La primera vez que vi el nombre de los Remains fue uno de aquellos míticos folletines de la "Discoplay" a comienzos de los 90. La portada amarilla de su disco estaba encuadrada junto a varios grupos todos desconocidos para mí catalogados como "Garage". La segunda vez que me crucé con el grupo fue la definitiva. Estaba en un bar del pueblo tomando una cerveza cuando empezó a sonar una despampanante y atronadora versión del " Johnny B.Goode ", seguida de un mortal cover del " All Day & All of the Night " de los Kinks . Cuando pregunté a la pareja que regentaba el bar me pusieron encima de la barra el disco de la portada amarilla del Discoplay, el disco de los Remains. Habían pasado un par de años por lo menos entre una cosa y otra y el álbum se había descatalogado (era una recopilación del sello "Fan Club") y lo tenían en una tienda madrileña ya desaparecida a un precio totalmente desorbitado. El primer paso fue pedirles que me...