viernes, 17 de mayo de 2019

𝕯𝖊𝖊𝖕 𝖕𝖚𝖗𝖕𝖑𝖊 - 𝕯𝖊𝖊𝖕 𝖕𝖚𝖗𝖕𝖑𝖊 (𝟏𝟗𝟔𝟗 - 𝕳𝖆𝖗𝖛𝖊𝖘𝖙) 𝖀𝕶

Bueno señores, siempre pensé que haría la crítica normal de este disco y de los otros dos que escuche el viernes pasado pero durante las próximas semanas traeré las criticas fumadas de los tres discos que me fume el viernes pasado, no es que escriba fumado me refiero a mi percepción de estos discos la ultima vez que los escuché. La hierba en general de entrada corta agudos, no he podido volver a escuchar música en vinilo he estado muy liado pero percibí muchos agudos en ese estado así que de entrada decir que mi 1º edición alemana del 3º album de estudio de Deep Purple esta bien cargado de agudos, bien grabado con suficiente dinámica tanto para 1969 como para ser la pieza de rock progresivo/sinfónico que es, con partes de pura música clásica y otras de puro hard rock/heavy psych con esa voz tan fraternal de Rod Evans ciertamente semejante a la de Elvis. La melancolía de su voz esta siempre presente y su romanticismo no pasteloso esta por encima del nivel de David Coverdale (mark III).



WHY DIDN'T ROSEMARY
Canciones de Waifus del '69, nam era waifus, otra
de las varias que rechazaron a Rod Evans entre 1968 y 1969.
El tema es algo rock n rollero pero enseguida nos damos cuenta de que es purple
con un hard rock compastado (literalmente) entre prog y psych, guitarra ácida de Blackmore. Esta gente eran músicos de conservatorio algo conservadores, blackmore ni siquiera tomaba alucinógenos en los 60s, no es estrictamente necesario para hacer música sicodelica, aunque cuando unos músicos lo hacen se nota. DP tienen una comprensión más sinfónica y progresiva de la psicodelia, o al menos de los años más psicodelicos de la banda, los 60s. 



Ya traje los dos anteriores discos de DP al blog, y para no repetirme no voy a volver a contar la historia de los origenes de esta mítica banda, mi favorita peeero diré las cosas más importantes a la hora de entender este album y este momento de la hisotria. El homónimo de Deep Purple es probablemente su disco menos conocido y curiosamente el que le da nombre a la banda con bastante propiedad, es el album más serio de todos donde todavía estaba la primera formación Mark 1 de DP. Este disco es un paso más y un paso menos, un paso más adentro de lo sinfónico, de lo progresivo, de lo psicodelico y del hard rock que los anteriores, en los cuales de forma progresiva trepaban entre el pop rock y el blues; Un paso menos porque en 1970 DP se adentró a petición de Blackmore en el Hard Rock y Heavy Metal que todos conocemos, en el rock n roll blusero con todos los matices que  quieras pero ya a partir de 1970 son los purple famosos incluso en UK su tierra natal donde al principio les ignoraban, USA es el país que dió el salto a DP.

LALENA
De los mejores temas románticos de la época a mi parecer, 
también nos puede recordar mucho al "When a blind man cries" de 1972

FAULT LINE
Preludio a The Painter, completamente experimental con un reverse que flipas

THE BIRD HAS FLOWN
Mi tema preferido del elepé ¿podeis sentir el "metal"?
el espíritu que posteriormente evolucionaría a los castillos ardiendo
y las marcianas de tres tetas, revistas de motoristas, comics
y bombos acartonados a finales de los 70s en salas rebosantes de humo amigos. 




En el album destacamos de covers solo a "Bach" en April y parte del "Paint It Black" de Chris Farlowe (más que de los Rolling en este cover), los covers no aparecen como tal pero son framentos ocultos dentro d elos nombres de los temas del album que si bien no son conceptuales tiene una duración la mayoría propia del rock progresivo. El album es un constante altibajo entre esa sensación feudal del metal aunque todavía no existiese, música clasica barroca atope y temas melancólicos muy sinfónicos casi dirigidos a la mediana edad de la sociedad de la época "AOR"  de 1969.



El disco es de todo menos "easy lisening" siendo este el disco más complicado de oir de la banda. La portada inspirandose un poco en la línea del anterior album es completamente feudal pero esta vez cogieron un cuadro real de El Bosco escondiendo a la banda entre los personajes del mismo. 


La mayoría del album fué grabado a finales de 1968 y principios de 1969 siendo publicado en Abril del mismo año. Los temas apenas se tocaron en directo hasta mediados finales de 1969 ya con la formación famosa de la banda MKII (en la que solo cambia la voz y el bajo) pero con un tono mucho más orientado al nuevo estilo hard rock que hizo famosa a la formación en 1970. El disco fué la antesala al famoso live "Concept for group and orchestra" siendo este más famoso que el homonimo donde también participo la filarmonica de Londres debido a los contactos de John Lord en el mundillo. 



Yo metería este album entre uno de los imprescindibles de 1969 junto con In The Court of the crimson king, Abbey Road, Led Zeppelin I, Grand Funk, o Led It Bleed. 


