viernes, 29 de mayo de 2020

Fleetwood Mac - Then Play On (Reprise Records, 1969)

If music be the food of love, play on

Así comienza la obra de Shakespeare “Twelfth night” ("Noche de reyes"). En su autobiografía (“Play On: Now, Then & Fleetwood Mac”) cuenta Mick Fleetwood, el baterista de la eterna sonrisa (no os perdáis, por favor, sus expresiones faciales en el vídeo que he puesto más abajo, bueno, no os lo perdáis en general en ninguna de sus actuaciones) que este verso, el que da comienzo a la obra, fue lo que les inspiró para titular su tercer álbum de estudio, “Then Play On”, el que vamos a analizar en esta entrada.


Paradise Lost "Shades Of God" (Music For Nations 1992)





Cheap Trick – Dream Police (Epic-1979)


Amigos, este viernes me alegra presentaros Dream Police de Cheap Trick, otro de los vinilos que compré a principios de marzo en la ciudad de Bruselas, cuando ni por asomo imaginaba la crisis social, sanitaria y económica que se cernía sobre el mundo entero. Esta vez no fue en la coqueta Arlequin al lado del Manneken Pis –donde sí conseguí los de Heavy Pettin y Billion Dollar Babies– sino en la más céntrica y notoria The collector. Ese día ya tenía en mi poder los dos discos antes mencionados y me metí en la tienda con cierto reparo ya que a mi esposa le aburre soberanamente que cuando estoy paseando con ella entre en uno de esos lugares de pecado y pierda al mundo de vista por un largo rato mientras manoseo cubetas de vinilos. Pero recuerdo que llovía y hacía viento, por lo que la excusa parecía perfecta. La verdad es que no estaba demasiado concentrado en el tema hasta que descubrí esta joya. 


Cuando os hablé aquí de esta gente de Rockford ya os conté que, para mi gusto, la Santísima Trinidad de su obra estaba formada por In color, Heaven tonight y Dream Police. Y ahí estaban, cuatro copias de su cuarta grabación de estudio. Las primeras que vi no estaban en muy buen estado. A tres euros y medio la pieza, la portada blanca con la icónica fotografía de Reid Miles había propiciado que el redondel del vinilo quedase marcado en toda la funda. Pero una de las copias –a ocho euros, claro– se veía en mejores condiciones. Y no nos engañemos, ocho euros por el Dream Police en versión norteamericana original tampoco está nada mal. Así que, agradecido por la tarde de perros que me había obligado a guarecerme, me hice con este vinilo que hoy os presento. 


Producido otra vez por Tom Werman en los angelinos The Record Plant, este nuevo lanzamiento de la banda contó con el line up habitual de Robin Zander a las voces y guitarra, Rick Nielsen a la guitarra y coros, Tom Petersson al bajo y coros y Bun E. Carlos a la batería y percusión, con la colaboración de Jai Winding al piano y órgano y Steve Lukather a la guitarra en un tema. 


El disco, que fue todo un éxito, constaba del siguiente track list

A 
Dream Police 
Way of the world 
The house is rockin’ (with domestic problems) 
Gonna raise hell 

B 
I’ll be with you tonight 
Voices 
Writing on the wall 
I know what I want 
Need your love 


Dream police es una inmejorable manera de comenzar el disco, con el tema que le da nombre y esa mezcla de rock, coros y la voz de Zander. Evidentemente fue el primer single del álbum. Esperad ¿he dicho inmejorable?... para nada, Way of the world la supera con creces en mi opinión. También fue lanzada como single. Y sin abandonar los coros y juegos de voces distintivos de la banda, esta nos ofrece una cañera The house is rockin’ (with domestic problems), guitarrera y enérgica. Se cierra la cara con Gonna raise hell, la canción más larga del disco y otro temazo en el que los Trick se lucen en pleno, con esa base rítmica asesina, el loco Nielsen y sus devaneos a las seis cuerdas, esas armonías vocales y esos arreglos con teclados. Amigos, cuatro canciones que ya valen la compra del álbum... y aún nos queda la cara B. 


Esta comienza con I’ll be with you tonight, muy en el estilo de The house is rockin’ que con un estribillo pegadizo pero cañera se convirtió en el cuarto single del disco. Voices es la balada, con ecos beatlenianos a lo Jeff Lynne y bonitos arreglos, una preciosidad vaya, con un estupendo Lukather colaborando y todo un ejemplo de cómo hacer una canción bonita y no melíflua que, no en vano, se editó como segundo single del elepé.  Y tras la calma, esa inyección de energía que es Writing on the wall, de esos temas rockeros que obligan a mover los pies y las caderas. En I know what I want canta Tom Petersson, lo que aporta otro matiz al tema sin que eso afecte al sonido general. Finaliza esta joya con Need your love, otra canción de larga duración con diversos arreglos y cambios de ritmo. 


En definitiva, un pedazo de disco imprescindible, que hacía años que perseguía y por fin tengo en mi poder. Si no lo conocéis, ya estáis tardando.

