“Por 25 pesetas
cada una, dígannos qué grupos o estilos musicales pondríais en una fiesta de
Halloween. Un-dos-tres, responda otra vez: Psychobilly, Garage, The Misfits,
Horror Rock and Roll, Screamin’ Jay Hawkins, The Cramps, … !!!suena la
campana!!!”
Y no porque la
respuesta no sea correcta, sino porque esta es la ocasión perfecta para traer
por aquí a estos clásicos: “The Cramps”.
Entre el Psychobilly
y el Garage más cavernoso, creo que este grupo merece formar parte de los
clásicos del género, aunque sea “solamente” por la creación de una estética que
ya forma parte de la historia del rock más oscuro y psicótico.
En esa imaginería
ya clásica, aparecen películas de terror “serie B”, zombies, criaturas monstruosas,
…, ya sabéis, toda la cultura “basura” americana, que aparece en sus portadas y
en sus canciones como un auténtico catálogo de seres extraños, y de toda esa
estética tan particular que se integró de manera perfecta en algunos estilos
musicales desde los años 50: Horror Rock and Roll, Shock Rock, Garage Punk, Hardcore
o el Psychobilly.
Pero si es que sus
propios fundadores también forman parte de ese catálogo de personajes surgidos
de algún comic de terror: Poison Ivy y Lux Interior. Dos absolutos “freakies”
(en el mejor sentido de la palabra), amantes del garage-punk, del rockabilly
mas salvaje, y admiradores de todos los antecesores del género de terror en el
rock (Alice Cooper, Screamin’ Jay Hawkins, …). La imagen de Poison Ivy con sus
guitarras de cuerpo hueco Gretsch, y sus líneas llenas de “fuzz” y de trémolo
son ya un clásico del rock. También Lux interior es otro personaje legendario:
sus gritos enfermizos, sus actuaciones histriónicas, sus pantalones de cuero
negro ajustados, sus zapatos de tacón, …
Hay quien dice que
solo eran imagen, y que musicalmente no eran para tanto. No estoy de acuerdo,
porque reflejar esa estética a través de la música de una manera tan fiel y
evocadora no está al alcance de cualquiera. Y eso que no me considero un super
fan del grupo. De hecho, lo que traigo hoy aquí es un recopilatorio, que es lo
único que tengo en mis estanterías de este grupo. El caso es que, este disco recoge
la primera época del grupo (1979-1983), incluyendo su primer EP “Gravest Hits”
de 1979 (producido por el mítico Alex Chilton, de los Big Star), y canciones de
sus tres primeros LPs: “Songs the Lord Taught Us” (1980), “Psychedelic Jungle”
(1981), y “Smell of Female” (1983). Si alguien que no conozca al grupo quiere
empezar por algo, este recopilatorio es una buena opción.
Clasicazos uno detrás de otro: “Human Fly”,
“Garbageman”, “I can’t hardly Stand it”, “New kind of kick”, …
Y entre la lista de
canciones, varias versiones. Algunas de ellas ya son clásicos de la discografía
de The Cramps. Por ejemplo, “Surfin’ Bird”. Una canción “original” de The Trashmen.
Lo de original lo he entrecomillado porque, en realidad, la historia de la canción
tiene su miga. Para componer esta canción, The Trashmen se basaron en dos
canciones originales del grupo The Rivingtons (“Papa-oom-mow-mow” y “The bird’s
the word”). Lo que hicieron los Trashmen es mezclar las dos canciones en una
sola. Una vez descubierto el pastel, los Trashmen compartieron los créditos con
The Rivingtones. Los Ramones ya versionaron este “Surfin’ Bird” en 1977, para
el “Rocket to Russia”.
Y la de los Trashmen tuvo su momento de gloria gracias a la banda sonora de la
película “La Chaqueta Metálica”. Pero amigos, la versión de The Cramps es sin
duda la más caótica y enfermiza de todas.
Otro ejemplo de
versión de la que grupo se acaba apropiando: “She said”. Original de Hazil
Adkins y llevada al éxito por los propios The Cramps. Por no hablar de “Fever”, el clásico
de Peggy Lee pasado por el filtro cavernoso y lúgubre del grupo. Al igual que “The Crusher”, canción del grupo de garage “The Novas”, dedicado
al luchador de lucha libre, que fue rescatada del olvido gracias al recopilatorio “Nuggets”.
Tanto las guitarras
de Poison Ivy, como el estilo de Lux Interior, han influido a tantos y tantos
grupos, ya sea en la parte puramente estética como en el aspecto musical, que me
niego a minimizar su impacto en la cultura del rock de las últimas décadas.
Reconozco que, en
la compra de este disco, además de mi idea de hacerme con un recopilatorio de
un grupo al que considero de escucha obligatoria, fue decisiva la incorporación
de unas gafas 3D para poder apreciar como se perece esa terrorífica portada. Siento
no poder mostraros una foto del resultado de la visión de la portada en 3D. El
disco tiene un bonito color azul, y, curiosamente, el mismo dibujo en las dos galletas, aunque invertida con respecto a la portada del disco en la cara B.
Lo más importante es que este fin de semana hagáis bailar en vuestra fiesta de Halloween a todas esas criaturas terroríficas al ritmo de The Cramps. Os lo agradecerán.
Espero que lo disfrutéis.
Saludos.
Ruben Diskobox.






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