↯↯↯↯↯ (DP + Donovan + Shadows) Stoned friday

poco he hablado del album para tratarse de DP pero nuestras críticas no pueden ser jodidos libros xDD

Respecto al elepé no se si esta re-editado supongo que si pero es dificil de pillar, es de los discos más raros de DP, y eso que debería de ser el principal jajaja me costó 20€ en un rastrillo de Granada bastante bien conservado.
Da para bootleg ehh como encuentre un bootleg raro del 69 asi medio inedito
lo subire al canal


"Para aquellos que aman y desean ser amados, acero candente, igualmente, sobre su mente" se me acaba de ocurrir al escuchar la esencia barroca del album, un album oscuro en época de flores y rosas. Sin duda alguna este disco es otro de los antecedentes al metal del año '70, al origen. 

Bruce Springsteen - Darkness on the Edge of Town (CBS - 1978)


Encerrado entre dos monstruos como Born to run (1975) y The River (1980), este Darkness on the edge of town suele dejarse como un disco "menor", como si el Springsteen de los setenta pudiera haber hecho un disco menor, vaya, pero vive a la sombra de dos de los más grandes discos del Boss. Y debo decir que algunas de mis canciones favoritas de este tipo suenan aquí. Adoro Badlands, Adan armó las de Caín, La tierra prometida o Demuéstralo esta noche. ¿Cómo? ¿Que no tenéis una copia de Oscuridad al borde de la ciudad? Ah, que solo conocéis ese disquillo extranjero con los títulos en inglés. Pues no sabéis lo que os perdéis, porque en esta copia, la española de 1978, impresa en Offset ALG de Madrid, también contiene Algo en la noche, La habitación de Candy o la estupenda Carreras en la calle. Un clásico de las noches madrileñas, vaya.


La banda que acompañó al jefe fue la clásica The E Street Band, con Clarence Clemos al saxo, Danny Fedrici al órgano, Roy Bittan al piano, Garry Tallent al bajo, Max Weinberg a la batería y Steve Van Zandt a la guitarra. En los controles, junto a Springsteen y Jon Landau, Charles Plotkin y un tal Jimmy Iovine, que se haría famoso produciendo discazos para Tom Petty.

Del contenido poco voy a aportaros. Springsteen se muestra más desnudo y visceral que nunca y pasa del optimismo moderado (Badlands, The promise land) a la desesperación (Something in the night, Darkness on the edge of town), con un poco de juego sexual en Candy's room y referencias a su padre (Adam raised a Cain o Factory). Mezcla de su tendencia más roquera con ese sentido piano que, en ocasiones acompañado de una armónica, sabe meterse en nuestros sentimientos más básicos. Eso es lo que siempre he adorado de este disco (y de otros de Springsteen): la sencillez aparente de sus historias, la simplicidad y desnudez de sus personajes, lo elemental de las emociones, pero lo profundo del sentimiento que despierta.

Darkness on the edge of town sirvió para consolidar a Bruce y su banda como las estrellas que comenzaban a ser, no tanto por ventas, que fueron buenas pero un tanto discretas, como por críticas, además de mostrar la máquina musical que eran en el escenario.

Pasad buen fin de semana, gente.








Europe – Out of this world (CBS Records-1988)


Amigos, supongo que todos habéis oído hablar del fisiólogo ruso Ivan Pávlov y de sus perros, gracias a los que formuló su ley del reflejo condicional. Pues bien, en mi caso, es oír Europe y en mi cerebro se forman de inmediato las notas ninonino ninoni no ni de The final countdown, la cima del éxito comercial –que no artístico– que la citada banda sueca alcanzó a mediados de los 80. Sin embargo, nada más y nada menos que dos entradas son las que en este blog ya se han dedicado a ese disco por lo que hoy escojo para hablaros de ellos el vinilo que siguió a aquel trabajo, este notable Out of this world que no cumplió las expectativas de la discográfica. Y es que pese a vender más de 3 millones de discos –la mayoría de las bandas en su día y no digamos las actuales regalarían sus almas por ello–, tan sólo supuso una quinta parte de lo que consiguieron con su anterior obra. Y eso que el grupo tomó una deriva melódica que –juntamente con la férrea mano del vocalista y principal compositor Joey Tempest al timón de la banda– provocó el abandono de John Norum en plena gira de presentación de The final countdown. Esa fue la razón por la que Tempest llamó a su amigo Kee Marcello para ocupar el puesto vacante de guitarrista a tiempo para iniciar la gestación de este nuevo trabajo. 


