron un par de horas tarde porque Chris y Gar tenían que ponerse antes a tono, Burns afirma que no cree que eso tuviese mucho peso a la hora de grabar el álbum ya que según él sólo pasó dos o tres veces. Además, con ese discurso parece que solo esos pobres tenían problemas cuando resulta que los dos Dave abusaban del alcohol y las drogas en el mismo momento. Quizás su comportamiento era más profesional y comprometido, no sé. 
 

Total, que cuando se finalizó la grabación, el resultado era tan bueno que despertó el interés de Capitol Records, quién compró los derechos a Combat y –vaya pordiosss– contrató a Paul Lani para mezclar el material grabado por Burns. Y ese fue el disco que compramos todos en aquel momento –en el presente siglo apareció una reedición con las mezclas originales de Randy Burns–, con su icónica e inolvidable portada a cargo del neoyorquino Edward Repka (un prolífico ilustrador habitual desde entonces en innumerables portadas de álbumes de heavy metal y derivados), Dave Mustaine a la voz y guitarra, Chris Poland a la guitarra, Dave Ellefson al bajo y coros y Gar Samuelson a la batería. Como veis, por eso, mi edición es la mala, es decir, la que no lleva la funda interior con letras, thanks list e ilustraciones. Una pena. 
 


¿Y qué puedo deciros del álbum en su vertiente musical?, pues que es un DISCARRAL. Y hasta aquí lo único inteligente que se puede comentar del disco. Pero ya os he dicho antes que aquí estoy yo para ahondar en lo obvio así que os diré que el soberbio e imprescindible tracklist comienza con la estupenda Wake up dead, sin casi líneas vocales, una base rítmica machacona, unos riffs poderosos, unos solos geniales y unos cambios de ritmo fantásticos. Le sigue The conjuring, con esa melodía inicial oscura acompañada de ese bajo fantástico que desemboca en otra sucesión de cambios de ritmo, guitarras maravillosas y riffs asesinos. 
 


Entonces llega Peace sells, temarral donde los haya, con gran presencia del bajo, un riff imprescindible –Ellefson afirma que Mustaine y él la compusieron de la nada en un par de horas– y una letra demoledora contra la sociedad norteamericana de la época. La primera cara finaliza con Devils island –otro gran tema con fuerte protagonismo de Ellefson–, rápida y de riff y estribillo repetitivos aunque también posee cambios de ritmo y unos afilados solos. 
 


La cara B se inicia con los delicados punteos de la primera parte instrumental de Good mourning/Black friday, que desemboca en el tema en sí, otro lleno de cambios de ritmo en el que la rabiosa voz de Mustaine –un tipo que no canta, mastica y escupe las palabras– sobrevuela una sucesión de riffs cimentados en una batería machacona y atronadora. Otro temarral es Bad omen, con una entrada in crescendo que sirve como preludio a otra sucesión de riffs envueltos en una base rítmica gruesa y monolítica a cargo de Ellefson y Samuelson
 


Y si en el debut de la banda Mustaine nos ofrecía su versión de un tema popularizado por Nancy Sinatra, el guiño a los clásicos de este disco nos llega de la mano de una I ain’t superstitious de Willie Dixon grabada originalmente por Howlin’ Wolf que a mi me sobra del todo en esta ocasión. Para poner la guinda al álbum llega My last words, otro estupendo temarral –quizás el de sonido y estructura más puramente metalero y menos thrash style– con unos riffs, base rítmica, solos y voces fabulosos que en algún momento me remiten a los iniciales Maiden con Di’Anno
 
Pues eso es todo, una reseña innecesaria y sin nada que aportar al común parecer de los amantes del heavy metal del siglo pasado, aunque creo que merecida en cuanto a reivindicación de una obra imprescindible. 
 
¡Feliz viernes! 
@KingPiltrafilla

Comentarios

  1. Un disco que sigue supurando rabia. Devil Island es mi favorita y la versión del tema de Dixon a mi si me gusta, seguramente que pudo descolocar en aquel momento, pero si fue así no lo recuerdo. Mi copia es de EMI Fama y por ahí anda, de vez en cuando la hago sonar.
    Saludos y buen finde!

