Ir al contenido principal

Chain Reaction - X-rated dream (Attic, 1982)


Hace mucho tiempo que no os doy la murga con alguna banda canadiense. También ha pasado demasiado tiempo desde la última vez que traje alguna de mis basurillas melódicas. Solucionamos los dos problemas con un disco que no le importa a nadie de una banda desconocida del profundo Canadá melódico de los primeros ochenta: el debut y discografía completa de Chain Reaction.

La banda hunde sus raíces en los primeros coletazos de los años 70, cuando el guitarrista Warren Barbour y el bajista Ray Lessard formaron Octavian. Grabaron un álbum y algunos singles, acabando sus aventuras en 1977. En el verano de 1979 Barbour y Lessard decidieron retomar la actividad, con Phil Naro como voceras y John Livingstone a la batería. Reutilizaron el antiguo nombre, en la creencia de que eso les facilitaría conseguir bolos. Aunque fue así y atrajo al viejo público, este se encontró una banda que no tenía nada que ver con la anterior: ni los músicos ni las canciones. Barbour comenta sobre aquella decisión: “fue un error, quienes vinieron salieron decepcionados y nos impidió conseguir público nuevo”. Pero no todo fue malo. “Conseguimos dinero para seguir adelante, ya con el nuevo nombre”. Así, una noche se acostaron como Octavian y a la mañana siguiente continuaron como Chain Reaction, utilizando la publicidad antigua con un “añadido” en forma de pegatina encima. 

Grabaron su único álbum a mediados de 1981 para la compañía Trillium Records. Con el disco aún en prensa comenzaron el tour promocional. A las pocas actuaciones, confiesa Barbour, “nos enteramos de que Trillium había quebrado y los dueños estaban lidiando con problemas legales. Hicimos toda la gira para promocionar absolutamente nada”. Tuvieron que vender su grabación al mejor postor. Attic records le dio una escucha y una oportunidad en el mercado... que no aprovecharon. Quizá un accidente "domestico" y un par de detenciones os darán pistas sobre la vidilla que el grupo se daba en la carretera. No pudo ser.

Lo que respecta a la grabación de este álbum. La banda ya nombrada: Phil Naro cantante principal, Warren Barbour todas las guitarras y segunda voz, Ray Lessard al bajo, los sintetizadores y los coros y John Livingston a la percusión. Se lo produjeron ellos mismos en los Phase One Studios de Toronto, Canadá misma. Cuando lo escuchéis tenedlo en cuenta: esto es un "yo me lo guiso, yo me lo como" de manual que, a veces, se nota.

Vamos al turrón. Dale al play y disfruta de esto gema escondida en los cajones profundos del hard melódico.


Arranca X-Rated dream con unas dobles guitarras setenteras y una melodía pegadiza muy bien fraseada por Nero. Estribillo canadiense, ojo, muy chulo. La canción juega con pequeños cambios y se adorna con un estribillo aguerrido. One night love affair baja el ímpetu y gana en melodía, una joyita con armonías vocales muy bien arreglad:."here i go again in a one love night affaire". Barbour es el triunfador calzándose los zapatos mágicos en la intro y el solo de Sea of flames, canción acelerada con un toque metalero, dinámica y resolutiva. Quizá suene Naro algo forzado aquí. Baby let me go all night recupera el rollo seventies y las armonías vocales. Además, deja a Lessard lucirse con el sintetizador jugando, de nuevo, con las dobles guitarras. You've got the cure no puede ser más directa. Unos coros casi de la década de los cincuenta y unas guitarras, de nuevo, bien adornadas. Destacaría también el trabajo de batería, algo distinto al resto del disco.

Estos chicos no se molestan en disimular. Cinco canciones, las cinco de follar.

