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Medina Azahara - Sin tiempo (Avispa, 1992)


Paco Ventura, treinta años después de la edición del álbum que hoy traigo, decía en una entrevista: "Cuando entré en el grupo todo estaba patas arriba y organizándose de nuevo (justo dos años antes de grabar este álbum). Yo, como fan de siempre de la banda, llegué con ideas frescas que luego serían el pilar de nuestro modus operandi: no dejar de hacer música con raíces del sur, pero, por supuesto, con aire más potente y fresco, enfocado a las nuevas generaciones de fans que debíamos de recuperar". Y cuánta razón tiene. Porque Medina Azahara surgió al final de la ola mediática de aquello del rock andaluz, atravesó con penuria los ochenta para revivir y estallar en el mercado con este álbum, Sin tiempo, en 1992. ¿Es Paco Ventura la clave? Al menos, uno de los artífices fundamentales. Está claro que su guitarra, sus composiciones y su dirección musical influyeron en el cambio de registro del grupo, pero también la producción de Carlos Martínez, quien comenzó a colaborar con la banda casi al mismo tiempo que Ventura, junto al retornado Pablo Rabadán, en el álbum Al-Hakim (1989), continuaron con En directo (1990) y alcanzaron la fama en Sin tiempo. Hay más cambios: debutan en estudio Jose Miguel Fernández (bajista) y Manuel Reyes (batería, que ya grabó en el anterior directo).  Y queda la voz del (casi) inmortal Manuel Martínez, vigoroso, maduro, sabio en el uso de sus dejes.

No quepa duda: las dos estrellas mediáticas valedoras del éxito treinta años después de la banda son Necesito respirar y Todo tiene su fin, canciones afines y distintas a la vez. Para quienes asocies Medina Azahara a estos singles, os recomiendo escuchar el álbum obviando estos cortes y apreciareis mejor el nivelazo de composiciones, arreglos y ejecución. Todo tiene su fin versiona una balada enorme del álbum debut de Los Módulos (Realidad, 1970). El tema original presenta una sentida letra acompañada de una sobrecogedora atmósfera, premio al Hammond, un coro de voces, melancolía. Los músicos de Medina Azahara la modernizan con un hostión de heavy: aceleran, radicalizan, gritan más fuerte. El amor que está próximo a desaparecer desde la introducción guitarrera y la (ya) mítica primera frase: "siento que ya llega la hora/que dentro de un momento te alejarás al fin". Y no hay que confundirse con la expresión, pues no se desea esta despedida y la pena, del futuro dolor, la resignación, se refleja en "pudo quererme y no comprendo/por qué no ha sido así/(...)/todo da igual/ya nada importa/todo tiene su fin". El tema del "final" está presente en otras canciones, como en Algo nuevo o Solo y sin tiNecesito respirar tiene por guía el teclado de Pablo, cual Jon Lord cordobés, y la voz de Manuel en perfecto estado de gracia, todo bien armonizado con la guitarra de Paco, quien se marca un inolvidable solo. La canción trata del sentimiento de libertad, de la necesidad de romper las ataduras (la familia, el amor, la pareja o algo más global si quieres), un canto épico a la libertad que se inspiró en la necesidad de la propia banda de buscar nuevas formas de expresión musical (y comercial, por qué no). "Comenzamos a soñar/volaron los pensamientos/y al mirarte comprendí/que tu sueño era mi sueño".


Las canciones, hoy, nos suenan tan familiares que no podríamos dudar de su capacidad de éxito. Pero, lo cierto es (lo sabemos todo/as) que el éxito no radica (solo) en la calidad musical. Los jefes de Avispa (la compañía editorial) se aliaron con sus homólogos de una cadena tan potente como 40 Principales para dar vida a las tonadas de Sin tiempo, sobre todo en su (por entonces) novedosa Cadena 100. Por la música, por la publicidad, por la exposición, por los conciertos, el álbum vendió más de 100.000 copias y sus principales coplas, desde entonces, forman parte de cualquier catálogo, recopilatorio o playlist fiestera que se precie.

Además de estos (cansinos) temas, el grupo metió tres baladas, quizá en la búsqueda de ese single pegadizo y amable que suene en las radiofórmulas de la época (los jevis, las mejores baladas). Solo y sin ti mezcla con acierto partes suaves de piano y voz con un puente guitarrero y un estribillo muy melodioso, buena letra con la soledad como tema principal y una intervención solista acertada ("sigo caminando entre multitudes como hacen tantos en la soledad/no pretendo nada, nada pueden darme"). En este tema, quizá, se aprecia más el sonido limpio y la mezcla que consiguen dar un tono setentero al conjunto, sin amalgama, dejando brillar cada instrumento. Temazo (ni idea tienes de música tú). La guitarra que abre Sin tiempo ni sitio es una barbaridad (da pena que todo sea tan breve, uno se imagina ese desarrollo arrastrándose varios minutos), un tema con cierto deje blusero (quizá por el tempo, quizá por el tono) donde Manuel se separa (algo) de su Córdoba para meterse (un poco) en un barril de bourbon. Un pequeño (qué pena) interludio de piano nos sienta en una mesa de un garito con una copa vacía. "Mil caminos por andar/y mucho tiempo perdido". Los que no saben dónde ir cuando no tienen con quién. La más rock andaluz, quizá, sea Fría y sin alma: por la estructura y por la letra. Sin embargo, el tono de los arreglos de guitarra y el cambio del piano le dan una dinámica especial que actualizan aquellos sonidos (algo) añejos por aquella época. Fenómeno Rabadán, por cierto.


