viernes, octubre 16, 2020

Obús - Poderoso como el trueno (Chapa Discos, 1982)

 


Adoro traer a este blog un vinilo de metal rancio patrio o de heavy poppy ochentero, por aquello de provocar sarpullido en los puretas del hard rock o el heavy metal. Grupos como este levantan odios y pasiones a partes iguales entre los fanes del género: si viviste en esta época o celebras el rock en nuestro idioma, poco menos que son himnos mesiánicos; si te la saltaste, no entiendes el metal más que en inglés o eres de los que creen que la movida era pop y tecno y se la inventó Almodóvar, los odias y los desprecias.

Aquí está, pues, el mejor disco de Obús. Así lo digo. Publicado entre los más famosos y admirados, el inicial Prepárate (1981) y el pelotazo comercial El que más (1984), me atrevo a defender que las canciones que conforman Poderoso como el trueno son su mejor colección. Y eso a pesar del sonido que, en ocasiones, no llega a ser tan limpio como en producciones posteriores (cuestión de dinero y estudios de grabación). Suena buen heavy metal al estilo de Judas Priest, hard rock de guitarras poderosas como lo hacía Michael Schenker, más hard rock de rollo setentero, un poco de blues como base compositiva y algo de boogie con recuerdos a Angus Young. Estos ingredientes se mezclan en un paquete que producen Tino Casal y Luis Soler. 

La relación entre Fortu (cantante de la banda) y Tino va más allá de lo musical. Ambos eran perros nocturnos que corrían por las mismas calles, cada uno en su estética propia. Pero Fortu comenzó a imitarle, como a un maestro, llevando sus consejos de moda, estética y composición (muy enraizados en el glam seventies) a sus propios gustos. Debía de ser un espectáculo verlos juntos por las calles de Madrid. Aquellos años Casal (treinta y pocos) había conseguido un exitazo con su debut (Neocasal, 1981) y el single tecno Champú de huevo, que nada tenía que ver con las tachuelas, los pantalones de leopardo, el cuero y los cinturones de balas. Pero esa amistad hizo que mezclaran juntos en la producción y los arreglos de los dos primeros discos de Obús, clave para conseguir el éxito. No en vano, ya en 1981 los vallecanos consiguieron llenar ellos solos un recinto grande como el Palacio de los Deportes (con un aforo de 6000 espectadores entonces).

Así pues, metemos a Tino Casal en un estudio de la capital (Escorpio) con la banda, formada por Fortu, a la voz, Paco Laguna, a las guitarras, Fernando Sánchez, a la batería, y Juan Luis Serrano, al bajo, para grabar nueve canciones que les masterizaron en Londres durante el verano de 1982. Y eso se tituló Poderoso como el trueno.

El álbum abre con La invasión de las máquinas, una alegoría avisadora del peligro del mal uso de las tecnologías "son una broma, no me dejan vivir/me han atrapado, no ser cómo salir". ¿A alguien le pasa? Tiene un riff y un solo crudo, pero con un aire a UFO. Sigue Buscando acción: cuenta una historia con la cual me identifico por mis vivencias adolescentes. "Recorres la ciudad buscando acción/(...)/el extrarradio está a uno hora desde aquí/tendrás que atravesar a pie medio Madrid". Y así era. Más roquera, con una buena batería, machacona, y un sencillo estribillo, para puños en alto, vaya. "Sentirá miedo quien cruce junto a ti": entraba en unos grandes almacenes y el de seguridad (o el encargado, que eran los ochenta) me seguía pasillo tras pasillo; o esas señoras amas de casa de bien (las que sostuvieron el país) murmurando al pasar. 

El que perdura como single estrella tampoco dice mentiras, aunque el propio Fortu se ha encargado en los últimos años de contradecirse: "nunca podrás cambiar/mi marcha ni mi fuego/nunca, nuca podrás cambiar". Cosas que pasan si vives suficiente. Dinero, dinero maneja un riff de rocanrol clásico, una melodía vocal algo plana pero bien cortada en el estribillo y buenos arreglos, con una segunda guitarra inspirada. La cara A cierra con Perdido en la ciudad, donde toman riesgos compositivos haciendo una balada con muchos arreglos que va creciendo con un aroma glammy; buenos guitarrazos, pero quizá demasiado ¿compleja? para lo que un grupo de heavy ofrecía entonces.


Por contra, la cara b se abre a toda tralla con dos cortes reivindicando el sentimiento metalero/roquero. Poderoso como el trueno, cantada por Paco Laguna, suena muy similar a lo que hacían Barón Rojo, parecido acentuado por el tono vocal, con un cambio de ritmo en el estribillo: "y era poderoso como el trueno/como cien misiles nucleares/que lograba hacer cantar/a un mundo lleno de tensiones y de sangre". Luego Fortu regresa para reivindicar su lado antisistema: todo se va por la alcantarilla, pero siempre te quedará el rock. Prohibido hacer rock recuerda al boogie al estilo acedeciano: "grandes titulares/dos jóvenes muertos/en un concierto de rock". Un poco de victimismo para el personal y luego "grita que te oigan/que nadie te calle/diles que amas el rock and roll". Ahondamos en las influencias setenteras con Dame amor. ¿A quién no le ha pasado? Recuerdo a la chica de anoche, aunque no sé dónde encontrarla, "de un bar a otro sin lograr dar contigo/y no me acuerdo de tu rostro, mujer". Resulta que "hace la calle". ¿Importa eso? Fue tan fantástico que "dame amor". Un clásico. Por cierto, buen solo de Paco. 

Quizá el mejor trabajo de guitarra suene en Estúpido acusador, con cierto aire a Deep Purple. Volvemos a reivindicar la tribu. La gente te tratará mal, huirá de ti porque "te asusta que lleve cadenas/todo cuero, todo metal/el pelo largo también te molesta/y mi modo de caminar". Y cerramos con Labios asesinos, la más heavy (dicen que compuesta en realidad por Tino Casal) de riff veloz (muy NWOBHM), donde una "siniestra mujer" con poderes amorosos provoca el sufrimiento masculino "qué clase de ser eres/mujer medio fantasma/que mandas en mi mente".

