Siempre he pensado que
el humor y la calidad son compatibles. En cualquier ámbito de la vida parece
ser que uno deber serio para que el rigor y la profesionalidad sea tenidos en
cuenta en su justa medida. En el arte pasa igual. A un grupo que aplica sentido
de humor en su música (y se me ocurren multitud de ejemplos) no suele ser evaluado
con el mismo criterio por los críticos o por el publico mas melómano. Y aquí es
donde voy a intentar romper uno de esos tópicos con respecto a este grupo. Porque
comienzo diciendo que los Toy Dolls son un grupazo a los que no se les suele
tomar muy en serio, precisamente porque tienen un componente humorístico que
hace que mucha gente les sitúe en un nivel muy por debajo del que se merecen.
Aviso: en esta reseña voy a intentar romper varios tópicos más.
Un grupo que me ha acompañado durante muchos años, y cuya discografía he devorado con absoluta devoción, desde el “Dig that groove" (1983) hasta el “Orcastrated” (1995). Reconozco que después les perdí un poco la pista. Aunque seguí escuchando algunos de sus discos posteriores, creo que esa primera etapa es insuperable. Y si alguien que no les ha escuchado nunca y no sabe por dónde empezar, creo que tanto el disco que os traigo hoy como el “Wakey Wakey” (1989) son sus mejores discos.
Una curiosidad que me
ocurre con este grupo es que nunca pienso en ellos como un grupo “real”. Cada
vez que escucho su música me imagino a sus caricaturas (esas que siempre
aparecen en sus discos, y que son una de sus señas de identidad) tocando.
Vamos, que en mi cabeza son unos dibujos animados que cantan. Pero no, son
reales. Doy fe, los he visto en directo.
Toy Dolls son uno de los mayores representantes del punk rock melódico ingles surgido en la década de los 80. Un grupo único. En cuanto uno escucha la voz de Olga, su cantante y guitarrista (“Olga” es el apodo de Michael Algar) sabe que son ellos. Esa voz, que a algunos les puede parecer algo insoportable (pero que a mi me resulta totalmente familiar) es uno de los aspectos de su música que dota a los Toy Dolls de una personalidad propia.
No se suele hablar
en el ámbito del punk de músicos virtuosos. Aquí es donde quiero romper otro tópico.
Olga es un guitarrista excepcional. No solo por su velocidad en los solos, o por
su capacidad melódica, sino por su extraordinaria precisión. Si los habéis visto
en directo, os puedo asegurar que parece increíble como puede mantener ese
nivel de perfección, a pesar de estar moviéndose sin para por todo el
escenario. No solo en los solos da muestra de un dominio absoluto de velocidad y precisión,
sino que sus guitarras rítmicas tan efectivas le dan a la música de Toy Dolls
ese toque frenético y furioso tan característico de su música.
Queda también fuera
de toda duda su capacidad para construir ganchos melódicos memorables, unas armonías
certeras (tanto en voces como en las guitarras), y unos estribillos tan
pegadizos que a uno se le quedan metidas en la cabeza, y dan ganas de corearlos
a pleno pulmón.
Tengo que hablar también
de la producción. Cuando se habla de punk, salvo en contadas ocasiones, uno piensa
en producciones sucias, viscerales. Sin embargo, las producciones de los Toy
Dolls, son limpias, nítidas, precisas y brillantes. Fueron así desde su primer
disco, pero alcanzaron su máximo nivel en este disco. Suena como una bomba. Podéis
subir sin miedo el volumen de los altavoces. No van a saturar. Al contrario,
vais a notar que la música sale proyectada con una potencia “controlada” que es
digna de una producción de calidad. Sobre todo, atentos a esos coros “gritados”
que son marca de la casa del grupo. Parece que esos gritos saltan de los
altavoces para plantarse directamente en tu cara.
Y esto lo vais a notar en cuanto comienza el disco. Con esa intro que ya es otra de las señas de identidad de los Toy Dolls. Suelen comenzar sus discos con un “sketch” cómico. En este caso, el personaje se aburre, pone la radio (aconsejado por esos “coros gritados”), y el locutor pone el nuevo disco de Toy Dolls: “Aburd-Ditties”. Léase:
Aquí ya no hay
descanso. 36 minutos de Punk rock melódico del mas alto nivel de calidad,
gancho, virtuosismo, sentido del humor, melodías memorables, armonías a
raudales, y un ritmo que engancha de principio a fin.
Momentos
destacables del disco: ese comienzo enlazado con “I’m a Telly Addict”, me
parece insuperable, y esta última una sus mejores canciones de su repertorio, junto con "Alecs Gone" o "When you're Jimmy Saville".
Otro momento típico en los discos de Toy Dolls: una pieza de música clásica tocada
con la guitarra: “Toccata in Dm”. Momento de virtuosismo guitarrero. Una canción
que ya hizo popular Dave Edmunds unos años antes. Uno de mis momentos favoritos
del disco es otra versión: “Drooling Banjos”. Es una versión de un clásico del
country titulado “Dueling Banjos” que aparecía en la película de 1972 “Deliverance”.
Pero claro, aquí los Toy Dolls le dan un toque eléctrico absolutamente salvaje,
frenético, con unas guitarras feroces y armonizadas capaces de levantar a un
muerto.
Como también es
habitual, el disco se cierra con la misma melodía con la que comienza, cerrando
el bucle con una “outro” marca de la casa.
Pues no me queda más
que aconsejaros la escucha de este discazo, de un grupo que todavía no había pasado
por aquí, y que, en mi modesta opinión, merece un hueco dentro de esta colección
“ffvinilica”.
No os los perdáis en
directo si tenéis la oportunidad de verlos. De verdad, os van a sorprender
positivamente.
Mi disco es una
reedición de 2025 (Radiation Rercords) que encontré hace unas pocas semanas, y que suena de
maravilla. No podía esperar mas para compartirlo por aquí.
Espero que lo disfrutéis.
Un saludo.
Ruben Diskobox








Comentarios
Publicar un comentario