¡Feliz viernes! 
@KingPiltrafilla







Christina y los Subterráneos - Que Me Parta Un Rayo (WEA, 1992)


La palabra independiente se inventó para artistazas como ella. Christina Rosenvinge lleva al pie del cañón desde finales de los 70 cuando empezó con Ella y los Neumáticos, aunque su forma de derrochar energía, maestría y vitalidad cuando la ves sobre un escenario en la actualidad engaña, y llegas a pensar que lo suyo es un pacto con quien todos sabemos. Su concierto en la Joy Eslava hace unos meses cerrando la gira de su último discazo, Un Hombre Rubio, fue uno de los últimos que pude ver y en fin, para abreviar diré que lo meto en mi lista de conciertos que calientan el alma. Ya sabéis, quien busque objetividad será mejor que deje de leer. Me encanta Christina Rosenvinge, incluso en sus primeras aventuras encuentro canciones de esas que consiguen ponerte una sonrisa, aunque es a partir de este disco cuando me vuela la cabeza de verdad, impulsándome a querer tener sus discos. Discos a los que, por cierto, no les vendría nada mal una reedición en vinilo. Aprovechando que hoy es su cumpleaños, como si hiciera falta una excusa para hablar de ella, traigo este disco por este sitio.
Junto a los Subterráneos grabó dos discos de estudio y uno en directo, y todavía no he conseguido decidir cuál me gusta más. Eso sí, los músicos que formaron los Subterráneos no son los mismos. Para este disco en concreto, la alineación es de auténtico lujo: José Nodar, también presente en grabaciones de Manolo Tena, Luz Casal o Sabina, al bajo; Antonio Calero, que ha tocado con Serrat o Miguel Ríos, a las baquetas; las guitarras corren a cuenta de Pancho Varona, Antonio García de Diego y Jaime Asúa. Los dos primeros son bien conocidos por cualquiera que siga a Sabina, mientras que Jaime tiene en su currículum nombres como Cucharada, Alarma!! o Burning. Álvaro Urquijo también mete una eléctrica en el primer tema del disco. Vamos, que a todo eso le añades la voz de Christina y el paraíso ya no me parece algo utópico. Toda esa chapa se debe a que pienso que no se le ha hecho justicia a su carrera, una de las más sólidas del panorama nacional.

Las cancionazas

Este disco no empieza y acaba con Voy en un Coche, que por cierto es una canción que me vuelve loco. Lo explica mucho mejor la propia Christina en su más que recomendable libro titulado Debut, avisados estáis. Tú Por Mí y Pulgas en el Corazón son dos canciones dedicadas a esas amigas sin las que no nos reconoceríamos en tantas y tantas ocasiones. La primera es más vitalista, mientras que la segunda desprende un fuerte aroma a Knockin' On Heaven's Door, con unos arreglos gozosos y una letra a medias con Ray Loriga que consiguen iluminar la canción con una luz tenue maravillosa. El propio Ray también pone letra en Señorita, una de las canciones donde más se nota el sello inconfundible de Antonio García de Diego, cuyas teclas son bastante responsables del gozoso sonido del disco.
Voy en un Coche fue el single de éxito del disco, y siempre me ha gustado mucho lo salvaje que suena al escucharla en el coche. A Christina los decibelios le sientan de miedo, y en temas como este se nota a la perfección. La letra de Ni una Maldita Florecita continúa en esa línea mordaz, y musicalmente es de mis favoritas del disco. Las guitarras en Tengo una Pistola suenan con la rabia del que termina su último examen y se siente como si escapara con vida de Alcatraz, y qué puedo decir, esa canción me atrapa y hace lo que quiere conmigo. El final del disco con el toque acústico de Alguien Que Cuide De Mí me parece un fiel reflejo de lo que cualquier bicho humano se ha planteado alguna vez, y al mismo tiempo resulta tan complicado mantener a largo plazo.
En fin, un disco fundamental en mi vida de una artista con mayúsculas que no le ha regalado a nadie la llave de su carrera, consiguiendo lo que tantos buscan y pocos logran: mantenerse fiel a sí misma. Para los heavies que queráis arrepentiros y comprar el disco, suele estar en torno a los 20 euros, aunque es bastante raro verlo en tiendas. Felicidades Christina, y millones de gracias por la música.


Khemmis: Desolation (2018, Nuclear Blast)




Khemmis es una de esas bandas que encabezan esa nueva oleada de Doom Metal y que con una carrera relativamente corta, han calado fuerte entre un género muy fiel a sonidos pesados, melódicos y agónicos en ciertas ocasiones. Al ser una banda no demasiado popular, os hago un resumen de su carrera. Formados en Denver, Colorado, debutan como trío con un EP homónimo, no siendo hasta 2015 cuando ya como cuarteto, inician la fórmula que parece funcionarles a las mil maravillas: trabajos con 5/6 canciones, sin llegar a los 45 minutos de duración por álbum, y manteniendo en las portadas de sus largas duraciones, a ese mago de barbas blancas que se consolida como su Eddie particular.

"Absolution" ve la luz ese mismo año, un trabajo ya que apunta la directriz a seguir por los americanos, y que se asienta totalmente un año después en el maravilloso "Hunted", álbum digamos con el que consiguen llegar a una mayor audiencia, y que les supone el fichaje con la todopoderosa Nuclear Blast, con los que en 2018 editan este buenísmo "Desolation".

Así llegamos a este trabajo que tengo en mis manos, seis temazos de Doom Metal con una fuerte influencia de Heavy clasicote, más concretamente a la NWOBHM y cierto aire al Hard Rock setentero de unos Thin Lizzy. Cierto que están más cerca de Candlemass o Pallbearer (un grupo que también ha conectado muchísimo con las nuevas generaciones de doomers, al igual que Khemmis) pero es innegable ese cruce de estilos que también nos recuerda a obras de bandas como unos While Heaven Wept en su primera etapa, Atlantean Codex o a grandes nombres del Epic Doom como Solitude Aeturnus o Sorcerer.

Ben Hutcherson (guitar and voals), Phil Pendergast (guitar and vocals), Zach Coleman (drums), Dan Beiers (bass)


Predomina una voz "limpia" bastante personal a cargo de Phil Pendergast, que no tiene reparo en compaginar espacios y endurecerse en los momentos más extremos de "Desolation", cuando el otro guitarrista del grupo, Ben Hutcherson introduce auténticas guturales, muy Death Metal, y otras voces más rasgadascomo por ejemplo en un temazo como "Maw of Time", uno de los iconos de este discazo.