El discutible workart corrió a cargo de Manolo Cuevas con fotos de J. F. Patiño.

Mi vinilo se imprimió en aquel año 1982 y ni sé las vueltas que ha dado hasta llegar, hace pocos meses, a mis manos. Bien acabado, con las letras y los créditos en el encarte interior y, cómo no, la (aún) mítica galleta de Chapa Discos.

Apenas treinta y un minutos veloces, crudos por momentos, que marcaron un ladrillo más en el ascenso al Olimpo heavy-ochentero de estos tipos, mitad vallekanos, mitad carabancheleros, capaces de llegar al número 1 de las radiofórmulas, llenar recintos grandes (no como otros monos de "La Movida") y obligar a miles de chavales a agotar el cuero y las botas negras de las tiendas.

Disfrutad el fin de semana. Más aún si no permanecéis confinados en casa.















Peter Frampton - Frampton Comes Alive! (1976 - A&M Records)

 

                   



La razón de que este disco esté en mi colección de vinilos es, cuando menos, tan misteriosa como el éxito que tuvo el mismo. Cuando grabó este disco no es que Frampton fuese un don nadie. Había militado con Steve Marriot, ex de los Small Faces, en el grupo de hard rock británico Humble Pie, uno de los precursores, según los eruditos, del heavy metal junto a grupos por todos conocidos como Black Sabbath, Deep Purple, etc… Pero sí es cierto que su trabajo en solitario no hacía preveer que iba a grabar el cuarto disco en directo más vendido de la historia estando 10 semanas como número 1 en USA.

Peter Frampton fue compañero de escuela de David Bowie y tuvieron su primera banda juntos. Incluso su padre fue el profesor de arte de Bowie. Bill Wyman fue su mánager cuando formó la banda The Herd antes de pasar a Humble Pie. Allí tuvo buenos años, pero también se dedicó a ser músico de sesión trabajando, por ejemplo, en el All Must Things Pass de George Harrison que, según las malas lenguas, fue el que le enseñó los secretos de la “talk box”, artilugio que permitía que las guitarras “hablaran” y que, al fin y a cabo, fue el efecto predominante en este álbum en vivo que sorprendió y gustó tanto. Tras el pelotazo del Frampton Comes Alive!, Peter tuvo todavía un par de años buenos, colaborando en la composición del tema principal de Grease,tocando varias canciones en la película Sgt Pepper’s lonely heart club band y un siguiente trabajo todavía con bastante éxito. Después de eso, su luz se apagó y vivió de los réditos de este disco en directo.


Lo dicho, nada hacía presagiar la locura que se ha montado alrededor de este disco todos estos años. Y ese misterio también sobrevuela sobre la copia que tengo en mi poder. Porque recuerdo perfectamente que estaba entre la colección de discos que un cliente dio a mi hermano Carlos en pago a sus deudas. Debo decir que, en su momento, ni le presté atención. Pero también estoy seguro de que aquella copia era la del formato en la que este vinilo se hizo famoso y vendió millones: formato doble. Y, sin embargo, la que tengo yo es un formato raro: es un solo disco que se corresponde con las caras A y B del doble. Quizás mi hermano lo tenía duplicado y me lo cedió…en realidad, lo dejó en casa de mis padres y terminó entre mis cosas. Ahora estaba en una caja almacenado (mejor no hablar del contenido de la caja) hasta que el otro día me puse a rebuscar otro vinilo que reseñaré en alguna otra ocasión y allí lo vi. Y aunque no es la versión buena, aquí os lo traigo, a ver si alguien sí tiene ese doble y completa la entrada.

La portada es la misma que el doble LP, pero en la contraportada vemos que sólo tiene 8 canciones, 4 por cara. Es una versión española, editada por Polygram Ibérica e impresa en Gráficas Foco en la calle San Romualdo 26 de Madrid. Calle y número que, por cierto, hoy 16 de octubre de 2020 ha salido en los noticiarios en relación a la detención de 50 personas que estaban tomando parte de una orgia organizada y filmada por el actor y productor porno Torbe, saltándose las restricciones que estamos viviendo en este extraño año.

Después de esta salida de tono tan bizarra, paso al contenido del vinilo.






En la cara A tenemos:

  1.          Something’s Happening
  2.          Doobie Wah
  3.          Show Me The Way
  4.          It’s a plain shame





El “Show Me The Way” con su show me the whawhawha es conocido por todos. No hay “rockopilatorio” que se precie que no contenga. Los otros tres temas son ejemplos claros del rock correoso setentero. Suenan genial. Personalmente lo asocio siempre a la música de los Doobie Brothers. Frampton demuestra que es un gran guitarrista y que los años de Humble Pie estaban aún dentro de él.




En la cara B:

  1.          All I Want To Be (Is By Your Side)
  2.         Wind Of Change
  3.         Baby, I Love Your Way
  4.         I Wanna Go To The Sun

 




Las dos primeras canciones son en un formato acústico. Y dan paso a otro de los temas inmortales de Frampton:Baby, I Love Your Way” ha sonado en películas, se han hecho decenas de versiones, se ha radiado hasta la saciedad, se ha dedicado a miles de novias…Cierra esta cara B con el tema más largo del acetato. En esta cara hemos abandonado el rock y esto es un poco más suave. Si tuviera que comparar, me suena más Billy Joel.

En la versión doble, tenemos una versión del “Jumpin Jack Flash” de los Stones bastante famosa, aunque no creo que aporte nada a la original. Y el tercer gran éxito hasta entonces de la carrera de Peter, “Do You Feel Like We Do”. Pero como mi copia es simple, no voy a meterme más.




