viernes, 22 de marzo de 2019

Twisted Sister - Love is for suckers (1987 - Atlantic Records)



Después de llamar la atención del mercado con un fantástico álbum titulado Stay Hungry en 1984 y lograr un gran single con We're not gonna take it, Dee Snider (cantante y principal compositor) le cogió gusto al éxito tras una década de esfuerzos artísticos y grabó Come out and play en la misma línea. Pero en vez de los 3 millones de copias despachadas se quedó en 1/2 millón, en buena parte por la censura imperante en la MTV y en los medios radiofónicos sobre la figura de Snider tras su beligerancia con el PMRC (lee esto si no sabes de qué hablo). Así que la banda se tomó un descanso en 1986 y Dee se metió en un proyecto en solitario, más melódico, más en la onda sonora del hard rock y el glam metal que arrasaba en las listas de éxito. Para esta aventura reclutó al productor Beau Hill y a su compañero de Twisted Sister Joey Franco (batería). Juntó a un puñado de jóvenes talentos para grabar sus canciones, entre los que destacan Reb Beach, Kip Winger (quienes juntos grabarían el multiplatino Winger poco después), Steve Whiteman y Jimmy Calfant (Kix) o Ronni Le Tekro (TNT).
Con el material preparado, un extra de sintetizadores y baterías electrónicas y mucha laca sonora, Dee se creía el rey del mambo. Pero, como él contó en una entrevista, las compañías de discos siempre sabían más de la música que los propios músicos y opinaron que eso no tendría éxito si no salía bajo el nombre de Twisted Sister. Así que acreditaron a los miembros oficiales, pusieron el sello del grupo y lanzaron el primer single en agosto de 1987. Y fue un sonoro fracaso. Ni el sonido del disco gustó, ni la promoción fue adecuada, ni la actitud de la banda ayudó, pues apenas tocó canciones en la mini-gira posterior. El propio Snider, ya cansado de tanto mangoneo, reconoció que había sido un error aceptar todo eso y meter a cinco tíos que apenas se aguantaban en un autobús durante tres meses. La banda se acabó. Al menos durante una larga temporada.

La maldición que en este disco yace no debe impedir reconocer sus puntos fuertes. Cierto que las canciones se alejan del estilo heavy&hard de las anteriores aventuras de Twisted Sister, pero lo perdido en contundencia lo gana en melodía y estribillos y en una gran interpretación vocal. La producción, muy correcta, no es blandita, enseña las guitarras y da cierta pesadez al bajo. En fin: basurilla de mi gusto que vuelvo a escuchar encantado mientras escribo esto. Destacan: Wake up (the sleeping giant), quizá la mejor, la más heavy; Love is for suckers, con un enorme riff y buena progresión; Tonight, machacona, guitarrera; Me and the boys, con un rollo Mötley adorable; One bad habit, macarrilla al estilo Alice Cooper, con un deje a viejo rocanrol ("I got one bad habit/I like rock and roll"); I want this night (to last forever), de tan simple no puedo quererla más. Quedan un puntito por debajo las más melódicas y menos contundentes: Hot love (ese primer single), I'm so hot for you (batería programada algo repetitiva y estribillo algo moña), la balada You are all that I need (resultona sin más, aunque me encanta la forma de atacar vocalmente el tema) y la final Yea right!



La edición que traigo es la original yanqui comprada de importación en algún momento de mi vida (no me acuerdo de dónde o cuándo exactamente pero debió ser hace muchos años).

Disfrutad del fin de semana y recordad: enamorarse es de mamones.











Suzi Quatro – The Suzi Quatro Story – Golden Hits (RAK records – 1975)


Amigos, la verdad es que no podemos considerar a The Sweet como un grupo de diseño porque cuando editaron su primer álbum ya hacía unos tres años que pululaban por el circuito de clubs e incluso habían grabado algunos temas. Sin embargo, no fue hasta que conocieron a la pareja de productores y compositores formada por Mike Chapman y Nicky Chinn que conocieron el éxito masivo. Y es que, cuando uno piensa en The Sweet, le vienen a la cabeza –además de hits como Fox on the run o Action!– pelotazos como Ballroom blitz, Hellraiser o Blockbuster!, temas compuestos por la pareja antes mencionada. Pues bien, ¿y por qué os cuento todo esto?, pues porque detrás de la mítica protagonista de mi entrada de este viernes también encontramos a Chapman y Chinn


Lo mismo que os he dicho antes sirve para Suzi Quatro y su banda, no se trata tampoco de un grupo de diseño exactamente –la de Detroit tenía una sólida formación musical e incluso había tocado en una banda de chicas en la que llamaban más la atención sus minifaldas que otra cosa–, pero no obtuvo el éxito internacional y se convirtió en un icono del glam hasta que su primer productor, el fundador de RAK records Mickie Most le presentó a la pareja fantástica, que pasaron a convertirse en sus productores y en los compositores de casi la totalidad de sus éxitos. 