La presentación del LP es preciosa, la portada incluye el logo del grupo en relieve dorado, dentro encontramos un libreto con dibujos y las letras,y como es habitual ya, el vinilo es de 180 gramos. Supongo que habrá alguna de esas ediciones de colorines, pero yo ya llegué tarde.





Como curiosidad, este mismo año han editado un EP bajo el nombre de "Doomed Heavy Metal", en el que se incluyen temas en directo y alguna versión, como esta acojonante "Rainbow in the Dark" de Dio.



Disfrutad!

Side One:

- Bloodletting
- Isolation
- Flesh to Nothing

Side Two:

- The Seer
- Maw of Time
- From Ruin













MSG - One night at Budokan (Chrysalis, 1982)


Ya no se hacen discos como los de antes. O ya no hay bandas como las de antes. O ya no hay negocio para el rock como el de antes. O todo a la vez. Algo de esto ya se oía en los ochenta, cuando el negocio de los mastodónticos discos dobles empezó a no ser tan rentable para las compañías de música. En los noventa era mejor sacar dos discos separados por varios meses (o el mismo día): los Illusions de Guns N'Roses, los Load/Reload de Metallica o los Real Live/Dead de Iron Maiden. También se perdió la costumbre de sacar esos directos grabados en una o varias noches de una gira y escoger las mejores tomas y empaquetarlo como si fuera un solo concierto, para empezar a editar recopilatorios en directo que perdían buena parte de su gracia. Y, claro, uno nunca podía saber cuándo un disco era de verdad en directo y cuando había sido retocado mucho o muy mucho en el estudio. Hasta empezó a ponerse de moda editar falsos directos o directos "en el estudio". Que ya me diréis el mérito de publicar un ensayo. En fin, que todo esto sirve de introducción a uno de mis últimos irreductibles del directo. Porque, retoques a parte, este disco está lleno de frescura, de ruido, de sudor. De música.

Grabado en una sola noche de agosto de 1981, el día 12 para ser exactos, en el famoso Budokan de Tokyo (Japón), junto al mago Michael Schenker subieron al escenario un tal Cozy Powell a la batería, Gary Bardem a la voz, Paul Raymond a los teclados y la segunda guitarra, Chris Glenn al bajo. Siempre pensé que Schenker debió elegir un cantante mejor para sus discos y después de esta gira lo intentó. Nunca tuvo suerte. 


One night at Budokan contiene una de las mejores interpretaciones de Schenker en un disco y, quizá, lo mejor de su carrera en solitario: con las canciones de su debut (The Michael Schenker Group) y las que habían grabado para el segundo largo (MSG), aún sin editar cuando se grabó el concierto. Pero a esta gente le dio igual y metieron seis canciones "nuevas", incluyendo el cierre con Are you ready to rock, On and on, Attack of the mad axeman, But I want more, Let sleeping dogs lie y Never trust a stranger. Del debut rescataron Into the arena, Armed and ready, Cry for the nations y Lost horizons. Y de la época de UFO una de las mejores canciones del rock: Doctor, doctor. Con semejante colección y Cozy Powell a la espalda solo podía salir bien.


Pocos músicos pueden presumir de haber grabado dos (al menos) directos míticos, y, además, con formaciones diferentes. Schenker lo hizo en 1982, con este álbum, y en 1979 con Strangers in the night de UFO. Ah, y su colega Paul Raymond también.

La edición en vinilo que traigo hoy está editada por entonces en el Imperio Británico, con su carpeta gatefold, sus fotos a todo color y su historia de casi cuarenta años dando tumbos por el mundo. La conseguí hace pocos meses. Siempre que compro un disco de estos me pregunto por su historia: quién sería su primer comprador, aquel que lo desprecintó, que lo pinchó por primera vez, por qué manos y países habrá llegado hasta mí. Curiosidad.

Pasad un buen fin de semana. 












sábado, 23 de mayo de 2020

Gamma Ray "Heading For Tomorrow" Noise Records 1990




En su lanzamiento debut de larga duración, Gamma Ray escribe diversidad con una D mayúscula y ofrece uno de los álbumes de power metal europeos más vívidos de la historia. Puedes escuchar y sentir lo divertidos que estos músicos se divirtieron mientras grababan este disco y su alegría común es simplemente contagiosa. Esto es una gran sorpresa ya que el líder de la banda Kai Hansen había pasado por años difíciles después de su partida de los veteranos del género influyente Helloween. Originalmente, este lanzamiento fue planeado para ser un disco en solitario, pero a Kai Hansen no le gustó la idea y decidió comenzar una nueva banda. A pesar de esta decisión en el último minuto y una formación algo inestable, la química entre los cantantes y músicos involucrados suena genial. 


Lista de canciones
Lado A
Welcome 1:00
Lust For Life 5:01
Heaven Can Wait 4:23
Space Eater 4:34
Money 3:40

Lado B
The Silence 6:20
Hold Your Ground 4:48
Free Time 5:01
Heading For Tomorrow  14:58



Kai Hansen escribió varias canciones memorables que superan fácilmente los primeros pasos de Helloween después de su partida. Su toque de guitarra melódico es memorable y sus pocas voces de respaldo ya muestran su talento como líder a pesar de que todavía no es el cantante principal en esta producción. Ralf Scheepers desempeña este papel y, aunque todavía tengo algunos problemas con su voz aguda en su banda actual Primal Fear, su actuación en "Heading for Tomorrow" está controlada, diversificada y basada en un ambiente accesible, energizante y manera agradable La sección de ritmo potente alrededor del bajista Uwe Wessel y el baterista Matthias Burchardt también encaja bien sin ocupar demasiado espacio. Aún tengo algunos problemas con su voz aguda en su banda actual Primal Fear, su actuación en "Heading for Tomorrow" es controlada, diversificada y basada en una manera accesible, energizante y agradable. La sección de ritmo potente alrededor del bajista Uwe Wessel y el baterista Matthias Burchardt también encaja bien sin ocupar demasiado espacio. Aún tengo algunos problemas con su voz aguda en su banda actual Primal Fear, su actuación en "Heading for Tomorrow" es controlada, diversificada y basada en una manera accesible, energizante y agradable. La sección de ritmo potente alrededor del bajista Uwe Wessel y el baterista Matthias Burchardt también encaja bien sin ocupar demasiado espacio.




