viernes, 24 de enero de 2020

MadPunk - MadPunk (Snap Records, 2019)

Esta semana vuelvo a comentar un disco bastante actual. Se trata del primer trabajo de la banda madrileña MadPunk, un 10 pulgadas (mi primer disco con ese formato) de cinco canciones editado por la discográfica Snap Records, de la que ya hablé en la entrada de Los Pepes. El disco fue publicado el pasado mes de septiembre y MadPunk ya han realizado varias actuaciones estos meses presentándolo; la última tuvo lugar el pasado sábado 18 de enero en la YA’STA de Madrid. La sala cumple 35 años, unos pocos menos que los que llevan en activo algunos de los miembros de MadPunk, banda que reúne componentes de tres míticos grupos del punk madrileño de los ochenta: Larsen, TDK y Espasmódicos.
MadPunk lo forman Monje (primer cantante de Larsen) más J. Siemens y Manuel Pilarte Maguu, respectivamente guitarrista y batería de Espasmódicos y más tarde de TDK. A ellos se unen los estupendos Esteban Palazuelos a la guitarra y Héctor Lukas al bajo. A pesar de contar con un repertorio repleto de auténticas joyas del punk español de los 80, MadPunk han querido ir más allá animándose a grabar en febrero de 2019 un disco con cinco canciones nuevas de indiscutible calidad y frescura. 
“Demasiado enfermo para morir” es un tema con una gran letra que alude a esos jóvenes eternos, conservados poco menos que en formol, que siguen dando mucha guerra. Un homenaje a bandas como Sex Pistols, los Cramps, Ramones, los Clash o Dead Kennedys, grupos de cabecera de MadPunk, pero también un reconocimiento a leyendas nuestras como Eduardo Benavente, los propios Siemmens y Maguu; además de nombrar a Indio de Gruta 77, local donde tantas veces han tocado juntos o con otras bandas. Demasiado muerto para vivir, pero no para seguir, rozando la inmortalidad musical.
“No creo”, con algo más de cuatro minutos es el tema más largo de este trabajo. Se trata de una canción rabiosamente nihilista pero al mismo tiempo tiene una letra cautivadora y con un ácido sentido del humor. No creo en dios ni en la razón, no creo en la ley ni en la nación, no creo en el destino ni en la familia, no creo en la iglesia ni en la anarquía. Mi preferida del disco.
Una carcajada demoníaca de Monje abre “Poseso”, tema con letra tremendamente narrativa que la convierte en una suerte de película de posesiones y exorcismos, cercana a la mítica “El día de la bestia” y con un estribillo que encantaría a la Audiencia Nacional. La imagen de la portada del disco remite a esta canción. Ese loco endemoniado cuyas alas infernales sobresalen de la camisa de fuerza, situado en las alturas frente al mítico edificio Carrión de la Gran Vía. Diabólicamente incorrectos.
“Zombies dictadores” es un veloz, y feroz, tema en contra de cualquier autoridad, que acaba convirtiéndose casi irremediablemente en despótica, en lo que es el tema más político del disco.
“MadPunk” es la canción con la que abren los conciertos. Les presenta de Madrid al mundo en diferentes idiomas, inglés, francés, japonés, catalán, alemán e incluso en hasania, el idioma de los saharauis Min Madrid lil aalam
Quiero destacar, ya que me gusta la cosa de la escritura, que los temas del EP de MadPunk tienen unas letras magníficas. Además, cuentan con la veteranía de unos músicos que se las saben todas, más el plus de energía que muestra el gran estado de forma creativa e interpretativa en que se encuentran.
Mi disco es uno de los de la edición especial, un vinilo rojo con el número 073 de una tirada de 105, comprado el pasado mes de diciembre. El arte del disco se ha cuidado con especial mimo. En la portada aparece la mencionada imagen de ese ángel oscuro que contempla Madrid desde las alturas. En la contraportada vemos a MadPunk fotografiados en blanco y negro con la estética habitual de chupas de cuero, chapas, remaches y hebillas y pose feroz. Todavía queda una sorpresa para el interior, nos regalan un poster con divertidas imágenes de los miembros del grupo saltando a lo Hard Day’s Night y un collage con las letras manuscritas. Una factura impecable para acabar de redondear un disco que ya ocupa un lugar muy destacado en mi colección.
Un EP sin duda a la altura de las canciones de sus anteriores grupos, con las que conviven en el repertorio en directo; temas indiscutibles como “Vomitas sangre” (Larsen), “Serafín” (Espasmódicos), “Días de destrucción” (Espasmódicos), “Noche de destrucción en Rock-Ola” (Larsen), “Tía, vete a cagar” (Espasmódicos), “Interrogatorio” (TDK), “El Payaso” (Larsen), “Maleta para Moscú” (TDK), “Nacido de la pota de un punk” (Larsen), “Enciendes tu motor” (Espasmódicos), “Frontera francesa” (Larsen) o “La farmacia de mi barrio” (TDK).
La historia de las bandas que preceden MadPunk se remonta a inicios de los ochenta, ha llovido desde entonces, han hecho muchas cosas y han pasado muchas cosas más. Comenzaron siendo unos críos y han estado relacionados con lo más granado del punk nacional. Jello Biafra envió hace unos años a TDK una carta manuscrita, que el grupo conserva, pidiéndoles una copia de su single “La farmacia de mi barrio/Maleta para Moscú”; Maguu y Siemens pudieron comentarlo con él cuando MadPunk tocaron junto al músico estadounidense en julio de 2018 en Madrid. A Monje cuando era adolescente le asociaban con Jello por su forma de cantar. Poco ha cambiado su inconfundible estilo en estos más de treinta años, desde aquellos tiempos en que “Frontera Francesa” salió en el Telediario acompañando las noticias sobre los camiones españoles que boicoteaban los franceses o cuando llegaron a entrar en los 40 Principales. Aunque ahora cuida más la pronunciación y el fraseo incluso cuando canta hardcore a endiablada rapidez o se atreve a rapear.
Las bases de MadPunk se sientan en 2009 cuando Siemens y Maguu vuelven a la carretera bajo el nombre de Espasmódicos /TDK con diferentes compañeros. Tiempo después se les une Esteban, guitarrista y bajista que pasó por “La Vaca Güano”. En diciembre de 2016 Monje y Héctor se unían a lo que entonces aún era Espasmódicos/TDK y hacia el verano de 2017 se anunciaba el nombre de la nueva formación, MadPunk, cuyo repertorio incluía además canciones de Larsen, la primera banda de Monje, que en esos momentos era el cantante de Sagrada Familia, grupo que sigue en activo de manera intermitente. En estos dos años de andadura además de con Jello Biafra han tocado con grupos míticos como Dead Kennedys, concierto que pude ver en agosto de 2019; también con Sham 69, UK Subs, GBH o anti-pasti, entre otros. Brillantes.
MadPunk, edición limitada en tres formatos:
*CD
*Vinilo 10" negro + CD
*Vinilo 10" de color rojo + CD (éste último no disponible en tiendas)
Pedidos a MadPunkMadrid[arroba]gmail.com

