Ya sabemos los habituales del blog lo placentero que es rebuscar en las cubetas vinílicas durante los viajes a ciudades ajenas a la habitual; el vinilo que hoy comparto estaba hace unas pocas semanas dentro de una en la recomendable New Bullit, de Toulouse, ciudad francesa a la que os animo a acercaros alguna vez. Paseando los dedos por una cubeta de “recién llegados” encontré esta sobria portada y una lucecita se encendió en mi cabeza. Como fan de Uriah Heep, recordaba que cuando el genuino y fantástico voceras David Byron dejó la nave, se enroló en esta aventura llamada Rough Diamond. El colega había cantado en nueve discos de la banda durante poco más de seis años, incluyendo joyas como Look at yourself (71), The magician’s birthday (72), Demons and Wizards (72) o el magnífico directo del 73, acabando con High and mighty (76).
La historia de cómo Rough Diamond se formó la explica amablemente el propio grupo en el interior de este debut y discografía completa de la banda. En 1976 David “rompió abruptamente” relaciones con Uriah Heep, aunque él ya llevaba unos meses barruntando que algo iba a suceder (de hecho, había sacado un disco en solitario). Igual ser un alcohólico pendenciero incapaz de aguantar el ritmo de trabajo de la banda debió de darle pistas. Ken Hensley (compadre suyo en los Heep) dijo por entonces "David es de esas personas que no podían aceptar que las cosas estaban mal y buscaban consuelo en el alcohol”. Ahí lo deja.
Cuando se enteró Geoff Britton, baterista, antiguo colega y ex miembro de Wings (grabó en Venus and Mars, 75), quiso conocer los planes próximos del cantante y se convencieron para formar una nueva banda. Se reunieron con Clem Clempson, quien andaba por entonces ocioso. Clempson forma parte de la Historia de nuestro rollo como guitarrista de Humble Pie, principalmente. Sustituyó a Peter Frampton en 1972 y debutó con una joya como Smokin' ese mismo año; siguió en los siguientes tres álbumes hasta el cierre de persiana en 1975. Venía de acompañar al propio Marriot en una gira con su proyecto en solitario, de donde se trajo para Rough Diamond a Damon Butcher, teclista. Los cuatro músicos dedicaron una tarde a compartir vodkas, proyectos e ideas. Quizá no había nada mejor que hacer o, quizá, sintieron que había una oportunidad. O, simplemente, se dejaron llevar. Contrataron los servicios de Willie Bath al bajo, también colega de Geoff, y cerraron la alineación que grabó este álbum.
Con Steve Smith en la producción, pasaron unas semanas durante diciembre del 76 y enero del 77 en los Olypic Studios y los Basing Street Sutudios recogiendo nueve cortes, todos compuestos por Byron y Clempson con la ayuda del resto de los músicos.
Arranca con un claro tufo Bad Company el tema Rock and roll, con un buena guitarra y un solo de saxo incluido. Byron baja las octavas y frasea con estilo. Buenos coros de los muchachos y divertido final. Se acercan descaradamente a los Humble pie roqueros en Looking for you, con un estupendo Hammond y un ritmo bailable, aunque le falta un poquito de punch en la parte central. Se deja querer. Ah, solazo de Butcher. Lock and key vuelve al rollo Mick Ralphs, funcionando como rocanrol coreable, de buen riff y sencillo estribillo. Ahora sí, Clempson se saca un buen par de solos. Cierra la cara Sea-song, quizá la más Uriah Heep del conjunto, uno de esos temas largos (más de siete minutos) y delicados que tan bien encajan en la voz de Byron.
Al girar suena uno de los temás más hard roqueros, By the horn, lleno de buenas guitarras y con Byron acercándose a los tonos de Paul Rodgers, dando su particular falsete en los tonos altos. Noto en Scared cierto regusto a los Deep Purple de Stormbringer, quizá por la construcción del tema, por el tempo, incluso por la forma de cantar. Puntito extra para el Hammond de nuevo y al piano que mete Butcher. En Hobo suena una guitarra que podría tocar el mismo Michael Schenker en los UFO de la época. Tema con su fantástico solo y un estribillo resultón. The link es un pequeño entretiempo de piano que da paso al cierre, donde End of the line se calza los zapatos experimentales y dan cancha sobre un sonoro bajo a un rock lleno de blues donde intercambian solos y pasajes instrumentales. Cierto deje al Glenn Hughes de Deep Purple en la voz.
El álbum se publicó en marzo, mientras estaban de gira con Peter Frampton (otro ex-Marriot) por Estados Unidos, tras la que se disolvieron como azucarillos en un océano de vodka. Tuvieron una vida corta, pero, supongo, divertida. Si observas atentamente las caras de los músicos en la contraportada, parece más un fotomatón al final de una fiesta subida de sustancias recreativas que una sesión profesional. Las fotografías, por cierto, las hizo Clive Arrowsmith y el diseño corrió a cargo de Eckford/Stimpson. Edición, cómo no, francesa, editada por Glory.
Además de este (casi) incunable traje otras baratijas del verano francés que, espero, compartiré en breve por aquí. Disfrutad del fin de semana, gentuza.



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