Y es aquí en donde toma protagonismo uno de los vinilos que me traje de mi visita a Florencia, esta primera edición italiana en formato gatefold y en un estado impecable (a cargo de EMI Italiana S.p.a.) del recopilatorio The Suzi Quatro Story-Golden Hits, una obra que reúne los éxitos de los primeros álbumes de la pequeña Susan, así como algunos singles que no formaron parte de elepé alguno. Producido y escrito casi por completo por los mencionados Chapman y Chinn –verdaderos artífices del éxito de Suzi y unos motores de la escena glam británica de los setenta, como hemos visto–, este The Suzi Quatro Story constaba del line up clásico formado por Suzi a la voz y bajo, Len Tuckey –quién se casó con ella y tuvieron dos hijos– a la guitarra y coros, Alastair McKenzie al piano, mellotron y coros y Dave Neal a la batería y coros (excepto el tema Rolling Stone, con Peter Frampton a la guitarra y Micky Waller a la batería). 


Con una llamativa portada de Red Saunders diseñada por P. Linard & Co., en el álbum podemos encontrar el track list que sigue: 

A 
Rolling Stone 
Can the can 
Glycerine queen 
48 crash 
Daytona demon 
Devil gate driver 

B 
Too big 
The wild one 
Your mamma won’t like me 
Michael 
I bit off more than I could chew 
I may be too young 

La primera canción que encontramos es Rolling Stone, el primer single que la banda grabó con Mickie Most a la producción. Fue su carta de presentación en la Gran Bretaña y no aparece en ninguno de sus álbumes oficiales. Es una mezcla de pop y folk rock con unas destacables líneas de bajo, pegadiza pero que en su momento tuvo una repercusión mínima. La siguiente es la imprescindible Can the can, el primer single en llegar al número uno en la Gran Bretaña antes de que el grupo editase su homónimo Suzi Quatro (1973). Como anécdota, decir que en Australia, el debut pasó a llamarse Can the can, conteniendo el mismo track list pero con el single añadido. Es uno de lo mayores éxitos de la bajista y el primero que le viene a uno a la cabeza al hablar de la banda. Sigue Glycerine queen, del primer álbum, que es una composición firmada por Tuckey y ella misma más que recomendable. 48 crash es otro de los temas imprescindibles de Suzi Quatro que también se editó en single y que igual que Can the can, es obra de Chapman y Chinn. Lo mismo que la siguiente Daytona demon –otro de los singles que grabó la banda y no aparecieron en discos oficiales, si exceptuamos las recopilaciones como esta–, un temazo en el que se repite el esquema de la diminuta Suzi y su voz chillona arropada por los coros de sus compañeros, super glammy. La cara finaliza con Devil gate driver, otro single que llegó a número uno en Gran Bretaña y que tampoco formó parte del track list de ningún álbum, aunque en algunos países –como España, por ejemplo– incluyeron la canción en el lanzamiento de su segundo Quatro (1974). El tema es un calco de la fórmula que tan buenos resultados daba a Chapman y Chinn, tanto con Suzi Quatro como con The Sweet


La cara B se inicia con dos temas del mencionado segundo elepé de la banda que también se convirtieron en el segundo y tercer singles de la obra, la cañera Too big y la festiva The wild one, a los que siguen los tres singles que se extrayeron de su tercer álbum, Your mamma won’t like me (1975). El primero es la canción homónima –un tema que se apartaba del estilo de los elepés anteriores e incorporaba arreglos de saxos y trompetas y unos teclados muy zeppelinianos–, luego la preciosa Michael –el único de esos tres temas que fue escrito por Suzie y Tuckey, más melódico que los anteriores hit singles– y por último I bit off more than I could chew, en el estilo del tema que daba título al álbum, ambas más rockeras y menos glammys que el resto de los que hemos podido escuchar en este fantástico recopilatorio. El disco finaliza con I may be too young, que fue lanzada como single entre su tercer elepé y el cuarto Agro-Phobia (1976) y que en mi opinión es un bajón después de las anteriores que se ha dejado ahí por seguir una cronología. 
Con una colección así, no estaría bien dejar a ningún tema fuera por lo que os los acompaño todos para que los podáis disfrutar. 