El resultado final ofrece todo lo que un fanático del género podría desear. Las pistas juveniles de ritmo acelerado como el abridor pesado "Lust for Life" con su sección de ritmo apretado se encuentran con pegadizos stompers de tempo medio con interpretaciones vocales más bajas como el éxito "Heaven Can Wait" con sus melodías de guitarra melancólicas. Líricamente, la banda ofrece un sentido reflexivo de crítica social en el caótico exagerado "Money" y declaraciones simplistas como en el himno de fiesta pegadizo "Free Time". Toda la mezcla está adornada con algunos experimentos exitosos que mantienen cualquier rastro de repetición lejos de este álbum asesino. "Space Eater" se presenta como un pisotón sorprendentemente oscuro de medio tiempo con un juego dominante de bajo y una pista cuidadosa de influencias progresivas para evocar una ligera atmósfera de ciencia ficción. Por otro lado, la banda ofrece una de las mejores baladas de poder jamás escritas en los géneros de rock y metal con la épica y conmovedora "The Silence". La reedición que rinde homenaje al vigésimo quinto aniversario de este hito incluye pistas adicionales más valiosas que fácilmente podrían haber llegado a un álbum normal si su calidad no fuera tan elevada constantemente. Solo el tonto cuasi instrumental "Lonesome Stranger" es un intento fallido de una obra de radio humorística.



Curiosamente, el único punto débil de este álbum es lo que debería ser su pieza central y su punto culminante absoluto en forma de la canción del título épico "Heading for Tomorrow". La pista tiene catorce minutos y medio de duración y definitivamente es entre cinco y ocho minutos demasiado. De acuerdo, la pista incluye algunas líneas melódicas gloriosas y partes vocales épicas, pero la canción no llega a ningún lado e incluye varios minutos redundantes que solo estiran la canción y dañan cualquier tipo de impulso potencial. Todavía es una melodía promedio y no un desastre completo, pero en un registro por lo demás verdaderamente consistente, emocional y apasionante, esta melodía demasiado ambiciosa y sobrevalorada simplemente se cae. No seamos exigentes con Kai Hansen apenas empezaba a labrarse su camino en solitario y en discos de años posteriores nos demostraría su tremenda maestría.



La importancia de este álbum no es que sea el salto al increíble power metal impulsado por la velocidad que ocurrió gradualmente después del éxodo de Ralf Scheepers, sino que es un lanzamiento sólido de estilo Helloween en un momento en que no había Helloween para hablar de . Esencialmente, Kai tomó el sonido Helloween y lo liberó de las cadenas que el rápido éxito de los álbumes de Keeper le había puesto. Y si bien este álbum no es tan estelar como lo fueron, se mantiene firme y desafía la sabiduría convencional de la época en que el heavy metal estaba en su último miembro. Y como fue cortado en un vano similar al de los álbumes de Keeper, es necesario que este álbum sea comparado con ellos para juzgar su valor.



La producción aquí está un poco por debajo de los lanzamientos del "Keeper", particularmente en términos de la batería, que suena lo suficientemente grande pero no tiene el mismo golpe que Ingo Schwichtenberg pudo obtener del kit. El bajo no es tan activo, aunque en lanzamientos posteriores el papel del bajo se expandiría bastante bien. Y en cuanto a las guitarras, Kai maneja todos los deberes y hace un trabajo increíble, aunque como resultado hay una falta de variedad en el solo.



Los coleccionistas y los fanáticos ocasionales escuchará y verá que Gamma Ray no es un proyecto secundario aburrido o una copia no inspirada de Helloween, sino más bien una continuación de alta calidad de esa banda por parte de uno de los guitarristas y escritores de canciones más talentosos de Alemania de los años ochenta y noventa.






viernes, 22 de mayo de 2020

Radiohead - The Bends (XL Recordings, 2016)


1347 entradas después, en este rincón de internet en forma de enciclopedia vinílica todavía hay bandas inéditas de las que no hemos hablado. Hoy, los que van a perder la virginidad en este lugar son los Radiohead, con el que es mi disco favorito de la banda: The Bends, cosecha del 95. Ave #FFVinilo, los que van a girar a 33 revoluciones por minuto te saludan.
Vaya por delante que los británicos no son una de mis bandas favoritas, básicamente porque excepto este LP y el OK Computer, ningún disco suyo posterior me ha enganchado lo suficiente como para comprarlo. Hail to the Thief, Kid A y sobre todo In Rainbows me gustan gracias a un puñado de temas sueltos, pero no hasta el punto de añadirlos a la estantería. No es que me enfade y no respire debido a su cambio de estilo; como ya he comentado alguna vez, que las bandas evolucionen y busquen nuevos sonidos me parece maravilloso, de hecho me encantan las constantes reinvenciones en el caso de bandas como R.E.M., Extremoduro, lo que viene haciendo Brian Fallon tras los Gaslight Anthem o mis amados Kinks, pero lo de Radiohead nunca me ha enganchado. Dicho eso, este disco es otra historia.


