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Albert Collins, Robert Cray & Johnny Copeland – Showdown! – 1985


Un supergrupo de blues rock tan efímero como exitoso. Alligator Records decidió juntar a mitad de los ochenta a dos clásicos, Albert Collins y Johnny Copeland, con un chico emergente del género, Robert Cray, para generar ruido, vender catálogo, ya sabes.

Albert Collins, apodado el Hombre de Hielo, tenía 52 años cuando grabó este álbum. El tipo agarró su primera Fender en 1952 (apenas tenía 19) y compaginó sus labores de músico con la conducción de camiones durante doce años. Cuando en 1965 consiguió publicar su primer álbum en solitario ya no paró de crecer y tocar hasta convertirse en uno de los iconos del blues guitarrero. Gente como Steve Ray Vaughan o Gary Moore le han definido como el más inspirador de todos. Menudo alago. 

Johnny Copeland, el Tornado de Texas, calzaba 48 años en el momento de grabar esta joya. Años de registrar sencillos y muchos bandazos, le llevaron a disfrutaba de un momento dulce comercialmente tras haber publicado Texas Twister (83) y Bringin' it all back home (85) y el honor de haber sido nombrado Blues Entertainer of the Year en 1983.  

Robert Cray, el joven, sin apodo significativo por entonces, pasaba de los 32 años al entrar en el estudio (tampoco era un chavalín, ojo). Llevaba a sus espaldas tres largos de relativo éxito comercial, pero un gran impacto en la crítica, sobre todo Bad influence (83).

Collins y Copeland tocaban juntos a mitad de los años 50, en una juventud de locales, ensayos y singles. A lo largo de las décadas siguientes cruzaron sus hachas en diversas ocasiones y mantuvieron la amistad. Curiosamente, Cray convenció a sus compañeros de instituto para contratar a Albert Collins como estrella principal de su fiesta de graduación, en 1971. Poco después, la banda de Cray teloneaba a Collins por la Costa Oeste. Cuando Bruce Iglauer, quien produce esta obra, quiso emular aquella super reunión de 1967 con Howlin' Wolf, Muddy Waters y Bo Diddley en el álbum The Super Super Blues Band, pensó de inmediato en Collins, quien sumó poco depués a Copeland. El tercer espada iba a ser Clarence "Gatemouth" Brown, pero diferencias contractuales llevaron a la elección de una estrella en ciernes como Cray.

Comparten viaje musical Johnny B. Gayden y Allen Battas, de la banda de Collins (The Icebreakers) y el batería de sesión Casey Jones. Con la producción de Dick Shurman y Bruce Iglauer, cuya principal misión fue equilibrar el sonido de los tres guitarristas, dando protagonismo y lustre a cada uno. Según Cray, les llevó dos o tres días ensamblarlo todo y no quisieron retocar el resultado.

Material original y versiones, como es habitual en el género. Dale al play.

Arranca esto con T-bone shuffle, versión de T-Bone Walker, una demostración de compañerismo: tres partes, tres cantantes, tres solistas. Tres magníficos solos. Copeland inicia cantando con fuerza y Collins demuestra que "aquí el jefe soy yo" y luego ya veremos. Cierra "el novato" demostrando que no le es el punto débil del trío. The moon is full cede el primer protagonismo precisamente a Collins, por algo será, en un blues arrastrado. Ojito al punteo que se marca Cray en la parte central y al buen acompañamiento del piano. Copeland compone y canta Lion's den. Rabioso, enérgico. En esa mezcla sabrosa, es Collins quien se encarga del solo central. Muy buen apoyo rítmico. De lo más hard del álbum. Robert da un punto divertido con la versión de de Muddy Waters titulada She's into something (que lo sé: say what she do!). Su forma de cantar es me os enérgica pero más melódica por otro lado. Y enfoca la parte solista con un punteo inicial al que sigue un precioso desarrollo. Copeland presenta su segunda composición Bring your fine shell home, una balada con un magnífico trabajo rítmico, harmónica y todo el feeling de un gran tema blusero. El título ya indica qué quiere nuestro guitarrista que traiga a casa la jefa.

Arranca la cara B con el diálogo de Black cat bone  entre Collins y Copeland, quien, de nuevo, se lanza con la voz principal y los primeros fraseos de guitarra, cerrando la última parte Collins. Solazo a doce cuerdas en el tránsito. Un rollo funk ("I believe my baby have a black cat bone"). Cray aporta su grano compositivo con The dream, baladita sentida con un buen Hammond. Albert vuelve a imponerse con un solazo. De nuevo Albert y Copeland comparten hachazos en el instrumental Albert's alley, un puntazo exhibicionista. Cierra Blackjack, homenaje del trio a Ray Charles, como empezó esta aventura, con los tres máquinas alternando protagonismo de nuevo. “How unlucky can one man be?/ Every dollar I get/ Blackjack takes it away from me”.

Showdown! es el título más vendido del catálogo de Alligator y recibió en 1985 el Grammy al mejor disco de blues tradicional. Hoy en día se considera uno de esos clásicos infalible.

La versión que traigo es una reedición del 2022 española con vinilo de 180 gramos, bien prensada, imitando a la original. 

Daos un baño de blues este fin de semana. 





Comentarios

  1. Anónimo5/6/26 18:14

    Amante de la guitarra, los riffs poderosos, habitual consumidor de instrumentales guitarreros en los 80, adorador de vanjalenes, estifbais y malmstins diversos y guitarrista frustrado (aunque hace siglos que no cojo la guitarra, supongo que por vergüenza jajaja), este sonido de blues puro y canónico nunca me ha atrapado lo suficiente como para mantener mi atención, salvo honrosas excepciones como las de los primeros discos de ZZ Top. Es más, es la razón por la que dejé de seguir al enorme Gary Moore tras su After the war. Así pues, pese a haberme resultado de fácil digestión, no ha sido capaz de disfrutarlo como seguramente merece. Seguramente es mi culpa. Un abrazo y feliz fin de semana. KING

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    1. ¡No esperaba menos de ti! En confianza, quizá esté algo sobrevalorada esta obra al ponerla como referente del género, pero el show de guitarrazos y solos no puede dejar indiferente a (casi) nadie. ¡Qué le vamos a hacer! Espero que la obra en preparación para mi próxima entrega sea más de tu gusto... Un abrazo.

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  2. Alineación cojonuda y varios temazos. No conocía el disco pero lo he disfrutado en general. Lo que comentaba King de Gary Moore también me ocurrió a mi, Moore es grandioso pero me parece cansino en su etapa Blues.
    PD: "After the World" en su afán de repetir sonidos "Wild Frontier" me parece más bien flojo.
    Saludos

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    1. Me alegra haberte entretenido con esta joyita. Guitarreo premium.

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  3. Discazo. también está en mis estanterías, pero reconozco que yo me lo compré solo por Albert Collins. Uno de mis guitarristas de blues favoritos de siempre. Su timbre, sus afinaciones, sus bendings, y esa forma tan reconocible de tocar. Un guitarrista único. Aquí acompañado por otros dos grandes (aunque no los conozco tanto). De hecho, no conocía la historia del disco ni de los propios Copeland o Robert Cray. Siempre interesante aprender estas historias. Así que estoy encantado con tu reseña. Ya iba tocando algo de buen blues. Un saludo.

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    1. Sabes que de vez en cuando suelto algún disco del género, con buenos guitarristas siempre, eso sí. Collins vale cualquier compra, sin duda alguna. Anímate a traer algún disco blusero tú también. Un Saludo

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    2. Claro. Ya voy a buscar algo interesante.

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