viernes, 17 de enero de 2020

Gritando en Silencio - Material Inflamable (2018, Warner)





Hoy os traigo un regalito que me han traído los Reyes Magos este año. La versión vinilo de 180 gramos con CD incluido del último trabajo de los sevillanos Gritando en Silencio. Mi amigo César escribe carta a “sus Reyes Magos” indicando los regalos que quiere, dónde encontrarlos y precio aproximado. Yo he ido un paso más allá y lo he comprado yo mismo. No es que no me quieran y no me regalen nada…sólo que quería asegurarme de tener esto. Si alguien está interesado, le paso por privado datos.

Todos sabemos que los vinilos de hoy en día no se hacen como los de antes. Que hay pérdida de calidez, sobre todo en las reediciones. Hoy en día todo es digital, por lo que me imagino que se usa el mismo máster para hacer el CD y el vinilo. En fin, mi oído no está lo suficientemente educado para encontrar las diferencias. Lo siento. También me pasa con la vista, sobre todo a mi avanzada edad, que me da igual una tele 4K que 8K que chorrocientosK. Simplemente quiero creer que la edición será de calidad y con un buen prensado al ser publicado por una de las grandes multinacionales.


Voy a sincerarme. Los Gritando han pasado a ser mi grupo preferido de rock español, al menos de los de este siglo. Por encima de Los Zigarros. Muchos preferiréis Marea. Pero a mi me llega mucho más el estilo de Los Gritando (o Zigarros). Así que no esperéis ecuanimidad ni mesura en esta crítica porque no va a ser así.

La portada de “Material inflamable” representa un vinilo rojo con el nombre de la banda arriba, el título del disco abajo y, en medio, un corazón en llamas. Es obra de Ángel Bernabéu. He buscado en la web y es un fotógrafo sevillano especializado en música. Hubiese sido un punto que el vinilo que viene dentro del cartón también hubiese sido rojo. Oportunidad perdida. Se agradecen las letras en la funda. Así debería ser en cualquier vinilo que se precie.

Me llama la atención que en los créditos desglosados por instrumentos y los agradecimientos no aparece el nombre del guitarrista, Miguel Ángel Santos. Sí aparecen Marcos Molina (voz, guitarras y letras), Alberto Curtido (bajo y coros) y Jorge Correa (batería y coros). Eso sí, escriben muy clarito que Gritando en Silencio son ellos cuatro,  además del quinto miembro, Carlos El Quinto (¿de eso de lo que llaman cerveza por aquellos lares?).


Tras pasarle una gamuza limpiagafas (oye, que nadie me dice si es mejor el cepillo de terciopelo o los de fibra de carbono y mientras uso lo que tengo a mano) y bajar la aguja, suena “Mi último cartucho” puro tema rock and roll de Los Gritando, que podría estar en cualquiera de sus trabajos pasados, totalmente “old school”. Habla de una ruptura cuando desaparece la pasión. Bueno, eso creo yo. Oye, pues un trallazo para romper el hielo. Y termina en plan a capella, algo en lo que me fijo últimamente, no sé por qué…




Sácame de aquí” también sobre relaciones amorosas, pero en plan “no eres tú sino yo” y dejar volar a la pareja por ser perjudicial (“estás hecha para un mundo mucho mayor, no mires atrás tan sólo vete”). Me recuerda un montón a los QOTSA de Josh Homme, un sonido muy stoner y que es su único videosingle, que yo sepa. En otras épocas donde la radio mimaba más esta música, hubiese tenido bastante repercusión.




Y en el tercer corte nos arrolla una locomotora a punto de descarrilar. En “Rumbo de colisión” se critica cómo estamos destrozando el mundo y no vamos a dejar nada a las generaciones venideras. Muy coreable en directo. Muy hard. A mi me suena totalmente stoner, pero un amiguete que sabe mucho de esto me dice que es un estilo Fuzz Rock. Ni idea. El caso es que suena como un cañón.








Ya debió cambiar” es un himno antitaurino. Y si al principio se te hace raro, con un par de escuchas le coges el tranquillo y te das cuenta de que suena muy bien y la letra crítica no pierde fuerza. Hay un break en medio de la canción que me sorprende. Muy chulo.



