Soy de los que
piensa que los homenajes se deben hacer en vida, y no cuando un artista
fallece. Pero en el caso de Rafael Amador, me han podido más las ganas de
reivindicar a Pata Negra como uno de los grupos mas originales e influyentes de
nuestra historia. La muerte del más pequeño de los hermanos Amador me ha
llevado a recuperar su primer disco, que hoy sirve como homenaje para este
histórico grupo con el que formaron parte de una gran revolución en el mundo
del flamenco.
Aunque este disco
se publicó en el año 1981, y es oficialmente su primer LP, la historia comienza
unos años antes. Los hermanos Amador grabaron, en 1977, uno de esos discos que
también se puede considerar fundacionales de lo que se llamó el flamenco rock.
El disco “Veneno”, donde los dos hermanos grabaron junto a Kiko Veneno uno de
esos curiosos casos de discos que, en su momento pasaron completamente
desapercibidos, pero cuya importancia artística ha ido revalorizándose a lo
largo de los anos, hasta alcanzar un puesto de honor en las listas de los
mejores discos de la historia del pop español. Un caso muy particular. El año
de su publicación no vendieron más de 400 discos, y actualmente es uno de esos
discos sobre los que hay casi unanimidad en colocarlo siempre en los primeros
puestos de esas listas de los mejores discos.
Un disco pionero
del flamenco rock, que, atención, no es lo mismo que el rock andaluz. Creo que
a veces se confunden los dos términos, y conviene diferenciarlos. Lo que se
denomina flamenco rock consiste en utilizar el lenguaje musical del flamenco y
adaptarlo al rock, electrificarlo, y darle un enfoque pop. La diferencia con el
rock andaluz es que aquí no hay ningún elemento de rock progresivo.
Y ese disco de Veneno es una perfecta muestra
de lo que es el flamenco rock.
Veneno fue una de
esas circunstancias absolutamente mágicas, donde se alinean los astros, y donde
tres tipos con unas personalidades únicas dan lugar a una mezcla absolutamente
nueva, delirante, que no se parece a nada que se había grabado anteriormente, y
que ha quedado como una obra de referencia. En Veneno, se unieron dos portentos
de la guitarra, Rafael Amador, y Raimundo Amador, éste último fue el primero
que comenzó a tocar la guitarra flamenca con una púa.
Los hermanos
Amador, sevillanos, se empaparon de mucho flamenco, pero también se aficionaron
al rock de Jimi Hendrix, y de Janis Joplin. Al dúo de guitarristas se les unió
un tal José María López Sanfeliu. De madre catalana, y padre andaluz, natural
de Cadiz. Pero que fue trasladado a Sevilla cuando Kiko, que así le llamaban,
tenía 9 años. Hablamos por supuesto de Kiko Veneno. Fue el quien aporto la
influencia del blues eléctrico a los hermanos Amador. Kiko Veneno había estado
viviendo en California, había estudiado filosofía y letras, y había escuchado
mucho a Bob Dylan. Así que esa habilidad lirica de Kiko, se unió a la habilidad
guitarrística de los dos hermanos, dando lugar a esa maravilla, una de esas
anomalías históricas, que surgen cada cierto tiempo, y que quedaron reflejadas
el disco Veneno, de 1977. Grabado para la CBS en los estudios Audiofilm, de
Madrid, en lo que fue un auténtico caos. Como lo eran los propios tres
personajes. En su comportamiento, en su forma de grabar, y de componer. El
hachís y el LSD formaban parte de su rutina, así que el caos tuvo que manejarlo
como pudo el productor, Ricardo Pachon. No duro mucho la historia de Veneno.
Fuertes personalidades, que chocaron en un momento dado, y sobre todos, unas
actuaciones en directo absolutamente caóticas y demenciales dieron al traste
con el proyecto.
Hay que decir que
el nombre de Veneno, lo tomaron prestado de la canción “Dame Veneno” de Los
Chunguitos, que sonaba mucho en esa época. Kiko Veneno se quedaría con el
nombre del proyecto, que sería desde entonces su apellido artístico para su
carrera en solitario.
Tras la separación
de Veneno, los hermanos Amador formaron otro de esos grupos que crearon un
estilo propio, e inspiraron a cantidad de grupos para mezclar rock y flamenco.
En lo que ellos mismos bautizaron como “blueslerías”, una mezcla fabulosa de
blues, rock y flamenco.