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Buen finde y gracias por comentar. KING

      Eliminar
  2. Reseña merecida y necesaria, diría yo. También soy de los que me corto con esos discos "intocables", así que agradezco que otros los hagan por mi. Aunque personalmente pongo por encima su trilogía "Rust...", "Countdown..." y "Youthanasia", creo recordar que la primera canción que escuché de ellos fue "Peace Sells...", así que por supuesto a este disco lo tengo en un pedestal. En fin, un discarral, efectivamente. Y a mi me encanta la versión de "I ain't superstitious". Clasicazo del que no importan cuantas veces se hable y se comente. Siempre está bien volver a los clásicos. Y este disco lo es. Además, has detallado perfectamente el contexto, que es una de las cosas que mas me gusta de las reseñas. Un clásico imprescindible, como bien dices. Saludos.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Pues muchas gracias por tus palabras. Yo también pongo esa trilogía como el cénit creativo de Megadeth. La llegada de Friedmann a la banda los colocó por encima de Metallica, que quizás tuvieron un inicio de carrera superior pero se apoltronaron con los años. Pero Peace sells... es Peace sells... Un abrazo. KING

      Eliminar
  3. Nada que añadir 😉 A Mustaine le he reconocido tarde su legado y hasta discos como Cryptic writings o el más reciente Dystopia me parecen más que buenos. ¿Qué hubiera sido de Metallica sin este señor mordiendoles todo el tiempo el culo? Loado sea. Un abrazo.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Ahora anuncia retirada y por suerte es uno de los pocos artistas que he disfrutado en directo. Sus, adicciones, traumas y carácter no le dejaron llegar más lejos. En los últimos tiempos ha tenido muchos altibajos, pero es un imprescindible del metal de finales del siglo XX. Loado, loado. Abrazo de vuelta. KING

      Eliminar
  4. Pues yo los he visto varias veces y siempre me han gustado, con el recuerdo de ese Mustaine dándolo todo con una camisa blanca y ese pelazo..... Lástima de su retirada. Gran entrada King, como todas las tuyas. P

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Hombre, pues muchas gracias por la parte que me toca jajajaja

      Eliminar

Publicar un comentario

Otros crímenes...

Alacrán - Alacrán (Zafiro, 1971)

Comienzo esta reseña confesando que me declaro un admirador absoluto de Fernando Arbex. Extraordinario baterista y fundador de Los Estudiantes, uno de los grupos pioneros del rock and roll en España. Mas tarde fundador de Los Brincos. Grupo legendario que moderniz ó el panorama del pop español, y cuya obra forma parte de lo mejor de la historia de la música popular española. Además de músico, fue productor, compositor y arreglista para sus propios grupos, y para multitud de artistas, cuya lista seria inabarcable en este texto. Entre sus composiciones, destacaría su mítico “El rio” (cuya reseña podéis encontrar aquí : ), o “Yo solo soy un hombre”, escritas ambas para Miguel Rios. Os doy algunas cifras para dar una idea de la magnitud de su obra en todas sus facetas: 33 millones de discos vendidos, 600 obras registradas en la SGAE, más de 50 discos de oro. Lo que hoy traigo es una de esas joyas ocultas del rock español. Un disco del grupo que Fernando Arbex creo tras la publicación d...

Bon Jovi - Slippery when wet (Mercury Records, 1986)

    Recuerdo de cuando ayudaba a mi padre en el bar que los alcohólicos de pedigrí, aquellos que terminaban con cirrosis como poco (hostia, Lito, con lo bien que lo pasábamos hablando de música por qué no te retiraste a tiempo), bebían ginebra. Ya fuese con tónica, coca-cola o incluso a palo seco. Esa ginebra Larios o Gordons que en muchas zonas del país se usaba para limpiar las barras metálicas que se estilaban en los bares de aquellos tiempos. Me acuerdo que amigos del País Vasco que trabajaron de camareros en garitos de por allí identificaban a los “castellanos” por su preferencia por esas marcas. En fin, que me desvío, vuelvo a la ginebra. La ginebra es áspera pero es que, además, la juntas con la amarga tónica y se convierte en un menjunje tosco y duro (por eso la moda de meterle botánicos, frutas y mierdas varias para disimular y hacerlo mínimamente apetecible). Como con la cerveza, al final hasta te acostumbras y algunos disfrutan del cóctel. Pero para adentrarte en ...

