Retomo la pequeña aventura de contaros sobre los discos que me descubrieron el heavy o sonidos similares. Yo no era muy receptivo a la música que ponía mi hermano (King Diamond, Judas, Accept…) aunque algún tema suelto me agradara (de Gary Moore, Van Halen…). Pero escuchar “voluntariamente” un LP completo de su música…eso eran palabras mayores. Y aún así, pasó. Ya os traje el otro día el Slippery when wet de los Bon Jovi y ahora desembarco con este The Final Countdown, de Europe. Ambos plásticos entraron en casa al mismo tiempo. Y gracias al bombardeo mediático de sus canciones más populares, me pinché, posiblemente sin pedir permiso a mi hermano, estos dos vinilos muchas veces. Curiosamente, mi hermano sólo profundizó en discos anteriores respecto a Bon Jovi no de los suecos. Eso sí, luego se hizo con el siguiente de cada formación, el New Jersey y el Out of this world. En mi caso, os puedo adelantar que de los tres discos que me hicieron entrar al mundo heviorro, de los grupos protagonistas, Europe es del único que he comprado trabajos en el siglo XXI siendo, con toda seguridad el grupo que menos me gustaba de esa terna introductoria heviosa y, siendo también sin lugar a dudas, el que mejor ha sabido envejecer y el único que ha incrementado el nivel.
Antes de continuar, decir que ya existe una reseña de este trabajo, hecha por uno de los fundadores del blog, Vodevil Vargas, allá por el lejano 2012 (aquí la podéis leer). Sin embargo, aunque no voy a aportar nada desconocido ni nuevo a nivel musical, sí puedo destacar que mi vinilo es de una versión más moderna, con otra portada y de color púrpura traslúcido. La portada de mi vinilo, la psicodélica que muestra rostros de los integrantes saliendo o flotando desde un planeta, es la primigenia del trabajo, la que se lanzó en las primeras ediciones. La otra portada, la de la banda posando sobre un fondo azul, se hizo cuando el éxito llamó a las puertas y hubo que lanzar nuevas ediciones. Si soy sincero, aunque la primera es más original y molona, en mi mente, cuando hablo o pienso de este disco, siempre aparece la del posado cutre que es la que tenía mi hermano mayor.
Volvamos al disco en sí, al año 1986 (por lo que, atención, este año se cumplen la friolera de 40 años del lanzamiento). El grupo había publicado dos discos de éxito menor en Suecia y Japón titulados Europe y Wings of tomorrow. Para este asalto a la fama contaron con la incursión de un teclista oficial, Mic Michaeli, y un cambio en la batería, Ian Haugland por Tony Reno. El cantante Joy Tempest, el guitarrista John Norum y el bajista John Leven continuaron (spoiler: a día de hoy, la formación es la misma, sólo Norum abandonó el barco unos años). Así, los jóvenes suecos pusieron detrás de los mandos al productor Kevin Elson (Journey) para que se encargase de la cuenta atrás, una cuenta atrás que finalizó en unas brutales ventas y colocó a la banda en lo más alto de las listas de Alemania, Reino Unido, Japón Australia…Durante septiembre de 1985 y marzo de 1986, se grabó en diferentes estudios (Zúrich, Estocolmo, Atlanta y San francisco), el que, a la postre, sería su álbum más recordado: The Final Countdown, que se puso a la venta en mayo y llegó a vender más de 6 millones de copias en su momento.
Dicen que la mítica introducción de teclado de “The final countdown” fue compuesta al principio de los tiempos por Tempest y pensada como una simple introducción para que la banda hiciese su aparición sobre los escenarios. Al final, con la ayuda de Leven y Micaeli ese riff de teclado fue transformado en canción, un tema en el cual la banda tenía nulas expectativas puestas en él y al que a punto estuvieron de dejar fuera del disco y fue su discográfica la que insistió incluso que fuera el primer single. Himno brutal con una efectiva melodía y un estribillo 100% coreable, excelente el solo de John Norum para hacer un buen air guitar mientras nos despedimos de un maltrecho Planeta Tierra. Aunque la música puede ser muy festiva la letra no lo es tanto, y cuarenta años después se podría decir que aún nos viene como anillo al dedo por todo lo que le estamos haciendo a la madre Tierra. Y qué más decir de este tema: radiado hasta en los 40 principales, pinchado en todos los garitos, presencia hasta el hartazgo en televisiones, odio exacerbado hacia el del grupo de la comunidad heavy más purista…dando por resultado una de las canciones más reconocibles por cualquier generación (mis hijas la tocaron a piano y batería en una de sus últimas audiciones y todo el mundo en el teatro la conocía, desde abuelos a nietos). Una de esas benditas maldiciones para un grupo: gracias a una canción puedes vivir de hacer lo que te gusta, aunque termines casi renegando de ella. “Rock the night”, que ya habían presentado en una versión más hard rockera antes del LP, es ideal para calentar motores antes de salir de fiesta La guitarra de Norum es la principal protagonista del pegadizo e irresistible corte. También fue un éxito comercial, al igual que la empalagosa balada de disco, “Carrie” (no formó parte de casetes tituladas como BALADAS ni nada…). Si estáis atentos al videoclip de esta canción, podéis ver al guitarrista Kee Marcello, que acababa de sustituir a Norum, pues el bueno de John dejó la banda muy descontento con el rumbo del grupo (él opinaba que los teclados desbancaban el sonido de sus guitarras rítmicas; nada más lejos de la realidad, yo creo el disco es bastante guitarrero y fue la excusa de Norum para lanzarse a una carreta en solitario que pensaba iba a estar muy respaldada porque su padrastro era directivo de la discográfica aunque, posiblemente, también hubiese un tema de royalties por medio). “Danger on the track”, que también abre con riff de teclado, rápidamente pasa a guitarrear y tiene un buen espíritu hard rockero, hammond incluido, aunque con esos coros tan AOR que tenían estos Europe. Pero vamos que disfrutable a tope, oye. Y cerramos la cara A con “Ninja” que yo creo que es de las dos que menos me gusta del todo el plástico a pesar de que la apertura me gusta, pero el estribillo falla.