La hoja interior no está nada mal

Mi padre lo ponía mucho en el coche, y cada vez que la aguja hace su trabajo y comienza el LP con la batería de Planet Telex, le veo a él dándolo todo con el volante como si fuese Keith Moon. Un compás adictivo y un ritmo trepidante te lo ponen realmente complicado para que no te enamores de la canción. Sigue a continuación mi favorita del disco y de la banda, la homónima The Bends, que fue una de las razones de peso para que me pidiera hace unos cuantos años una Epiphone SG por navidad. Las guitarras en esa canción son gloriosas, de las que no dan un solo segundo para respirar. El estribillo es un poco cenizo, en la línea de ese humor tan típico de la banda, cuando Thom Yorke canta eso de "we don't have any real friends", pero me encanta. A continuación llega la que, con total seguridad, es la canción más famosa del disco: High and Dry, un medio tiempo cálido y reposado que a mí siempre me ha dejado con ganas de más. No pasa nada, porque de eso se encarga la fenomenal Fake Plastic Trees, que comienza muy acústica pero no duda en soltar su zarpazo a medida que avanzan los minutos y las guitarras de Thom, Ed O'Brien y Jonny Greenwood (sí, hay tres tipos a las guitarras en este disco) se unen de manera brillante a esa enorme sección rítmica formada por Colin Greenwood al bajo y Phil Selway (con la inestimable ayuda de mi padre en el coche) a las baquetas, para gran alegría del rock and roll. Lo cierto es que, como banda, son cinco musicazos de los pies a la cabeza, eso es así.


 Pero la parte de las letras no hay Dylan que la lea

Si antes decía que el comienzo era brutal con Planet Telex, el inicio de la cara B con Just no le va a la zaga en absoluto. Recuerdo salir del concierto de Arctic Monkeys en el palacio de los deportes en 2013 entre decepcionado y cabreado con lo que acababa de presenciar, ponerme ese tema como medicina y sentir que se acababan todos los problemas. Eso es algo que no cualquier canción es capaz de lograr. My Iron Lung vuelve a jugar con la aceleración y el resultado vuelve a ser excelente, cimentado sobre un riff de los que enganchan de verdad. Bullet Proof es una balada sensacional en la que Thom Yorke canta de lujo, logrando un falsete maravilloso como quien compra una barra de pan. El cabrón lo hace tan bonito que hasta parece fácil. Pensando en todo esto llega la guitarrera Black Star para aumentar las revoluciones y recordar lo bien que se les da a estos tipos marcarse un buen rock and roll, rematado por un soberbio estribillo. Para cerrar el disco incluyen la soberbia Street Spirit, con un punteo glorioso que te convencerá de que existen uno, dos y los dioses que haga falta. Una de esas canciones destinadas a declararle la guerra al tiempo, quedándose a vivir en la memoria de los que lo gozamos cada vez que la volvemos a escuchar.


 Las cancionasas

Aclaración final para los frikazos como yo: XL recordings no es la discográfica que editó originalmente el LP, que fue Parlophone, pero resulta que cuando compré este disco en Rough Trade, Londres, (lagrimilla cayendo por mi mejilla) vi este disco dos veces; uno de ellos era reedición de Parlophone a 25 libras, y el otro era este que tengo en mi poder, rebajado a 10,99 libras. Le pregunté por qué esa diferencia de precios a uno de los dependientes, y me dijo que este sonaba incluso mejor, pero que el nombre de Parlophone pesaba mucho. Añadió que me llevara el de XL recordings, porque a quién le importa lo que ponga en la carpeta, lo importante es que suene bien, ¿no? Pues eso. El LP, por cierto, suena perfecto. Larga vida a nuestras amadas tiendas de discos, a las que no queda nada para poder volver.


Nazareth - Hair of the dog (Vertigo, 1975)



Tras siete años de trabajo desde sus primeros conciertos, tras editar cinco discos en cuatro años, dos de ellos con Roger Glover de productor, tras patearse los escenarios de ambos lados del Atlántico, los escoceses Nazareth lograron el Santo Grial comercial gracias a su versión de Love hurts: alcanzó el número 8 en ventas en los Estados Unidos. El single contaba en la cara A con la balada y en la cara B con el macarra Hair of the dog, que abría el álbum. Mientras la primera conquistaba los corazones radiofónicos de la clase media yanqui, la segunda fue un éxito en las radios universitarias. Fuera de la censura de las radiofórmulas se hizo popular por su letra: en primera persona, un macarra advierte a una mala mujer ("red hot mama, down light charmer") que ahora está jugando con un auténtico hijo de puta ("now you are messin' with a son of a bitch"). Ese rollo de lanzar juramentos y blasfemar a voz en grito debió sentarles muy bien a los jóvenes universitarios. Con las dos caras del sencillo dando vueltas, el álbum escaló hasta un más que digno puesto 17 en ventas. Hicieron una gira de seis meses que incluyó Canadá de punta a punta, lo que acabó convirtiéndoles en el grupo más importante de la época y facturaron mucho dinero allí también. Hoy en día lleva despachados más de dos millones de copias.

El cuarteto lo formaban Manuel "Manny" Charlton a la guitarra y los sintetizadores, Pete Agnew al bajo, Darrell Sweet a la batería y Dann McCafferty a la voz. El álbum se grabó en los estudios Kent y AIR de Londres con el propio Charlton en la producción. Por cierto, Charlton es andaluz; nació en Almería. A mitad de los ochenta, por cierto, fue reclamado por Axl Rose para grabar el debut de su banda, unos tal Guns N'Roses, pero tras unas primeras grabaciones el bueno de Manny tuvo que volver a sus compromisos con Nazareth dejando el trabajo a medias. Lo terminó Mike Clink y el resto es Historia.

Excelente reedición con vinilo lila.

