viernes, 7 de agosto de 2020

John Mayall - The turning point - 1969

 


Seis discos de blues eléctrico había editado John Mayall desde su iniciático y mítico Blues Breakers with Eric Clapton (1966) en apenas tres años. Además de Eric Clapton, Peter Green y Mick Taylor habían sido sus guitarristas. Una barbaridad. No es exagerado, pues, decir que Mayall y sus compañeros habían definido y desarrollado buena parte de lo que fue el renacer del blues eléctrico, aupado, además, por el éxito y la creación de estos tres monstruos (Cream, Blind Faith, Fleetwood Mac, The Rolling Stones). Quizá cansado de su propia obra, quizá simplemente por ser un culo caliente, Mayall decidió dar un giro a su carrera y comenzar un nuevo viaje en el Universo Blues. Eliminó las guitarras ruidosas y la batería y formó una nueva banda huyendo de los volúmenes ruidosos, la distorsión y los estándares "modernos", acercándose al jazz y al blues acústico. De esta experiencia, surge The turning point; literalmente significa "el punto de inflexión", y vaya si lo fue para John Mayall. Los siguientes años ahondó su obra en este sentimiento, fluyendo cada vez más hacia el folk y el jazz (formó la Jazz Blues Fussion).

Mayall se encargó de la armónica, la guitarra eléctrica y la voz, Johnny Almond, quien ya había trabajado antes con él y había hecho sus pinitos con Fleetwood Mac o Chicken Shack, se encargó de la flauta y el saxofón, John Mark se curró la guitarra acústica y el bajo lo tocó Steve Thompson. Tras apenas un mes de ensayos, composición y conciertos decidieron grabar un directo en su primera incursión en Estados Unidos, nuevo hogar de Mr. John. El 12 de julio de 1969, con el grandísimo Eddie Kramer a los mandos, recogieron el concierto del Bill Graham's Fillmore East de Nueva York, publicando poco después estas siete canciones, donde la improvisación y la emotividad son protagonistas.

Sin batería, con apenas percusión por parte de Mayall y Almond, dejando el patrón rítmico al bajo y ocasionalmente a la guitarra, llevando el protagonismo de las canciones la armónica y los instrumentos de viento. Almond, tanto con el saxo como con la flauta, muchas veces intercambiando solos y pasajes con la armónica, son los verdaderos protagonistas de esta obra, llena de matices, más cercana en ocasiones al fraseo de jazz que al blues. Mark demuestra también una gran técnica con su estilo personal, aunque le dejan poca ocasión al lucimiento.

California, básicamente una jam o una improvisación en torno a un tema central de casi nueve minutos, Room to move y So hard to share destacan sobre el resto. Hay que sentarse y dejar que la melodía y el ritmo te lleven. No es de extrañar que Mayall encontraran en la creciente comunidad hippie un filón con esta experiencia. Imagino llevar unas bocanadas o unos gramos de más encima y dejarse llevar por estas canciones. Además, John se encarga de dejar un par de recados. El primero en The laws must change, donde refleja el conflicto constante entre policías y jóvenes alrededor del consumo de droga, pidiendo que ambos tengan paciencia y se preocupen de cambiar las leyes. El segundo en I'm gonna fight for you JB donde recrea y recuerda la obra de uno de esos músicos casi desconocidos a quien Mayall admiraba y que había muerto de forma repentina unos años antes. El tercero, en Saw Mill Gulch Road, una confesión sexual: su encuentro con una joven (menor de edad, Mayall calzaba treinta y seis años ya, un viejo por entonces) que acaba con su fuga, sin decir ni adiós, pensando "¿qué clase de cabrón soy?" (traducción libre); solo ese trabajo de slide, el patrón rítmico de bajo y guitarra y la flauta de Almond ya impresionan.

El propio John se encargó de la producción, del diseño y de las fotografías. Un poco egocéntrico ya sería el tipo. Edición de 1990 a cargo de Polygram, aún impreso en Madrid. Edición correcta de muy buen sonido.

Aunque disfruto más su primera época, digamos más roquera, no dejo de gozar con este directo que representa el talento y la locura de John Mayall y cualquiera que por aquella época se acercara a él.

Buen fin de semana, gentuza.











viernes, 31 de julio de 2020

Moonspell "Irreligious" Century Media 1996



"Irreligious" es el segundo álbum de la banda portuguesa Moonspell producido y publicado el 29 de julio de 1996. Algunas personas clasifican a este disco, junto con Wolfheart y Darkness and Hope como los discos más importantes e influyentes del metal gótico que emergió a mitades de los años '90s, al amparo de los portugueses, los alemanes Lacrimosa, de los escoceses Paradise Lost y los ingleses Anathema.


Dependiendo de tu visión de la música, 'Irreligious' es el álbum donde Moonspell finalmente sentó las bases del metal gótico o el primer paso en la dirección que dio su sonido. En conjunto, el disco producido por la label alemana Century Media suena infinitamente más profesional que su legendario predecesor y debut 'Wolfheart', pero también desvía un poco el enfoque del black metal que tenía ese disco hacia el metal gótico como lo conocemos ahora. Eso nunca fue un problema para mí, ya que tiendo a preferir la banda portuguesa cuando los elementos góticos son más pronunciados. La mayoría de estas canciones siguen siendo elementos básicos de ambos estilos, además en vivo en los espectáculos de Moospell, lo que es una confirmación de la calidad de la composición y la atmósfera totalmente inmersiva de éste disco funciona muy bien. Basta ver la reacción de la audiencia.



En retrospectiva, el cambio de 'Wolfheart' a 'Irreligious' no fue tan grande como algunos fanáticos del metal extremo quieren que creas. En realidad, todo lo que se necesitó para lograr el sonido de este último fue como piezas como 'Vampiria' y 'Love Crimes' de su primer disco que se convirtieron en un himno, ahora composicionalmente, 'Irreligious' es más eficiente que el debut. Estas canciones ciertamente son más simples en el sentido de que son más cortas y contienen menos riffs, pero los arreglos están significativamente más pensados. El profundo barítono de Fernando Ribeiro mejoró considerablemente en el año entre los álbumes y además lo combina con sus guturales que los caracteriza, lo que sin duda es parte de la razón por la cual es mucho más prominente aquí.