En resumen, un documento estupendo tanto por su contenido musical como por ese atractivo formato en gatefold que permite abrir la portada y disfrutar de la fotografía de Red Saunders tal como fue concebida, además de que se trata de una primera edición italiana en perfecto estado. Esta es mi recomendación de la semana, que hago extensiva a la tienda donde lo compré, Rock Bottom Records, todo un paraíso para los amantes de los vinilos –en especial de los 60s y 70s– a pocas calles de la Piazza del Duomo florentina. También en internet

¡Feliz viernes! 
@KingPiltrafilla

sábado, 9 de marzo de 2019

Tharna – La invasión (1988 - Libélula)


Tras un mar enfurecido, una silueta de cuatro jóvenes se nos presenta encima de un acantilado, pareciendo decir que tras el estrecho también se hace rock.

viernes, 8 de marzo de 2019

David Bowie - Hunky Dory (Gold Edition) (Parlophone, 2017)



Esta reedición del Hunky Dory en vinilo de 180 gramos y en color dorado, salió a la venta como una edición limitada en abril del 2017. Se lanzó junto al The Rise and Fall of Ziggy Stardust and the Spiders from Mars con motivo del 45 aniversario de este disco y que me regalaron ese mismo año por mi cumpleaños.
La edición original se lanzó en diciembre de 1971 bajo el sello RCA con el que Bowie fichó unos meses antes y con quien siguió hasta principios de los años 80.
La portada del disco está basada en una fotografía de Marlene Dietrich diseñada por George Underwood, tanto en la parte delantera como en la contraportada se aprecia la maravillosa androginia de Bowie. Ambas fotos realizadas por Brian Ward.
  Portada




Contraportada




El disco contó con la que ya sería la banda Ziggy Stardust´s Spiders from Mars:

 David Bowie – voz, guitarra y algo piano.
Mick Ronson – guitarra, coros y arreglos
   Rick Wakeman -piano

Una banda fantástica que, aunque me gustan muchas etapas y discos de Bowie, para mi esta es la mejor. Ese sonido glam, algo sucio y tan característico sobre todo por la guitarra de Mick, me fascina, me vuelve completamente loca.
Todos los temas del disco están compuestos por David Bowie a excepción de Fill your Heart. Pueden disfrutarse la letras del álbum mientras lo escuchas que es algo que siempre me ha encantado poder hacer, una auténtica liturgia. Incluye este folleto, impreso por ambas caras.



Esta edición mantiene los mismos temas que la primera grabación. No tiene ningún bonus track. Algo que hace especial a este disco es que es dorado, aunque desde luego podrían haber conseguido un color más glam para la ocasión porque tiene un tono bastante raro. Debo reconocer que para mi gusto a cualquier cosa le falta un toque más excesivo de glam.





Side 1
Changes
Oh! You Pretty Things
Eight Line Poem
Life on Mars
Kooks
Quicksand








De esta primera cara con un total de seis canciones, el disco comienza con uno de mis temas preferidos de Bowie, Changes. Creo que es un tema esencial en la vida, sobre todo cuando te sientes algo rara porque la vida es cambio, poco a poco pone todo en su sitio y vas entendiendo cada vez más.



Le sigue Oh! You Pretty You Things, tema muy en la línea de la anterior, de crecimiento personal, de esa vida encorsetada que le tocaba vivir a mucha gente, poder salir de la costumbre...
El tercer corte es para Eight Line Poem, perfecto para escucharlo junto a la ventana un atardecer.

Life of Mars? ¡Qué puedo deciros de este temazo! Surrealista, magnífico, una bala lenta que te ayuda a escapar de la realidad siempre que lo necesites. El videoclip tan icónico como la propia canción.


Kooks es una canción preciosa y muy dulce, no en vano se la dedicó a su hijo Duncan Jones que nació el mismo año de lanzamiento del elepé.
Para finalizar la cara 1 Quicksand,  tema lento, de letra filosófica, bastante en consonancia con el resto del disco.