La cara B avisa de que "Everybody is looking hot" en I'd rather be a bore, la canción más pomprock del álbum. Gozoso puente-estribillo y un trabajo de sinte tan viejuno como adorable. De mis favoritas, qué le voy a hacer. Parece que el amor triunfa por fin en Looks like I'm in love, balada de casi seis minutos con acústica de doce cuerdas incluida y un rollito Eagles interesante. Keep our love alive vuelve al sonido grueso, con un corte algo más flojo que el resto, aunque resultón por los cambios frecuentes y el trabajo de Barbour, gustándose a sí mismo. Más guitarreo bueno en You have gone too far, con un buen recuerdo a Bad Company y unos coros chulos. La única que firma Naro, directa y sencilla. Cierra You can't gimme money, otra vez con el rollo setentero. Os sonará el estribillo.

La edición que traigo es, obviamente, la de Attic, impresa en el Benelux, con esa portada llamativa: una mujer con antifaz en plan gozoso, para que imagines si está soñando o no, porque también podría entenderse como una vista “desde arriba”. La fotografía de atrás no tiene desperdicio. A quién se le ocurrió lanzar esas llaves de rueda al aire; imagino que querían fotografiar unas X en honor al nombre del disco. La cara de circunstancias del cuarteto y esa mirada asustadiza de Naro lo dicen todo. Del diseño se hace responsable Dean Motter y la fotografía corre a cargo de George Whiteside.

Por cierto, el único músico que desarrolló un paseo musical más allá de esta aventura fue Phil Naro. Se puso al frente de Talas, grabando un álbum en directo con ellos, y a lo largo de los años ochenta y noventa desarrolló una discreta carrera con su nombre, compuso para otros y produjo de vez en cuando. Como curiosidad para los MUY KISSmaníacos: produjo, cantó y compuso con Mark St. John en un artefacto que se llamó Mark St. John Project.

Disfrutad del fin de semana.


Comentarios

Otros crímenes...

Extremoduro - La Ley Innata (Warner Music, 2008)

  Hoy tenía preparada otra entrada correspondiente a esos discos que me marcaron al inicio de este siglo XXI. Pero con las pérdidas en el mundo del rock patrio que hemos tenido esta semana, todo ha volado por los aires. Ya sabéis que, si puedo y tengo disco, ante el fallecimiento de algún reconocido artista, hago un pequeño homenaje en nuestro blog ( Richard Davies , Tina Turner , Olivia Newton-John , Quincy Jones, RobertaFlack ). Esta semana, a falta de uno, dos maravillosos músicos han marchado hacia la inmortalidad. Sólo tengo vinilo del grupo de uno de ellos, que no tenía pensado traer por aquí porque ya han aparecido varios trabajos suyos. Pero mira, también podría entrar en discos del dos mil y pico que me han golpeado de una u otra manera. Jorge , siento no tener un plástico tuyo del que hablar, así que hablaré de La Ley Innata de los Extremoduro de Robe Iniesta . Pero el homenaje va también por ti, claro que sí. En común tenéis que os vi a los dos en sendos directos con...

King Diamond - Fatal Portrait (Roadrunner Records, 1986)

Fatal Portrait es uno de esos discos –no me pasa con tantos, no creáis– del que recuerdo perfectamente lo que hacía y la sensación que me inundó la primera vez que lo escuché, algo que no voy a repetir porque ya lo expliqué aquí . Sin embargo, lo que no conté entonces y que ahora –cuarenta años más tarde, se dice pronto– puedo compartir porque ya ha prescrito hasta la vergüenza con la que durante un tiempo recordé mi comportamiento, es que a algunas de las clases de la universidad asistía con un vaso de Martini Bianco en la mano y varios en el cuerpo, en especial a las de análisis matemático de primera hora de la tarde, clases en las que –obnubilado por el alcohol– canturreaba el tema Dressed in white , siendo el punto álgido la llegada del verso She carries a secret and where she must go... You’ll never know con la voz en falsete de King , a lo que mis compañeros asistían con risa nerviosa –lo que por entonce...