La canción más puramente Gritando en Silencio, quizás sea esta “Días grises”, que entronca perfectamente con temas pasados, como “Nota de un suicida”, por su letra sobre perdedores y desencanto de la vida. Es un medio tiempo que, a pesar de ese pesimismo al que apesta, consigue animarme. Ya sabéis, eso de la psicología inversa.




Y terminamos la primera cara con una canción desenfadada, aunque la letra no lo sea tanto. No sabría decir si es un rock sureño o un country, con ese silbido estilo western. Lo cierto es que la calidad de las letras sigue sin bajar un ápice. Y su mensaje de “estamos muertos en el momento que dejamos de soñar” se te clava en la cabeza. Me parece una manera genial de cerrar el lado A con esta "Estamos muertos".



Y el lado B comienza con una de las joyas de la corona. Inevitablemente me viene a la cabeza el “Wanted dead or alive” de Bon Jovi. Pero tampoco es igual del todo, porque las guitarras son más pesadas. “Volviendo a casa” comienza muy acústica con el sonido del dobro de Marcos Molina pero evoluciona y sube de intensidad. Quizás se haya convertido en mi preferida de álbum con ese “para ser uno más, mejor ser salvaje”.






En los ojos del huracán” nos hablan sobre esa chica de armas tomar. Reminiscencias garage sound. Y entra tan bien como una buena caña de Mahou fresquita a medio día en una terraza al sol.




Retomamos la crítica social con “Lágrimas de un paria”, introducida por varias personas contándonos en primera persona lo más duro de la inmigración. Y Marcos nos cuenta también con esa figura literaria la locura y la inhumanidad de esta sociedad en relación con los inmigrantes. Una temática totalmente necesaria tocar en los días que corren.





Como si no hubiera nada más” es perfecta para tocar en directo. La más stoniana del disco, sin duda. La más macarra y desenfadada. Para cantar a pleno pulmón y vivir la vida, que sólo son dos curvas y lo único que no debes perder en la vida es el tiempo.





Se cierra el disco con un blues, “Atrapado en tu mundo”. Imposible no pensar en Jimi Hendrix. Más que nada porque los propios integrantes de la banda cuentan que era su intención.






En definitiva, Gritando en Silencio han seguido haciendo lo que mejor saben, un disco de rock. Pero han querido sonar más americanos, introduciendo toques que no son muy corrientes en el rock patrio. Quizás una evolución, una madurez. Lo mejor de todo es que suenan personales y su actitud rock and roll, como diría Loquillo, sigue creciendo y haciéndonos disfrutar. Un grupo que debería tener un reconocimiento más masivo. Se lo merecen. Escuchadlos con atención.

Si os habéis quedado con ganas de leer algo más de ellos, os dejo aquí el enlace de una entrada que hice narrando la grabación de su concierto para los directos de Radio 3 al que tuve la suerte de asistir. Aquí os dejo el video del concierto íntegro pues tocan 5 temas de este disco.





Si eso, nos vemos en su bolo de finales de este mes en Madrid.

¡¡¡¡Rock & Roll!!!!!

Abbath – Outstrider (2019 – Season of mist)


Amigos, vaya por delante que nunca he sido un seguidor de Immortal ni de su frontman clásico Abbath. De hecho, el primer álbum de los noruegos al que presté suficiente atención fue All shall fall, precisamente el último en el que tocó su co-fundador y co-líder Abbath Doom Occulta, también conocido por su madre como Olve Eikemo. La verdad es que el tipo es para dar de comer aparte. Al parecer, el enfado del controvertido Abbath y su salida de Immortal fue provocada por sus continuos problemas con el alcohol y las drogas. A título ilustrativo circula un patético vídeo de Olve en una actuación –por llamarla de alguna manera– en Buenos Aires de la banda Abbath y que podéis enlazar aquí. Sea como sea, tampoco es que me fijase demasiado en el debut en solitario de Abbath en 2016. 


Sin embargo, este pasado verano le eché el oído a su segundo trabajo, un más que aceptable Outstrider que enseguida escogí para reseñar al final del año como uno de los lanzamientos remarcables de 2019, lleno de fuerza y energía. Pese a eso, la verdad es que no me hubiese decidido por comprarme el vinilo si no hubiese sido porque @AlbertoGarVal me puso los dientes largos en Twitter con su copia, una edición limitada de 300 ejemplares en formato gatefold y ¡con un vinilo que brilla en la oscuridad!, como esas figuritas de la virgen que se pueden comprar en Lourdes. No pude resistirme. Esa frikada tenía que ser mía. 


Y cayó. Así pues, más por otras razones que por sus méritos musicales –que los tiene– llega a este blog variopinto y ecléctico Outstrider de los noruegos Abbath (Glow in the dark edition). Al frente de la banda, Abbath a las voces y guitarra con Ole Farstad a las guitarras y cítara, Endre Kirkesola a la percusión y teclados, la italiana Mia Wallace al bajo y el finlandés Ukri Suvilehto a la batería. 


Grabado, mezclado y producido por Kirkesola en los Dub studios de Kristiansand junto a Abbath y Farstad como arreglistas –excepto las líneas de bajo, que se grabaron en el italiano Genxia studio–, el álbum tiene una estupenda portada de Kim Holm sobre diseño de Olav Iversen


El track list es: 

A 
Calm in ire of hurricane 
Bridge of spasms 
The artiflex 
Harvest pyre 

B 
Land of Khem 
Outstrider 
Scythewinder 
Hecate 


Calm in ire of hurricane es un estupendo inicio de disco, con cambios de ritmo, machacón y con unas guitarras muy interesantes. Bridge of spasms no está mal pero es el primer tema en el que se nota demasiado una producción que –ignoro si buscando ese efecto– resulta un pelín embarullada, algo que va a caracterizar bastantes momentos del álbum. Más potente y mejor hilvanado resulta The artifex, con unas guitarras en medio del tema muy atractivas. Y llega Harvest pyre, una de mis preferidas, una cabalgada nocturna a lomos de un corcel negro con ojos de fuego a través de una pradera helada –yo me entiendo– con la que finaliza la cara. 