Side 2
Fill your Heart
Andy Warhol
Song for Bob Dylan
Queen Bitch
The Bewlay Brothers


La cara 2 comienza con el único tema que no está compuesto por Bowie en este disco, Fill your Heart, compuesta por Biff Rose y Paul Williams, una canción de un estilo muy teatral, de cabaret. Estilo que Bowie conocía bien por sus anteriores años haciendo mímica y teatro. El camino al artista total y multidisplinar en que se iría convirtiendo.
La canción 2, Andy harhol, tema dedicado al artista pop neoyorkino al que Bowie había conocido unos meses antes, en el verano del 71 en un viaje a New York. Donde segura estoy de que fliparon unos con otros.
El corte número 3 A Song for Bob Dylan, canción algo controvertida, diversas opiniones en las que una parte cree que se trata de un homenaje al de Minnessota y las que creen que se trata de una parodia. Yo estoy más a favor de la primera opción aunque puede que contenga un poco de las dos. Desde luego, imita incluso la voz de Dylan a la que hace mención en la letra de canción…no sé… Bowie nunca presumió de tener una gran voz. La polémica quedó servida.


 El penúltimo corte del disco, Queen Bitch, es otro homenaje más, en este caso a The Velvet Underground a quienes desde el comienzo Bowie admiraba, antes de conocer a Lou Reed, a quien conoció horas después que a Wharhol y el resto es historia... besos en hoteles, salidas nocturnas, la producción de una obra maestra como es Transformer…Queen Bitch  para mi es el germen desde el que salió prácticamente todo lo que vino después. ¡No puede ser más Glam Rock! (Con el permiso de Marc Bolan)


El último tema del disco The Belway Brothers, una balada con ese sonido algo sucio, de letra algo indescriptible aunque para mi hable muy probablemente de noches de rock and roll, drogas y días de esconder lo que uno es hasta que llega la noche.
Anochece. Podéis ser quien queráis. Es viernes, día de la mujer, os espero junto al hombre o la mujer de las estrellas tomando una cerveza. 

Forcefield – Forcefield (President – 1987)


Y si en mi pasada entrada os recomendaba un segundo lanzamiento de Forcefield que apostaba a que pocos de vosotros tendríais, lo de hoy ya es hacer un pleno porque os traigo también el primer disco de la banda. Al igual que en su segundo trabajo, mi versión es la editada por PDI en España y no sé si fue cosa de algunas copias o de todo el tiraje, pero la portada –ignoro si por un error en la impresión o el troquel– salió como el culo, algo que ya me hubiese tenido que echar para atrás a la hora de adquirir el disco pero que –seguramente porque debía estar a un precio casi regalado– no me evitó comprarlo. 

Junto a Ray Fenwick a las guitarras y teclados y Cozy Powell a la batería, en la banda encontramos esta vez al estupendo vocalista Pete Prescott, a Mo Foster al bajo y a Nick Magnus a los teclados, con la colaboración de Neil Murray al bajo –en Smoke on the water–, Chris Cozens a los teclados y la inestimable presencia de Barry St. John a los coros (tanto ella como Cozens pasarían a formar parte del line up en su segundo trabajo, visto aquí). 


Producido por el guitarrista en los londinenses PRT studios y con portada de Rick Goodale, el título de este debut fue Forcefield –sí, no se exprimieron demasiado las neuronas a la hora de buscar un nombre– y además de algunas composiciones de Fenwick, el disco es más que nada una retahíla de versiones, en lo que vino a ser mayormente un cúmulo de despropósitos en mi humilde opinión. ¿Que por qué?, os pongo el track list y entro en harina. 

A 
Set me free 
Best shot 
Runaway 
Sunshine of your love 
Shine it on me 
Whole lotta love 

B 
Black cat 
White room 
You really got me 
Fire in the city 
Keep on running 
Smoke on the water 

El primer tema es Set me free, de The Kinks, muy inferior a la original y de esas versiones que no aportan nada sino todo lo contrario. Le sigue Best shot, una composición de Fenwick muy interesante, entre bluesy y puro classic rock, con una voz que me recuerda una mezcla de Jack Bruce y Glenn Hughes. Es una de mis preferidas. Runaway, de Del Shannon, es otra versión pero en este caso sí que me gusta, ya que la moderniza y cambia del todo su sonido, por contra de lo que ocurría con el tema inicial de The Kinks. Y es que a la hora de hacer versiones, o se mejora la original o se le da un enfoque personal. Para hacer copias, en los 80 ya existía el botón REC del radiocassette. Es por eso que con Sunshine of your love llega otro fiasco. Y es que, ¿a quién se le ocurre versionar uno de los temas más conocidos de una banda mítica como Cream? En mi opinión, es otro de esos casos en los que “para decir eso, mejor callar”. La cosa se arregla con Shine it on me, otra composición propia de Fenwick en la que Barry St. John no se limita los coros sino que realiza un estupendo dueto con Prescott. Pero la cosa se estropea –y de qué manera– cuando la banda tiene los santos huevazos de intentar versionear el icónico Whole lotta love. Evitaré llegar a la descalificación personal, sólo deciros que pese a la innegable valía de Prescott y Fenwick, evidentemente no son ni Plant ni Page. Vergonzoso. 