Casi ninguna pieza de relleno se puede escuchar en 'Irreligious', todas son muy buenas y el flujo del álbum es muy agradable. Parte de eso es la forma en que se configura la lista de canciones. El álbum consta de un par de suites que abarcan múltiples canciones y un puñado de pistas independientes. La obra maestra de la banda en su debut fue indudablemente una influencia aquí, dada la clara muestra de inspiración de ese álbum en las muchas líneas limpias y melódicas de guitarra de Ricardo Amorim, acompañados de Ares en el bajo y Pedro Paixaio en los sintetizadores melódicos. Muchos pueden conocer 'Opium' como un poderoso single gótico, pero en realidad forma una suite continua con el desesperado '¡Despertad!', El catártico 'For A Taste Of Eternity' y la melancólica (y brillantemente titulada) introducción al estilo de la banda francesa Enigma:  'Perverse ... Almost religious'.



En comparación con lo que vino antes, 'Opium' se niega a dejar ir debido a su mayor capacidad de recuerdo a pesar de la falta de un coro real. Esa en sí misma es una de las mayores cualidades redentoras de 'Irreligious'. El álbum es básicamente una cadena interminable de momentos memorables. Los pasajes de las piezas completamente sublimes del álbum que se te quedan son sin duda las piezas 'Ruin & Misery', la brillante melodía gótica de 'Raven Claws', o la que tiene una hermosa melodía de guitarra ('Herr Spiegelmann' tiene un par) o la atmósfera general de terror de las canciones 'Mephisto' y 'A Poisoned Gift'. Pero sin duda es 'Full Moon Madness' la que se considera un himno por todos los pasajes, y además todavía esa influencia hace que el track cierre los conciertos de Moonspell hasta el día de hoy y se siente como una declaración de misión. También es, con mucho, la canción más pesada e inspirada en el doom metal del álbum; no dejes que esa hermosa introducción de guitarra limpia te engañe.



Si bien 'Irreligious' se considera un clásico del metal gótico en estos días, y con razón, puedo ver cómo el álbum podría haber alejado a una audiencia que se sintió atraída por las raíces del black metal de Moonspell. Esas influencias no han desaparecido por completo en 'Irreligious', pero el lado gótico de la banda ciertamente es más prominente. Los que han adquirido el álbum con la esperanza de encontrar algunos riffs intrincados deben ser advertidos: los riffs distorsionados son bastante simples y hay una gran cantidad de elegantes y limpias partes de guitarra. Sin embargo, cualquiera que desee encontrar una alternativa más metallica a The Sisters Of Mercy o Fields Of The Nephilim ciertamente encontrará algo de su agrado aquí. Aquí donde empezó ese movimiento que poco a poco fue subiendo de popularidad hasta tener bandas que todavía "beben" influencia de esos disco. Un saludo y a seguir cuidándose amigos.











Savoy Brown - Looking in (Parrot Records, 1971)



Siempre me resulta curioso, al explorar la historia de una banda, ese momento en el que parece que todo se va a ir al fondo de la alcantarilla más profunda para, en realidad, poco después, resurgir con llameante impulso hacia el estrellato. Y esto, más o menos, sucedió alrededor de este álbum de Savoy Brown. La banda debutó en 1967 con un discreto disco de versiones y al año siguiente con su primer largo de composiciones propias, Getting to the point (1968). Poco a poco fueron conformando la banda, digamos, clásica: Kim Simmonds, jefe supremo, a las guitarras y los teclados, Chris Youlden a la voz principal, Bob Hall al piano, Dave Peverett como guitarrista y cantante, Roger Earl a la percusión y Tony Stevens al bajo. Juntos editaron tres discazos: Blue matter y A step further en 1969 y Raw Sienna en 1970. Si en su Inglaterra natal no tenían mucho éxito, su constante girar por Estados Unidos les convirtió en una de las bandas más significativas y apreciadas del british blues rock. Y justo en ese momento, Youlden y Hall se marchan del grupo. Simmonds y los colegas, sin cortarse un pelo, deciden tirar para adelante como cuarteto, encargándose Peverett de todas las voces y Kim del piano. El álbum vendió mejor que los anteriores ¡salvados de la desgracia! Pero, oh, infortunio, el simpático Simmonds se queda unos meses después sin amigos: Peverett, Earl y Stevens le dejaron tirado para formar Foghat. Algo tendría el muchacho. Para solucionarlo, reclutó a Dave Walker a la voz y robó la línea de flotación de Chicken Shack: Paul Raymond a la guitarra y los teclados, Andy Silvester al bajo y Dave Bidwell a la batería. Editaron dos discos juntos que tuvieron más éxito aún que los anteriores: Street corner talking (1971) y Hellbound train (1972) y tras un pequeño pinchazo con Lion's share (1972) la banda volvió a romperse (Walker se marchó a Fleetwood Mac). Los siguientes años fueron de progresiva decadencia comercial y numerosos cambios de line-up, con Simmonds como único miembro perpetuo.


En mitad de esto compusieron y grabaron como cuarteto Looking in en los Recorded Sound Studios de Londres, encargándose Simmonds de la producción con Paul Tregurtha y Eric Holand ayudando en los mandos. Curiosamente, mis dos canciones favoritas las firma Stevens. Poor girl es el cuento de una muchacha del campo que tiene una vida licenciosa en la ciudad "every night about the same time she'd go and put her glad rags on/go to the place where eveyone goes to Boogallo all night long" pero la chica se cansa de todo y regresa al campo "the fast life she was living took her as it's prey/now she's back in the country getting fatter every day". Las guitarras de Simmonds y Stevens juegan todo el tiempo con el bajo, dejando dos cambios de ritmo para sendos solos fantásticos. En los ocho minutos y pico de Leavin' again escuchamos un ejercicio brutal de blues rock donde se demuestra lo importante que eran Earl y Stevens en el "sonido Savoy", marcando un ritmo pegajoso, con un solo de Stevens incluido. La canción fluye de manera instrumental en la mayoría intercalando solos de guitarra, arreglos rítmicos y efectos. Una historia de huida, de segundas oportunidades "I'm leaving again, help me pack my case". La caña roquera se mantiene en Looking in, esta ya compuesta por Simmonds con la ayuda de Peverett, y ambos se salen, tanto en la línea vocal como en los guitarrazos que el jefe se marca. La canción sigue un patrón de estrofa-solo-estrofa hasta el final: "if I could get an answer/if someone would give me a clue/I know I'd feel much better/but I can't find anyone/to put my question on".