En fin, misteriosamente, disco imprescindible en la historia de las grabaciones en directo. Con lo que no quiero decir que no sea un disco muy disfrutable. Una cosa no quita la otra y recomiendo su escucha completa, es decir, la de la versión doble.


viernes, octubre 09, 2020

Yngwie Malmsteen – Eclipse (Polydor-1990)


Amigos, hoy vuelve al blog Lars Johan Yngve Lannerbäck, un músico tan genial por su maestría en el dominio de la guitarra como insoportable en lo personal, al menos a tenor de lo que la inmensa mayoría de los que le han tratado cuentan de él. Y así es como, tras grabar el exitoso Odyssey con el mítico Joe Lynn Turner y la consiguiente gira que también fue documentada en formato vinilo, el vocalista abandonó a la arrogante estrella sueca harto de su ego desmesurado. Ni corto ni perezoso, Yngwie se deshizo también de los hermanos Jens y Anders Johansson con quienes llevaba trabajando desde los inicios de su carrera en solitario y reclutó para este Eclipse un nuevo line up que también le acompañaría en su fantástica continuación, Fire & Ice. Mats Olausson, incluso, aguantaría junto al guitarrista unos cuantos años. Pero no me quiero desviar. 


Así pues, Malmsteen –que ya se había establecido en Florida– se metió en los Criteria recording studios con Tom Fletcher como ingeniero para grabar y producir el disco de estudio que debía suceder al mayor éxito de su carrera. Yngwie se ocupó de las guitarras, los pedales de bajo, los sintetizadores y los coros, reclutando al fabuloso Goran Edman como vocalista, a Svante Henryson al bajo, contrabajo y coros, al mencionado Olausson a los teclados y coros y a Michael Von Knorring a la batería. 

Con portada diseñada por Tout Sullivan Thomas y fotografiada por Michael Johansson en la que –de nuevo– el guitarrista era protagonista absoluto, el track list fue: 

A 
Making love 
Bedroom eyes 
Save our love 
Motherless child 
Devil in disguise 

B 
Judas 
What do you want 
Demon driver 
Faultline 
See you in hell (don’t be late) 
Eclipse 


La verdad es que había ganas de escuchar al vocalista que había sucedido a Turner en la banda y en la era preinternet no había otra manera de hacerlo que comprarse el álbum o esperar a que alguna emisora radiase el single, así que –en mi caso– descubrí agradablemente con la escucha de Making love que Goran Edman había sido un buen fichaje, algo que en el superior Fire & ice que editaron dos años después quedaría más claro. El tema, que se lanzó como primer single y del que se rodó un vídeoclip, era un hard pop-rock pegadizo en el que destacaban coros, teclados y la guitarra de Yngwie. Un poco más crudo, con cierto tono bluesero, es Bedroom eyes que nos lleva por territorios habituales en la carrera del guitarrista. Save our love es una balada en la que Malmsteen se luce como sólo sabe hacer él cuando está inspirado, aunque se adviertan reminiscencias a sonidos ya escuchados en Trilogy. Con Motherless child encontramos el primer tema rápido del disco, aunque con los típicos arreglos de teclado marca de la casa y la voz limpia de Edman, con un solo a la altura de su energía. Y la cara finaliza con una épica Devil in disguise, de sonido pesado y grueso, que con más de seis minutos es el tema más largo del elepé. 


La segunda cara nos trae en primer lugar a Judas, otro tema con el sonido habitual de la casa que en su inicio también trae recuerdos a lo escuchado en Trilogy, lo que como mínimo es garantía de calidad. What do you want es otro estupendo exponente de lo que Malmsteen nos ofrecía por esa época aunque manifestaba una vez más que su paleta sónica tenía una lista finita de colores y estaba comenzando a repetir ciertas combinaciones. Demon driver es otro tema rapidito que tiene un inicio blackmoriano y en el que el estilo neoclásico del sueco se nos muestra en todo su esplendor. No está nada mal aunque en mi opinión es el que peor encajadas tiene las melodías vocales de Edman. Faultline es otro medio tiempo con un largo solo que suena repetitivo y algunos arreglos que parecen sacados de su época con Alcatrazz. Definitivamente no es mi preferido del disco. La cosa se arregla un poco con See you in hell (don’t be late), otra de esas composiciones rapiditas y enérgicas en las que se nos obsequia con una de esas acostumbradas luchas de solos de guitarra contra teclados. Y el punto final llega con Eclipse, una de esas instrumentales con varios cambios de ritmo en las que Malmsteen se erige como máximo protagonista, ejecutada con indudable maestría aunque sin nada que la convierta en especial, que es lo mismo que puede decirse en general del álbum entero. 


Resumiendo, un digno sucesor a Odyssey –era difícil si no imposible superar el listón– pero un disco con un nivel notable. 







En fin, que hoy os he querido hablar del que fue el último vinilo que compré de Malmsteen. Comenzaban los 90 y, como muchos, me pasé al formato cedé en mis compras de música habituales por lo que ese fue el formato en el que cayeron sus cinco siguientes obras hasta que –hastiado por unas composiciones demasiado repetitivas– dejé de seguir su trabajo. Pero eso no es óbice para que le reivindique como una figura indispensable del hard rock de finales del siglo XX. 

¡Feliz viernes! 
@KingPiltrafilla

Aaron Buchanan & The Cult Classics - The Man With Stars In His Knees (Listenable Records, 2019)




Conocí a este artista/grupo gracias a Yosi, de Los Suaves. Bueno, muy indirectamente. Pero queda genial al principio para enganchar a la gente, ¿verdad?. Ese día, en la feria de libros de Vallekas, firmaban y actuaban unas amigas y amigos. Ya hice una reseña por aquí de Luis Farnox, El Mecánico del Swing. Pero en esta ocasión daban la cara con su proyecto de espectáculo infantil, con novela incluida: Zascanduri. El caso es que compartían editorial y caseta con Yosi, que presentaba su libro. Estuvo bien porque para la presentación tuvo el apoyo de otros profesionales, como Kutxi de Marea, Carlos Escobedo, de Sôber, Evaristo de La Polla, el Pirata... Mi colega Luis se ofreció a presentármelos, pero soy demasiado prudente con estas cosas y decliné su ofrecimiento. Luego me arrepentí porque en vez de en plan aficionado podría haberme presentado casi en plan profesional...Ahora veréis la razón.  Gracias a que las colas para obtener la firma de Yosi fueron larguísimas, se retrasó tanto actuación como firma de mis amigas y si, aunque hubiesen empezado a su hora, ya había previsto que iba a tener que irme a medias y perdérmelo, ahora casi no iba a ver nada y decidí irme antes y llegar al inicio del otro concierto que tenía que ir esa tarde/noche.