Damos la vuelta al vinilo y encontramos Land of Khem, más de lo mismo, una batería galopante, la voz de ultratumba de Abbath y unos riffs que a veces me recuerdan a Anthrax, con un sonido que podría definirse como como de thrash black metal. Outstrider da título al disco y tiene un precioso inicio acústico. Es otro de mis temas preferidos del álbum, con su riff típicamente blackmetalero y machacón. Scythewinder no ofrece descanso y nos golpea sin misericordia con sus ramalazos thrashy sobre ese doble bombo asesino de Suvilehto. Y el disco finaliza con Hecate, otra de mis favoritas, que sigue la tónica habitual de la obra. 


En fin, que como ya he dicho antes, no soy un seguidor de la trayectoria de Immortal por lo que no puedo comparar si el sonido de dicha banda era en realidad obra de su guitarrista Demonaz –como algunas voces críticas con Abbath afirman– pero la verdad es que creo que si olvidamos todo eso, este Outstrider es un estupendo trabajo de black metal superior a su anterior lanzamiento. Un muro sónico potente con melodías oscuras y repetitivas en una efectiva mezcla de thrash y oscuridad escandinava. Otra cosa serán los directos si Olve consigue quitarse de encima sus adicciones. En definitiva, un recomendable vinilo que –si me permitís el chiste–, brilla con luz propia. 

¡Feliz viernes! 
@KingPiltrafilla






Dire Straits - Communiqué (Vertigo, 1979)


Aunque, seguramente, sin el megaéxito de Brothers in Arms no sería un grupo tan icónico, la fórmula de éxito que Mark Knopfler fabricó desde un bar de Londres consiguió llevarle a girar por Europa y Estados Unidos desde la edición de su primera obra. En diciembre de 1979, con buen presupuesto, se marcharon a los estudios Compass Point de Nassau (donde grabaron The Rolling Stones o Eric Clapton antes que ellos) a las órdenes de Jerry Wexler y Barry Beckett. Mark tenía muy claras las ideas, las canciones preparadas, la guitarra a tope y parieron este Communiqué. Enviaron el máster a mezclarlo el enero siguiente en los Muscle Shoals Sound de Alabama y en verano de 1979 se puso en la calle.
Recogieron la esencia de su debut y, en cierto modo, la pulieron, añadiendo teclados, aún poco protagonistas, y reduciendo la rigidez de algunas composiciones. El resultado: la fórmula de la cocacola Dire Straits. Porque en este disco está todo lo que les hizo grandes, en especial esas fabulosas guitarras y el fraseo vocal, a veces casi hipnótico, de Knopfler, las ambientaciones y esa delicada forma de componer melodías.
Cierto que el pedal del acelerador está algo adormilado, pues el guitarreo de su ya famoso primer single aparece apenas en dos cortes, la genial Lady Writer y Angel of mercy. El resto abunda en los medios tiempos y las largas estructuras calmadas, con las fantásticas Once upon a time in the west y Where do you think you're going? como protagonistas.El dramatismo conformista en News, la irlandesa Belladona protagonista en Portobello Belle, Single-handed sailor con su patrón rítmico excelente y la propia Communiqué conforman un álbum clave en la carrera de Dire Straits. El éxito en ventas les permitió dar el salto de categoría y comenzar a labrarse una carrera llena de pasta y gloria.

Lo curioso, a pesar de mis amables palabras, es que este disco se considera "menor" en la (pequeña) discografía del grupo. Y claro que Making movies o Love over gold tienen más chicha, pero ¿eso acaso importa? ¿Es malo un disco porque la banda tenga otros supuestamente mejores? Ni caso. Escucha tranquilamente, eso sí, este Communiqué y disfruta.

La versión vinílica de hoy es la edición patria de la época impresa en Madrid. La funda interior, un poco cutre, trae unas fotos y poco más. Los créditos van en la contraportada. 

Pasad un buen fin de semana, gentuzas y gentuzos.









viernes, 10 de enero de 2020

Grateful Dead - Wake of the Flood (1973) [2017 - Grateful Dead] 🇺🇸

Octubre de 1973

Un disco de última hora con el que decidí arriesgar 20€ mmmm Grateful Dead es una mágica banda, no es que la tenga muy escuchada pero conozco su historia, este album es un buen album sobretodo para aquellas personas que hayan vivido la época y les traiga buenos recuerdos, para fans de Grateful Dead y para personas que les gusten mucho las letras de esas canciones. Pero a nivel musical es muy simple, un soft rock country folk muy monónoto y simple (muy bien elaborado) pero simple, lo más complejo que tiene, lo más movido son los últimos temas de la cara A y B el último de ellos casi un Jam de 12 minutos con ligeros tintes de psicodelia pero poca cosa. Es un album que esta dentro del terreno de lo mítico sobretodo por el pasado de la formación y que quedó 14º en ventas en Estados Unidos en 1973 peeero que deja mucho que desear para mí al menos, realmente ellos querían este album no es que les saliera mal, ellos querían esto pero un rollo tan soft rock no es ni mi rollo ni el vuestro que lo se jajaja. No obstante no lo voy a vender (puede que si lo cambiase por otro disco) pero no me arrepiento de haberlo comprado si acaso el precio muy elevado.. pero es un pedazo de historia prensada a 180 gramos, además esta muy bien grabado usando los masters originales y la caratula es de cartón rugoso.