La cara B se inicia con Black cat, un alegre pop rock que resulta agradable y fresco. White room es una versión del temazo de Cream, aunque me encanta, sobre todo gracias a la manera en que Prescott la canta pero también por el sonido en general. Aquí acertaron. Entonces se atreven con You really got me y la vuelven a cagar. De una simpleza que asusta, no superan ni a la original ni a la extraordinaria versión de Van Halen, para mi las dos únicas autorizadas a coexistir. Fire in the city es otra de esas mezclas de pop rock y hard bailable –eran los 80, amigos, no me miréis así– en las que Barry tiene una presencia apabullante apoyando en los coros. Es muy sencilla pero da buen rollito. Tampoco les queda mal del todo la versión del Keep on running de Jackie Edwards, a la que dan más ritmo que la versión conocida por todos del Spencer Davis Group. Y si la cara A finalizaba con ese agravio a los Led Zeppelin, Fenwick finaliza la cara B con su particular homenaje a Deep Purple y su Smoke on the water. Debo admitir que no me desagrada y que Prescott y Fenwick se lo curran. 

Total amigos, que aunque hace unos años no lo hubiese dicho, os recomiendo que si queréis entrar en contacto con esta banda os hagáis antes con su segundo trabajo aunque sólo sea por tener a Tony Martin a las voces y porque contiene menos versiones. Y es que pese a que este debut tiene un sonido más rockero, la elección de los temas –demasiado icónicos– ha hecho que no me resulte simpático de escuchar cómo destrozan a la mayoría. En fin, otro de esos grupos ochenteros de los que sólo os hablo yo. Y van. 

¡Feliz viernes! 
@KingPiltrafilla





Razor Baby - Too hot to handle (FM Revolver Records, 1988)


Parece mentira que un tipo como yo, presuntuoso aficionado al género rock en todas sus vertientes, con una colección más bien crecedera de vinilos y cedés, en la era interné, donde en un click puedes escuchar cualquier canción, decida comprar, así de buenas, un disco por la portada. Pero así fue. Y por la contraportada, de hecho. Esa imagen de cómic ciberpunk de perspectiva imposible, el sello de "Heavy Metal America" y la foto de los dos guitarristas peludos. Ni me molesté en investigar. A casa.

Razor Baby es un proyecto de Robert Steffan, guitarrista primigenio de Quiet Riot cuando aún se llamaban, simplemente, DuBrown, junto a su hermano Ritchie Steffan. Ambos componen y guisan este Too hot to handle con la ayuda de varios amigos e invitados. En la cara A encontramos la voz de Brent Young (el primer vocalista de Queensryche, casi nada) y en la cara B la de Barry Da Silva (compañero de Robert en la banda Saryr); la guinda la pone Kevin DuBrow (Quiet Riot, claro) en el corte Down town de la cara A. También aparece en los créditos Pat Torpey (Mr. Big) sin aclarar en qué temas toca. 


¿A qué suena? A un álbum de segunda del género hard rock eighties. Y me encanta. El rollo UFO (época Michael Schenker) se mezcla con un aire a Y&T (pimeros ochenta) y cierto deje Bad Company, con las guitarras como protagonistas, sin mucha pirotecnia, buenos coros y todo muy bien producido. Heavy metal americano de época, vaya. A destacar la cara B al completo, en especial Move me y Low down & dirty, pero sin dejar de lado el rollo seventies de Got me running y el riff más Schenker de Too hot to handle. La cara A da más pereza, principalmente por que suena un poco más forzada, con un recuerdo a Dio en Danger y un tema muy rítmico y hardroquero en Outta hand sister; el resto, pasable balada Long distance lover, típico rock "de estadio" con estribillo bombástico en Rock this place y buen riff con una melodía vocal algo floja que me recuerda a Springsteen (tal cual) en Down town, aunque el solo de guitarra puede ser el mejor del álbum.



La edición que traigo está prensada en Alemania para el mercado europeo. No tiene letras ni créditos, más bien espartana, pero suena aún muy bien.

Disfrutad del fin de semana.