Antes he mencionado que podía haberme presentado en plan profesional porque ese fin de semana tenía acreditación de prensa para el festival Mulafest/Garage Sound que se celebraba en el Recinto Ferial. De vez en cuando me dejan escribir sobre música en una web de motos super7moto.com. El Mulafest va de motos y super7moto ya había cubierto alguna otra edición por lo que no tuvimos problemas en pedir y obtener la acreditación. Así que por alli que nos fuimos mi colega Jalova, encargado del tema motos, y un servidor, encargado de tema música. Si no os lo creéis, os dejo foto de la acreditación. Eso sí, pecamos de principiantes y no pudimos/supimos tener acceso a los artistas. Pero sí al foso de fotógrafos, por ejemplo. El primer día disfrutamos de Sínkope y Magö de Oz pero el día fuerte era el siguiente, con Jared James Nichols, La Fuga, Tarque y Sôber. Si sentís curiosidad, aquí os dejo el tocho que publicamos en la web. Vaya, me estoy liando mucho, mejor empiezo ya con Aaron.



Así que llegué al inicio de la jornada del sábado sin haberme estudiado al primer artista que subía al escenario ya que no había previsto llegar a tiempo. Es más, mi compañero de fatigas periodísticas se lo perdió porque habíamos quedado más tarde. Cuando vi a Aaron y a la guitarrista, pensé que serían un grupo de modernillos. Con las pintas que véis en las fotos, qué va a pensar uno (sí, a veces soy un snob y un clasista). Y, efectivamente, puedes pensar que Aaron es un cantante pop. Pero no, su rango de voz es perfecta para el heavy y también para el trash y el grunge, como demostró en el concierto y demuestra en este vinilo. El caso es que, desde el inicio de su espectáculo, con la misma canción con la que arranca el disco, me congratulé enormemente de haber llegado pronto y conocerlo. Como resultado, este precioso vinilo rojo en mis manos.



El vinilo que compré es una reedición de Febrero del 2019, cuando Aaron firmó con el sello francés Listenable Records. Es un sello especializado en dark metal. Pero cuenta en su catálogo con Aaron y con el blusero, mencionado anteriormente, Jared James Nichols. Me imagino que por esa razón actuaron los dos en el festival. La primera fecha de lanzamiento de este trabajo en CD fue en el 2017. El plástico viene con dos canciones extras respecto a esa edición, con un vinilo rojo transparente espectacular (hay otra versión en azul), un folder de calidad y un cartón con las letras (faltan las de los temas bonus). El grupo está formado por Aaron Buchanan en las voces y varios instrumentos, su hermana Laurie en la guitarra y coros, Ryan Woods en el bajo y James Curtis-Thomas en la batería. Este último, junto con Aaron, es el responsable de la producción. El sonido de la banda es heterogéneo. A veces te recuerda a Queen, otras a Muse, otras a Alice in Chains, Soundgarden, Foo Fighters... Aaron era el vocalista del grupo de rock británico Heaven´s Basements , que a mi me suena en la onda de los suecos H.E.A.T. (recomiendo encarecidamente escuchar a los dos grupos si no los conocéis). Si lo mezclas todo, tienes a Aaron Buchanan & The Cult Classics



Por  fin empiezo con la música que nos encontramos en el vinilo. Abriendo la cara A tenemos "Show me what you're made off" que comienza con un ritmo de batería irresistible con Aaron casi susurrando hasta que llega el momento de la explosión: altos y bajos que se acaban en un suspiro porque es muy corta y te dejan expectante deseando más (así me pasó en su concierto): parece que se burlan de ti al cortar tan pronto y en lo mejor.



Pasamos sin respiro a "All the things you said and done", hard rock del bueno, fantásticas las dos guitarras, la batería sonando adictiva. Y Aaron a lo suyo con su fantástica voz. Quizás podrían haberse explayado un poco más en el solo de guitarra que suena genial pero se queda corto.



"Dancin' down bellow" continúa por el mismo camino, quizás con más toques Queen. Sin embargo, los coros guturales que nos mete el señor Buchanan, le da un empaque distinto. Impactante tema. Vamos bien. Vamos muy bien.



El cuarto corte es "The devil that needs you". Siguen hablando de Belzebú, como en el tema anterior. En una entrevista, el señor Buchanan resume así de qué va el disco "Este álbum trata sobre la lucha provocada por rodearte de las personas equivocadas en el momento equivocado. Lo que surge de eso es energía negativa.Es la razón por la que el álbum tiene títulos tan únicos. “The devil that needs you” habla de adicción intratable; "A good is no friend" habla de no saber a qué recurrir a continuación, ya sea una fuerza superior o el próximo golpe en lo que sea que pase por el escaparate de la vida; y "Mind Of A Mute" habla de lo juzgado que me sentí a lo largo de los años, hay mucha carne en este disco. No creo que pudiera haber escrito algo como esto sin que me hubieran hecho una papilla".  Volviendo a la música, la canción podría estar en un disco de Darkness pero...pero el final es épico y distinto. Te deja descolocado en el buen sentido. Por cierto, de este tema he encontrado en youtube una visión rarísima: una cámara enfocando al batería actual del grupo, Paul White. El sonido está centrado en él, por lo que no suena bien. Pero es muy educativo. Os lo dejo al final del todo, junto a los pluses,



"Journey out of here" sigue más la estela de grupos de rock modernos, tipo Killers o 30 seconds to Mars, por ejemplo. Aunque al final coge tintes de rock más clásico. Personalmente no me desagrada aunque me gustaba más el rollito anterior.



La canción que da titulo al disco, "The man with the stars on his knees" es de total lucimiento de Aaron y su capacidad vocal. Majestuosa canción al más puro estilo de rock progresivo. Guitarra muy May (también podría mencionar a Uoho). Estos tíos hacen muy bien las cosas, joder, te llevan de un estilo a otro sin darte casi cuenta  y lo mejor es que no desentona pasar de un corte a otro. Lo han engarzado perfectamente. Vuelve la aguja a su posición inicial y toca levantarse para voltear el plástico. Hasta ahora con un muy buen sabor de boca y de oídos.