Es cierto como dicen las críticas que tiene ciertos matices de Jazz y vientos, pero a mi modo de ver no lo suficiente como para alcanzar la etiqueta de Jazz rock al igual que tampoco llega a la de rock psicodélico, es demasiado demasiado soft rock en todo el album; es una americanada country sentimental y estupenda pero muy suave. En verdad a Rockologia le entra bien un domingo de estos que se pone 80 cd's jajaja. La verdad es que es tan soft rock que no llega a ser tampoco folk puro ni un country muy marcado.


WEATHER REPORT SUITE
De todos los temas este es el que más me ha gustado,
el último de la cara B con título más que sugerente hacia 
el mundo progresivo al que la carátula nos invitaba. Fue el primer álbum de 
la banda sin contar con el músico Ron "Pigpen" McKernan, 
quien había fallecido recientemente


Lo que si que no trago es los discos de Aor como aquel de Barclay James Harvest, lo he acabado vendiendo, no es malo pero es muy aor y de finales de los 70s y no es un disco que tendría en mi casa solo por tenerlo sin ser rico pudiendo cambiarlo por uno de Jeferson Airplane o Judas Priest. El label es el mismo que el original, sabes que es una banda Made In USA cuando son capaces de tener su propio label jajajaja


Lado Uno
"Mississippi Half-Step Uptown Toodeloo" – 5:45
"Let Me Sing Your Blues Away" (Keith Godchaux, Hunter) – 3:17
"Row Jimmy" – 7:14
"Stella Blue" – 6:26


Lado Dos
"Here Comes Sunshine" – 4:40
"Eyes of the World" – 5:19
"Weather Report Suite" – 12:53
"Prelude" (Bob Weir)
"Part I" (Eric Andersen y Weir)
"Part II (Let It Grow)" (John Perry Barlow y Weir)


Personal
Jerry Garcia – voz, guitarra
Donna Jean Godchaux – voz, coros
Keith Godchaux – teclados
Phil Lesh – bajo
Bill Kreutzmann – batería
Bob Weir – guitarra, voz


↯↯↯↯ (Si alguien tiene muchas ganas se lo ripeo y se lo mando pero no considero que es un disco tan de peso como para subirlo. 

Salurocks!

Cher - Heart of Stone (1989, Geffen)





Venga, fuera prejuicios. Estamos hablando de un largo en el que en los créditos, además de la propia Cher, aparecen nombres de gentucilla nada conocida en el mundillo como Peter Cetera (Chicago), Jon Bon Jovi y Richie Sambora (Bon Jovi), Bonnie Tyler, Michael Bolton, Robin Beck (“First Time”), Steve Lukather (Toto), Diane Warren (escritora de canciones como “I don´t want to miss a thing” de Aerosmith, “Nothing´s gonna stop us now” de Starship), el admirado por @rockologiaTwit, Desmond Child ("I Was Made for Lovin' You",Heaven’s on fire”  de Kiss,"You Give Love a Bad Name", "Livin' on a Prayer",”Keep the faith” de Bon Jovi, "Dude (Looks Like a Lady)”, "Crazy" de Aerosmith,”Poison” de Alice Cooper…), amén de productores famosillos como Peter Asher y Guy Roche. Que sí, que ya sabemos que la mezcla de grandes nombres no tiene por qué conducir a la excelencia (que se lo digan al PSG o al City). En este caso, sí condujo al éxito (por ahí dicen que 20 millones de copias aunque lo único oficial que encuentro es 4 millones en USA). Y si os alejáis de prejuicios, el disco os convencerá si gustáis de escuchar AOR, pues con el elenco que hemos nombrado, no puede sonar de otra manera. No esperéis riffs bestiales o solos de guitarra afilados. Pero vamos, que es muy disfrutable, no va en la línea del pelotazo que se marcó en el 98 con el disco dance Believe.


Mi vinilo tiene la segunda portada que se hizo para este trabajo. No sé si a España llegó la primera, que era más artística a mi modo de ver con Cher sentada delante de un corazón enorme de piedra. La verdad es que seguro que me compré el disco por los dos primeros singles/videos, que coinciden con los dos primeros cortes. Porque para mi Cher, en aquel momento sólo era la actriz de Mask, Hechizo de luna y Las Brujas de Eastwick. No conocía, conscientemente al menos, su importancia en la música de los 60 y 70 con Sonny.




Comienza la cara A con “If I could turn back time”. Tema que, escrito por Diane Warren, ha envejecido mucho mejor que su videoclip. Videoclip que, dicho sea de paso, fue bastante controvertido. No tanto como el coetáneo “Like a prayer” de Madonna, pero sólo se emitió en horario nocturno en la MTV porque Cher salía medio desnuda, enfundada en un body semitransparente con una chupa de cuero encima, cantando en un barco de la marina estadounidense, con el detalle fálico de los cañones apuntando al cielo y una cantidad ingente de marineros dificultando los bailes de la cantante por el exceso de baba con la que cubrían la cubierta del destructor. Centrándonos en la canción, decir que me gusta mucho, me trae recuerdos y, aunque sea un hard rock melódico rayando en el pop, lo sigo disfrutando hoy en día, con Robin Beck a los coros.




Pasamos a la balada country rock “Just like Jesse James”, de Desmond Child y Diane Warren. Es un medio tiempo de esos en los que Cher se defiende a las mil maravillas.





Vuelta al AOR con “You wouldn´t know love”, en este caso de Michael Bolton (la regrabaría en un disco suyo). De esta canción mi flipan los coros tan tan…coño, que hasta el mismo Joe Lynn Turner la versionó ya metidos en esta década que vivimos.