Abre la cara B otro de los singles del disco, “Cherokee” que siempre me gustó de adolescente. Ahora creo que podría ser mucho mejor, si la producción lo hubiese endurecido pero aun así, el solo de teclado en plan “Jump” me flipa y el trabajo de la batería y de la guitarra le dan mucho empaque. Temazo. “Time has come” es un medio tiempo, de esos que parece una balada pero que se endurece algo, con un buen solo de Norum pero es el otro tema junto con “Ninja” con el que menos conecto. “Heart of stone” podría haber sido perfectamente otro de los singles hitazo del disco. No lo sacaron como tal, pero es un corte hard rockero excelente con regustillo glam incluido. “On the loose” con un comienzo muy Maiden mantiene el nivel con el trabajo de Norum a las seis cuerdas y una base rítmica machacona y contundente. Para cerrar el disco de forma notable, “Love chaser” con un ritmo marcial de la batería y apoyado por unas buenas guitarras y teclado (casi idéntica la intro al conocido homónimo tema) hacen que sea imposible que uno no mueva el esqueleto. Otra vez más, efectivo estribillo/coro.
Después de este mega éxito era sumamente improbable que el grupo llegase a las mismas cotas. Efectivamente, su siguiente LP, Out of this world de 1988, no le hizo sombra, a pesar de un efectivo primer single, “Superstitious” con una intro a capella de la que tanto le gustan a Rockologia, seguida de una introducción de batería y riff de guitarra muy Dio, y un trabajo excelente del nuevo guitarrista, Kee Marcello. Mucha menos repercusión el siguiente disco, Prisoners in Paradise del 91. Y con el fracaso, la disolución del grupo. Aunque hacia 1998 volvieron a tantear la opción de reunirse. Incluso en el 2000 dieron un concierto en Estocolmo con los dos guitarristas: Norum y Marcello. Pero fue en el 2003 cuando se anunció la vuelta oficial del grupo con el lineup de este The Final Countdown y publicaron en el 2004 Start from the dark, retomando la colaboración con el productor Kevin Elson. Otros dos discos más publicaron, Secret society y Last look at Eden, que no he oído pero me pongo como deberes repasar junto con el de su vuelta, antes de que yo volviera a redescubrirlos con un trabajo que me voló la cabeza y tuve que comprar en CD, Bag of Bones, publicado en el 2012. Un disco de rock duro clásico con toques blues producido por Kevin Shirley (Journey, Iron Maiden, Rush, Aerosmith, Bonamassa, Dream Theater, Mr Big…) y que es de mis favoritos de la década pasada. Luego, llegaron War of kings del 2015 y Walk the earth de 2017, que ya adquirí en vinilo cuando me volvió a entrar el gusanillo de retomar la liturgia del LP y montar un altar al tocadiscos. Y que, lógicamente, algún día aparecerán por aquí pues los dos, sobre todo el War of kings, son discarrales. Se supone que están a punto de publicar un nuevo disco y este mes de octubre de 2026 estarán de gira por España. Cerca de mi casa, hacen una parada, en la cubierta de Leganés. Creo que será mi regalo de cumpleaños porque 60 euros ya parecen una ganga comparando con lo que piden otros grupos.
En fin, larga vida al rock and roll. Nos leemos.
PD: ya sé que esto es muy de viejuno pero...¿alguien recuerda de el partido Alianza Popular usó el tema de Europe en la campaña electoral de las europeas del 87? Pues aquí estoy para joderos el temita para siempre...
PD2: Cada gira, los suecos endurecen el "The Final countdown" con un sonido menos poppy más a lo que hacen ahora. Aquí una muestra


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