El disco abría, precisamente, con la batería característica de Hair of the dog seguido de su riff repetitivo que se corta en el estribillo para volver a dejarle todo el protagonismo a la voz y la batería. Tras dos vueltas suena la característica parte instrumental con el talk box (a cargo de McCafferty) y vuelta al estribillo hasta el fade final. El macarrismo y el hard rock sencillo, pero no simple, hecho arte. Con una guitarra que el mismo Tony Iommi podría haber grabado, Miss Misery podría referirse a una mujer endiablada o a una adicción química (voto por esto), algo de lo que uno no puede separarse, eso que hace las noches angustiosas y los días largos: "everyday is filled with shame/my nights are filled with anger". Excelente solo de Charlton. Contrasta con el inicio slide suave de Guilty, con su aroma a porche con vistas al atardecer del desierto, el canto amargo y sincero de despedida: "I got some whiskey/from a bottle/I got some cocaine/from a friend" y tengo que estar "en movimiento" hasta que vuelva a tus brazos. Incluye un piano a cargo de Max Middleton, coro femenino y arreglo gospel para dramatizar y adornar este sorprendente y fantástico tema. Como curiosidad, fue compuesto por Randy Newman (y editado un año antes en el álbum Good old boys), famoso, entre otras cosas, por sus bandas sonoras para películas Disney (Toy Story, Cars, etc.). Y tras estas confesiones de abuso, el hard rock vuelve a atronar con Changin' times. El ritmo cortante y la mezcla del riff de guitarra y los platos a tope con el puente-estribillo me tienen enganchado. Amarga queja a una mujer que le tiene a uno trastornado con sus cambios de humor: "since I met you don't know right from wrong/somebody tell me just wht's goin' on". El guitarreo es bárbaro, con varias líneas intercalándose en el solo y sosteniéndose unas a otras, hablando entre ellas,  mientras el tempo se acelera. Este tema podría alargarse diez minutos. 

Estos "pelúos" son Nazareth

La cara B abría con la doble Beggars day/Rose in the heather, la primera es una versión incluida en el debut de The Crazy Horse. Esta primera parte roquera contrasta con la segunda más melódica e instrumental, con una sección de violines en plena forma. Hay que reconocer el enorme mérito de la banda para conseguir pasar de la crudeza a la emotividad con tan buen gusto. El aroma de la taberna se asoma desde Whiskey drinkin' woman, con sus voces armonizadas y mucho eco, otra elaborada línea de guitarra y varios pasajes solistas de cierto tufo southern. La letra no tiene desperdicio: ayúdame, porque "I love that woman/she's the best one that I had/but she's got this habit now/and it sure is gettin' bad". Cuando no es él, es ella, pero siempre hay mucho consumo alrededor de estas canciones. De hecho, la banda tenía fama de grandes bebedores, fama que en diversas ocasiones han intentado desmentir los propios miembros. Por las letras, nadie podría darles la razón. Casi cerrando el disco nos espera otra enormidad de Nazareth, nueve minutos de ofrenda al hard rock seventies titulados Don't Judas me. Lento comienza, incluso con cierta laxitud, como un mantra que pasea por tu cabeza, con el tambor golpeado con las manos, con un pequeño redoble que va aumentando de intensidad, con una colección de instrumentos que van y vienen jugando con los ecos y la distorsión, una tabla, una guitarra, un sinte, el tema va creciendo en complejidad y adornos, manteniendo el tempo y aumentando la carga sónica hasta el largo fade out final. "Please, don't Judas me/treatme as you like to be treated/please, don't blacklist me/leave me as you'd wish to find me". La versión USA/Canadá del álbum incluía la famosa cover de Love hurts; no formó parte de la edición europea de Hair of the dog. Cosas de las compañías de discos: como era costumbre, editaron la canción como single-reclamo fuera del álbum completo, y la reedición transatlántica la incluyó debido al éxito del tema por allí. La cover de Nazareth se basó más en los arreglos de Gram Parsons (Grievous angel, 1974) que en la famosa de The Everly Brothers. Mantiene el patrón rítmico y la acústica marca la melodía que tan bien interpreta McCafferty, con sentimiento y un excelente equilibrio entre su raspada garganta y la emotiva letra: "love is like a flame/it burns you when it's hot/love hurts". No solo se convirtió en tema de éxito en la América anglófona; en los países nórdicos se volvieron locos con ella, aguantando 60 semanas en las listas de éxito noruegas, por ejemplo. 

El vinilo que traigo hoy corresponde a una reedición remasterizada del 2010 con el vinilo en color lila, a juego con la portada, obra de Dave Roe. Hermosa edición con un buen prensado.

Pasad un fin de semana roquero. Cuidado con los sons of a bitch y las whisky drinkin' women.
















viernes, 15 de mayo de 2020

Extremoduro - ¿Dónde están mis amigos? (Dro, 1993/Warner Music 2014)



Roberto Iniesta se ha convertido en un personaje reconocido en cualquier lugar del país. Cantante guitarrista, compositor, alma de este grupo, Robe, o "el Robe", todos le llamamos casi como si le conociéramos, consiguió lo que muy pocos músicos alcanzan en el rock de aquí: vivir de su música. Y parece que bienvivir, que puede permitirse no girar, no grabar; o hacer lo que le de la gana sin fechas y sin tener que cumplir con las expectativas de una compañía musical. Y lo logró siendo fiel a su estilo, evolucionando a través de los años con un pie en la sucia poesía de su Extremadura natal y el otro en los arreglos y las composiciones cada vez más refinadas. Supongo que el Robe de hoy en día no hubiera existido sin un disco como Agila (1996) y el éxito que alcanzó. 
En cierto modo, ese éxito comenzó con en el anterior Deltoya (1992) y maduró definitivamente en ¿Dónde están mis amigos?. Después de tres álbumes rompedores, transgresivos en el propio argot de Extremoduro, parió la mente y la tripa de Iniesta un corolario de melodías y letras agrestes, llenas de poesía y barro, donde cabe una pelea de bar, una declaración desesperada de amor, una confesión drogadicta, un personaje perdido en una cárcel, un camello. En las letras de este tipo entra todo lo sucio que habita entre nuestros pies y nuestra coronilla; también lo más hermoso.


