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Aphrodite's Child - Best of Aphrodite's Child (1971, Mercury)

 


 

 


Para este último viernes de septiembre me voy a decantar por traer un disco de un  grupo de pop/rock progresivo y/o psicodélico (bueno, así se les califica normalmente) de origen griego, afincado en Francia y cantando en inglés. Un combo curioso. Me hice hace relativamente poco con un vinilo de grandes éxitos de esta banda, Aphrodite’s Child, aunque sin estar del todo convencido. Los recelos eran varios. Por ejemplo, que no soy un gran fan del rock progresivo: puedo escuchar discos de los primeros Genesis, Yes, Camel…pero no es mi estilo favorito. Prefiero más el sinfónico. Además, tenía en mente sólo un trabajo de este grupo sobre el que había leído y escuchado: una obra de rock progresivo conceptual sobre el bíblico Apocalipsis de San Juan, titulada 666. Ya sabéis lo que estaba de moda hacer este tipo de trabajos a finales de los 60 y principios de los 70. El 666 es considerado un disco de culto y tuvo éxito moderado con una canción titulada “The Four Horseman” que luego inspiró la suite “Awaken” de Yes, sí esa que dura 20 minutos. Y también tuvo su pizca de escándalo, con la canción titulada "∞ (infinito)", en el que destaca la simulación de un orgasmo femenino por la actriz Irene Papas, mientras repetía la frase "I am... I am... I am to come... I was..." ("Estoy... estoy a punto de correrme... estaba..."), junto a ritmos obsesivos y percusiones contundentes. El tema terminó siendo recortado a tan sólo cinco minutos, extraídos de una pieza que originalmente duraba 39, todo grabado de una sola toma (ah, fue antes del “Great Gig in the sky” aunque posterior al “Whole lotta love”). Además, hubo otra discordia por la nota de portada que decía "Este disco fue grabado bajo la influencia de Sahlep". En un principio se conjeturó que "Sahlep" pudiese ser una droga o algún tipo de ritual oculto, pero de hecho sólo era una bebida caliente tradicional de Turquía, también largamente consumida en Grecia y antiguamente considerada un potente afrodisíaco en la antigua Roma.

Bien, el hecho es que no era ese doble vinilo el que estaba en las cubetas de la tienda, sino uno titulado Best of Aphrodite’s Child, del año 1971, edición española, de esos que llevaban los títulos traducidos a nuestro idioma. Y como me moló la portada y el precio, me lo llevé conmigo a pesar de que no contenía ninguna canción de ese celebérrimo 666.

En verdad, lo más jugoso de la entrad de hoy puede estar, más que en las canciones, en la historia de este grupo. Liderado por el compositor y teclista Evángelos Odysséas Papathanassíou, junto al bajista y cantante, nacido en Egipto pero de nacionalidad griega, Artemios Ventouris-Roussos, el percusionista y cantante Loukas Sideras y el guitarrista Anargyros «Silver» Koulouris. Vaya nombrecitos. Pero claro, si os digo que entre estos tres músicos hay dos que han sido verdaderas estrellas musicales y mediáticas, con millones de discos vendidos y algún que otro Oscar y melodías clásicas que TODOS conocemos, a lo mejor los leéis con más atención y podéis imaginar quienes eran estos chavales que se marcharon de Atenas para dejar atrás la dictadura militar del 67, fueron rechazados en Londres, pues no tenían permiso de trabajo y terminaron asentándose en París de forma accidental al quedarse sin transporte por la huelga de Mayo del 68. Efectivamente, hablamos de Vangelis y de Demis Roussos. Vangelis, que ganó el Oscar a la mejor banda sonora por Carros de Fuego, que compuso otras como Blade Runner y 1492, uno de los adalides del sintetizador y de la new age (al igual que decidir entre Beatles o Stones, tenías que tener muy claro si eras de Vangelis o de Jean Michel Jarre). Se alío con Jon Anderson, de los Yes para facturar un famoso disco. Ah, también la cabecera de la famosa serie de divulgación científica, Cosmos, es suya. Quizás por eso, la Unión astronómica internacional, nombró un asteroide con su nombre. Y lo más importante, en Jerez de la Frontera tiene una calle, eh. Tampoco es manco Demis Roussos a la hora de atesorar grandes éxitos y ventas por encima de los 60 millones de copias en la década de los 70 y principios de los 80. Aunque en su caso, lo que más recordemos es la bata manta que solía llevar en sus actuaciones (era broma, llevaba túnica). Por desgracia, estos grandes músicos ya no se encuentran entre nosotros: Roussos falleció en el año 2015 mientras que Vangelis hace sólo dos años, en el 2022.

Bien, volvamos al grupo que duró tres telediarios: publicaron en el 68 el LP End of the world, en 69 It’s five o’clock y en el 72 el referido 666, aunque sus dos grandes estrellas ya trabajaban por su cuenta en sus carreras solistas. El vinilo que os traigo consta de 10 cortes, 4 de cada uno de sus dos primeros discos además de un par de singles publicados fuera de sus LPs. Su primer disco era mucho más pop psicodélico que rock. Para el segundo abrieron más sus influencias (incluso algo de country rock metieron) y terminaron con ese rock progresivo del 666. No sé si las relaciones entre los integrantes ya estaban mal o la complejidad y grandiosidad de lo que querían hacer les pasó factura. Pero el caso es que el grupo de desintegró incluso antes de la publicación del 666: antes Roussos ya había lanzado su famoso “We shall dance” a finales del 71 y la casa discográfica retuvo la obra póstuma de Aphrodite’s Child varios meses. A lo tonto, en los escasos cinco años de vida, la banda había vendido más de 20 millones de disco, que se dice pronto.