Y aquí el álbum completo por si os habéis quedado con ganas de más.

viernes, 1 de marzo de 2019

Neil Young - On the beach (1974 - Reprise Records, 2016)


Pocas obras de Neil Young disfruto tanto como On the beach. No digo que sea su mejor trabajo, que probablemente no lo es, ni que deba considerarse un imprescindible, que debe, si no que de toda la discografía de este tipo se ha convertido en una escucha recurrente a la que vuelvo con cierta frecuencia. Desconozco la razón, pero quizá sea porque condensa en menos de cuarenta minutos los atributos que le hicieron grande: composiciones sobresalientes, sensibilidad, depresión y mala leche a paladas, su particular mezcla de rock, folk, blues y country, un grupo de músicos haciendo bien su arte, letras sinceras y una producción básica que deja en el oído un poso de simplicidad genial. Hay una larga discografía parida por Neil Young, pero todo se resumen en On the beach.
El periodo de opresión emocional que atravesaba se refleja en muchos aspectos del álbum. Las letras oscuras, la producción, la languidez de muchas melodías. No quiero verlo como un disco “triste”, más bien desesperado, desesperanzado incluso, lleno de soledad e impotencia. Quizá las canciones que mejor representen estos sentimientos sean el tema que da título al disco y el corte final. On the beach representa quizá mejor que ninguna otra copla la sensación de desesperanza. Primero por el tono de la canción, melancólico, repetitivo, transmite soledad. Segundo por la propia interpretación de Young, arrastrada, lamentosa, un espectador del patético mundo. Tercero, el mensaje en sí: “All my pictures are fallin’/from the wall where/I placed them yesterday(…)I need a crowd of people/but I can’t face them/day to day”. Graham Nash toca en este tema el piano. Los casi nueve minutos de Ambulance blues marcan un final apoteósico a este viaje emocional. Aunque la letra se dedica al final del “sueño hippy” y las esperanzas del verano del 69, la manera en que condensa la nostalgia y la pérdida al mismo tiempo es universal. Simple en su composición, con una guitarra acústica como guía, contiene una armónica llorosa que te parte el alma.
Neil Young comienza el disco con dos cortes tranquilos de dulce envoltorio y venenoso mensaje. Walk on tiene un gran slide de Ben Keith (que toca de todo en el álbum) en la única composición ¿optimista? de la colección: “sooner or later it all gets real, walk on”. La realidad acaba volviéndose real, avanza, sigue adelante.  En cambio, la melodía de See the sky about to rain es suave, calmada, casi dulce, con un piano Wurlitzer memorable que da sentido al tema. Uno se imagina a Neil mirando al horizonte, viendo cómo el cielo se cierra y está apunto de llover mientras su rostro se arruga. Por cierto, oído atento a la batería (de Levon Helm, The Band) y a la armónica del final.
For the Trunstiles, es una sencilla canción de inspiración country, con dobro y banjo, donde se desenvuelve muy bien el maestro: “It will change you in the middle of the day/Though your confidence may be shattered”. Como recordando que la felicidad es una gota o un pequeño instante que puede desaparecer con facilidad y ser traicionado. También con sencillez vuelve la acústica a Motion pictures (for Carrie), dedicada a su, por entonces, esposa, la actriz Carrie Snodgress. Una melodía más de excelente inspiración cantando a su mujer ausente, a quien parece ver en una película, lejos de casa, y promete hacer sonreír.
Quedan otras dos de mis favoritas. En Revolution blues canta las “hazañas” de Charles Manson y sus locos drogados poco después de los fatídicos hechos. La canción se basa en un ritmo de guitarra repetitivo cortado por los solos bluseros de Crosby. Vampire blues, el tercer blues (de título al menos),  ataca a la industria petrolífera: “I’m a vampire, babe,/suckin’ blood from the earth”. Otro corte rítmico y arrastrado con la característica magia sencilla de Neil a la guitarra.
No puede escucharse On the beach en un día soleado con amigos y unas cervezas. Necesita cielo gris, horizontes abiertos, soledad (¿qué tal la playa de la portada?) y beberse un par de copas con los oídos bien atentos.
El vinilo que traigo es una reedición del catálogo de Young bajo la marca NYA-ORS: Neil Young Archives Official Release Series. Este es el disco número 6. Reprise Records se encarga de estas ediciones.
A disfrutar del sol y, si podéis, de la playa. Un abrazo a todos y todas.





viernes, 22 de febrero de 2019

The Alan Parsons Project "Anthology" (Arista, 1992)




The Alan Parsons Project fue una de las bandas que mejores recuerdos le trae a algunas personas ya que algunas canciones pasaron a formar parte de su vida, sin duda que lejos de hacer de ellos una banda con canciones "suaves" o "muy comerciales" basadas en sonidos futuristas o como si uno viajara al espacio exterior, ésta antología pretende recoger algunos de sus más emblemáticos temas y que hoy forman parte de los clásicos del "prog rock" así como su influencia en muchas bandas de pop, rock o metal que aparecieron en los años '90s. 