Empieza la cara B con "A god is no friend" y nueva sorpresa con ese inicio tan blusero. "Los viejos Whitesnake hacían cosas así", pienso. Luego gira a terrenos más cercanos a Alice in ChainsSoundgarden, sobre todo por la voz de Aaron. Pero, ojo, encaja perfectamente el blues con esa interpretación. Un solo de guitarra y una base rítmica de un buen rock pesado junto a los coros de Laurie, nos regalan un tema conmovedor.



"Left me for dead" me recuerda a los Stone Temple Pilots de Scott Weiland. Reconozco que en las primeras escuchas, el inicio de esta cara B no me gustaba. Ahora me flipa ponerme juntas estas dos primeras canciones.



"Mind of a mute" sigue la estela rockera grungera de la anterior, explorando sonidos parecidos. El riff, brutal. Y ese  duelo de guitarras final.



El cuarto tema, el que cerraba la primera edición del trabajo, es "Morals". Más operístico. Un solo de rock pesado del bueno. Los gritos de Aaron en plan Robert Plant. Era un cierre grandilocuente que ahora queda un poco difuminado al tener dos pistas más en el acetato.



"Fire in the field of Mayhem" es el primer tema extra de este vinilo. De nuevo me descoloca la rapidez vocal y los "woah woah" de Aaron, todo mucho más ligero que hasta ahora. Y llega el estribillo y usa su voz trash. Hostia. Y otro gran trabajo de Laurie al solo de guitarra. Rock punk o algo así por calificarlo de alguna manera.



Se cierra con "Undertow", idonea para cantar en directo por su coro pegadizo (es que me gustó mucho en el concierto). Perfecto tema rockero para cerrar esta edición especial.


Bien, quizás os leéis mi reseña en la que pongo por las nubes al grupo y escucháis el disco y os decepciona. Suele pasar cuando nos hablan demasiado bien de algo. Lo ideal para descubrir a este grupo es lo que me pasó a mi: que no te lo esperes. La sorpresa es su arma definitiva para capturarte. 

Como no voy a ser menos que mi edición en vinilo, también os dejo pluses. Tenéis un vídeo para que veáis lo que hacen en directo, como interactúan con el público y su actitud rockera aunque vista de pijo modernillo con tirantes. Otro de una versión del "Creep" de los Stone Temple Pilots. Un homenaje a Freddy Mercury y un par de vídeos del grupo anterior de Aaron

Si habéis llegado hasta aquí, mi más sincera enhorabuena. Ya habéis completado el primer curso de leerse tochos infumables. Si leéis la reseña que hicimos en super7moto del festival motero y los conciertos, superaréis el segundo curso.

Cover "Creep"


Cover "Love of my life"


Heaven's basement - "Nothing left to lose"


Heaven's Basement - "Heartbreaking son of a bitch"


Heaven's Basement - "Fire, fire"


Aaron en directo por encima del público




El tema "The devil that needs you" vista única del batería en directo.


Fleetwood Mac – “The Alternate Rumours” (Warner Records, 2020)

El día 26 de septiembre se celebró el Record Store Day de este (aciago) año, pero que al menos a los amantes de la música, los vinilos y Fleetwood Mac nos trajo alegrías como esta:


Según cuentan en la web Record Store Day.es, “la idea original del Record Store Day (RSD) fue concebida por Chris Brown, y fundada en 2007 por Eric Levin, Michael Kurtz, Carrie Colliton, Amy Dorfman, Don Van Cleave y Brian Poehner como una celebración de la cultura protagonizada por las tiendas de discos independientes de EEUU. Todas las tiendas se unen con los artistas para celebrar el arte de la música”. Desde entonces, cada año salen curiosas y variadas ediciones discográficas, muchas veces limitadas, para regocijo de coleccionistas y fanáticos.

viernes, octubre 02, 2020

REO Speedwagon - Nine lives (Epic, 1979)

 

REO Speedwagon no serían apenas conocidos hoy en día si no hubieran logrado el mega-éxito en 1980 con el álbum Hi-Infidelity (a día de hoy, más de 15 millones de discos despachados). Hasta llegar a aquellas fuentes doradas, a ese maná, atravesaron un largo océano de creación y suerte. Llevaban dando vueltas por los escenarios desde 1967 bajo diferentes nombres y combinaciones de músicos, hasta que en 1977 ocurrieron dos hechos significativos que alumbraron la escalera al cielo: consiguen vender un millón de copias del directo Live: you get what you play for y se mudan a Los Angeles amparados por su compañía EPIC. Las cartas comenzaron a pintar bien. Solo faltaba que los músicos hicieran música para que los ejecutivos la pudieran vender. En 1978 editaron You can tune a piano but you can't tuna fish y un año después este Nine lives (exacto, el noveno álbum de la banda). Justo unos meses después se meterían en el estudio a por ese Hi-Infidelity.

En 1979 la banda la formaban Kevin Cronin como cantante principal y guitarrista ocasional, Gary Richrath a las guitarras, Neal Doughty a los teclados, Bruce Hall al bajo y las voces y Alan Gratzer a la batería. Kevin y Gary componían la mayoría de las canciones y se encargaron de la producción junto a Kevin Beamish (un tipo que alcanzaría con "la REO" el Olimpo y trabajaría con Saxon, Schenker o Y&T entre otros). 