La preciosista Take it easy da el contrapunto relajado con su toque de bar humeante, arrastrando su boogie y creciendo: "if you don't slow down pretty son/your good days will have passed/so take it easy baby". Aroma que conserva uno de los cortes más famosos del álbum, Money can't save your soul, donde un wah-wah y el aroma más oscuro se apodera de la banda; la voz doblada de Peverett a lo largo de todo el corte y el repetitivo piano dan un aire misterioso, casi de la pantanosa Nueva Orleans. La letra, en primera persona, es una súplica del amado despechado a la mujer que le ha abandonado por otro con más dinero: "you've got a new man and that's good for you/ and you got a lot of money/but what good will that do/when he leaves you on the side/and the money falls away". Entonces, cuando te quedes sin dinero, querrás venir a casa de nuevo, nena, así que "you better leave now/while it's still ain't old". Para qué esperar.

El disco se completa con cuatro instrumentales, dos muy breves que hacen de entrada (Gypsy) y salida (Romanoff), un intenso Sunday night, una barbaridad, suave pero a la vez salvaje, como un cuchillo acariciando tu espalda, y Sitting an'thinking, más alegre, con un deje country y un buen slide.


Savoy Brown supieron mezclar esa base de british blues rock con salidas hard y mucha mezcla, añadiendo ritmos o arreglos derivados del soul, el funk e, incluso, el jazz. Sus canciones enredaban los riffs aguerridos con ritmos muy percusivos, brillantes solos y letras sencillas. Acústicas, piano, bottleneck, lo que hiciera falta para engrandecer la canción.

La fantástica presentación corrió a cargo de Jim Baikie y David Anstey. La portada, como se observa en las fotos, es doble, con dos calavéricos dibujos diferentes en portada y contraportada. Las fotografías interiores son para estudiarlas: Simmonds con su guitarra en un rincón solitario sobre sus discos "eh, yo soy el loser molón de la banda"; Peverett con su colección de discos, cómics y libros "eh, yo soy el empapado, el cool de la banda"; Earl con sus aperos de pescar y sus bigotazos "eh, me la suda todo, llamadme cuando haya un bolo"; Stevens con su cochazo, su parcela y su perraco "eh, mira lo bien que me va con vuestro dinero". La edición fue publicada en la época por Parrot Records (en Europa salió bajo el sello Decca).

Un lujazo de disco, a mi entender, para comenzar el primer fin de semana de agosto lleno de blues rock, gitarrazos sublimes y buena compañía. 














Jefferson Airplane - Crown Of Creation [1968 - RCA Victor] 🇺🇸

Edición personal usando una carta espacial de 1966, puede que la acabe usando para algún bootleg de la banda

Hoy traigo un disco que pillé el verano pasado en la feria del disco de Granada y que aún no había subido pero sí escuchado muchas veces desde 2016, un disco realmente genial, 4º LP de estudio de la banda americana de rock psicodelico y folk Jefferson Airplane con su famosa voz cantante Grace Slick. Mi re-edición es una re-edición americana de los años mmm finales de los 70s y 80s según he investigado pero no puedo asegurarlo, best buy series de RCA Victor por unos 20€ algo excesivo la verdad para ser re-edición pero suena genial aunque mi disco este un poco trillado. Este album destaca en la discografía de la banda por su conceptualidad es el más conceptual, para algunos el más poético también pero toda su música realmente lo es, este al igual que los otros albunes tiene mucho folk ácido y rock psicodelico pero menos blues y nada de rock n roll, nada de blues prácticamente es pura poesía folk ácida de temática muy muy hippie y contra política del momento con crítica hacia la guerra fría y los gobiernos, para muchos (y para mí también) este album es el climax de Jefferson y su obra como ya digo más conceptual. El disco roza el rock sinfónico por momentos, y tiene como cual trip partes de subida y bajada, alegres y tristes, fantasmagóricos y de guardería de colegio bien transmitidos con un correcto uso de los instrumentos y del hammond.




El  album fué lanzado tan sólo diez meses después de su anterior trabajo After Bathing at Baxter's y no estuvo libre de controversia política por su importante peso lírico como dije anteriormente, incluso fueron tachados de rojos ya sabéis. Como parte de la efectación y el uso de teclados destacar coqueteos con el sonido espacial y de ciencia ficción como nunca antes pero tampoco sin llegar a ser rock espacial o rock electrónico. La grabación se llevó a cabo desde principios de 1968 hasta bien entrado el verano en los estudios RCA debido a la intensa agenda de la banda durante aquellas fechas con continuas actuaciones y apariciones en televisión. Estilísticamente, fue su álbum más completo, incluyendo todos los estilos que la banda había experimentado hasta la fecha. La portada fue obra del artista gráfico John Van Hamersveld. El álbum fue lanzado en septiembre de 1968, llegando a posicionarse en el número 6 de las listas de ventas y siendo certificado disco de oro. Los sencillos que se lanzaron tuvieron escasa repercusión, ocupando posiciones muy discretas en el Billboard Hot 100. En definitiva diría que es un album para escuchar en momentos especiales estando muy relajado o colocado, incluso a ser posible en la naturaleza, es un album muy armónico muy bello, es.. la esencia de la época. Que nadie os moleste y sin tener en la cabeza mierdas, estar lo más despejado posible. 




1968, un año en el que Estados Unidos estaba patas arriba al borde casi del colapso.. de ahí la caratula del album, es el armageddon del '68 en estado puro y el reflejo del miedo. He usado algunas fotos del label original pero las de mi edición están abajo del todo. Parece ser que la edición original era 180 gram.






Pistas A1 Lather A2 In Time A3 Triad A4 Star Track A5 Share A Little Joke A6 Chushingura B1 If You Feel B2 Crown Of Creation B3 Ice Cream Phoenix B4 Greasy Heart B5 The House At Pooneil Corners
Pressed By – RCA Records Pressing Plant, Hollywood Créditos Bass [Yggdrasil Bass] – Jack Casady Design [Album Design] – J. Van Hamersveld* Engineer – Rich Schmitt Photography By [Bomb] – USAF Photography By [Cover, Back Cover] – Hiro Producer – Al Schmitt Vocals, Lead Guitar, Performer [Electric Chicken] – Jorma Kaukonen Vocals, Piano, Organ – Grace Slick Vocals, Piano, Organ, Drums, Percussion [Steel Balls] – Spencer Dryden Vocals, Rhythm Guitar – Marty Balin, Paul Kantner
Interior de la edición original
Matrix / Runout (A Side Runout): WPRS-0549-1S H Matrix / Runout (B Side Runout): WPRS-0550-2S H Matrix / Runout (Variant 2): WPRS-549-3S C1 Matrix / Runout (Variant 2): WPRS-550-4S B1 Matrix / Runout (Variant 3 Side A): WPRS-549-3S D1 Matrix / Runout (Variant 3 Side B): WPRS-0550-21S A1





--> Apocalypse.. is now!! (vinyl rip) aunque no es mi vinyl rip es uno que pille hace años por internet





Salurocks!!