Albert Hammond - It never rains in southern California (1972, Epic Records)

  Es posible que empieces a leer esta entrada creyendo no conocer a Albert Hammond . Pero pronto te darás cuenta de que, a menos que hayas pasado los últimos 50 años en coma, has escuchado en más de una ocasión una canción suya. Interpretada por él o por cualquier otro artista, eso da igual. Hace diez años los cálculos eran que se habían vendido más de 360 millones de discos que llevasen títulos en los que estuviese implicado. Han cantado sus composiciones gente como J ohnny Cash, Elton John, Steppenwolf, Sony & Cher, José Feliciano, Olivia Newton-John, Aretha Franklin, Whitney Houston, Chicago (“ I don´t wanna life without your love ”), Starship (“ Nothing's gonna stop us now ”), Joe Cocker, Tina Turner (“ I don´t wanna lose you ”), Roy Orbison, Rod Stewart, Celine Dion (“ Just walk away ”), Julio Iglesias (“ Por un poco de tu amor ”), Willie Nelson (“ To all the girls I love before ”), The Hollies, Diana Ross, Bonnie Tyler, Aswad (“ Don´t turn around ”), Hermanos , aquell...

Extremoduro - La Ley Innata (Warner Music, 2008)

  Hoy tenía preparada otra entrada correspondiente a esos discos que me marcaron al inicio de este siglo XXI. Pero con las pérdidas en el mundo del rock patrio que hemos tenido esta semana, todo ha volado por los aires. Ya sabéis que, si puedo y tengo disco, ante el fallecimiento de algún reconocido artista, hago un pequeño homenaje en nuestro blog ( Richard Davies , Tina Turner , Olivia Newton-John , Quincy Jones, RobertaFlack ). Esta semana, a falta de uno, dos maravillosos músicos han marchado hacia la inmortalidad. Sólo tengo vinilo del grupo de uno de ellos, que no tenía pensado traer por aquí porque ya han aparecido varios trabajos suyos. Pero mira, también podría entrar en discos del dos mil y pico que me han golpeado de una u otra manera. Jorge , siento no tener un plástico tuyo del que hablar, así que hablaré de La Ley Innata de los Extremoduro de Robe Iniesta . Pero el homenaje va también por ti, claro que sí. En común tenéis que os vi a los dos en sendos directos con...

Ilegales - Agotados de esperar el fin (Epic, 1984)

  Este es uno de los discos de mi vida. De esos que tienes tan metidos dentro de ti que no necesitas escucharlos con frecuencia. De hecho, hace muchos años que no lo escuchaba, y al volver a hacerlo para escribir esta reseña me ha provocado las mismas sensaciones que recordaba. Como suele pasar en estos discos, me sabía de memoria el orden de las canciones y hasta el tiempo que dura el espacio entre canción y canción. Esta nueva escucha me ha servido también para reafirmar mi opinión de que este es uno de los mejores discos españoles de la historia. Así de claro. Esta cinta (ya que primero fue una cinta grabada, antes de hacerme con el vinilo), fue una de esas que desgasté en mi radio cassette en mi época preadolescente. Ni siquiera tenía caratula, ni los títulos de las canciones, pero fue una de mis cintas favoritas durante esa época. Siempre me chocó el sonido tan especial del disco. Una “reverb” exagerada en la voz, el sonido de la batería super seco, casi cercano al de una ...

David Drew – Safety love (MCA Records, 1988)

Amigos, ya estoy aquí un viernes más, dispuesto a comentaros mis impresiones sobre un vinilo que –puedo equivocarme, claro– supongo que no tendréis muchos en vuestra colección. Y si hace quince días os hablaba de un guitarrista que no había llegado a obtener reconocimiento a nivel mayoritario o fama internacional precisamente, aunque pude incluso deciros en que pueblo había nacido, el protagonista de hoy es tan anodino que ni información he podido encontrar sobre él. Como veis, me estoy refiriendo a David Drew y a su único álbum, el titulado Safety love . Editado en 1988, el disco en cuestión tiene una poco atractiva portada de Chris Callis , que se limitó a seguir las instrucciones de Jeff Adamoff , el director creativo de MCA por aquel entonces. Grabado en Nueva York entre los Media Sound studios , los RPM studios y los Skyline studios , está producido por el mismo David Drew –que también canta, toca la guitarra, ...