Así, Tempest y Marcello, junto al line up habitual de John Levén al bajo, Ian Haugland a la batería y Mic Michaeli a los teclados, se fueron a Londres para grabar con Ron Nevison este estupendo Out of this world que contó con una portada muy de la época a cargo de Lynn Goldsmith y tuvo el siguiente track list

A 
Superstitious 
Let the good times rock 
Open your heart 
More then meets the eye 
Coast to coast 
Ready or not 

B 
Sign of the times 
Just the beginning 
Never say die 
Lights and shadows 
Towers callin’ 
Tomorrow 


El disco comienza con Superstitious y esas voces a capella que dan inicio a un temazo, con unos teclados que me recuerdan al Hammond de Jon Lord en Come an’ get it y un trabajo de guitarras memorable. El mismo nivelazo tiene Let the good times rock, más guitarrera y hardrockera, con un Marcello desatado. Open your heart –que como las anteriores, también se convirtió en single– es una balada que comienza acústica, arropada por los teclados de Michaeli, hasta que entra el estribillo y le insufla electricidad. También tiene un buen solo de Marcello que, en general, se lo curra a lo largo del elepé y nos hace olvidar al bueno de Norum. Entonces llega otro temazo –quizás mi preferido del disco–, una More than meets the eye en la que todo conjunta perfectamente y en la que destaca el trabajo de Marcello. Y si tal colección de temas ya justifican la compra del elepé, la lenta Coast to coast con sus teclados eclesiales, sus arreglos de cuerda por gentileza de Mike Moran y su melodía nacida para corear con encendedores al aire –los millennials no sabrán de qué les hablo– no hace otra cosa que hacernos quedar como pánfilos a aquellos que tardamos años en desprendernos de los prejuicios y darnos cuenta de lo buenos que eran estos tipos. Y es que uno fue muy talibán en su momento. La cara finaliza con otra inyección de energía, una Ready or not muy ochentera cuyo riff me trae ecos rainbowianos


La cara B se inicia con Sign of the times, otro tema en el que la sombra de Deep Purple o Rainbow planea sobre la melodía en la que son protagonistas preeminentes –como en todo el disco– la impresionante voz de Tempest y la guitarra fresca y alegre de Marcello. Este último tiene mucha más presencia en el siguiente trallazo, un hardrockero Just the beginning compuesto por él mismo. El nivel decae para mi gusto con una Never say die que, pese a no desentonar en el paquete de canciones del disco, me resulta sin personalidad, lo mismo que la siguiente Lights and shadows algo repetitiva y con un solo de teclado/guitarra poco inspirado a mi entender. Tower’s callin’ me resulta mucho mas interesante, con un planteamiento mucho más rockero y un solo más eleborado. Y el álbum finaliza con Tomorrow, otro tema con arreglos de Mike Moran, en el que la voz de Tempest –que aquí también toca el piano– es la protagonista de una emocionante canción que pone la guinda al disco. 


Total, que si con su anterior obra, ya sabéis la del ninonino ninoni no ni, se convirtieron en estrellas, con esta se afianzaron definitivamente en el firmamento del hard rock melódico pese a que supuso el inicio de una caída en picado al desastre. Y aunque a muchos nos gusten mucho más sus inicios más metaleros –Wings of tomorrow es una caña de disco que sigo persiguiendo en vinilo–, si Europe se hicieron grandes internacionalmente es por The Final Countdown y este Out of this world al que hoy he dedicado mi tiempo. 

¡Feliz viernes! 
@KingPiltrafilla









viernes, 10 de mayo de 2019

The Waterboys - Fisherman's blues (Ensign,Chrysalis, 1988)




Vengo a hablaros de un disco que, de una u otra manera, cambió muchas cosas en la música. Y, de paso, traer a la comunidad del #FFVinilo unos de los grupos (artista) imprescindibles en nuestra Europa y que aún no han aparecido en este blog: The Waterboys (Mike Scott)

Realmente no sé muy bien cómo llegó a entrar en mi colección de vinilos. Según mi hermano mayor, lo compró él, pero sólo le gustaba la canción que titula el LP. Y me lo regaló. Lo que no me encaja de esta versión es que mi hermano era muy heavy y en su colección sólo entraban discos de los Leppard, Priest, Diö y cosas así. Pero que yo lo comprase, tampoco de cuadra. De hecho, a día de hoy, ni siquiera sería mi disco preferido de Mike Scott y los suyos. Aunque por aquel entonces yo sólo conocía a los Waterboys por “The Whole of the moon”: en casa teníamos la costumbre de grabar en cintas VHS los videoclips que emitían en Tocata, Rockopop, Plastic y programas por el estilo (estoy quedando muy viejuno). Y ese video en concreto me encantaba. Por cierto, aún conservo esas cintas, aunque en la era del youtube poco valor tienen. Y me conformaba con ver ese clip y con tener esa canción en un vinilo doble recopilatorio editado por Greenpeace, llamado como su buque insignia, “Rainbow Warriors”. Lo curioso de “Fisherman’s blues” es que aún por el año 1988 no era tan común ni tan vendedora la fusión de la música celta con el rock o el pop y que el sonido era raro o, cuando menos, curioso. Y por eso digo que el LP cambió muchas cosas. No soy un gran entendido ni tengo unos conocimientos históricos musicales para demostrarlo o documentarlo así que me apoyo en conversaciones con algún músico y en mis propias sensaciones y recuerdos para decir algo así.