Otra sorpresa del disco la encontramos en la canción que da título al LP, “Heart of Stone”: escrito por una de las personas responsables del In the court of Crimsom King y mucho más, Peter Sinfield, de King Crimson. También con coros magistrales.




Still in love with you”, tema de Bolton que también regrabaría años más tarde, me parece un poco más floja, aunque sigue oliendo a AOR de los 80 por todos los recovecos. Como el medio tiempo “Love on a rooftop” de la dupla Child/Warren. Como Bolton en la anterior, Desmond también la regrabó en un disco suyo en los 90. A mi me parece que suena mejor su versión que la de Cher.



Y damos la vuelta al plástico comenzando la cara B con “Emotional Fire” firmado a tres manos por Child/Warren/Bolton. Un tema superlativo en coros, con Bonnie Tyler junto a Michael Bolton dando su toque especial y Lukather a la guitarra. No me extraña que Joe Lynn Turner la escogiera para su proyecto Sunstorm. En mi modesta opinión, temazo de Cher, si no el mejor del disco, casi.




Volvemos a bajar intensidad con “All because of you”. Pero lo que de verdad pasa es que estamos cogiendo carrerilla para enfilar otra de las joyas del disco, “Does anybody really fall in love anymore?”. En esta ocasión, a Desmond Child y Diane Warren se le suman, nada más y nada menos, que Jon Bon Jovi y Richie Sambora en la composición. Canción que siempre me pareció sacada del New Jersey, como poco. Y no estaba desencaminado, porque con el tiempo, leí que había sido, incomprensiblemente, descartada del mismo. Sí, también la encontramos interpretada por Bon Jovi en la versión Deluxe de la reedición del New Jersey. Venga, os voy a hacer el trabajo sucio y al final de la entrada irán los videos de las versiones que os estoy diciendo. Soy así de enrollado. Es más, también os pondré la versión que se marcó Kane Roberts en el 91. Kane es el guitarrista culturista de Alice Cooper.




Starting over” es un soft rock ochentero. Pero en la firma, además de Bolton, vemos el nombre del ex Journey y Bad English, Jonathan Cain. ¡Cómo no va a sonar totalmente AOR este LP! La siguiente, “Kiss to Kiss” posiblemente sea la peor del disco (y sin el posiblemente también). Terminamos con “After All”, dúo con el bajista y cantante de Chicago, Peter Cetera. Balada que pertenece a la banda sonora de la película “El cielo se equivocó”. Nominada al Oscar, eso sí, pero es un poco pegote en el disco. Se nota que no estaba pensada para ser parte de él.




En definitiva, aunque sea Cher, tenemos un trabajo que a todos los amantes del hard rock melódico, del AOR y similar les hará disfrutar, ya sea como música de fondo o con una escucha más atenta. Simplemente con la retahíla de nombres que han ido apareciendo por la entrada sería suficiente para darte curiosidad. Coño, que estoy disfrutando de lo lindo reescuchándolo después de varios años.


Sunstorm - You wouldn't know love

Desmond Child  - Love on a rooftop

SunStorm - Emotional fire


Bon Jovi - Does anybody really fall in love anymore?
Kane Roberts - Does anybody really fall in love anymore?


Pink Floyd - The Piper at the Gates of Dawn (Columbia/EMI, 1967)