Fleetwood Mac - "Albatross" (CBS, 1969)

La entrada de hoy no iba a ser sobre Fleetwood Mac, lo prometo, pero la actualidad manda. La tarde del pasado sábado 25 de julio la noticia caía como un mazazo: Peter Green había muerto a los 73 años mientras dormía. Que sea un homenaje para él, tras haber leído auténticas barbaridades en los medios, notas de prensa fusiladas en su totalidad de allí y de allá sin haber revisado los datos y faltando al rigor al que nos debemos los periodistas, en definitiva, una auténtica vergüenza.



viernes, 24 de julio de 2020

Exumer "Rising From The Sea" 1987




En el Thrash Metal como en otros subgéneros del metal extremo muchas bandas han optado por el underground para poder sobrevivir a pesar de las modas y cambios de gustos musicales de la gente, desde los años '80s siempre se habían tenido bandas reconocidas y famosas en determinado estilo, así como otras que vendrían a reforzar ese movimiento para darle realce y salud a pesar de mantenerse alejados de la mayor parte de los reflectores, aquí hablaremos de los legendarios alemanes EXUMER. Con su disco debut en el ´86 sorprendieron al hacer aún más oscuro el estilo que predominaba en aquéllos años: El Thrash Metal. 

"Possessed By Fire" ha sido archivado como una gran sorpresa de thrash en 1986 y solo un año después, Exumer está nuevamente listo para brutalizar nuestros oídos con más metal en llamas. "Rising From the Sea" también marca el último capítulo de esta banda bajo el formato completo. Nuevamente, un poco más de 30 minutos son suficientes para que esta banda no tome prisioneros gracias a su enfoque brutal al metal. Sin embargo, debemos comentar algunas cosas en este nuevo álbum y el primero que podemos notar de inmediato es la producción. Esta vez, la banda ha elegido una versión más cruda y esencial. Sorprendentemente, a medida que pasó el tiempo, la producción ha vuelto en términos de potencia y claridad.



Lado A
1. Winds of Death
2. Rising from the Sea
3. Decimation
4. The First Supper

Lado B
5. Unearthed
6. Shadows of the Past 
7. Are You Deaf?
8. I Dare You
9. Ascension Day


La alineación de éste disco fue la siguiente:
Paul Arakari Bajo, Vocales
Bernie Guitarras
Syke Bornetto Batería
Ray Mensh Guitarras

Desde la apertura, "Winds of Death" podemos escuchar riffs secos y un sonido de batería esencial. Los elementos speed metal están menos presentes y los pocos reinicios rápidos apuntan más al clásico thrash metal. Tal vez, también es una cuestión de producción, pero no escucho tanto esos elementos más orientados al metal de velocidad. Sin embargo, también hay profesionales y uno de ellos es el poder que la banda siempre logra crear en cada composición. Tal vez, esta vez señalaron un poco más sobre las partes a ritmo de algunas composiciones, pero no son molestas ni demasiado repetitivas. Es obvio que una banda como esta es mejor en los reinicios más rápidos, pero las secciones de ritmo medio también son buenas.




La canción principal tiene muchos riffs galopantes en la primera parte y son geniales. Solo puedo imaginar aquellos con una mejor producción. El pegadizo y los coros son siempre reconocibles a medida que avanzamos con la siguiente "Decimation". Las voces continúan su marcha a través de tonalidades más bajas para explotar repentinamente en gritos agudos. Las secciones solistas de guitarras simplemente están borrando por su crudeza y estilo "en tu cara". También hay una especie de adoración hardcore en algunos riffs más rápidos para hacer que todas las composiciones sean aún más pesadas. Por cierto, mientras seguimos escuchando este álbum, la prevalencia de los elementos de thrash metal es evidente.



"The First Supper" tiene riffs más directos y secciones de tempo impulsivo. Los solos son ultra rápidos y triturados. Al ser una pista bastante larga, las secciones de ritmo medio también están aquí, pero siempre son bastante pegadizas y bien estructuradas. "Unearthed" tiene un comienzo extraño y oscuro para convertirse en una pista de thrash metal más compleja, llena de descansos y reinicios repentinos con riffs galopantes. "Shadows of the Past" tiene un riff, el principal al principio que podría encajar perfectamente en un álbum de thrash metal más técnico. Las influencias de Slayer por los reinicios rápidos son realmente pesadas. "¿Eres sordo?" muestra riffs más orientados al hardcore en la progresión de ritmo medio, mientras que las partes más rápidas son solo una colección de ritmos impulsivos de proto-explosión.



"I Dare You" es definitivamente más canónico en su progresión de thrash metal. El enfoque impulsivo reina aquí y los ritmos de batería ultrarrápidos son simplemente increíbles, ya que el de la caja tiene un estilo esencialmente primitivo. Los riffs galopan una vez más y los solos agregan bestialidad a esta colección ya brutal de partes rápidas. El último "Ascension Day" sigue el mismo estilo con riffs pegadizos pero brutales y el asalto frontal de los tambores. Las voces son bastante rasposas y bajas, pero nunca demasiado, conservando la tonalidad thrash alemana perfecta.

Al final, siempre prefiero el primer esfuerzo, pero este también es notable si prefieres una composición más orientada al thrash metal. El único punto débil (para algunos porque para mí está bien) es la producción muy austera para algunas opiniones, pero el resto es bueno(en lo personal todo es bueno en éste disco). Prepárese para un mayor impacto de thrash aquí e incluso algunos momentos más duros como en "Are You Deaf?". En general un disco de los que mayor demanda tiene en el underground.





The Nice - Historia de la música Rock ''1982'' 🇬🇧

Buenas antes que nada decir que vaya m**** de nuevo blooger una de las cosas que ya no nos dejan hacer es soltar y arrastrar imágenes de forma directa..