Hasta entonces sólo nos sonaban dos bandas que llevaron la fusión con el folk celta a las listas de ventas: Jethro Tull y The Pogues. Uno en el ámbito del hard rock y otro en el punk. Bueno, en España teníamos la versión nacional de Jethro Tull con Ñú. Pero su repercusión siempre era más minoritaria. Y es cierto que uno de los grandes como Van Morrison también publicó ese mismo año un disco celta, el “Irish Heartbeat” con los Chieftains. Pero es que el LP de “Fisherman’s blues” aunque se publicó en 1988 comenzó a gestarse en 1985, en el anterior (y mi favorito) trabajo de Waterboys. En aquel “This is the sea”, Mike Scott invitó a tocar el violín en el tema “The Pan within” a Steve Wickham. De aquella colaboración, Steve pasó a formar parte de los Waterboys y comenzaron en el 86 las sesiones de grabación para el disco. Incluso Mike Scott se mudó a Galway para estar más inmerso en la cultura irlandesa. Bien, el tema es que se puso de moda esta música celta en todo el mundo (en los siguientes años llegaron artistas como Sinead O’connor, Cranberries, Coors, Enya, Clannad, Dropkick Murphys,etc.). Y también en España. El mayor exponente, Celtas Cortos. Los Celtas publicaron su primer disco en el 89. Era completamente instrumental. Sin embargo, el primer grupo pop/rock que edita un disco con este tipo de música y con letras, es El Mecánico del Swing también 89. Al igual que al hablar de Waterboys hablamos de Mike Scott, El Mecánico es Luis Farnox. Pero eso es otra historia. Luego vinieron Magö de Oz, Hevia, etc. Por cierto, en el 2010 los Celtas Cortos hicieron su versión de “El blues del pescador”.


El LP en sí tiene una portada con la foto del grupo en el porche de una casa sobre un fondo verde irlandés y la contraportada un bucólica paisaje, probablemente lo que se veía desde donde el grupo estaba sentado. Como curiosidad, las canciones que acreditadas en la contraportada de la cara B no son las mismas que las que aparecen en las etiquetas del vinilo: en el vinilo vienen seis mientras que en la contraportada aparecen cinco. Pero es más, hay una canción extra que no aparece en ningún lado. El primer corte es “Fisherman’s blues” que da título al disco más vendido de Waterboys. Un himno atemporal, que se radió hasta la saciedad y el tema más celta de toda la cara A. “We will not be lovers” es más complicada, y va más en su línea anterior, ese sonido que algunos llamaban Big Sound. “Strange Boat” es una deliciosa balada. “World party” con su introducción a piano y guitarra suena muy Petty…o muy Waterboys. Pasan a versionear el clásico de Van MorrisonSweet thing” al que añaden al final versos del “Blackbird” de los Beatles. Esta cara A fue grabada entre San Francisco y Dublín durante los años 86 y 87. La cara B, íntegramente de sesiones del 88, se grabó en Galway. Se nota que es mucho más folk. Comienza con un medio tiempo que también fue single y tuvo bastante éxito llamado “And a bang on the ear”, maravillosa a mi gusto. Continúan con un homenaje al countryman Hank Williams en “Has anybody here seen Hank?” En “When Will We Be Married” nos cuentan la historia de Molly y Jimmy, con protagonismo del violín pero también usando armónica. El poso country de las dos canciones anteriores es aún más evidente en “When Ye Go Away”. Seguimos con la instrumental, “Dunford’s Fancy” para casi terminar con “The Stolen Child” un poema musicado del poeta irlandés W.B. Yeats. Y digo casi terminar porque al final de todo, sin créditos, tocan un breve fragmento de “This land is your land” del idolatrado por Bob Bylan, Woody Guthrie.


En definitiva, creo que “Fisherman’s blues” es un disco de folk-rock que puso en órbita la música celta. Pero que también trata otro tipo de folk, como el country. Que es el disco más vendido de la historia de Waterboys aunque no es el mejor. Y que demostraron que un grupo puede variar y hacer música de muchos estilos sin perder la esencia y la calidad.

Por cierto, vuelven a España este verano, en Madrid en las Noches del Botánico junto a Paul Carrack y en Hoyos del Espino con el incombustible macarra de Rod Stewart.






viernes, 3 de mayo de 2019

Iggy Pop - Lust for life - (RCA 1977)