He aquí para adentrarte al mundo de The Alan Parsons Project una buena compilación con sus emblemáticos temas revisados en versiones instrumentales. Pasa una revisión de temas que vienen en sus discos más emblemáticos de los años '70s y '80s. Para quienes desconocen del grupo tenemos que comentar brevemente que el grupo consistió en Eric Woolfson y Alan Parsons rodeados por varios músicos de sesión y algunos miembros relativamente consistentes. Excepto por una ocasión, el Proyecto nunca tocó en vivo durante su encarnación original. Esto se debió a que Woolfson y Parsons se vieron envueltos principalmente en los papeles de escritura y producción de las canciones. La única ocasión en la que la banda se presentó como "The Alan Parsons Project" fue en una presentación en vivo en el concierto llamado "The Night of the Proms 1990" de ahí han sido un ensamble más que una banda. 

Esta fue mi primera introducción al mundo de Alan Parsons Project con ello cabe hacer mención que fui capturado por el diseño abstracto de la cubierta y cautivado por la música inmediatamente. 
Según tengo entendido que ésta versión salió sólo salió en Italia.  Teniendo en cuenta lo barato que parecía haberse hecho la serie All The Best , dudo que estas sean nuevas transferencias, pero me preguntaba si alguien por ahí alguna vez ha comparado estas canciones con sus homólogos del álbum. Se han aplicado al menos algunos ecualizadores para igualar las pistas de las canciones originales? Sólo como curiosidad queda esto de pregunta. 

Inicia el disco con "I Robot" de su segundo disco publicado en 1977 con el mismo nombre de la pieza, desde las primeras notas ya te encuentras enganchado al viaje que te llevaran estos músicos por toda la duración del doble vinilo que trae éste material. Excelente inicio y prepárate a disfrutar las demás piezas. 

Enseguida viene esa pieza titulada "I Wouldn't Want To Be Like You",  aquel que tiene un excelente videoclip y que nos enseña el esplendor de su faceta más pop rock en todo momento aderezado con sus toques progresivos a cargo de las guitarras y los teclados. Buena canción de su álbum de 1977. 



Luego vamos con " Voyager (Instrumental)" un clásico de su disco "Pyramid" de 1978, con todo el potencial de la remasterización a lo largo de la canción, así tenemos que la banda se ha puesto de manifiesto porque se consideraban una de las mentes privilegiadas en aquellos años. 

"Hyper-Gamma Spaces" y "Lucifer" son dos obras maestras de estos genios que nos entregan sonidos de un soundtrack de película de ciencia ficción y otro de una película épica, como si fuera la banda sonora de un "héroe" ni más ni menos. Ésta última canción se vio envuelta en la censura solamente por el titulo, se vio prohibida su difusión en radio y televisión. Como siempre la gente encuentra de todo donde menos se debería de buscar, así las cosas. 

Luego tenemos que finalizan el primer disco con dos himnos de la banda, nos referimos a "Eye in the Sky" y "Mammagamma", absolutamente disfrutable ambas y que me parecen un acierto que las hayan puesto como pistas que cierren el primer compilatorio. El primero de su disco más exitoso aquel que grabaron en 1992, una tremenda balada con ambiente cósmico. Del segundo ya sabemos que es un poderío instrumental en toda la extensión de la palabra, de lo mejor que puedes escuchar de los veteranos. Una instrumental espacial como decían los críticos de las anteriores décadas.






Del segundo disco igual se pueden rescatar lo mejor de éste ensamble que nos enseñan la creatividad poseída en sus guitarras, bajo y teclados, así como en los tiempos y redobles de la batería.  Con piezas como "Prime Time" (cuyo video clip es excelente) o "Pipeline" ambas absolutamente disfrutables. La primera tiene notas de guitarras absolutamente disfrutables y de coros que se quedan en tu mente, todo en la línea de las canciones de los '80s. Y la otra canción rescatada del álbum "Ammonia Avenue" de 1984 es "Pipeline" que incluye el saxofón en medio de la canción haciendo más épica y disfrutable su duración. Enormes. 

"Don´t Answer Me" otra de las canciones con una gran letra por parte de las mentes maestras de Alan Parsons, el vídeo de la canción es sensacional. Una hermosa balada para enamorar y que además tiene una historia dentro de la polémica ya que llegó a ser acusada de tener mensajes subliminales. Vaya tiempo de la gente conservadora de observar el mal dentro de lo inimaginable. 