Hoy traigo uno de esos albunes de historia de la música rock, que no son muy allá pero que por 2-3€ están muy bien y a veces puedes conseguir auténticos pepinos, muchas veces no son ni recopilatorios y son directamente albunes, lo que yo hago es que les imprimo una portada nueva, o la portada original en el caso de ser albunes enteros. En este caso tenemos grabaciones al azar (porque literalmente mezclaban estos compilatorios al azar) de la discografía de The Nice, una de las bandas más importantes del rock sinfónico en los años 60s, precursoras del progresivo y que tuvo a Keith Emerson en sus filas antes de formar parte de E,L&P en 1971, año en el que The Nice aún estaban dando guerra pero tenían los días contados porque esos proyectos paralelos nuevos terminarían por ser definitivos como ELP. Reconozco que no he escuchado mucho de ellos pero segurisimo que os sonara el mítico tema ''América'' esa magia de teclados combinada con muchísimo estilismo para componer el que para muchos el el verdadero himno de EEUU tras 1969, este o el ''star splanged banner'' de Hendrix. The Nice es una de esas bandas tan tan proggy que llega un momento que son pragmáticamente música clásica y jazz puro, este recopilatorio tiene 3 canciones y la mayor parte o gran parte del mismo es pura música clásica, ya digo es tan proggy que resulta hasta gracioso


vídeo de mi canal secundario y colaboración
de nuestro amigo TroyVisualArts que es un máquina

Su música tiene un estilo prog muy intenso cercano al heavy prog por momentos, y respecto a la psicodelia no es nada psicodelico musicalmente hablando pero como estamos en los 60s por el contexto si que resulta muy psicodelico sobretodo ese ''America'' puro estilo de lo que podríamos pensar un Pre Emerson Lake And Palmer en toda regla, la locura, la fantasía, la niñez, el esnobismo con estos temas hacen en The Nice una progresiva mezcla de virtuosismo y estilismo que si bien resulta experimental comparado con los proyectos musicales posteriores a la banda, es un pie fundamental sobre el que se asienta el mundo progresivo para poder llamarse progresivo ya en los 70s, sin bandas como The Nice, Moody Blues, los primeros Deep Purple.. no existiría el prog, todo habría que dado en psicodelia con matices sinfónicos y a saber que habría sido del hard rock. Tanto este recopilatorio como la discografía de la banda no es precisamente Easy Listening, es como ya digo un prog muy proggy, el tema que se hizo más famoso es ''América'' por su musicalidad pero desde luego no por su sencillez. Mi momento preferido es cuando Emerson apuñala su propio teclado con unos cuchillos de las waffen SS, música lncel de la época vamos jajajaja



Técnicamente hablando el album deja mucho que desear porque tiene muchos graves, no es que se oiga mal pero joder.. prefiero otras versiones de los temas que he oído, en mi Iink de abajo podéis escuchar el vinyl rip que he hecho y no lo he ajustado solo ganancia, he dejado la ecualización tal y como esta porque me sorprende como la ecualización es tan tan grave en un disco de prog y música clasica donde los agudos deberían mandar el canto





Los interesantes son:


Keith Emerson: Órgano, piano, vocales; (2 de noviembre de 1944, Todmorden, Yorkshire del Oeste - 10 de marzo de 2016, Santa Monica, California)
Keith "Lee" Jackson: Bajo, guitarra, vocales; (8 de enero 1943, en Newcastle upon Tyne)
David "Davy" O'List: Guitarra, vocales (1967-68); (13 de diciembre 1948, en Chiswick, Londres)
Brian "Blinky" Davison: batería, percusión; (25 de mayo 1942, en Leicester, Leicestershire - 15 de abril, 2008)



mi caratula personalizada, aunque esta vez es solo para la versión digital, 
no he llegado a imprimirla


SaluProgs!






"Dirty Dancing" y "More Dirty Dancing" BSO (RCA Victor, 1987-88)

Hay películas cuyas bandas sonoras por sí mismas justifican su existencia. A bote pronto se me ocurre “American Graffitti”, y la nombro porque la selección de canciones es similar a la que vamos a analizar hoy. Incluso hay bandas sonoras que eclipsan a la película (generalmente porque son malas de narices, como es el caso de la que he mencionado) y la calidad de la música supera con creces al filme. ¿Alguien me puede decir de qué va la película? ¿Y decirme tres canciones de su banda sonora? :) No vale mirar en Google (ni pinchar en el enlace de arriba, jajaja)

Dirty Dancing" tampoco es una gran película, es cierto, pero tiene una banda sonora memorable. Cuando se estrenó en España (en junio de 1988) yo tenía 14 años y ya me encantaba el rock’n’roll. Elvis, Chuck Berry, Little Richard, Gene Vincent, Buddy Holly… Por eso, dejando de lado que la película fuera un pelotazo entre la gente de mi generación, y sí, en especial entre las chicas, la banda sonora me enganchó y cautivó desde el primer visionado, y acompañé a mi mejor amiga, que tenía más recursos que yo en aquella época, y corrimos a la tienda de discos a por ella. Primero a por el primer disco, “Dirty Dancing”, y al año siguiente a por el otro, “More Dirty Dancing”.



viernes, 17 de julio de 2020

Luna Llena – A más de mil (Aigua de la India - 1991)



Toc, toc. ¿se puede?

Ayer buscaba para pinchar un vinilo de esos rarunos, que tanto os gustan, cuando me topé con este de Luna Llena, y una vez más me acordé de mis amigas y amigos del #FFVinilo. Tras comprobar que aún no habéis cambiado la cerradura, ni que me habéis prohibido la entrada a esta santa casa, me dije !qué cojones¡, aunque estoy algo oxidado en estos menesteres, voy a hacerles una visita sorpresa.

Gun - Gallus (1992, A&M Records)




Este mes de julio cumplen años dos Lp’s publicados por la banda Gun allá por el final de los 80 y principios de los 90: Taking on the world y Swagger. Aprovechando esta efeméride, voy a compartir con vosotros el trabajo que sacaron entre medias de los dos, el Gallus. Porque soy así de chulo (madrileño de media cepa) y porque siento predilección por los discos que suelen catalogarse de inferiores en la discografía de ciertos grupos.

Aquel año del 89, en el que sufrimos (mal escogido el término, sería mejor decir disfrutamos) la invasión escocesa de los Texas y de estos Gun, sustituyendo en el pódium a los Simple Minds, Mark Rankin y los hermanos Gizzi, Dante y Giuliano, nos regalaron un álbum de debut de los buenos. El grupo se completaba con Baby Stafford a la segunda guitarra y Scott Shields a la batería. Aunque para la grabación en estudio, las baquetas también estuvieron en manos de Jim McDermont. En los coros encontramos a Alan Thornton, que fue el primer batería del grupo, y a la prima de Mark Rankin, Sharleen Spiteri, de los antes mencionados Texas.