Abre la guitarra de El duende del parque, una copla muy del estilo que le hizo famoso unos años después, con cambios de ritmo y un sonido bastante limpio en todos los instrumentos, a tope de platillos la batería. La letra parece un autorretrato donde Robe se sitúa aislado en su propio territorio, que identifica con un parque lleno de "flores": "afuera de mi casa tengo flores/sembradas en el campo/como a ellas les gusta estar/enciendo muy temprano los motores/me pongo muy contento si las voy a visitar".  De mis favoritas, No me calientes que me hundo juega con los dobles sentidos en una curiosa historia de amor: "ella era una flor del mar/yo, un delfín tras un velero"; buena letra, buena melodía, con un arreglo de saxo a cargo de Selu (Reincidentes) que adorna la canción "con lágrimas en los ojos/con el pene ensangrentado/fue un adiós muy doloroso/pero ya se me ha pasado". En Sin dios ni amo narra sus experiencias callejeras, huyendo de la policía, siendo un tránsfuga social, de garito en garito, de fiesta en fiesta desfasada: "ya me deben de quedar/dos neuronas nada más/las desato y son como el perro y el gato". Pepe Botika nos descubre a un "honrado traficante" que cuenta sus aventuras dentro y fuera de la cárcel (de la que sale mediante sobornos); "el contrabando era su oficio más brillante". Tiene una interesante guitarra; colabora en las voces Fernando (Reincidentes). Estoy muy bien cierra la cara A, con una sencilla y divertida melodía y una buena línea de bajo sobre la que un desesperado ¿enamorado? se dirige a una imaginaria damisela: "Cuando me llama, con su boca, me subleva/cuando se marcha, veo su culo, y me tortura" porque, en el fondo, "me gustaría mucho más que te lavara la cara sólo las mañanas que te diera la gana" y las demás te quedaras en la cama conmigo.

La cara B abre con otro clásico de los directos de Extremoduro. Bribribliblibli (en el más sucio rincón de mi negro corazón) es un canto a la desesperación, quizá de la amada, quizá a sus adicciones, a lo largo de una de sus más míticas letras: "me acuerdo de ti/me cago en tus muertos/no puedo dormir/me sueño que has vuelto" para reflexionar "de tanto privar/por poco reviento/sueño con tu piel/me siento mejor" y cierra con "os regalo mis canciones/y me apuntan con el dedo/mira por dónde va el Robe/para mí que ya está pedo". En esta y en la siguiente colaboran Fernano y Selu de Reincidentes, porque el saxo vuelve a ser protagonista de Malos pensamientos, junto a una brillante guitarra en uno de los temas más anárquicos del disco. "suda mi piel y lubrifica mis malos pensamientos/ya no puedo caminar recto desde hace tiempo". No se cortaba el tipo a la hora de compartir sus aficiones. Otra guitarra muy característica abre y rasga a lo largo de Posado en un nenúfar, donde aparece la rana como personaje donde se refleja Robe (aparecerá más adelante en su discografía). Otra de las letras sorprendentes del disco reivindicando la igualdad de oportunidades es lo mejor de Islero, shirlero o ladrón "o todos a la vez/o todos o ninguno" porque "necesito trabajar: he aprendido a ser shirlero, ayudando a los demás a quedarse sin dinero". Recordando "yo soy negro/yo gitano/yo no soy de este país/yo nací en una patera y ya llevamos tiempo aquí". En Historias prohibidas (nos tiramos a joder) confiesa la parte mala de su forma de vida "a mi padre robé muchos años de tranquilidad/a mi madre dejé mil secretos aún sin confesar"; atraviesa momentos buenos con estos de desesperación: "luego todo acabó y ahora sólo queda el mal humor/.../te vuelvo a llamar, paso un mal rato hasta que vuelvo a olvidar". Y en el cierre con Los tengo todos vuelta a confesar la debilidad del que tiene todos los pecados "otra vez quiero más/que la lujuria no es mi único pecado capital/el orgullo y la envidia/la gula, la soberbia, la pereza y la avaricia" desde el parque en el que vive. En esta canción Iñaki "Uoho" Antón mete las guitarras. Su colaboración con Robe ha vendido miles de discos.
El vinilo que traigo es la edición de 2014 a cargo de Warner aprovechando el tirón del formato. Remasterización muy buena y un acabado excelente.
Pasad un fin de semana transgresivo, viváis en la fase que viváis. 





Por cierto, este álbum fue subido hace siete años en este enlace.















Pereza - Aproximaciones (RCA, 2018)


Amo este puto disco. Seguramente sea el LP que más veces he escuchado en mi vida y, por tanto, uno a los que más cariño profeso dentro de los que forman parte de ella. Como suele pasar con esos discos que nos gustan tanto, no existen las palabras que puedan definir nuestro amor por ellos, y aún así seguimos intentando explicar lo que significan para nosotros. Claro que sí, qué demonios.



Descubrí a Pereza gracias al emule. Cuando hice la comunión me hicieron muchos regalos absurdos, pero también uno de los mejores que me han hecho jamás: un mp3. Como no podía meterme los discos de mis padres en aquel reducto de felicidad y Spotify todavía no existía, había que recurrir a otros métodos para llenar el giga de música. En aquel momento yo lo flipaba con el Canto del Loco, debía ser el verano de 2009 y buscaba sin parar en el emule todas sus canciones para decidir qué CDs me compraba y cuáles no. Básicamente, lo que hago ahora con el Spotify, sustituyendo Cds por vinilos. En fin, que una de esas canciones resultó ser Princesas, que en el emule apareció como si el artista fuese el Canto del Loco, y a base de investigar averigüé que esa banda se llamaba Pereza. Amor a primera vista, mire usted. Me puse sus discos miles de millones de veces, pero este siempre ha sido otro rollo para mí. A ver si consigo explicar por qué.

