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Mostrando las entradas etiquetadas como 1985

Santa – No hay piedad para los condenados (1985, Chapa Discos)

Hay discos que se escuchan, hay discos que se recuerdan. Y después están esos discos que, cuando vuelven a sonar muchos años después, te devuelven de golpe a quien eras cuando los descubriste, discos que pertenecen a una época y otros que, directamente, son una época .   No hay piedad para los condenados pertenece a esa última categoría. Pon el vinilo. Baja la aguja. Sube el volumen.  Y prepárate. Porque Santa no viene a pedir permiso. No hay piedad para los condenados , el segundo trabajo de Santa , es uno de esos discos que, cuando vuelven a sonar muchos años después, tienen la capacidad de transportarte inmediatamente a aquel heavy español de mediados de los ochenta: vinilos, cazadoras vaqueras, camisetas negras, cintas grabadas y una escena que todavía estaba peleando por hacerse respetar. Viene a recordarnos que hubo un tiempo en España en el que hacer heavy era mucho más que tocar   (generalmente mal) guitarras distorsionadas. Era una actitud. Era una forma de vest...

Tom Petty And The Heartbreakers - Southern Accents (MCA, 1985)

'Southern Accents' es el sexto trabajo en estudio de Tom Petty And The Heartbreakers, y empieza con 'Rebels', "Heartland Rock" de manual más Springsteen de lo que el rubio de Gainsville querría. Petty nunca quiso una comparación con el autor de 'Born in The USA', " Cuando escucho su música siempre hay campanas y saxofones, nosotros somos un grupo de guitarras" .  Y aunque en 'Rebels' hay guitarras y la canción tiene una fuerza descomunal el sonido se acerca bastante a lo que la E Street  Band realizaba, un himno de estadio expansivo sobre la vida de un looser working-class recargada de voces, ornamentos musicales entre los que habitan saxofones y una batería maxi amplificada de Stan Lynch. 'Southern Accents', un disco con regusto a farlopa, al menos eso fue lo que comenta alguno de los involucrados en su grabación cuando les preguntan que recuerdan sobre el periodo en el que fue gestado en el estudio-casa que Petty montó a...

Albert Collins, Robert Cray & Johnny Copeland – Showdown! – 1985

Un supergrupo de blues rock tan efímero como exitoso. Alligator Records decidió juntar a mitad de los ochenta a dos clásicos, Albert Collins y Johnny Copeland, con un chico emergente del género, Robert Cray, para generar ruido, vender catálogo, ya sabes. Albert Collins, apodado el Hombre de Hielo, tenía 52 años cuando grabó este álbum. El tipo agarró su primera Fender en 1952 (apenas tenía 19) y compaginó sus labores de músico con la conducción de camiones durante doce años. Cuando en 1965 consiguió publicar su primer álbum en solitario ya no paró de crecer y tocar hasta convertirse en uno de los iconos del blues guitarrero. Gente como Steve Ray Vaughan o Gary Moore le han definido como el más inspirador de todos. Menudo alago.  Johnny Copeland, el Tornado de Texas, calzaba 48 años en el momento de grabar esta joya. Años de registrar sencillos y muchos bandazos, le llevaron a disfrutaba de un momento dulce comercialmente tras haber publicado Texas Twister (83) y Bringin' it all ba...

BARÓN ROJO: En un lugar de la marcha (Chapa, 1985)

Yo no tengo, ni me acerco, al número de vinilos que tenéis todos y cada uno de los participantes de este blog. Pero de vez en cuando se presenta la oportunidad o último resquicio para comentar un clásico que no ha sido destripado por la insigne parroquia presente. En mi época, once upon a time, entre los amigos había una sana e inexplicable rivalidad entre Iron Maiden y AC/DC y entre Obús y Barón Rojo , por ver cuál era el mejor. En fin, yo era de Maiden y de Barón. Y lo defendía con puños y dientes. El amor y la admiración por los dos ha llegado hasta estos tiempos modernos. Es raro que varias veces al año no tenga una enfermiza necesidad de escuchar durante varios días todos los discos clásicos de estas bandas. La última crisis que tocaba fue con Barón Rojo . Y una vez abierta la veda a comentar clásicos sin ningún tipo de vergüenza, como debe ser, me atrevo a traer lo que considero el último gran disco de nuestros queridos Barón Rojo .  No voy a relatar aquí las archiconocida...

Streets – Crimes in mind (Atlantic 1985)

Siempre es una gozada seguir los pasos de algún músico más allá de las bandas que les dieron fama y descubrir que también sabían componer y actuar lejos de ellas; aunque, lo usual, resulte lo contrario, caer en el desencanto del músico desarropado y sin capacidad de generar buena música. Pero, como digo, no fue el caso de Steve Walsh cuando huyó de Kansas . Desde el debut homónimo en 1974 hasta la espantada en 1980 tras Audio-Visions , Walsh contribuyó con sus identificable registro vocal (componiendo, tocando cualquier cosa con teclas) a levantar siete discos, entre ellos los archifamosos Leftoverture (1976) y Point of know return (1977). Escuchas su voz en los dos temas superventas de Kansas: Carry on wayward son y Dust in the wind . El caso: Walsh abandonó la banda madre por eso de las diferencias creativas con el otro cerebro compositivo, Kerry Livgren. Aunque no pasó de una pataleta que duró seis años, pues volvió al redil para grabar Power en 1986. Eso sí, Livgren se había ...

Agnetha Fältskog – Eyes of a woman (Polydor, 1985)

Hoy voy a rivalizar a blandenguer con Dani ... y eso sin que haya fallecido la artista de la que os voy a hablar, ojo. Parte de la banda sonora de mi infancia estuvo marcada por ABBA –mi madre era muy fan– y lo cierto es que actualmente respeto mucho a ese grupo y opino que un buen número de sus canciones son temarrales y composiciones imprescindibles de la música de todos los tiempos. Pero os soy sincero. En aquellos años no sentía por ellos el mismo reconocimiento que ahora y si algo llamaba mi atención de los suecos era la voz excepcional, los cabellos dorados y esas piernas embutidas en pantalones y mallas ajustadas de la diosa nórdica Agneta Fältskog .    Esa nostalgia fue en gran parte la que a principios de año me obligó a sacar de la cubeta de una tienda este disco y –previo pago, claro– llevármelo a casa. Pero es que además, el álbum es una muestra de tonadas alegres caracte...