Su single de presentación, “Better Days” lo pinchaban hasta en los 40 principales. Tuvo mucho éxito, no sólo en España, donde sonaba por todas partes. Y, en mi casa, sonaba en bucle: a mi hermano mayor le gustó mucho. Y a mi por extensión. Tanto, que decidimos ir los dos al concierto de presentación de los Gun en Madrid, en la sala Jácara, patrocinados, precisamente, por los 40 principales. Iba a ser mi primer concierto de mayor, recién cumplidos los 16 años. Pero por circunstancias de la vida y de los virus, no estuve en condiciones para desvirgarme, en términos concertiles, esa noche. Y mi entrada fue utilizada por otra persona. Cuando le pregunté a mi hermano sobre cómo había ido la noche, al principio fue parco en palabras como si hubiese sido una mala experiencia. Creo que le di pena. Al cabo de unos días, me confesó que el concierto había estado de puta madre y que, durante el mismo, estuvo tomándose birras con el amigo Rosendo Mercado, que se posicionó justo a su lado. Hablaron y se invitaron a unas rondas alternativamente. Se sentiría culpable y me regaló la entrada que os adjunto. Me alegré por él y todas esas mandangas. Pero algo tuvo que quedar en mi interior porque no volví a hacer intento de volver a verlos en directo. Y eso que vinieron muchas veces a Madrid y que seguí su carrera hasta el final, comprando sus trabajos y escuchándolos hasta hoy en día. Sin ir más lejos, al año siguiente telonearon a los Stones en su “penúltima” gira de despedida y dicen los afortunados asistentes al bolo que se salieron. Luego fueron teloneros también de Def Leppard y Bon Jovi, entre otros.
Después del Taking on the World, llegaron este Gallus que os traigo, disco que al principio puede parecer menor en su carrera, pero que es una jodida obra maestra y el Swagger, donde dieron el pelotazo de su carrera con la versión del “Word up”, y que es otro disco de mis imprescindibles de siempre y que me llevaría sin dudar a una isla desierta. Y terminaron su carrera con el 0141 632 6326, trabajo producido por Andrew Farris, de INXS, y que viró al pop y que terminó por sepultar su carrera. Incomprensible aquello, más cuando alguna canción en su versión demo prometía hard rock del bueno y terminó en algo que no era Gun. De hecho, el nombre del grupo pasó a ser G.U.N. Debo reconocer, a pesar de todo y por esa debilidad mía por los discos malditos, que salvaría la mitad del disco de los números. En fin, en el nuevo siglo, volvieron a refundar la banda publicando dos o tres trabajos más, aunque la ausencia del cantante original, Mark Rankin, lastró demasiado el resultado final. Atención, este Mark Rankin no es el mismo que produce a Adele, Florence and the Machine, Queens of Stone Age…En allmusic sacan el listado de todo ello con los discos de Gun, pero no conseguido encontrar ninguna información que lo verifique. Es más, en alguna entrevista, los ex compañeros de Rankin dicen que él no volvería al grupo porque trabajaba para una discográfica: Universal/Mercury como radio plugger, algo así como el que negocia con las radios los artistas que pinchan, me imagino.

Y ahora vamos al LP en cuestión, del año 92. Año complicado para triunfar con el rock clásico ya que fue el año de Nirvana, de Pearl Jam, del grunge. Y en el heavy, todo se lo llevaban Metallica y Guns N Roses. Venga, voy a ser honesto. La verdadera razón de que traiga el Gallus y no el Taking on the world es que ese no lo tengo, todavía, en vinilo. En su época lo tenía en cassette original. El Gallus sí lo compré en vinilo. Pero a partir de ahí, todos cayeron en CD. Incluso me recompré el Taking on the world en CD. Hace poco vi el vinilo en un perfil de Wallapop de mi pueblo a buen precio. Pero el vendedor me pareció un poco jeta y terminamos de malos modos el trato. Ah, por cierto, el Gallus también cayó en CD porque, como he escrito por ahí arriba, es un disco de hard rock con mayúsculas, sin fisuras. Si tenéis la oportunidad de pillar alguna de las reediciones que han hecho de sus discos, incluyen un montón de rarezas, caras b y directos: versiones del “Killing in the name of” de los RATM, “Don´t believe a Word” de Thin Lizzy, David Bowie, Lenny Kravitz…Volvemos al vinilo.  En la portada de este disco nos muestran al primer boxeador escocés campeón de mundo, Benny Linch famoso en los años 30 y 40. El título, “Gallus” es un vocablo escocés que hace referencia a la osadía y el atrevimiento. En mi patria política cántabra, usan mucho en un sentido parecido eso de ser un “gallo” o una “galla”, y la acepción es distinta del “gallito”: mientras que esta es peyorativa, aquella es de reconocimiento. Luego al pescado gallo le llaman ojito, son así de chulos por allí arriba.
El productor fue el mismo que el de su primer disco, Kenny McDonald, que también producía a Lloyd Cole y a Texas. Precisamente, Sharleen Spiteri volvía a hacer coros junto al ex batería del grupo Alan Thornton. Y el único cambio fue el del guitarrista Baby Stattford por Alex Dickson, a la postre, guitarrista de la aventura de Bruce Dickinson en solitario. Y de estos mimbres, este cesto.

Steal your fire”, al inicio de la cara A, nos introduce magistralmente en esta catedral del hard rock con un riff demoledor, cambios de ritmo, solo maravilloso y mucho rock. Una mezcla loca entre AC/DC y The Cult. Ah, por cierto, ya que hablo de templos, en la contraportada, en la que hay varias fotos hechas en España, creo que todas en Barcelona, podéis ver el Templo Expiatorio del Sagrado Corazón de Jesús del Tibidabo. Os dejo la actuación en la Expo 92 (vaya año bueno de conciertos).

Money to burn” con un comienzo estilo cowboy (slide incluido), para lanzarse luego a una melodía in crescendo, con grandes coros y una base rítmica excepcional para convencernos que el dinero está para quemarlo y gastarlo.