 Las cancionazas

Dieciséis temas forman esta maravilla en forma de doble LP. Dieciséis canciones que no necesitan presentación alguna. Mira, de verdad, quien espere algo de objetividad en estas líneas está a tiempo de salir de esta página. Sigo sin saber cuál de las dos tomas de Por Mi Tripa me enamora más, pero al menos he progresado en lo de controlar cada baldosa del baño del Siroco. Una canción que justifica aquello que dijo una vez Quique González sobre Leiva, afirmando que se trataba de uno de los tipos con mayor talento del país. Escuchas esa canción y lo firmas con sangre. Hablando de Quique, aparece bordándolo en Yo Nací Para Estar En Un Conjunto, una de mis canciones favoritas de Rubén Pozo en Pereza y fuera de Pereza. Jodida cancionaza. 

 Así todo es más fácil

Otra de las baladas que lo bordan en el disco es Dos Gotas, una de esas canciones donde apetece quedarse a vivir cuando la vida se pone un poco más puta de lo normal, con una sobrecogedora interpretación de Leiva que te lo remueve todo por dentro. Precisamente, algo similar les debió suceder a Rubén y Leiva cuando se pellizcaran y se dieran cuenta de que era real: el mismísimo Mick Taylor iba a tocar en su disco, grabando guitarras en Grupis y Superhermanas, esta última con un inconfundible aroma a Honky Tonk Woman que hace gozar sin límites. Hablando de gozarlo, Huracán sigue haciendo lo que quiere conmigo cada vez que vuelve a sonar, sin importar que hayan pasado más de diez años o que haya perdido la cuenta de las miles de veces que la he escuchado. El slide de Rubén es glorioso, mientras que el órgano hammond de César Pop, músico con mayúsculas, consigue hacer fácil la compleja labor de que todo encaje. Brian Jones era su filosofía...
Muchas veces, los singles de las bandas de éxito suelen sacrificar calidad para perseguir el objetivo del ansiado número uno, pero con Estrella Polar no sucede nada de eso; gran parte de la culpa la tiene su demoledor estribillo, y otro porcentaje importante recae sobre las guitarras del siempre infravalorado Juan Aguirre y el sitar de Juan De Dios, musicazo en los Deluxe de Xoel López, que también se anima a la fiesta metiendo coros en la divertida Frágiles. Dímelo muestra a un Rubén cada vez con más tablas a la hora de componer, llegando probablemente a su cima con esa joya absoluta que es Margot, uno de esos temas que bien merecen la inmortalidad para su autor, donde además colabora Iván Ferreiro. Su videoclip, por cierto, estuvo censurado durante mucho tiempo porque salía una chica masturbándose. Vaya tela. Dónde estarás esta noche...
Pues eso, que no tenía ni idea de que había salido en vinilo hasta que lo descubrí en Nakasha. Ni confirmo ni desmiento que pegase un grito cuando lo vi ahí. Evidentemente, lo compré, como quien compra un pedazo de su vida en forma de canciones. ¿No se trataba de eso?

Heavy Pettin – Rock ain’t dead (Polydor – 1985)


Pues sí, amigos, hace unos años ya os comenté aquí el primer elepé de los Heavy Pettin, esta banda de Glasgow que es otra de esas de las que –una vez más– solo os hablo yo. Por entonces os decía que no podía hablaros de su segundo trabajo –el que me los dio a conocer– porque no poseía el vinilo. Eso cambió hace poco, cuando en una pequeña tienda de Bruselas cercana al Manneken Pis pude hacerme con él. Canciones como Angel o su tema título me hicieron fijar en este Rock ain’t dead. Y aunque el resto del disco no me llamó demasiado la atención en su día –lo cierto es que tampoco había tenido la ocasión de escucharlo demasiado– con su producción recargada y muy sometida a la moda del momento, a fuerza de ir buscándolo incansablemente durante los últimos años en tiendas y ferias vinílicas varias se fue convirtiendo en un preciado objeto de deseo del que me fui enamorando cada vez más a la par que lo escuchaba en internet. 


Y sí, la batería suena poppy en bastantes momentos, la voz chillona de Steve Hayman se acerca a veces a la caricatura y sus coros recuerdan demasiado a unos edulcorados Def Leppard cuando su primer trabajo parecía algo más crudo y directo. Pero ahora mismo, temas como los mencionados Angel o Rock ain’t dead pero también Sole survivor o China boy me parecen reivindicables como reflejo de su época y muy pero que muy disfrutables para los nostálgicos ochenteros. Grabando los temas encontramos al mencionado Hayman a las voces, los más que solventes Punky Mendoza y Gordon Bonnar a las guitarras, Brian Waugh al bajo y Gary Moat a la batería. 


Producido por Mark Dearnley (excepto el tema Dream Time, que produjo John Jansen) en los House of music de New Jersey, los londinenses AIR, Roundhouse, Maison Rouge, Red Bus y Angel studios, el álbum tenía una portada de Michael Hoppen y Green Ink


La versión que poseo es la alemana del mismo año de su lanzamiento y el track list es el siguiente: 

A 
Rock ain’t dead 
Sole survivor 
China boy 
Lost in love 
Northwinds 

B 
Angel 
Heart attack 
Dream time 
Walkin’ with angels 
Throw a party 


Resumiendo, una cara A imprescindible y una cara B con temazos como Angel o Heart attack, guitarras elegantes, melodías y coros pegadizos en un pedazo de álbum que si bien está más enfocado al hard pop que su debut, rezuma una gran calidad que no presagiaba la corta vida del grupo. Si no los conocíais aún, es una buena ocasión de descubrir a estos hijos tardíos de la NWOBHM sin fortuna. 

¡Feliz viernes! 
@KingPiltrafilla