¿Y el resto? Casi lo mejor. Comienzo grande con una pequeña intro de teclado con la batería en Niños, queja antibélica "el cielo se ilumina del color que dejan los misiles al pasar" y la indefensión general de la infancia "seguimos recordando un día más que en África se muere sin matar". Se mezcla ese aroma arábico en los pasajes instrumentales y las voces que entre las estrofas y el tono más agresivo, protagonizado por la guitarra y el bajo (genial), tras la voz de Manuel "por qué no das un poco de tu vida a los demás". Hicieron una versión en inglés (impagable). Una de las canciones tapadas, genial, sigue ahora, Hijos del amor y de la guerra, alegado curioso en el que se reflexiona sobre la vida y la muerte con el trasfondo de la guerra y el abandono "en el tiempo una voz y una esperanza de amor y el recuerdo se quedó entre los dos". Hay cierto aroma a ese tema top del que hablábamos antes, Todo tiene su fin. El teclado marcando el colchón melódico da un aroma tétrico al mensaje. Por cierto, increíble el solo de guitarra. La intro de batería nos empuja a Junto a Lucía, caña buena "made in Medina" donde (blasfemo) escucho a los Deep Purple de principios de los setenta: el teclado, el riff de guitarra, el estribillo. Para servidor, una de las mejores coplas que aquí se escuchan, una de las menos apreciadas también (suele pasarme). "No me preguntes ni me hables de aquel ayer/si te hago caso me volvería a perder". Un redoble militar introduce Algo nuevo con otro riffazo setentero de guitarra y teclado "como el viento te alejas y me quedo sin tu amor/y algo nuevo que me lleve/a otro tiempo que no tenga final". Sobrada de solo (uno más) que (si me dais dos copas) recuerda a Malmsteen (me flipa esta canción).

No hay mejor sitio para adentrarse en Medina Azahara. Al menos para un heavy de pro. 


La edición que comparto es la original de la época. Avispa no ha puesto nunca mucho interés en editar joyas atemporales, eso es conocido, pero no está mal para los estándares de principios de los noventa. Bien acabado, con su separata para créditos y letras. Portada extraña, a cargo (como todo el diseño) de Elías González; en la contraportada incluye un sencillo texto de agradecimiento a la peña que seguía y sustentaba al grupo. Eso sí: las fotografías de los miembros de la banda parecen sacadas por su ex (después de tres meses sin cobrar la pensión) al salir del after, aunque, en verdad, fue el propio Pablo Rabadán quien las hizo. ¿...que no tenemos quién nos haga las fotos? Sujétame el cubata. Cosas.

Disfrutad del fin de semana.

















Comentarios

  1. Lo has definido perfectamente, se nota que te gusta el grupo. No puedo añadir nada más sino decir que me parece un trallazo de buen hard rock, muy disfrutable. Que el fin de semana te sea propicio.

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    1. No sé si realmente me gusta el grupo. Me gustan algunos de sus discos y este, en concreto, me parece sublime. De esos momentos en los que calidad y éxito se juntan. Pasan por ser un grupo menor para muchos aficionados al hard por los prejuicios que desarrollamos a bandas nacionales que triunfan o que, simplemente, suenan diferentes. Un abrazo.

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  2. Discazo, que por cierto solo tengo en cassette wow. Por aquel entonces andaba yo currando en tu pueblo y como el equipo andaba por Cuenca pues pillaba cassettes en una tiendecita que había en Aluche para degustarlas en casa.
    Qué si hombre, que te gustan los Medina joer, lo que pasa es que con esas foticos y pintas que se gastaban nos/te da cosa decirlo, con una de las bandas nacionales de primer orden que se ha pateado para sobrevivir lo que no hay escrito.
    Si que es verdad que algunas veces se ponen cansinos con los temas, pero qué banda no estira el chicle del sonido que les caracteriza.
    Y que por cierto lo están petando con el homenaje a Triana. He ido varias veces el disco y bien por ellos, aunque yo prefiero ir siempre al manantial antes que a la fuente. Saludos jefe

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    1. En casé, otra reliquia. A Medina los he visto, que recuerde, tres veces en directo. Una en el concierto grabado en el Egaleo y dos en "verbenas" populosas, que eran mucho de eso. Y siempre les disfruté. Pero no me considero un seguidor de sus trabajos. He sido más bien de picotear. Tienes razón en eso de que bordan su pasión por Triana, que ya demostraron en aquella rareza de título "Se abre la puerta". Saludazo.

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