El sonido general de Nine lives se apoya en melodías pegadizas, buenas guitarras, en ocasiones con un toque hard rock, un fantástico teclista y, cómo no, estribillos fáciles de cantar y recordar. Drop it (an old disguise) es un perfecto ejemplo: un riff aguerrido apoyado en un piano rápido con un rollo honky tonk y una línea de bajo muy rítmica; un solo de piano y otro de guitarra; un estribillo fácil. Only the strong survive rebaja la velocidad y basa su encanto en la melodía vocal jugando con las guitarras y un ritmo machacón hasta otro estribillo alargado con una excelente armonía "but we'll come back alive/´cause only the strong survive". Heavy on your love, que abre el disco, aporta otro gran riff y un Hammond para delicia del personal, quizá la canción más heavy, y una voz agresiva (a lo Speedwagon, ojo). Otra de mis favoritas es Meet me on the mountain, donde Neal mete un Hammond y un Moog para adornar una sencilla melodía que va engordando a medida que suena la canción, recuerdos de una escapada invernal a la montaña: "we were two lonely people living out a dream"; brutal solo de Richrath. 


Steve Forman mete percusiones y efectos sonoros (esas castañuelas) para darle un rollo latino a Easy money, en realidad un clásico rocanrol con el que menear el culo un rato, y dar cierta localización a esta historia de engaño al sur, en la frontera, donde "Sweet Carmelita betrayed me"; podría pasarle a cualquiera, cierto, ten cuidado "it´s just my luck/it had to happen to me". El tipo acabó desplumado y solo. Ahonda en ese rollo rocanrol la versión del rey Chuck Berry, Rock and roll music, bastante bien conseguida, aunque algo innecesaria en el contexto del álbum; el guitarreo que se marca Kevin es antológico. Bruce Hall compone y canta la final Back on the road again, sonando a lo que por entonces hacían bandas como Toto o Foreigner, con las que tantas veces se ha emparentado a REO Speedwagon; el amigo Bruce cumple muy bien (me recuerda a Lou Gramm por momentos) y fabrica un gran tema. Esa misma inspiración la escuchamos en Take me, canción de entrega ("I only thirst for you to share my cup"), otro punto álgido de Kevin. Aunque no hay una balada como tal, sirva de momento azúcar I need you tonight, más un medio tiempo de digestión fácil, con unas acústicas muy presentes y una voz melosa y aguda; esta vez Neal adorna con un piano el tema, dando un toque particular a esta melodía con recuerdos country en su composición.


El artwork del álbum tiene su miga. Tom Drennon se hace responsable como director artístico y le ayuda en el diseño Ginger Canzoner (que dibuja los gatos de la contraportada). Ese rollo animal mezclando el estampado, las pintas de malote de garito vip y las muchachas disfrazadas de gatitas da muy mal rollo. Pero, por razones que desconozco, ese rojo invadiéndolo todo y esa perspectiva me gustan. Por cierto, las gatitas se llaman Candy, Lindy, Shyanne y Karen. ¿Qué habrá sido de ellas? Vinilo sencillo (apenas dura 35 minutos) y portada gatefold, edición yanqui de la época.

Estos tipos estuvieron aquellos años inspirados y, afortunadamente, el éxito les llenó los bolsillos y el ego. A darles una vueltita.

Pasad buen fin de semana, con distancia y mascarilla, si no vais a ejercer el derecho de pernada.












Baron Rojo - Metalmorfosis [2015 chapa Discos] 🇪🇸 [Resubido]

 Complementando la crítica de Piltrafilla http://ffvinilo.blogspot.com/2018/01/baron-rojo-metalmorfosis-chapa-discos.html 

La carátula qué decir, de mis favoritas de todos los tiempos la he estado usando
como logo de mi canal por media década y quizás la ponga de nuevo




Metalmorfosis es el tercer album de estudio de la banda española de hard rock y heavy metal Barón Rojo lanzado en 1983 tras su gran éxito de 1982 ''Volumen Brutal'' (lanzado en inglés y español) el cual les llevo a tener un éxito internacional a la altura de Iron Maiden, pero 1983 fué un año clave que ''acabó'' con la banda sobretodo a nivel global y aquí llega la historia de Metalmorfosis. Por alguna extraña razón la banda de los hermanos Castro estaba teniendo mucho éxito en Japón, un lugar donde al igual que en España estaba explotando el metal de una forma muy bestia, bueno allí mucho más, entonces a los miembros de la banda se les ocurrió la respuesta lógica a este hecho, ir a Japón y arrasar en el mítico festival Budokan y también sacar el LP en Londres en la versión inglesa en los estudios Gillan, esta situación podría haber llevado tanto a la banda como al metal en España a un nuevo nivel nunca antes visto internacionalmente. Pero ¿Qué pasó? Pues paso que España, este maravilloso país atrasado se manifestó y la discográfica empezó a poner pegas y no se hizo nada de eso todo siguió normal.. Y precisamente lo que pasó fué que esas cosas que tanto critican los grupos del metal Español de la movida, las cosas malas de este país, la herencia de la religión, del franquismo, el ser cerrados de mente, el no darle importancia a la cultura, a la música.. el catetismo, todo eso se acabó de alguna forma manifestando, por eso este disco para mi como español amante del metal tiene un significado especial conceptual más allá de las letras del disco y tal que también son muy interesantes.


Esta vez he decidido que en vez de echarle 80 fotos
al disco y editarlas voy a editar un único clip
donde voy a mostrar todo el LP grabado en un VHS






Como siempre he dicho la magia que tienen este tipo de grupos españoles es que como la movida a España llegó ''tarde'' porque lo que en el resto del mundo se vivió en los 60s aquí no se vivió de la misma manera, hizo que estos grupos NWOBHM tuviesen unos matices sinfónicos que eran tan comunes en bandas guiris que por este entonces incluso ya empezaban a experimentar con thrash metal o speed metal y demás. Una de mis letras favoritas del LP es ''tierra de vándalos'' que es una Oda a los árabes que poblaron la península ibérica en la que fué una de las etapas de más apogeo y esplendor cultural de la misma (aunque al final el extremismo religioso acabó con ellos) pero claro unas personas que vivieron de chicos una educación franquista y que si los reyes católicos echaron a los moros no se que.. Pues se dieron cuenta de que lo menospreciada que está la diversidad cultural que ha tenido España y quisieron retratarlo. Otro tema que me encanta es ''casi me mato'' quien no tuviese tentaciones suicidas viviendo en la cruda y horriplante España de los 80s es que o tuvo mucha suerte o no se.. pero las cosas para la juventud estaban muy muy negras. Más temas interesantes ''hiroshima'' en respuesta al Barón en Japón, ''Herencia Letal'' ... todos los temas a nivel lírico son increíbles, España en esta época oscura y de represión dió a luz muchísimo talento y personas represionadas que quisieron sacar a la luz lo que llevaban dentro de la patata. 