Pasemos a la música, que es de lo que se trata aquí. Con “Spring, Summer, Winter and Fall” nos encontramos al tenor que había en Roussos. Es uno de esos dos singles que antes he mencionado, publicado en el año 1970, quizás más cercano a los Moody Blues o a los Procul Harum que a los Yes. Pasamos a la festiva “Such a Funny Night”, donde llaman la atención tanto el falsete de Demis como la utilización de un guitarra estilo griego, imagino que una bouzuoki que le da un aire étnico y divertido, junto con la flauta. Pero a mi me mola ese piano por detrás, ese sonido de pianola de salón del lejano oeste. Perteneciente a su segundo disco, me da un buen rollo que te cagas.  Seguimos con “I Want to live” es la segunda canción que no pertenece a ningún LP. Fue un single lanzado a principios de1969 y es una versión del tema “Plaisir' d'amour”, del compositor francés del siglo XVIII Jean Paul Égide Martini. Y sí, si encontráis semejanzas con el “Can’t help falling in love” de Elvis Presley es porque también está basada en el mismo tema francés. Llegamos al tema más rockero de los diez, “You always stand in my way” donde Demis se rompe la voz y tenemos los teclados Hammond flotando por todos los sitios. Está sacada de su primer disco. Al igual que la siguiente “Rain and tears” que fue el primer single que publicó el grupo griego y le dio bastante fama en Europa. Es una adaptación del “Canon en Re Mayor” de Johann Pachelbel. O sea, que estos tíos sabían que la mejor forma de tener un éxito rápido y basarse el algo que la gente ya conoce. Vamos, lo que se sigue haciendo hoy en día.

Pasamos a la cara B con “Let me love, let me live”, que me hace recordar a los Beatles, en su momento de experimentación. Es un tema poderoso de pop psicodélico perteneciente a su segundo disco. Volvemos al primero con “Don’t try to catch a river”, corte de toques muy británicos, con líneas de órgano muy similares a la trompeta de “Penny Lane”. “It’s five o’clock” pertenece al disco de su mismo título, con un órgano celestial muy al estilo de lo que hacían los Procul Harum, por ejemplo. Pero creo que el toque mediterráneo se nota en el sentimentalismo y, sobre todo, en la magnífica interpretación de Roussos. “Wake Up” también de este segundo disco, con tema de concienciación social con una música más ligera. Y cerramos con “End of the world”, tema que dio el título a su primer disco, donde Roussos presenta su gran rango vocal, con una voz más nasal. Y los arreglos de piano y órgano le dan una gran calidez: de nuevo esa vena mediterránea. Y creo que eso es lo que podría definir a este grupo, a estos Aphrodite’s Child: rock/pop psicodélico/progresivo británico tamizado por el carácter más cálido del mediterráneo.

 

En fin, no me hagáis mucho caso, pero escuchad el disco si no conocéis el grupo. Os puede sorprender (para buenas o para malas, eso ya depende de vosotros) y quizás os de por escuchar también el 666. En mi caso, también me ha servido para desempolvar mis Cds de Vangelis (sí tengo alguno de grandes éxitos) y buscar cosillas de Roussos.

Feliz fin de semana a todos.

 

 

 

Comentarios

  1. Vaya entrada guapa te has currado. Yo ya tengo escuchado el famoso 666, así que me daré una esta semana a (al menos) este recopilatorio. Tanto Vangelis como Roussos dieron brillo individual al recuerdo de esta banda: si ellos no hubieran triunfado sería raro que aún habláramos de estos afroditos, creo yo. Roussos es uno de esos recuerdos de noche de sábado en la televisión. Un abrazo.

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    1. Gracias aunque hace mucho que no hago grandes entradas: se nota que no las preparo y son un poco a toda hostia (en este caso, en las dos horas que espero a mi hija el viernes y me meto a escribir en una biblioteca universitaria jaja, con lo viejo que soy y rodeado de chavales y chavalas).A me resultado ajenas de escuchar aunque ya he dicho que no es la música que más me gusta. Pero tiene calidad y se deja un rato un abrazo.

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    2. Ya tienes tal nievel que con ese tiempo te da para lucirte, de verdad. Otra cosa es que nos gustaría dedicarle más, ser perfectos, lo que sea.

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  2. Pues mira, no recuerdo si ya había escuchado a este grupo pero no caigo ahora mismo y me han gustado mucho. La producción es muy buena y es una mezcla de sonidos y estilos estupenda. El disco es muy disfrutable y la entrada es super completa. Comparto 100% lo que dices de Let me love, let me live y su sonido Beatles o ese órgano a lo Procul Harum de la preciosísima It’s five o’clock. Y lo has clavado con eso de rock/pop psicodélico/progresivo con carácter mediterráneo. Una sorpresa, chaval. Este es el camino para progresar adecuadamente jajajaja. Feliz semana para ti también. KING

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    1. Me alegro la sorpresa y hacerte descubrir o recordar grupos interesantes. Creo que tienen suficiente calidad aunque no sea la música que más me gusta. Y claro el plus era la carrera posterior de sus integrantes. Un abrazo.

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