Ir al contenido principal

Figgie - Genoeg Houvast (2019, Figgie)

 

 



En esta ocasión os traigo un vinilo en un idioma poco común: neerlandés o dutch, como dicen ellos. ¿Por qué está en mi colección un disco de una banda de skater y surf rock indie de habla holandesa? Pues porque un día de estos en los que hay que ir a un centro comercial, pero te puedes escabullir un rato a tu bola y terminas curioseando en la pequeña zona de vinilos de una conocida tienda, descubrí un cajón con ofertas al 75% y la portada de este disco me llamó la atención. Hice una búsqueda en la plataforma musical que todos conocemos y las dos canciones que escuché, me gustaron…luego resulta que eran las dos mejores y que más se acercan a mis gustos y que el resto eran demasiado “indie”. Bueno, ya os estoy adelantando que este trabajo no va a pasar a estar entre lo más pinchado de mis discos y, casi con toda seguridad, entre los vuestros (bueno, quizás a mi amigo José Alfredo, que es bastante rarillo en gustos musicales, le mole, ya veré qué me dice). De todas formas, no me voy a escudar en ello para justificar la poca extensión (teniendo en cuenta mi historial) de esta entrada: la verdad verdadera es que estoy extremadamente vago, pero no puedo dejar pasar tanto tiempo entre colaboración y colaboración. Así que, vamos allá.

Figgie son Paul Scheenstra (guitarra), Roy van Rosendaal(guitarras/teclados) y Pim ten Have (batería). Y desde 2017 están dando caña desde su Utrech natal. Incluso antes de editar este su primer álbum en 2019, Figgie ya se habían metido en el bolsillo a toda la escena indie de los Países Bajos y su logo (esos dos rombos con un punto en el centro de los mismos, unos ojos según ellos) se podía ver de Middelburg a Groningen y de Maastricht a Schubbekutteveen. Así que, junto con el bajista Pieter Zaal decidieron meterse en los legendarios estudios Kytopia en el Oudegracht y dar forma y contexto a todas sus composiciones anteriores y que sonaran bien todas juntas, como un todo. Y, ¿lo consiguieron? Pues creo que sí, a pesar de que a veces se me hace un poco bola, demasiado tranquilo y atmosférico. Pero termina sonando a un mix entre The War on Drugs, Radiohead, The Cure y la diva holandesa Eefje de Visser (que muchos descubrimos cuando abrió el concurso de Eurovisión de 2021 celebrado en Rotterdam) con ciertos toques psicodélicos. En su página web ellos mismos se definen como un colectivo de artistas musicales que miran el mundo con los ojos muy abiertos y que hacen canciones indies edificantes que combinan la bondad de la infancia con la sabiduría poética de un mago barbudo. Entre sus mantras, la amistad, el buen humor y el buen rollo entre ellos para llevar a término sus intenciones: por ejemplo, los tres integrantes se alternan en las voces lo que proporciona una experiencia fresca y peculiar. En general, las letras son meditativas y van en la línea de soñar despierto mientras montas en bicicleta entre los canales de Utrech, sobre animales, sobre magia, sobre imaginación, sobre preservación de la infancia…Y algo bueno tuvieron que hacer pues la crítica neerlandesa coronó su trabajo Genoeg Houvast como el mejor del año.

Genoeg Houvast” (Suficiente asidero, suficiente para agarrarse) abre el disco al que también pone el título. Algún riff interesante y reverberación a tope en los teclados.



Dinsdag” (Martes) con un video curioso cuyo protagonista es un elefante (como en el “Paradise” de Coldplay) en este caso con tutú, que mea en el arcén de la carretera, tiene pestañas postizas y monta en scooter. Musicalmente, en ciertos momentos me recuerda a The Cure.



Toveren” (Conjurar) es una pista alegre que se origina en estar hundido en el mar, pero cómo se puede salir de ahí. De nuevo las influencia de The Cure se dejan notar. El clip de animación corrió a cargo de Tiny Sob Productions.



Het Plan” (El plan) suena psicodélica, con varios cambios de ritmo al final con un teclado final curioso. “Kom wat later” (Ven un poco más tarde) y “Opeens” (De repente), cierran la cara A sin más pena que gloria.