A nivel sonoro he de decir que la re-edición de Chapa discos de 2015 es un desastre, ''remasterización'' digital que se carga el disco pero a ver no se oye mal mal esta disfrutable, pero no pagaría 20€ o 18€ por esto ahora. Claro que también es difícil encontrar una primera edición de este album barata. El album lo compre en Barcelona en 2016 en la gira de King Crimson que fui para verlos y traje tambien review de ese album al blog. 






Casi me mato 
Rockero indomable 
Tierra de vándalos 
¿Qué puedo hacer? 
Siempre estás allí 


Hiroshima 
El malo 
Diosa razón 
Se escapa el tiempo

⚡⚡⚡⚡⚡ en el enlace tenéis este cd, el debut en cd (aunque debería de ripearlo en vinilo cuando pueda), el live at reading del '82 y el volumen brutal en sus dos versiones de cd. Aquí .  un enlace a la discografía entera pero no editada por mi sino por un compañero del sumergible neuronal 





Salurocks!!

Black Rebel Motorcycle Club - BRMC (2014, Music on Vinyl)

 










Os traigo un grupo que debuta en el blog con su álbum de debut del 2001. También creo que es la primera vez que aparece un vinilo con sólo tres caras: A, B y C (edito: el amigo @KingPintrafilla ya subió uno así, lo podéis ver en los comentarios). Podría tirarme el rollo y dármelas de previsor y que con esta entrada cierro un pequeño triángulo junto con las dos anteriores. Pero ha salido sobre la marcha. Hace dos semanas os traje un disco de los The Call. Anteriormente, os protagonistas habían sido Nudozurdo. Me dije que estaría bien buscar algo en común entre los dos. Y, señoras, aquí os traigo a los Black Rebel Motorcycle Club. La afinidad con The Call está clara: relación padre/hijo de Michael Been y Robert Levon Been. Con los Nudozurdo comparten la oscuridad en su música. Tanto que creo que los españoles tienen a esta banda entre sus grupos de referencia. Además, en este caso, este LP fue uno de los tres que adquirí de super oferta junto con el Sintética de Nudozurdo, como os conté en la entrada dedicada al mismo, aquí.

Este grupo, que huele a chupa de cuero y whisky, y que tomó tanto nombre como logo del grupo motero que encabezaba Marlon Brando en la película The Wild One (Salvaje, para los que sabéis inglés), surgieron a finales de los 90 principios del 2000 en California. Por ahí leeréis que pertenecen al mismo movimiento de nuevo rock americano, junto a grupos como Strokes. Pero vamos, ¿para qué conformarse con Strokes teniendo a BRMC? Además, ellos rápidamente se desmarcaron. Por ejemplo, su tercer y maravilloso LP, Howl es un giro al folk. Y en el cuarto, Baby 81, volvieron a dar una vuelta de tuerca para integrar también el blues. Y así cada nuevo trabajo. Aunque eran y son un trio, los máximos responsables de BRMC son su bajista y vocalista, Robert Levon Been y el guitarrista y vocalista, Peter Hayes. En sus primeros discos, en la batería estaba Nick Jago al cual reemplazaría, allá por el 2008, la maravillosa Leah Shapiro, que se mantiene en el grupo a pesar de su operación en la cabeza.

En este disco de debut, Robert Levon Been utilizó el seudónimo de Robert Turner, porque no quería aprovecharse de la relación con su padre, líder de los The Call, Michael Been. Sin embargo, en el vinilo que tengo yo, aparece un agradecimiento especial a Michael Been. Más adelante, Robert empezó a firmar con su nombre verdadero. Además, su padre pasó a ser ingeniero de sonido del grupo. Y como contaba en mi anterior entrada del blog (aquí os la dejo), murió en pleno concierto en Bélgica de un ataque al corazón.  En los créditos vemos que el disco está íntegramente compuesto, interpretado y producido por los mismos BRMC. La versión que yo tengo es una reedición hecha por Music on Vinyl en 2014, portada doble, vinilos de 180 gr que incluyen el disco original publicado en 2001 y un nuevo plástico con una cara C y cuatro canciones. La otra cara es un grabado láser o algo parecido que no puede reproducirse. Muy bonito y mucha calidad. Y más por el precio que pagué.



Tras hablar del envoltorio, vamos al contenido. En mi opinión es un gran disco debut. Al igual que a Nudozurdo los descubrí buscando alternativas a Vetusta Morla y demás grupos de moda, llegué a los BRMC intentando conocer algo sobre los grupos que yo denominaba “de modernillos”. De hecho, de esa manera tengo rotulados varios CDs que me grabé en su momento. El caso es que no me convencían demasiado los Strokes, Kasabian, Chaiser chiefs, Arctic Monkeys…Y terminé conquistado por estos californianos y por los escoceses Franz Ferdinand. Los Franz son mucho más luminosos. Estos BRMC son más oscuros, de atmósfera densa como los garitos antes de la prohibición de fumar. A mi me recuerdan a los Love & Rockets, Jesus and Mary Chain. A veces incluso Stone Roses. La verdad es que parecen británicos más que americanos. Y del rock, es posible que beban más del grunge que del rock clásico, al revés de las bandas con las que se les relacionó al principio. Yo recomiendo escuchar el disco entero, de un tirón, para sumergirse en su desolación, en la distorsión y en la oscura psicodelia que a veces poseen.  Eso sí, los que se aventuren a este círculo del infierno que abandonen la esperanza y no busquen estribillos fáciles y alegres melodías en general. En algún artículo leí una frase sobre ellos que se me grabó: “el oscuro atractivo de BRMC”.