Long road” comienza con una melodía que tenía que haber reventado las radios y las listas. Rankin cantando bajo, y envolviéndote. Y su prima Sharleen en los coros dándole calidez a la canción que, poco a poco sube el tono y con un resultado final que me encanta, como los Leppard más melódicos.


Welcome to the real world”, llena de adictivos riffs, va de lo que te esperas: el mundo es una mierda, los pobres cada vez más pobres y los ricos queriendo más. Se ve alguna imagen del grupo paseando por Barcelona.

Higher ground” es un tema de calma controlada. De nuevo Spiteri a los coros, riffs arrastrados y pesados y la maravillosa voz de Rankin. Quinta joya consecutiva del disco.


Abrimos la cara B con “Borrowed time” y recuperamos la energía porque es un pelotazo de los buenos.


Volvemos al hard rock melódico con “Freedom”, un tema que se merecería más reconocimiento con sus riffs afilados y mayor complejidad compositiva que muestra la madurez del grupo. Quizás esa madures les hizo perder el punch del disco anterior, pero en mi opinión, superan a aquel disco en conjunto.

Won’t back down” me suena muy a The Cult pero mezclados con Bon Jovi o similar.


Reach for love” que comienza con la armónica, es otro corte enérgico con grandes riffs aunque quizás sea la menos dura del repertorio, más al estilo U2.


Watching the world go by” es la balada del LP. Maravilloso final con guitarras acústicas que nos hace bajar las revoluciones antes de que la aguja se levante y el brazo se pose en su soporte.


Habréis comprobado que siento debilidad por este grupo. Pienso que sus tres primeros disco son casi perfectos, que todas las canciones podrían ser singles, que es dificilísimo señalar una por encima o por debajo de otra. Actualmente y en este estilo (quizás un poco más duros) sólo me vienen a la mente los H.E.A.T.
Quizás eran demasiado flojos para los oyentes jebis de Metallica, Pantera, Megadeth, Maiden. Y demasiado duros para los amantes de U2, Texas, INXS. Y les pilló el tsunami del grunge. Y por eso intentarían derivar hacía el pop o cambiar su estilo. Lo cierto es que, este Gallus ha envejecido muy bien y es un álbum que todo amante del rock debería escuchar y disfrutar.



Miguel Ríos - Rocanrol bumerang (Polydor, 1980)



Hace ya ocho años el compañero Paco de La Torre trajo por aquí este disco. Pero hoy me apetecía compartirlo con vosotros simplemente porque ayer, buscando qué traer al blog, pinché Rocanrol bumerang y me di cuenta que, a pesar de los cuarenta años transcurridos, sigue de actualidad, para bien y para mal, tanto por sus temáticas como por su excelente sonido. Porque esto es un clasicazo y, en cierto modo, el disco que lo comenzó todo en el subidón comercial del rock de los ochenta. Miguel Ríos se rodeó de un grupo fantástico de músicos. En la máquina de creación tenía a Carlos Narea y a Tato Gómez. De la mano de Narea vino Roque Narvaja y dos composiciones importantes para el éxito del disco. De la mano de Tato vinieron sus compañeros del grupo Santiago, el guitarrista galés John Parsons, Serge Maillard y Mario Argandoña. Súmale dos excelentes guitarristas más: Javier Vargas y Salvador Domínguez. Juntos y un poco revueltos completaron las nueve canciones que forman Rocanrol bumerang en Madrid (estudios Eurosonic) y Colonia (Sound Studio N) duante febrero y marzo de 1980. El álbum triunfó y la fórmula se repitió en los siguientes tres discos, incluyendo el imprescindible directo Rock & Ríos (1982).

El contenido sonoro y las letras giran alrededor del rocanrol y de la nueva vida, de la generación que comenzaba una inocente democracia. La inicial Rocanrol bumerang reivindica la fuerza del rock como elemento vital, enfrentándolo a las modas sonoras del final de los setenta y el abandono que había sufrido: "el rock es un bumerang/por eso siempre volverá". Quizá imaginaba que, gracias a él, y a otros como él, se vivirían años de gloria en el rock nacional muy pronto "algunos lo enterraron en este país/ahogándolo entre modas/y como el ave fénix de la imaginación/se nos presenta ahora". Salvador hace un magnífico trabajo y tiene un arreglo de metales brutal. Siguiendo la estela guitarrera, suenan varios cortes. Lua, lua, lua la compuso Miguel en honor de su hija, insistiendo en la transmisión generacional "cuando crezcas algo/llena tu cabeza de rock/será como un juego/para conocernos mejor". Un rock'n'roll de vieja escuela con Vargas a tope y un piano grande tocado por Rafael Guillermo. "No harán falta palabras/si conectamos con el rock". Los neones que inundaban la noche protagonizan dos canciones bien distintas. En La ciudad de neón nos cuenta la historia de un joven que pasa por la cárcel tras un robo y piensa en las noches que se pierde "se emborrachaban de neón/y de fumar con las tías/y sobre todo se flipaban/con la caña de un rock and roll". Otra lección de guitarra de Salvador, por cierto. Y más neón en Nueva ola, con un rollo "moderno" para tratar la creciente normalidad favorecida por intereses "una mano luminosa de neón de color rosa/se ha acercado a la ciudad/y por las calles, las aceras, los tejados y las cuevas/neón de color rosa se hace cargo de las cosas" porque "aquí alguien controla en forma de nueva ola lo que va a suceder". El último ramalazo de caña lo escuchamos en El laberinto, reivindicando las pocas oportunidades que tienen los jóvenes de la ciudad "hay gente joven/que tiemblan ante el porvenir/se sienten atrapados/en medio de un ambiente hostil". ¿Han pasado cuarenta años? "Sin curro y sin dinero/trapicheando para subsistir/algunos cuelgan/como salidos de un mal trip". Vida precaria, drogas, desesperanza.


