Alice Cooper era un mito de cuarenta años y una carrera tan magnífica como irregular de la que ya hemos dado buena cuenta en este blog varias veces. Tras un proceso de rehabilitación en los primeros años ochenta, editó dos discos de hard&heavy: Constrictor (1986) y Raise your fist and yell (1987). No tuvieron buenas ventas, pero le pusieron en primera línea de nuevo con llenos en sus giras y la posibilidad de demostrar que estaba en forma, que era fiable. Cuando Bob Pfeifer se empeñó en ficharle para "su" compañía Epic se arriesgaba; y se arriesgó más cuando le puso un cheque en blanco y le buscó un compositor de campanillas, el mago del hard ochentero Desmond Child. Ya hemos hablado de él por aquí varias veces también, así que baste recordar que sus composiciones habían despachado millones de copias con Aerosmith, Bon Jovi, Joan Jett, Bonnie Tyler y alguna prenda más. De su mano llegaron, precisamente, muchas de estas estrellas a componer, tocar o, simplemente, hacer coros y figurar en los créditos y los vídeos de Trash. Y el mismo Desmond se encargó de firmar la producción con dos magos en la mezcla final: Steve Thomson y Michael Barbiero.
Se grabó en numerosos estudios de Nueva York, Filadelfia y Los Angeles por donde fueron desfilando los diferentes colaboradores. Eso sí, Alice contó con unos músicos de estudio fijos: Hugh MacDonlad al bajo (Bon Jovi), John McCurry en guitarras (Julian Lennon, Cher, John Waite), Bobby Chouinard a la batería y Alan St. John a las teclas (estos últimos de la banda de Billy Squire, otro vendedor nato de la época).
Vaya por delante que Alice realiza un ejercicio de pop metal fabuloso. Como dijo el propio Desmond: "utilizamos todos los trucos del manual". Uno detrás de otro. Lo amas o lo odias. Apriétate el cinturón que vamos para allá.
Arranca la cara A con Poison, el hit por excelencia, un one-hit-wonder que hubira sido suficiente para hacerle rico y famoso. Medio tiempo, en realidad, con un punch en la parte del puente y el estribillo. Compuesta por McCurry con Child y el jefe, enorme riff de guitarra y brutal capa de coros (todas de Cooper, ojo). El veneno del amor, el que no puedes evitar, aunque sabes que no tienes que tirarte a esa piscina, vas con todo al fondo. Final épico con el solo vibrando por detrás de las armonías vocales. Alcanzó el Top Ten en yanquilandia y hoy en día suena en ascensores, fiestas de ejecutivos y es un habitual de Rock FM. Sigue otro hitazo, Spark in the dark, con un riff pegajoso, muy Child (recuerda al You give love a bad name de Bon Jovi). Te llevaré a lo más oscuro y allí seré una chispa en la oscuridad. El riff del inicio se queda en el estribillo con un fantástico coro. Buen cambio para el final. Mete guitarras Guy Mann-Dude, apodo de un músico que, por entonces, formó parte de una efímera banda llamada Dudes of Warth con Paul Stanley y Desmond Child a las voces,Vivan Campbell como segundo guitarrista, Rudy Sarzo al bajo y Tommy Lee a la batería (grabaron la canción Shocker para la banda sonora de la película del mismo título); colaboró ocasionalmente en el estudio con Desmond. House of fire apareció como tercer sencillo, corte muy pegadizo, compuesta con Joan Jett. La intentaron grabar Bon Jovi para New Jersey, pero no salió adelante. Alice le da su toque particular, con un largo y melódico estribillo, buenos teclados y unas guitarras bien empastadas. Joe Perry (Aerosmith) mete el solo. Why trust you es, quizá, lo más Cooper del disco. La dama que busca una segunda oportunidad después de fugarse con tu corazón ¿Tengo que creerte? Buen solo y gran final. Cierra la cara con la balada Only my heart talkin' intentando remedar el éxito canción-moña de la época; demasiado blandengue, con poca imaginación, queda bien arreglado y con armonías aceptables. Canta Steven Tyler y eso le da un punto extra al tema (igual esto era para Aerosmith, quién sabe). El único corte en el que Child no compone, y Alice recurre a Bruce Roberts (Donna Summer, Jennifer Rush, Barbra Streisand, Whitney Houston: buscando el tema superventas).
Giramos el plástico y arrancamos con Bed of nails con un rollo de rock cabaretero (me recuerda a una melodía del Fantasma de la Ópera). Kane Roberts (ex del propio Alice y otro de las víctimas de la producción y composición de Mr. Desmond) aparece como guitarrista invitado dejando su impronta en un solazo. Letra directísima: te daré como un martillo en una cama de clavos. La hitmaker Diane Warren pone su granito de arena. Cooper insistía en las entrevistas de la época que "la música debería ser abdominal" y en este disco las letras no paran de hacer honor a la frase. This maniac's in love with you mete el imprescindible cencerro en un tema flojo, demasiado obvio incluso para el tipo de música, con unos teclados extraños en el estribillo. Las melodías vocales no dan el nivel del resto, pero los solos, ojo, de lo mejor. Trash vuelve a dar caña con un riff a doble guitarra y la historia de una stripper que no te deja en paz, a la que vuelves una y otra vez. Joey Kramer y Tom Hamilton, de Aerosmith, tocan bajo y batería y Jon Bon Jovi se marca unos fraseos al final para cerrar. Mark Frazier y Jack Johnson grabaron guitarras en esta ocasión. No podían faltar Richie Sambora y el propio Jon colaborando en la composición. El corte se titula Hell is living without you, segunda balada, nada del otro mundo, pero esta vez el acabado resulta más compacto y la estructura te lleva rodando hasta el crescendo final. Steve Lukather (Toto) y el propio Sambora metieron unos guitarrazos guapísimos. Cerramos con I'm your gun por todo lo alto, un corte muy de concierto, rápido, de letra estúpida y divertida a más no poder. Aquí aparece Kin Winger en los coros (ex-bajista de la banda de Alice Cooper en los discos anteriores).
La copia que comparto no tiene nada del otro mundo: barata y sencilla, de las muchas que acabaron en los saldillos de finales de los noventa. Adoro esa portada diseñada por David Coleman (incluyendo el logo) y fotografías de Glen La Ferman. El detalle: no se ve la cara de Cooper, pero aparece algo desfigurado, aunque reconocible, en la camiseta; la chupa de tachas da el toque durete.
Disfrutad del fin de semana, gentuza.



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