Se abre la cara A con “Love Burns”, uno de sus himnos. Comienzo atmosférico con intro de guitarra acústica a la que sucede una base rítmica de lujo: batería y, sobre todo, bajo, muy bien ejecutados. La distorsión suficiente y necesaria de guitarra. A mi me recuerda a un grupo de los 80 no muy famoso, Love & Rockets. Una de mis canciones preferidas de ellos.





De nuevo apoyándose en un maravilloso trabajo al bajo de Robert Levon Been y con un riff de guitarra sucio pero, al mismo, identificable, de nuevo el bestial bajo, otro riff, el solo de guitarra, otro riff. Es “Red Eyes And Tears”. Empiezas a sumergirte en su sonido oscuro, que no es garage. Ya te ha atrapado.



El tercer corte es el que más se desmarca de la idea global del disco. Quizás por esta canción les metieron en ese grupo de new rock o post punk o como se diga. Claro, el titulo de por si da pistas : “Whatever happened to my rock ‘N’ Roll (punk song)”. Efectivamente, miramos hacia la ventana para ver un poco de claridad. Como reza el título, un tema muy cercano al punk. Indicado para hacer saltar a la peña en los conciertos y demostrar que saben dar caña si quieren…



Pero no quieren. Prefieren regalarnos un temazo como “Awake” donde capa sobre capa de guitarra elaboran una canción sobresaliente, quizás el punto álgido del disco. Algún día me suena a The Verve. Pero vamos, que si en la anterior canción se apoyan en ritmos conocidos y manidos, en esta ocasión utilizan sus propios cimientos para construir “Awake



En “White palms” me vuelve a cautivar el bajo. ¿He dicho ya que me encanta el trabajo al bajo de Robert Levon Been?



Para cerrar una sobresaliente cara A, tenemos “As sure as the sun”. Una especie de balada donde más suenan a los Jesus and Mary Chain.



La cara B abre de forma peculiar. “Rifles” es un tema de muchos quilates. Una intro acapela repetitiva para comenzar siete minutos al más puro estilo Stone Roses. Como siempre que me refiero a los de Manchester o hago paralelismo, suele ser por un ritmo hipnótico o que a mi me lo parece.



Too real” me suena a Beatles. Y seguimos con las referencias británicas.



Otra pequeña obra maestra es “Spread your love”, en el tercer corte de esta cara. De nuevo  ese fantástico bajo al inicio, cómo se le suma la batería y luego esa guitarra. Incluso armónica. Quizás la más hard rockera del disco. Al igual que la tercera de la primera cara, se desvía un poco del estilo general del álbum. Pero me encanta.



Terminamos el álbum con las dos canciones mas flojas del disco. “Head up High” es más intimista y con guitarras más limpias.



Salvation” es un poco aburrida para terminar.

Y ahora llegamos a la cara C. Tenemos cuatro canciones extra, todas de corte más acústico que provienen de la reedición que hicieron en 2008 en CD.



At my door”, con guitarra acústica y pandereta.



Screaming Gun”, más blusera, con armónica incluida. Quizás la que más se parece a lo que luego hicieron en su disco Howl, mucho más folk y sonido americano.



Tonight’s with you” al estilo de la primera canción de esta cara, quizás se me hace un poco larga.



Y cerramos con “Loaded gun” de nuevo electrificada y en la senda de los Stone Roses. Un buen cierre.

En definitiva, un disco sólido que sin ser rockero, lo es. Sin ser psicodélico, lo es. Y que queréis que os diga, me encantan los discos que son muchos disco en su interior.

 

 

 

 

viernes, septiembre 25, 2020

New Order - Crystal (Lee Coombs remix) / Edición Limitada White Label (2001)

New Order, casi nada. Tuvo que desaparecer Ian Curtis y Joy Division para que nacieran ellos, menuda paradoja trágica, una pirueta del destino que dio a luz a una banda de culto con un sonido tremendo y poderosa influencia. Guitarra (por encima de todas las cosas) y luego voces, atmósferas, sintetizadores, profundidad y no necesariamente en ese orden, son algunas de las palabras clave para entender a este grupo, titular indiscutible en mi alineación musical. Y rollazo, mucho rollazo.

"Crystal" es una canción extraída como primer single del álbum "Get Ready", el 7º de su discografía, en agosto de 2001. Un álbum maduro, con mucha carga emocional en sus tracks y un sonido orgánico. El tema, una vez más fusiona y exhibe de manera magistral guitarra como gran protagonistas y voces, sobriedad, elegancia y por supuesto, profundidad, sacro territorio sonoro en el que se mueven como pez en el agua. Para mí es de los mejores temas de la banda, sin discusión. Y una curiosidad, en el videoclip los miembros de la banda son sustituidos por una banda ficticia que llamaron "The Killers", lo cual inspiró a bautizar con este nombre a los otros "The Killers", los reales.


El tema "Crystal" se postuló oficialmente para remixes y grandes productores de la época le metieron mano, como el legendario John Digweed o John Creamer y Stephan K, pero sin duda, el remix perfecto, que además forma parte esencial del ideario de la música electrónica y de su patrimonio, es del DJ y productor inglés Lee Coombs, uno de los pioneros del Acid House en Londres e íntimamente vinculado a otros artistazos como Pete Tong (BBC Radio) o Paul Oakenfold (remezclador oficial y telonero de U2). 


El resultado de este remix es magistral, 9 minutos de frenesí sonoro, con varias pistas importantes del tema original, con Bernard Sumner como gran protagonista de ellas y un poco bastante de sal y pimienta: percusión y groove non stop, grandísima línea de bajo, mucho synth (por supuesto), proceso de voces y coros y mucha magia. Un sonido espacial, abierto, casi panorámico.  La fusión perfecta del pop-rock y la electrónica, un estandarte de la música underground en la pista de baile.

Personalmente se encuentra entre mis discos favoritos, por lo que me costó hacerme con él, en una edición limitada, en formato promo avanzado, planchado por una sola cara y por la cantidad de veces que lo he disfrutado junto al público durante tantos años, hasta el punto que el día de mi despedida como DJ fue uno de los últimos temas que pinché. Dicho queda. 


We're like crystal, we break easy
I'm a poor man, if you leave me
I'm applauded, then forgotten
It was summer, now it's autumn