Mezcladas entre tanto guitarrazo suenan baladas y medios tiempos, quizá el estilo por el que Miguel Ríos se ha hecho tan famoso. La primera que suena, y la canción que justifica por sí sola la fama de este disco, la compuso Narvaja y se titula Santa Lucía, uno de los cortes más importantes del poprock nacional. Una canción de necesidad y amor, de oportunidades y deseos "me pregunto si algún día te veré/ya se todo de tu vida y sin embargo/no conozco ni un detalle de ti". Con un fantástico crescendo, una gran acústica, la percusión muy bien trabajada y un arreglo de cuerda sencillo pero clave en el sonido final, todo encaja "abre las puertas/cierra los ojos/vamos a vernos/poquito a poco". Con interpretaciones diversas, ¿quién no conoce a esta santa? Otro gran corte es La canción de los 80, un medio tiempo, compuesto también por Narvaja junto a Miguel, con protagonismo de la acústica y el piano eléctrico. Obviamente, reflexiona sobre la década que empieza "el mundo seguirá su curso antiguo/pero a velocidades de futuro" porque la incertidumbre del presente y el porvenir es grande "la gente angustiada mira al cielo/en busca de algo de amor/la vida cotidiana se reduce/a una carrera sin valor" y siempre hay esperanza "pero en medio de la noche estas tú/con tu fuerza, tu belleza, con tu luz/ayudándome a seguir". En el fondo, una canción de esperanza amarga. No hay mucho espacio para el amor al uso; ahí suena Compañera, balada sencilla de piano y buenos arreglos de cuerda y vientos, con la que agradecer la vida en pareja "tan solo quiero que estemos juntos/que seas mi viento para navegar". Y el disco se cierra con la sorprendente Sueño espacial, emparejada, quizá, con sus composiciones más experimentales, y una doble interpretación: por un lado, los extraterrestres te han elegido para un viaje interestelar y admirar el futuro de la Humanidad, pero, por otro lado, un canto al futuro del individuo, al futuro de un país que se desperezaba "relájate y sé feliz/porque no estás solo/en el Universo hay más/hijos de la energía" y al final "vivirás tus sueños/porque el hombre vencerá/ya sabes ¡no estás solo!".

El vinilo que traigo hoy fue publicado por Polydor en 1980. En realidad, aunque la impresión se realizó en Madrid, es una copia "alemana". Cuando iban a editar el disco, se hicieron dos versiones: la primera, para el mercado europeo, incluía Santa Lucía; la segunda, para el mercado nacional, la dejaba fuera. Por lo visto Miguel Ríos no quería volver a "triunfar" con una canción "al estilo del Himno a la alegría" y sí por su vertiente más "dura". Afortunadamente para él, se decidió hacer una sola versión, esta que traigo. La portada la diseñó Juanjo Díaz y la realización de la funda corrió a cargo de Orestes. El sonido es excelente; no todo el rock de los ochenta sonaba mal. Aquí hay dinero: grabado, mezclado y masterizado en Alemania. 

Disfrutad del fin de semana. Parece que no hayan pasado cuarenta años...


















Radiohead - Street Spirit (Funkagenda Remix) / White Label 2009

Radiohead es una de mis bandas favoritas, partimos de esa premisa. Y este vinilo, cuya intrahistoria os voy a contar, uno de los más especiales de mi colección, por muchos motivos que también voy a ir desgranando.






Mi relación con el repóker de Oxford, Radiohead, arranca tarde, a comienzos de esta década. Hasta el año 2000 (yo tenía 24 años) no les había prestado mucha atención. En esa época, a raíz de escucharlos constantemente en la emisora en la que trabajaba por aquel entonces en Lorca, y ya con el olfato musical algo afinado, empiezo a recrearme en su buque insigna "Creep" y a tirar del hilo, devorando y disfrutando sus discos noventeros. El flechazo es intenso, progresivo y pasional. Me gusta la voz de Thom Yorke y sus falsetes, las letras, la batería, la guitarra y esa visión alternativa del rock que ofrecen.




Por poneros en situación, Radiohead publicó en 1993 el álbum "The Bends", revisado brillantemente en este blog por @AlbertoIniesta hace poco: 


el segundo de su discografía y considerado no sólo de sus mejores trabajos, sino una de las piedras filosofales del rock alternativo

De ese disco extrajeron varios singles, entre ellos "Street Spirit (Fade Out)", el tema que cierra el disco, titular indiscutible en sus conciertos en directo y una canción dramática, autodestructiva, trágica, con un discurso perdedor y una ambientación musical melancólica. Es profunda y desgarradora desde su comienzo y hasta la mitad del tema no encuentras fuerza vital, con la aparición de la percusión y cambios en la guitarra. Personalmente, me encanta.

Y como ocurre muchas veces en algunas historias que creíamos que habían terminado, siempre hay un giro que lo revienta todo... y en este caso para bien.

Funkagenda es un DJ y productor inglés, reconocido a nivel mundial, premiado con galardones importantes, ha remezclado a Moby, Fat Boy Slim o a Black Eyed Peas, con los que estuvo nominado a un Grammy. Además, firmó junto a Mark Knight una versión espectacular de uno de los grandes himnos de la música electrónica, "The Man With The Red Face" del genio francés Laurent Garnier.



... y entonces Funkagenda le metió mano al "Street Spirit" de Radiohead. Y lo hizo con un remix al tema y de manera no oficial, en un maxi single sin sello discográfico (White Label), planchado sólo por una cara y publicado en una exclusiva edición limitada (tan sólo unas miles de copias en todo el mundo). El vinilo llegó a mí en julio de 2009, época en la que ya sólo pinchaba en formato digital puesto que apenas había platos en los clubes y el vinilo había cedido ante los CD's y ordenadores en cabina. No conozco a nadie que lo tenga y actualmente está muy cotizado en Internet, y a precios de 60€ hacia arriba... y subiendo.

Funkagenda hizo de un tema triste una versión más épica, bailable, potente y hasta sensual. Con unas pocas modificaciones sonoras (loops, sampleos, percusión) y la inclusión de una línea de bajo tremenda, se sacó de la manga un tema que seguramente ha sido uno de mis comodines durante muchos años. Me ha funcionado como pocos, lo he pinchado en Space Ibiza, en Downtown en Shanghai o en Sala Sol en Madrid. He cerrado decenas de sesiones con él y ha sido el nexo entre el público y yo en incontables ocasiones. Un transmisor de emociones, básicamente. Una versionaza.

Paradójicamente, salvo en mi casa, nunca lo he pinchado con el formato vinilo en sesión como DJ, puesto que ya lo hacía en formato digital incluso antes de comprar el disco en vinilo. Además es un superviviente, ha resistido un terremoto y unas inundaciones, y salvo alguna pequeña cicatriz, goza de buena salud. He recibido alguna oferta jugosa por el disco pero de los varios miles de vinilos que tengo, nunca he vendido ni venderé ninguno.

Sin duda, es uno de mis más preciados tesoros, y como tal, lo trato. Y acabo con una de las últimas y esperanzadoras frases de la canción: 

"Immerse your soul in love".