2019 ha sido definitivamente mi año Pink Floyd, el año en que he realizado un exhaustivo repaso por la discografía y la historia del grupo, escuchando, leyendo y viendo todo lo que ha caído en mis manos. Durante mi viaje por el universo Pink Floyd el periódico El Pais inició una colección con todos los CDs de la banda. Me he hecho con algunos pero, por razones obvias, no voy a reseñarlos en este blog de vinilos. Sin embargo, el pasado mes de septiembre me hice con dos vinilos de la banda de Cambridge en la XVI Feria Internacional del Disco de Madrid. Junto con una edición un tanto pringosa del “Animals”, que ya reseñé en este blog, compré una edición de “The Piper at the Gates of Dawn”, primer álbum de la banda.
“The Piper at the Gates of Dawn”, considerado uno de los mejores discos psicodélicos de la historia, fue editado en agosto de 1967. La banda compuesta por Roger Waters, Rick Wright, Nick Mason y Syd Barrett, líder y compositor, habían conseguido con relativa facilidad editar un LP con una discográfica como EMI tras haber editado dos singles, «Arnold Layne» y «See Emily play», que les habían convertido en un grupo de culto entre la juventud que abarrotaba locales como el UFO Club.
El disco fue grabado en los estudios Abbey Road, coincidiendo durante un mes con la grabación del Sgt. Pepper's Lonely Hearts Club Band de The Beatles. Hay numerosos testimonios que cuentan cómo Paul, George y Ringo fueron a visitarles al estudio contiguo, donde estaban grabando. El nombre del disco está tomado de un libro para niños “El viento entre los sauces” de Kenneth Grahame. En la portada, una de las pocas de la banda no realizada por Hipgnosis, aparece una foto de sus cuatro componentes en un efecto caleidoscópico muy acorde con su interior, realizada por el fotógrafo Vic Singh. La contraportada recoge un dibujo con las siluetas de los cuatro y fue idea del propio Syd Barrett, artista plástico además de músico. El ingeniero de sonido fue Peter Brown, corriendo a cargo de Norman Smith la producción del disco. Smith había trabajado como ingeniero de sonido para The Beatles entre 1963 y 1965.
Las canciones de “The Piper at the Gates of Dawn”, están repletas de fantasía, con letras plagadas de imágenes, en las que destaca la interpretación vocal de Syd. Música innovadora, brillante, creativa, vanguardista, alejada de los compases básicos del rock, caracterizada por la disonancia y experimental. Sin embargo, el disco es diferente a lo que acostumbraba a hacer la banda en directo con improvisaciones que podían rebasar los veinte minutos. EMI quería éxitos y Norman Smith tuvo que casar ambas posturas. Es un disco compuesto por Barrett, entonces líder indiscutible de Pink Floyd. Entre sus influencias estaban el oráculo chino, los cuentos de hadas infantiles, la ciencia ficción, Tolkien, la electrónica, la vanguardia, el folclore inglés y el blues de Chicago. Todo ello pasado por su mente conformaba un sonido muy original, como una “música de colores”.
Entre mis canciones favoritas del disco se encuentra «Astronomy Domine», considerada como uno de los primeros exponentes del llamado “space rock”, junto con el instrumental «Interstellar Overdrive», que recrea una atmósfera espacial a través de los instrumentos, ecos, efectos y letra; precisamente  la astronomía era uno de los temas que más interesaban a Syd.
La maravillosa «Matilda Mother», una especie de cuento, con raros acordes de guitarra, cambios de ritmo abruptos, armonías vocales y una letra llena de imágenes extrañas tan del gusto de su autor, es una canción que me fascina.
«Lucifer Sam», pura psicodelia para una canción con influencias surf y presencia del teclado Farfisa en la que Barrett canta a Sam, su gato siamés; Love and Rockets, grupo formado por varios ex miembros de Bauhaus, hicieron una versión del tema en 1986. 
«Bike» es una canción de letra “infantil” pero que guarda una frase que me encanta You're the kind of girl that fits in with my world I'll give you anything, ev'rything if you want things.
«Chapter 24» incluye otra de las grandes frases de Barrett Change returns success Action brings good fortune.
Y sin duda «Interstellar Overdrive», cuya versión en el UFO Club, encontrada en YouTube cuando estaba escribiendo el relato “Londres, 90 Wardour Street”, me ayudó a empezar a adentrarme en la etapa de Pink Floyd con Barret, ya que yo sólo conocía su leyenda, pero no su obra.
Desde muy jovencita me fascinó la figura de Syd sobre el que recuerdo haber leído en revistas musicales de los 90. Entonces no existía internet (ni YouTube ni Spotify) y no conocía a nadie interesado en Pink Floyd, un grupo al que nunca hice ni caso. Compré discos de mis dos bandas favoritas de la época, The Who y The Beatles, y algunos CDs recopilatorios de Cream, Byrds o The Kink. Pero jamás escuché ninguna de aquellas canciones compuestas por Syd para su banda. Aunque pueda soñar extraño, este pasado mes de agosto escuché completo y por primera vez “The Piper at the Gates of Dawn” en Spotify, un caluroso viernes al regreso del trabajo, tumbada en el sofá de casa y con los cascos. La música se me hacían extraña hasta que llegué a «Matilda Mother», la llave que me abrió la puerta de al disco con el que se estrenaba una de las bandas fundamentales de la historia del rock. Comenzaba así un viaje alucinante por su discografía.
Me resulta curioso tener una noción exacta de la primera y reciente escucha de un disco que ya ha cumplido más de cincuenta años pero que para mí era absolutamente desconocido. Me alegra infinito haber descubierto por fin a Pink Floyd.

viernes, 3 de enero de 2020

Full Metal Jacket Soundtrack (1986) [Warner Bros - 2019] 🇺🇸

Bso re-editada en vinilo a finales de 2019 después de su estreno en 1986, una bso muy difícil de conseguir que hace que 20€ con disco coloreado verde haya sido una oferta que no pude rechazar; No obstante la bso deja mucho que desear en cuanto a su re-edición porque el proceso de grabado ha sido totalmente digital sin usar los masters analógicos, todo un insulto a Kubrick. Se escucha mucho mejor que cualquier CD eso es innegable pero en comparación a cómo debería de oírse un vinilo deja mucho que desear, se oye muy plano, frío y seco a consecuencia del volcado digital. El primer tema de la bso la verdad no me gusta nada, por mí hubiese metido o el tema vocal sin ese acompañamiento instrumental ochentero o el omitido mítico tema de los créditos Paint It Black. Por lo demás nos encontramos con una excelente bso de 2 caras muy marcadas, la cara A con todo temas licenciados míticos de la época si bien no los mejores. Y la cara B con unos temas instrumentales excelentes compuestos por Abigail Mead que a día de hoy me recuerdan mucho al estilo de Inon Zur o a la bso ambiental de Cod Waw. 





La chaqueta metálica, uno de los clásicos de Kubrick nos traslada al Vietnam de principios de 1968 de parte de unos jóvenes reclutas marines durante la ofensiva del Tet y la batalla de Hue, nos relata su historia desde su instrucción hasta su "madurez" bélica dejando un poco de lado sus antecedentes civiles, es un retrato más de ese conflicto que tanto conmovió al mundo, uno de los mejores retratos cinematográficos junto a Apocalypse Now, Platoon o el Cazador; esta película mezcla la ironía bélica, el pacifismo, el chiste, la broma y el western con la tragedia política más grande de EEUU. Algo ciertamente característico en Kubrick como pudimos ver en "Teléfono rojo volamos hacia Moscú" pero en concreto en Vietnam era algo común propio de esa guerra siendo retratado en muchas otras películas como en ''Apocalypse Now'', de hecho ese color anaranjado y tonos cálidos que predominan en apocalypse now durante todo el filme es también una forma de hacer esa ironía de representar algo tan crudo con colores alegres en el caso de la chaqueta Metálica es todo lo contrario, característica por un matiz muy frío y seco de colores, los boys hacen el resto. Uno de los principales aportes de esta película es el retrato del servicio militar obligatorio (extinto en 1975) y sus carencias como el obligar incluso a retrasados a formar en sus filas con los correspondientes problemas que acarreó. El admirable proceso de transformar a civiles en máquinas de matar a cualquier precio para combatir en las guerra del tío Sam.