La vida artística en solitario de Iggy Pop comenzó cuando debió haber terminado, cuando terminó la de muchos coetáneos suyos. Tras el último concierto de The Stooges en 1974, Iggy desaparecio del mapa; vivía en una vorágine de drogas de todo tipo y desfase permanente que acabó con sus huesos en una institución psiquiátrica, de dónde salió todo lo cuerdo que se podía salir y todo lo limpio que se podía ser. Durante aquellos años, David Bowie estuvo pendiente de él, visitándole y ayudando al flaco económicamente. Tras ciertos problemas con la policía y sus posesiones de autoconsumo acabaron conviviendo los dos en un apartamento de Berlín. Era el año 1977 y Bowie componía y grababa a todas horas. Por entonces, Iggy firmó un contrato con RCA y mano a mano con Bowie compuso y grabó en unos pocos meses sus dos primeros discos: The Idiot y este Lust for life.
Contaron para la producción con Colin Thurston (Bewlay Bros se llamaron los tres) y como músicos colaboraron Hunt Sales a la batería, su hermano Tony al bajo y Carlos Alomar y Ricky Gardiner a las guitarras. El propio Bowie se encargó del piano. El proceso de composición y grabación apenas llevó ocho dias; querían un disco barato para poder quedarse el dinero de la discográfica. Además, al comenzar solo tenían parte de las letras y la mayoría de las melodías y los arreglos sin construir. ¿Qué podía salir mal? Afortunadamente para ellos la magia de las letras, la capacidad de improvisación y la musicalidad de Iggy y Bowie junto a la soberbia interpretación de los músicos, en especial esa sección rítmica, nos regaló una obra definitiva.
Contiene dos de sus canciones más conocidas. The passenger tiene una melodía sencilla con un fraseo de seis versos repetidos a lo largo de la canción sobre una guitarra compuesta por Gardiner. Pop es el pasajero de la vida, contemplando cómo pasan las cosas de copiloto, de espectador. En el estribillo pegajoso escuchamos el famoso la-la-la-la con Bowie y Pop cantando a destiempo. Dicen que se inspiró en un poema de Jim Morrison (The Doors). Lust for life, que abre el disco, se basa en un ritmo endiablado de batería que Hunt Sales improvisó sobre el riff de David Bowie, repetitiva a lo largo del tema. El bajo y la guitarra completan el cuadro sonoro del lujurioso que vive a base de drogas y sexo su vida, dinero fácil y drogas. En 1996 el director Danny Boyle la rescató para Trainspotting: un jovencísimo Ewan McGregor huye de la policía mientras suena esta canción a todo volumen. Una semblanza de los años con Bowie y supuestamente basada en un amigo de ambos: “Here comes Johnny Yen again/with the liquor and drugs/and the flesh machine”.
En la misma cara A encontramos Sixteen, la única firmada en solitario por Iggy, la más roquera, con la distorsión en la voz y la guitarra, una historia de amor desesperado, y dos canciones compuestas a medias por Bowie y Pop. En Some weird sin el rock alegre y brillante toma posesión de otro estupendo ritmo para confesar sin tapujos la necesidad de un pecado extraño, diferente, prohibido y en Tonight, una de las más misteriosas, por su temática y por su desarrollo, volvemos al tema de las drogas, a los años de heroína; la voz de Iggy se acuerda de Ziggy Stardust.

La cara B comienza con el único single editado, el tema Success. La letra se enfrasca en la condena y la contradicción del éxito. Sigue un corte que rescataron de unas sesiones de 1975 que nunca consiguieron terminar, Turn blue, con música de Bowie y Warren Peace y letra de Iggy y Walter Lacey, resurge de las tinieblas de la heroína. “Jesus: this is Iggy” y allá voy. Ricky Gardiner participa en la composición de Neighborhood threat, dando a la guitarra un endiablado protagonismo en la fluidez del tema y ese solo distorsionado que ocupa la coda final. Quizá el tema más amargo, con Iggy sintiendo el aislamiento social. El cierre con Fall in love with me es curioso, pues se basa en una improvisación en el estudio sobre una idea de Bowie; la mayoría de la letra está cantada en directo y retocada después. Aunque en apariencia está dedicada a su por entonces novia, la letra habla de la necesidad de sentirse querido por las personas con las que compartes tu vida.
La edición que traigo se editó en 2017 bajo el sello Virgin-Universal, e incluye el encarte original y una galleta con el careto de Iggy Pop dando vueltas. Tenéis otra entrada del mismo vinilo en este enlace, del amigo Onehitwonder hace casi siete años.
Sed buenos y disfrutad del fin de semana.




Foreigner – Inside information (Atlantic records-1987)


Amigos, hay grupos –o quizás debería hablar ya en pasado de una vez– que simple y llanamente encajan. Es decir, voz, ejecución instrumental, melodías, producción... todo aparece excepcionalmente unido para dar como resultado obras perfectas. Uno de esos, al menos en mi humilde opinión, son Foreigner. Así que, llega un viernes más y un rápido repaso para evitar comentar un elepé que ya se haya publicado me hace constatar con sorpresa que de esta banda sólo se ha hablado una vez en todos estos años ¡y además lo hice yo mismo! Me refiero al inmenso 4, comentado aquí


Pues bien, excluidos ese álbum y los estupendos Foreigner y Double vision, que tengo en cedé por lo que quedan descartados a la hora de aparecer en este blog por razones obvias, la duda era hablaros del igualmente imprescindible Head games, con joyas como el tema título o la maravillosa Blinded by science, o del que hoy os traigo. Al final me he decidido por hablaros de Inside information, un álbum soberbio, melódico, comercial, rockero –lo tiene todo– e imprescindible del que poseo la edición estadounidense. Y es que el arte es subjetivo por lo que nunca me compré Agent Provocateur –acabé tan harto de escuchar por la radio su I want to know what love is que aún a día de hoy soy incapaz de ponérmela– o Unusual heat, al no tener este a Lou Gramm como vocalista. 