La cara B de este bonito vinilo blanco comienza con “Zachtjes in” (Suavemente) con algún cambio de ritmo que parece va a acelerar y se frena. “Vooruit vooruit” (Adelante adelante) es una composición mucho más colorida. Lo más parecido que me viene a la cabeza son los León Benavente españoles. “Verwacht” (Esperado) comienza con una locución extraída de un podcast de una periodista holandesa, hablando en inglés, introduciendo música holandesa a extranjeros que dice algo así como “hablando de artistas versátiles en Holanda….” Y la explicación de la banda es “que se jodan si cantamos en holandés, somos unos niños pasándolo bien”. “Zo leuk” (Muy divertido) es la más electrónica del disco y la que menos aguanto. “Soms” (A veces), es el tema que escuché que me hizo decidirme a llevarme el disco a casa. Me recordó y me sigue recordando a The War on drugs, gracias a esos riffs de guitarra y los teclados. Lástima que medio engañara...



La ultima pista es “Geloof dit niet” (No creas esto) y vuelve a recordarme a León Benavente más que nunca.

En definitiva, un disco que, a pesar de la buena fama en su país y en sus círculos, no termina de convencerme a pesar de ser una escucha agradable.

La edición es muy llamativa, con esa portada en amarillo y el blanco vinilo con las galletas también en amarillo y el logo de Figgie. Fue autoeditado por el grupo, por lo que no pertenece a ninguna discográfica. El diseño corresponde al estudio Fleur Knops. No lleva insert y en su interior vienen dos pegatinas del logo y una tarjeta para poder descargarte sus canciones al ordenador en formato de alta calidad.


 

 

 

 

 

 

Comentarios

  1. Una preciosidad de edición. Solo por eso ya merece la pena tu inversión. Desde luego, mejor lo visual que la música 😂 No son de mi cuerda, eso ya lo sabes, aunque debo reconocer que no se me hacen bola como otras propuestas. Otra fenomenal aportación a nuestra viniloteca. Un abrazo.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Muy bonito el arte, sí. Me lo he puesto últimamente como música de fondo porque no suena mal. Tengo pendiente escuchar sus nuevas propuestas, que no sé por dónde irán. Pero, por ahora, no creo que, quitando la de Soms, pase ningún tema a mis listas de mp3 para el coche.

      Eliminar
  2. En otra ocasión me hubiese quedado a gusto. Sin embargo, lo he encontrado muy buenrollista y agradable de escuchar. Y en este momento y lugar exactos de mi vida no pido nada más. Melodías para hacer llevadera la tarde. Perfecto.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Eso son las drogas que te están metiendo. No hay otra explicación. Un saludo y a recuperarse.

      Eliminar
  3. Pues no suena nada mal y la edición del vinilo es muy chula. Aire fresco que debe también correr por el barrio. Un abrazo Dani

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Muchas gracias. No es algo antológico pero en el momento adecuado se deja escuchar

      Eliminar

Publicar un comentario

Otros crímenes...

Kansas – Audio-Visions (Epic, 1980)

Inauguro mis colaboraciones del nuevo año –uno más– con este vinilo de Kansas , que si no es el más denostado, es uno de los menos valorados de su carrera. Yo me lo compré por tres razones, a saber: Su carátula me llamó la atención, por colorida y por el psicópata puesto de drogas hasta las cejas de la contraportada. Me resultó exótico que se tratase de una edición venezolana. Y aún no tenía ningún disco de la banda aunque en general, siempre que había escuchado a Kansas , la experiencia me había resultado placentera. Total, que después de que hayan visitado el blog en dos ocasiones gracias a sendas reseñas a cargo del amigo Rockología [ aquí ] y [ aquí ], este viernes se me ha presentado la ocasión de aportar mi granito de arena a la causa kansana reivindicando este Audio-Visions .    En ese sentido, lo bueno de no ser un seguidor de la banda es no tener la base de conocimientos necesaria para comparar esta...

Ilegales - Todo está permitido (Hispavox, 1990)

  La muerte de Jorge Martínez me está afectando más de lo que pensaba. No soy de los que se pone a escuchar a un artista tras su fallecimiento. No me apetece. Me cuesta bastante trabajo. Y con Ilegales, el periodo de duelo se está alargando más de lo habitual. No es la primera desaparición de alguno de mis ídolos musicales que he vivido, pero ésta me ha dolido especialmente. Quizás me estoy dando cuenta ahora de lo importante que han sido Ilegales en mi vida. También puede ser que esta pérdida sea especialmente dolorosa por el espectacular momento de calidad y popularidad que tenia el grupo, que desde su regreso en 2015 ha tenido una carrera inusualmente prolífica y brillante. Cuando desaparece alguien ha formado parte de tu vida durante 40 años de manera ininterrumpida es normal que a uno le inunde un sentimiento de tristeza. Pero viendo nuevamente el documental del grupo “Mi vida entre las hormigas” (que aconsejo a todo el mundo, incluso si no sois seguidores del grupo), tuve u...