Pistas

A1 –Abigail Mead & Nigel Goulding Full Metal Jacket 5:01
A2 –Johnny Wright Hello Vietnam 3:04
A3 –The Dixie Cups Chapel Of Love 2:46
A4 –Sam The Sham & The Pharaohs Wooly Bully 2:19
A5 –Chris Kenner I Like It Like That 1:56
A6 –Nancy Sinatra These Boots Were Made For Walking 2:00
A7 –The Trashmen Surfin' Bird 2:15
A8 –The Goldman Band The Marines' Hymn 2:06
B1 –Abigail Mead Transition 0:32
B2 –Abigail Mead Parris Island 4:28
B3 –Abigail Mead Ruins 2:09
B4 –Abigail Mead Leonard 5:56
B5 –Abigail Mead Attack 2:02
B6 –Abigail Mead Time Suspended 1:03
B7 –Abigail Mead Sniper 3:15



[Bonus] - A1 Rolling Stones - Paint It Black 03:45 (lo he incluido vinyl rip junto a resto del album como tema 1 de la cara A.


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Paz, amor y buen fin de semana!

Uriah Heep – Abominog (Bronze records-1982)


A los británicos Uriah Heep los conocí tarde, gracias a la versión que de su Easy living hicieron WASP en el Inside the electric cricus. Y aunque obras setenteras como el inmenso Demons & wizards me parecen geniales, mis discos preferidos y más escuchados de la banda son Head first y este Abominog que hoy os traigo. Pero como del primero ya nos habló no hace mucho el amigo @Rockologia, me toca hoy comentaros el que editaron un año antes, el primero que grabaron sin Ken Hensley a los teclados. Total, que poco más de una década después de sacar el primer álbum como Uriah Heep, tan solo su fundador Mick Box –y Lee Kerslake, que casi se puede considerar como original y que después de no participar en el disco anterior volvía al grupo– se quedaban al frente del legado de la banda. Lejos de disolverse o cambiar de nombre, decidieron tirar adelante aunque imprimiendo un cambio de sonido a sus grabaciones. Y así es como nos encontramos con este discazo grabado en los Roundhouse studios con Ashley Howe produciendo y mezclando –de hecho, ya había trabajado con la banda en el pasado como ingeniero en varias de sus grabaciones de estudio–, como responsable total del sonido. 


Así que con Peter Goalby a las voces –quien había pasado brevemente por los Trapeze de Mel Galley y Dave Holland–, John Sinclair a los teclados, Mick Box a la guitarra y coros y Lee Kerslake a la batería, quien se trajo de su aventura con Ozzy Osbourne al bajista y compositor Bob Daisley, Uriah Heep pusieron en las tiendas este Abominog –yo tengo la edición alemana– que contó con una equívoca portada de Les Edwards y supuso un gran éxito de crítica. 

Su track list fue: 

A 
Too scared to run 
Chasing shadows 
On the rebound 
Hot night in a cold town 
Running all night (with the lion) 

B 
That’s the way that it is 
Prisoner 
Hot persuasion 
Sell your soul 
Think it over 

Lo primero que hay que dejar claro para los que no conozcáis a la banda –¿hay alguien?– es que la portada no tiene nada que ver con el contenido. Conozco a más de uno que en la época se compró el disco pensando que encontraría en su interior algo parecido a Slayer y al escuchar las primeras notas de Too scared to run le dio un patatús. Y eso que la canción rezuma energía por los cuatro costados y es de las que permite admirar la valía de la banda en pleno. Sin embargo, en líneas generales, lo que encontramos en este Abominog es una mescolanza que podríamos clasificar libremente como hard pop rock melódico-enérgico, con guitarrazos de calidad, coros, profusión de teclados –como en la también estupenda Chasing shadows– e incluso algunos ritmillos peligrosamente cercanos al disco funk, caso de la bailable On the rebound, una fantástica versión de un temazo de Russ Ballard, maestro del hard rock comercial al que han versioneado desde Ace Frehley hasta Rainbow. Hot night in a cold town la podrían haber grabado perfectamente unos Foreigner, para que imaginéis el estilo que impregna todas las canciones. Uno de sus autores es Geoffrey Cushing-Murray, que colaboró con The Beach Boys. Finaliza la cara con Running all night (with the lion), otro tema con energía, estribillo pegadizo y guitarras afiladas que compuso la banda junto a Gary Farr, vocalista de Lion, de ahí –supongo– el guiño en el título. 


La cara B comienza con un temazo titulado That’s the way that it is, que fue compuesto años atrás por Paul Bliss y que un año antes había versioneado también Graham Bonnet. Es de mis preferidas del disco. Le sigue la balada Prisoner –quizás el tema más flojito para mi gusto de todo el álbum–, una canción de Sue Saad que también había versioneado Sheena Easton y que años más tarde cantarían Cherrie y Marie Currie. Hot persuasion y Sell your soul son más de lo mismo en el tono general del disco, unos temas estupendos a lo Foreigner en los que la banda en pleno colabora en su composición dando como resultado un sonido compacto en el que todos aportan su granito de arena. Finaliza el disco por todo lo alto con otra de mis favoritas, una Think it over compuesta por John Sloman y Trevor Bolder –bajista de la banda hasta la entrada de Daisley, aunque no tardaría en regresar a Uriah Heep– que le deja a uno con ganas de volver a posar la aguja al inicio del disco y disfrutar de Abominog una vez más. 







En fin, un imprescindible de la banda del que os dejo algunas píldoras. 

¡Feliz viernes! 
@KingPiltrafilla