Grabado y mezclado en los Right Track recording studios por Frank Filipetti –un ingeniero con larga experiencia a sus espaldas, que incluía a Elton John o Kiss, y que ya había trabajado con ellos en su anterior álbum– con Mick Jones a la producción, guitarras, teclados y sintetizadores, Lou Gramm a las voces, Rick Wallis al bajo y Dennis Elliott a la batería, este Inside information contó con la colaboración de intérpretes como Tom Bailey, Kevin Jones, Hugh McCracken o Peter-John Vettese


Así, con una portada fotografiada por Roger Corbeau y con diseño en gatefold, el track list fue: 

A 
Heart turns to stone 
Can’t wait 
Say you will 
I don’t want to live without you 
Counting every minute 

B 
Inside information 
The beat of my heart 
Face to face 
Out of the blue 
A night to remember 


Comienza la obra con un Heart turn to stone en el que destacan la voz de Gramm, una base rítmica sin fisuras, los guitarrazos de Jones y profusión de teclados y sintetizadores aquí y allá. Un temazo. Las revoluciones bajan con Can’t wait –al menos al inicio– con una introducción de atmósfera pausada gracias a los sintetizadores que acompañan la voz calmada de Gramm, hasta que de un guitarrazo entramos en el estribillo. Y así toda la canción –otro temazo–, alternando pasajes intimistas con la garra del estribillo. Y para estribillo, otro temazo –y van–, esa peazocanción titulada Say you will que ya vale la compra del disco. Entonces llega la baladita azucarada del álbum, que por no llegar al nivel de emisión de la antes mencionada I want to know what love is, aún soy capaz de escuchar, pero que no me provoca ni frío ni calor. Por suerte, el inicio de la siguiente Counting every minute ya nos indica que Jones se ha sacudido la tontería de encima y se ha apretado los machos a la hora de crear un riff sobre el que construir un tema rockero y enérgico con el que finaliza la primera cara del vinilo. 


La cara B se inicia con la canción que da título al disco, otro temazo con efectos de sonido, sintetizadores, guitarrazos, coros y un ritmo endiablado liderado por la batería y el bajo de Elliott y Wallis, sobre los que Gramm hace su magia. Sobreproducción ochentera a tope... but I like it! The beat of my heart se inicia con una guitarra española a cargo de Hugh McKracken que sirve de introducción a otro temazo –de mis favoritos del disco, si es que no lo son todos– en el que el tándem Gramm/Jones lo vuelve a petar. Es de los que también justifican la compra del álbum. Y Face to face es más de lo mismo, otro TE-MA-ZO con la fabulosa voz de Gramm, esas melodías compuestas por Jones, sus guitarrazos y capas de sintetizadores junto a esa alucinante base rítmica. Lo sé, no es thrash, ni siquiera es metal... pero yo no puedo dejar de hacer headbanging. Out of the blue es un medio tiempo majestusoso que firman los cuatro componentes de la banda y que me recuerda horrores al Angel de Tyler y Child (¿quién fue la gallina, quién el huevo?). Y el álbum termina con A night to remember, un hard rock enérgico, alegre y desenfadado, un digno fin de fiesta para un magnífico elepé que ¡mecagüentó! he tenido que ser yo quien os presente porque nadie excepto el menda se ha dignado a hablar de estos tipos. 


En fin, que Foreigner molaban un huevo –hay que decirlo más– pese a cosas como I want to know what love is. Así que poneos cualquiera de sus elepés o unos cuantos de ellos y disfrutadlos el fin de semana. 

¡Feliz viernes! 
@KingPiltrafilla









Bronce – ¡¡Cógelo!! (Justine - 1991)



Hoy toca BRONCE, una banda barcelonesa que estuvo en la órbita de Justine y que duró tan poco como los dieciocho minutos que dura su primer y único trabajo.

viernes, 26 de abril de 2019

Sobredosis - Sangre joven (Chapa discos - 1985)



Sobredosis cantan por un lado cantan en Dinosaurios a los viejos roqueros: "dinosaurio del rock, vuelve, no me dejes solo" y por otro gritan con rabia en Sangre joven "sangre joven para el rock and roll, savia nueva para que nunca muera". Y eso es Sobredosis, una mezcla de los sonidos heavies de los setenta, en especial mucho Judas Priest y UFO, y la conversión explosiva patria de principios de los ochenta, tanto Barón Rojo como Obús. Una mezcla de calidad de oído, técnica en todos los componentes y ganas de comerse los escenarios y las radiofórmulas. En Dinero, mujeres y rock se vuelven casi comerciales, con un ritmo machacón, un sencillo estribillo con voz y batería. En Corriendo salvajemente se marcan un himno de la época con esa letra amenazante: "miles de sombras en la oscuridad, dominan la noche, esperan caer sobre ti. Coge tu chica, no esperas para escapar del horror". Suenan muy duros en Bajo el fuego y Vuelve a mí, con un tono agresivo machista precioso.
No podía faltar la "balada heavy", una minicopia del Still loving you de Scorpions en toda regla, titulada No puedo vivir sin ti. Adorable pero flojilla, la verdad. Cierran el disco una versión pasable del Doctor, doctor de UFO y un brillante instrumental de título Noches de pasión y lujuria.
Grabaron en los por entonces famosos Mediterraneo Studios de Ibiza (donde grabaron Judas Priest, por ejemplo) a las órdenes de Fortu Sánchez y Francisco Laguna (cantante y guitarrista de Obús). En los mando estaba Dennis Herman, gurú del sonido heavy de los años ochenta. Buenas canciones, buen sonido, buena actitud. Pero el proyecto no cuajó y hasta aquí llegaron. Dos discos excelentes en su discografía, hasta que volvieron en 2012. 
Por cierto, la portada con la profesora jevilorra y los chavales dándolo todo en clase no puede ser más casposa. Sí, perdón, la propia foto de la banda en la cotraportada. Adorable heavy metal vallekano de 1985.