Extremoduro - Yo, minoría absoluta (DRO, 2002/2014)

  Cuando una banda de rock alcanza el éxito tiende a repetir la fórmula o a dejarse domar por los sonidos que le imponga la discográfica. En el caso de Roberto Iniesta, el Robe, alma, cerebro, venas y corazón de Extremoduro, el éxito le pilló preparado. "La masa es imbécil. Si sales en la tele puedes hacer un libro, un disco o lo que se te ponga en la punta del nabo. A mí eso no me interesa ni vender más discos ni que me conozca más gente. Como estoy ahora estoy bien, pudiendo organizar una gira y no tener que decir «no puedo dejar de tocar en noviembre porque no tengo un puto gil», así me vale". Y continuó haciendo lo que le dio la gana después del éxito de Agila (1996): editaron el directo Iros todos a tomar por culo (1998) y el controvertido Canciones prohibidas (1999), donde daban rienda suelta a su creatividad, con éxito y críticas reguleras.  Y se tomaron un descanso. "Creo que cuando siguen haciendo cosas buenas y nuevas los grupos funcionan, aunque estén dos o...

Extremoduro - La Ley Innata (Warner Music, 2008)

  Hoy tenía preparada otra entrada correspondiente a esos discos que me marcaron al inicio de este siglo XXI. Pero con las pérdidas en el mundo del rock patrio que hemos tenido esta semana, todo ha volado por los aires. Ya sabéis que, si puedo y tengo disco, ante el fallecimiento de algún reconocido artista, hago un pequeño homenaje en nuestro blog ( Richard Davies , Tina Turner , Olivia Newton-John , Quincy Jones, RobertaFlack ). Esta semana, a falta de uno, dos maravillosos músicos han marchado hacia la inmortalidad. Sólo tengo vinilo del grupo de uno de ellos, que no tenía pensado traer por aquí porque ya han aparecido varios trabajos suyos. Pero mira, también podría entrar en discos del dos mil y pico que me han golpeado de una u otra manera. Jorge , siento no tener un plástico tuyo del que hablar, así que hablaré de La Ley Innata de los Extremoduro de Robe Iniesta . Pero el homenaje va también por ti, claro que sí. En común tenéis que os vi a los dos en sendos directos con...

Chris Rea - The road to hell (1989, Magnet Records)

    Para este viernes me debatía entre traer otro clásico (al menos para mi) del siglo XXI o, debido a la proximidad del día de los inocentes, compartir algún disco menos serio, que alguno tengo por ahí. Sin embargo, todo saltó por los aires con la noticia de la muerte el día 22 de diciembre del británico Chris Rea . Y, como ya sabéis, me siento obligado a un pequeño homenaje si cuadra que tengo algún vinilo en mi pequeña colección. Como he contado infinidad de veces, y no será la última, Rea es uno de los múltiples músicos y bandas que descubrí gracias a las cintas VHS donde grabábamos en casa los videoclips de la época. Para ser más exactos, debería decir que los descubría en los programas musicales que teníamos en esa televisión pública que cuidaba la música. Pero, en realidad, era en el visionado posterior cuando asimilaba todo lo visto y oído. Y como una gran cantidad de gente, me compré este LP por la canción que le da título. Antes de nada, he leído varios artíc ...

Ilegales - Agotados de esperar el fin (Epic, 1984)

  Este es uno de los discos de mi vida. De esos que tienes tan metidos dentro de ti que no necesitas escucharlos con frecuencia. De hecho, hace muchos años que no lo escuchaba, y al volver a hacerlo para escribir esta reseña me ha provocado las mismas sensaciones que recordaba. Como suele pasar en estos discos, me sabía de memoria el orden de las canciones y hasta el tiempo que dura el espacio entre canción y canción. Esta nueva escucha me ha servido también para reafirmar mi opinión de que este es uno de los mejores discos españoles de la historia. Así de claro. Esta cinta (ya que primero fue una cinta grabada, antes de hacerme con el vinilo), fue una de esas que desgasté en mi radio cassette en mi época preadolescente. Ni siquiera tenía caratula, ni los títulos de las canciones, pero fue una de mis cintas favoritas durante esa época. Siempre me chocó el sonido tan especial del disco. Una “reverb” exagerada en la voz, el sonido de la batería super seco, casi cercano al de una ...