Las últimas piezas pertenecen a Stereotomy, que es el noveno álbum de The Alan Parsons Project.1​Publicado en 1985 por Arista Records el álbum supuso uno de los trabajos con menor aceptación comercial en la carrera del grupo​ aunque la calidad musical y compositiva se considera superior a Vulture Culture.

Así las cosas, te harán viajar por el tiempo de los recuerdos musicales y transportarte a otros lados, otras distancias, otras dimensiones ante la mente musical de Alan Parsons y sus muchachos, éste compilatorio a pesar de no tener algunas otras piezas emblemáticas es ideal para introducirte al mundo de estos maestros. A disfrutar de uno de los genios musicales del siglo XX. Bonito fin de semana. 








Forcefield – Forcefield II (The Talisman) (President – 1988)


Amigos, hoy os traigo otro de esos discos –no es la primera vez que lo hago– de los que, al menos en nuestro país, es difícil conocer a alguien de tu radio de relación que lo tenga. Y no es que sea difícil de encontrar, ya que se editó en nuestro país por el sello barcelonés PDI. Tampoco es que esté entre mis preferidos, pero debo aceptar que con el paso del tiempo y la edad he sabido encontrarle algunos matices interesantes. Me refiero, como veis, al segundo álbum de Forcefield, una banda de rock melódico –poco hard hay ahí– fusionado con progresivo y pinceladas de jazz, con mucha guitarra arropada por teclados y algo de energía rockera. ¿Que cómo llegué a esta banda?, pues por Cozy Powell y Tony Martin. En la era preinternet nos fiábamos –a veces erróneamente– de nuestra intuición y ver a estos dos músicos en el line up me hizo creer que estaba ante un producto de hard rock ochentero, acaso con tintes bluesy. La verdad es que la realidad se aleja un poco de esas expectativas pero sin duda es de esos discos que ganan con los años y las escuchas, tras haber tenido tiempo de educar los oídos a sonidos de la zona media del abanico del rock. 

La banda se había formado un año antes con Ray Fenwick a la guitarra, Cozy Powell a la batería y Pete Prescott a las voces y aún grabaría dos discos más, siempre con Fenwick y Powell pero esta vez con Graham Bonnet a las voces. 


Así pues, producido por Ray Fenwick en The soundmill studio y los Studio house, participaron en la grabación de este Forcefield II: The talisman Cozy Powell a la batería, Ray Fenwick y Jan Akkerman a las guitarras, Lawrence Cottle al bajo, Chris Cozens a los teclados, Tony Martin a las voces y Barry St. John a los coros. 

Con portada de Don Landwehrle según diseño de Estudio 88, el track list de la edición en vinilo consistió en: 

A 
The talisman 
Year of the dragon 
Tired of waiting for you 
Heartache 
Good is good 

B 
Carrie 
Without your love 
I lose again 
The mercenary 

El primer tema del disco es The talisman, una instrumental que se anima conforme avanza. Le siguen Year of the dragon, un hard rock que obliga a mover los pies y Tired of waiting for you, un medio tiempo –versión algo libre del tema de The Kinks– en el que destaca el bajo de Cottle, aunque la canción carece de empuje en mi opinión. Heartache es rock melódico del bueno donde los teclados de Cozens y el nunca suficientemente valorado Tony Martin destacan sobre la sólida base rítmica de Powell y Cottle, mientras Akkerman hace de las suyas. Y con la animada Good is good –en la línea de Year of the dragon– finaliza la primera cara. 


La segunda cara se inicia con Carrie, un rock melódico grabado unos cuantos años antes por Cliff Richard en el que los coros de Barry St. John tienen especial protagonismo pero que no aporta nada respecto a la original. Without your love es otro tema animado en el que destacan Martin y Fenwick, aunque no me llama demasiado la atención y que me gusta mucho más en su versión original de los canadienses Streetheart. La que sí me encanta es I lose again, un temazo cargado de sentimiento que me recuerda a las composiciones más introspectivas de Gary Moore, y donde la guitarra de Jan Akkerman y los teclados de Cozens son básicos para arropar la mejor interpretación del álbum de Tony Martin. El disco acaba con la instrumental The mercenary, otro de los highlight del álbum en el que Powell merece mención especial. 

Y eso es todo por hoy. Dadle una oportunidad a estos tipos y descubrid sonidos nuevos, en mi opinión el mayor valor de este blog en el que tengo el honor de colaborar. 

¡Feliz viernes! 
@KingPiltrafilla