Como hoy me he hecho un pacodelatorre, tengo que despedirme de la siguiente manera. Sed felices, es una orden.





viernes, 19 de abril de 2019

Sammy Hagar – Three lock box (Geffen records – 1982)


Así es, amigos, el red rocker regresa a este espacio en otro de mis vinilos, esta vez el dedicado a Three lock box, su séptimo álbum en solitario. Del californiano Sammy Hagar ya os he hablado en varias ocasiones, cuando os presenté aquí su debut junto a Ronnie Montrose, en su aventura junto a Neal Schon aquí o también aquí en el icónico VOA previo a su fichaje por Van Halen. Así que me extenderé poco en los aspecto personales del artista y pasaré a comentaros brevemente este vinilo, quizás no de los mejores de su carrera, pero sumamente interesante. Producido por Keith Olsen en los Goodnight L.A. studios, junto a Sammy a la guitarra y voces encontramos a Bill Church al bajo, Gary Pihl a la guitarra y David Lauser a la batería, con Alan Pasqua a los teclados y diversas colaboraciones más. 

Con portada de Moshe Brakha con dirección artística de Richard Seireeni, el track list fue: 

A 
Three lock box 
Remote love 
Remember the heroes 
Your love is driving me crazy 
In the room 

B 
Rise of the animal 
I wouldn’t change a thing 
Growing up 
Never give up 
I don’t need love 


Three lock box es el tema que da título al álbum y nunca me ha acabado de enganchar pese a su energía. Lo mismo me pasa con Remote love –odio ese teclado de feria–, de la que sólo me gusta el estribillo. Todo lo contrario de lo que me ocurre con la Santísima Trinidad que conforman las siguientes Remember the heroes –con Mike Reno de Loverboy a las voces y Jonathan Cain de Journey a los coros y teclados–, la fantástica Your love is driving me crazy –primer single del disco– y la que pone fin a la cara A, In the room. La cara B comienza con una repetitiva aunque resultona Rise of the animal que se caracteriza por un sintetizador ochentero muy synthpop y que en algunos pasajes parece incluso prog-rock. I wouldn’t change a thing es una estupenda canción que en algunos momentos me recuerda a Caught up in you de los 38 special. Le sigue Growing up, otra de las que resultan fáciles de escuchar pero que tampoco es que me emocione demasiado. Never giver up es un hard melódico compuesto por Olsen y Pasqua que se convirtió en segundo single y que –una vez más– no será recordada como una de las mejores canciones grabadas por Hagar aunque no se le puede negar que es pegadiza. Eso sí, le falta garra. El disco finaliza con la más rockera I don’t need love, más en la línea del vocalista, que le deja a uno meneando los pies en cuanto la aguja se levanta del surco. 


En resumen, un elepé que no destaca por ser especialmente enérgico e inspirado pero que –aunque sólo sea por los mencionados tres temas de la cara A que os he destacado–merece la pena ser comprado y disfrutado. 

¡Feliz viernes! 
@KingPiltrafilla





jueves, 18 de abril de 2019

ATOMIC ROOSTER: HEADLINE NEWS (Towerbell Records, 1983)



Como muchos sabréis, Black Sabbath debe su nombre a la película homónima de Mario Bava (aunque ésta se titule originalmente Las tres caras del miedo) y esta denominación fue un acierto de la banda de Iommi y compañía: primeramente, porque tiene una sonoridad cojonuda (mucho mejor que las anteriores denominaciones, Polka Tulk o Earth) y segundo, porque representa perfectamente lo que es el grupo. Black Sabbath quisieron hacer música de miedo, es quizá la banda más relacionada con el satanismo y el terror del rock de los 70, pero tal y como reconocen ellos mismos (y aunque no lo quisieran ver así los sectores más conservadores) detrás de esa iconografía diabólica y esas letras no había nada más que diversión y ganas de provocar.

Al igual ocurre en la película de Bava, donde, tras tres historias terroríficas (una más que las otras dos) llega un maravilloso y divertido final donde Boris Karloff nos enseña que todo es simplemente ficción con un plano que se abre viendo así el set de rodaje del propio film



No veo ese fantástico postureo en Atomic Rooster; es una apreciación subjetiva (y quiero que lo sea porque si no no estaría escribiendo aquí, sino en el BOE) pero es un grupo cuya música siempre me ha provocado un mal rollo difícil de definir, pero que mola. Sin efectismos, sin parafernalia, la música del Pollo Atómico (que hay que ver con el nombrecito…) siempre me ha provocado esa sensación, incluso antes de saber de los desórdenes mentales de su líder y teclista Vincent Crane que le llevaron a suicidarse el día de San Valentín de 1989. 