BARÓN ROJO: En un lugar de la marcha (Chapa, 1985)

Yo no tengo, ni me acerco, al número de vinilos que tenéis todos y cada uno de los participantes de este blog. Pero de vez en cuando se presenta la oportunidad o último resquicio para comentar un clásico que no ha sido destripado por la insigne parroquia presente. En mi época, once upon a time, entre los amigos había una sana e inexplicable rivalidad entre Iron Maiden y AC/DC y entre Obús y Barón Rojo , por ver cuál era el mejor. En fin, yo era de Maiden y de Barón. Y lo defendía con puños y dientes. El amor y la admiración por los dos ha llegado hasta estos tiempos modernos. Es raro que varias veces al año no tenga una enfermiza necesidad de escuchar durante varios días todos los discos clásicos de estas bandas. La última crisis que tocaba fue con Barón Rojo . Y una vez abierta la veda a comentar clásicos sin ningún tipo de vergüenza, como debe ser, me atrevo a traer lo que considero el último gran disco de nuestros queridos Barón Rojo .  No voy a relatar aquí las archiconocida...

Work Force – Work Force (Scotti Bros. Records, 1989)

  Anthony Joseph Scotti fue actor, cantante, productor de televisión y cine. Pero no le traigo a nuestro blog por ninguna de estas facetas y por ninguna de estas razones. Scotti, Tony, sale a colación porque a mediados de los años setenta formó, junto a su hermano Benjamin, la discográfica y productora musical Scotti Bros. Records. Y esos señores, amiguitos y amiguitas, sí que tiene valor, peso y enjundia para nosotros, vinileros de pro, pues ficharon y grabaron lo mejorcito de Survivor. Sus primeros éxitos le llegaron de un tal Leif Garrett y el catálogo incluye a gente tan dispar como Iron Horse (algún día los traeré por aquí), Stan Bush, John Schneider, James Brown, Ya Ya, Robert Tepper y algunas bandas sonoras blockbuster (Cobra, The Transformers, Rocky IV, Lady Beware). Guilty pleasure. En ese catálogo, en 1989, incluyeron a un grupo comandado por los hermanos Henry: Rick al bajo y la guitarra, Scott, a las baterías, y Ralph, a los teclados. Una especie de familia orquesta, co...

The Joe Perry Project - Let the Music Do the Talking (CBS, 1980)

  La semana pasada tristemente nos dejó Jack Douglas , uno de los míticos productores rockeros de las últimas cuatro décadas. No tengo falta de escarbar mucho ni de ser rebuscado para encontrar " Rocks "," Toys in the Attick" , el debut de Cheap Trick , " Violation " de los nunca suficientemente valorados Starz o el "Ridin' High" de los canadienses Moxy entre mis favoritos de su vasto trabajo.  Con Aerosmith tiene una historia para escribir un libro por lo menos; además de los discos mencionados anteriormente dejó huella en el visceral " Get your Wings ", el drogota " Draw the Line " o el magnífico en mi opinión e infravalorado " Rock in a Hard Place ".  En algunos momentos fue hasta el sexto miembro de los de Boston componiendo la fantástica "Kings & Queens" e involucrándose en mierdas que iban más allá de lo profesional.  Cuando Aerosmith estaban en el dique seco en plena grabación de "...

Rosendo – Deja que les diga que no (DRO, 1991)

  No podía pasar el día de hoy, 15 de mayo, San Isidro, patrón de la ciudad de Madrid, sin traer un disco de algún artista de "El Foro". Y quién mejor que este madrileño de barrio, el de Carabanchel, para más señas, monumento inmaterial del rock en español y artista querido por varias generaciones de peludos (y no tan peludos).  Y lo hago con su quinto disco en estudio, editado en 1991, el que, en cierto modo, significó un giro en su carrera: no tanto en lo musical, que nunca ha sido de grandes experimentos, si no más bien en lo organizativo, en el acompañamiento. Cambio de compañía discográfica, cambio de músicos y de productor.  Cuando este disco vio la luz, Rosendo llevaba casi veinte años subido a los escenarios, desde aquellas primeras luces con una banda de versiones llamada Fresa . Siguieron sus primeros pinitos con Jose Carlos Molina en los iniciáticos Ñu para acabar pasando a lo más gordo de la Historia de la música popular de nuestro país con Leño . Tras seis ...