Es curioso, pero el
que es quizás su disco más alabado, “Guitarras Callejeras”, se publicó en 1986,
pero se había grabado en 1978. Según cuenta en Ricardo Pachón en el libro
“Historia del rock andaluz” de Ignacio Pérez Diaz: “Las canciones se grabaron
en 1978, en su casa, de una manera muy rudimentaria. Cuando a Pata Negra se le
acabo el contrato con Fonogram, Ricardo Pachón le enseñó esas cintas a Mario
Pacheco, del sello Nuevos Medios, y le gustaron tanto que decidió publicarlas,
sin volver a grabarlas. Tan solo se les añadió algo de reverb, pero sonaba tan
bien que decidió publicarlas tal y como se habían grabado en 1978”. Esa magia
de las guitarras entre los dos hermanos se puede apreciar en estas canciones en
toda su plenitud, ya que esas grabaciones fueron totalmente acústicas, y así se
publicaron en ese histórico “Guitarras Callejeras”.
Esas grabaciones de
1978, con algunos temas nuevos y otros que venían de las sesiones de “Veneno”,
se quedaron guardadas en un cajón. Hasta que, en 1981, Ricardo Pachón consiguió
un contrato para el grupo con el sello Fonogram. Para la grabación, se
recuperaron algunas de esas canciones junto con otros nuevos temas, pero esta
vez se les dio un sonido electrificado. Con una producción, del omnipresente
Ricardo Pachón (Veneno, Pata Negra, Lole y Manuel, “La Leyenda del tiempo”,
Smash, …), mucho mas sofisticada que esas primeras cintas caseras del
“Guitarras callejeras”.
El termino
flamenco-rock, “blueslerias”, o la fusión rock-blues-flamenco, quizás sea algo
reductora de la variedad que se puede encontrar en este disco.
Porque pocos esperan
que, detrás de estas definiciones, el disco comience con el sonido de una
pequeña banda en “Los Managers”. Una descripción fidedigna de las andanzas
caóticas del grupo: “…fueron a Chipiona a dar un concierto, la gente decía:
¿qué es lo que pasa, que no se oye?, será de tanto cubata y tanto polen…”.
Podría ser una canción autobiográfica. Este es una de esas canciones que se
publicaron en formato acústico en el “Guitarras Callejeras”, pero que gana en
la versión de este disco con esos arreglos para banda.
Enseguida pasamos a
una de las canciones más conocidas de Pata Negra: “Guitarras Callejeras”. Un
instrumental en un tono de fusión flamenco-Jazz, que enseguida se convirtió en
uno de los temas estrella del grupo. Nada menos que el ilustre bajista de Jazz
fusión Carlos Benavent participo en la grabación.
Pasamos ahora a un
ejercicio de blues canónico en el “Blues de los niños”. Eso sí, con una letra
socarrona y muy característica del sentido del humor de esta pareja.
Pasamos del blues
al flamenco en un suspiro. La facilidad para pasar de un estilo a otro sin pestañear
queda perfectamente reflejada en este tema, “La llaga”, que comienza con unas bulerías,
pero pasa de repente a convertirse en un tema de fusión flamenco-jazz. Es como
si alguien tuviera un interruptor para cambiar de un estilo a otro, y lo hubiera
pulsado en el minuto 2:03. Alucinante.
La cara B comienza
con las “Bulerías de Menorca”. Pero de repente, llega el rock salvaje de
guitarras desenfrenadas en uno de los mayores clásicos de su carrera: “Rock del
Cayetano”. Esta también se publico en su formato “primitivo” en el “Guitarras
Callejeras”, pero ni punto de comparación con la energía de esta versión electrificada
y salvaje. Mi favorita.
Escuchad esta versión
para el programa Musical Express (con Rafael a la guitarra, Raimundo al bajo, Andrés
Olaegui, del grupo Guadalquivir, a la guitarra, y Antonio Moreno 'Tacita’ a la batería,
quien había tocado la batería del disco “Veneno”):
El disco se cierra
de manera magistral con “Tarántula”. Independiente de que uno sea más o menos afín
al flamenco, creo que es una gozada escuchar el dominio del compás y de las
guitarras de estos dos genios, los hermanos Amador.
Dos hermanos
dotados para tocar la guitarra, con una mente abierta, sin prejuicios, y con un
desparpajo que les sirvió para ser considerados uno de nuestros grupos más
particulares, y cuya indiscutible influencia para la ruptura de fronteras entre
el mundo del flamenco y el rock, es de un valor incalculable. Y es que, hay que
decirlo, Pata Negra fueron únicos.
Espero que lo disfrutéis.
P.D.: Mi copia es
una reedición de 2022 (a 45rpm) que suena de maravilla.
Ruben Diskobox.





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