 A VER, QUE LA ALEGRÍA DE LA HUERTA NO PARECÍAN, NO


Antes de internet, una manera de conocer a las bandas más desconocidas (o las más olvidadas) eran las notas a pie de página de los libros de rock. Y en el apartado dedicado a Emerson, Lake & Palmer siempre se hablaba de King Crimson porque de ahí provenía Greg Lake, de The Nice por ser la antigua banda de Keith Emerson, y de Atomic Rooster, que es donde había militado Carl Palmer. Que por cierto, en la era pre-internet, conocías así el nombre de las bandas más olvidadas, pero otra cosa era saber a qué sonaban, que sin Youtube, Spotify y estas moderneces, directamente tenías que imaginarte qué tipo de música hacían. Y cuando por fin pude escuchar a los Rooster, me gustaron. Tanto que dibujé la carátula de su disco In hearing of Atomic Rooster para una viñeta de mi cómic "¿TE SUENA"?






La obra cumbre del grupo es Death Walks Behind You (título optimista donde los haya), su disco de 1970 ahora considerado como proto metal (vaya con las etiquetitas); hard rock progresivo rocoso con monolíticos riffs y espectaculares arreglos de los teclados de Vincent Crane
Pero hoy no os voy a hablar de su disco más famoso (que llegó al número 12 en listas), que de eso sin duda hallaréis más información por otros lares, sino justamente de su última obra. Tras Death Walks Behind You el grupo entra en una dinámica descendente, abrazando incluso sonidos funk en sus últimos discos setenteros (bueno, funk a la Rooster, como si fuera una música fúnebre o de funkneral, vamos). En 1975 se separan sin hacer mucho ruido para volver en 1980 con un disco con el que parecían subirse a la ola de la NWOBHM, una ola de la que sin duda eran precursores. Atomic Rooster’ 80 es un muy buen disco, y si queréis introduciros en el grupo, es más accesible que el Death Walks…; han abandonado las influencias de black music y potenciado su lado más pesado y hard rockero. Pero justo antes de tocar en el festival de Reading, les abandona su guitarrista John Du Cann y todo parece desmontarse otra vez…hasta 1983, cuando sale Headline News, el disco del que he venido a hablaros. Un disco que casi más que un LP de Atomic Rooster ya parece un disco de Crane en solitario; sólo hace falta ver la contraportada


SÍ-SE-PUEDE, SÍ-SE-PUEDE

La banda ya no tiene guitarrista fijo tras la marcha de  Du Cann, pero eso sí, menudos dos fichajes le acompañan a las seis cuerdas en esta grabación: ni más ni menos que David Gilmour (Pink Floyd) y un Bernie Tormé que había abandonado la banda de Ian Gillan y venía de girar con Ozzy. Pero esto ya no tiene nada que ver con el anterior y muy recomendable Atomic Rooster’80; Headline News, producido por Tom Newman, un habitual de Mike Oldfield, es un extraño híbrido entre el sonido de teclado más típicamente setentero y las nuevas sonoridades tecno de los 80. Y eso lo descubrimos desde los primeros compases del primer tema, Hold Your Fire, con ese ritmo sintetizado y esa fría voz propia del techno de los primeros 80…pero con un solo marca Gilmour en mitad del tema, eso sí



En la canción que da título al álbum, suena un poco más el teclado de Crane que todos conocemos, aunque, de nuevo, en un tema que, como otros del Lp, quizá podría considerarse New Wave



Sonidos ultraochenteros con lánguidos coros femeninos que se entremezclan con arranques de hard rock obra de Bernie Tormé como en Land of Freedom



La cara B se me antoja algo más interesante y por eso aquí sí hablaré muy brevemente de sus cuatro temas. Se abre con el dinámico Machine, quizá el tema más extraño y progresivo del LP, donde hay interesantes y frenéticos juegos entre guitarra y teclado con unas polifonías que me recuerdan a Gente Giant. Para mí lo mejor del disco



Le sigue Dance of Death, con un ambiente que no desmerece a su título y que a mí personalmente me recuerda a Ultravox aunque con unas curiosas percusiones tribales en mitad del tema



Carnival tiende más al sonido de los Rooster setenteros aunque "ochenterizado” por los coros femeninos y una producción que no me ha convencido en ningún momento



El tema final me suena a The Alan Parsons Project y la encuentro también algo floydiana (no es extraño contando con la guitarra de Gilmour) y lo que me parece curioso es que estas dos bandas tienen una canción que se titula igual que esta: Time



Un definitiva, Headline News es un disco que no recomendaría para adentrarse en esta banda (mucho mejor Death Walks Behind You o Atomic Rooster’80)  Bandas stoner o doom u otras más eclécticas como Bigelf reivindican a esta banda como una influencia fundamental, pero nunca, o muy difícilmente, oiréis hablar de este LP: por eso lo he escogido. Es un disco que se queda en tierra de nadie, aunque interesante como curiosidad. Creo que, de haber seguido por este camino, se habría depurado esta curiosa e incipiente mezcla de techno y rock dando lugar a obras más interesantes. Pero esto es música-ficción y nunca lo sabremos, porque Atomic Rooster se separó ese mismo año y Crane, tras unirse a los Katmandu de Peter Green y luego a Dexy’s Midnight Runner, se suicidó. El tema que daba título a su disco de 1970 ya profetizaba que la muerte caminaba tras él:



En 1980 una canción, Don’t Loose Your Mind, parecía ser una señal de aviso



Y en 1989 una ingesta masiva de pastillas nos obligaba a decirle adiós. Vincent descansaba al fin