Ir al contenido principal

Leize - Loca pasión (Barrabás, 1993)

 

En los años 80 vivíamos de cara a la calle. Nuestras redes sociales estaban en el parque, en el colegio, en el equipo de fútbol o en casa de una vecina. El intercambio de archivos musicales se hacía de mano en mano a través de cintas grabadas, prestándonos/intercambiando los soportes físicos (discos de vinilo, casés y, al final, cedés) o compartiendo las escuchas en el radiocasé de algún colega. Míticas horas encerrados en el cuarto de algún amigo o sentados en el banco de alguna plaza alternando las cintas “escucha esto” “pon esto, verás” “dale para atrás, ponla otra vez”. 

Esto no lo comparto solo por nostalgia viejuna. Tiene su razón en la forma en la que nos llegaba la música y, por tanto, en la que los músicos conseguían hacerse escuchar. Cuando unos chavales formaban un grupo solían quedar a ensayar y no en los míticos garajes yanquis, si no en algún sótano, un local abandonado de alguien de la familia, a veces en espacios que cedían colegios o ayuntamientos y, los más pudientes y afortunados, en auténticos locales de ensayo. 

Leize seguro que arrancó de este modo, compartiendo sueños, aprendiendo a componer y tocar a medida que esos ensayos se sumaban. Y llegaron al momento cumbre de grabar su primera maqueta. Seguro que lo recuerdas: cintas de casé con unas pocas canciones, a modo de EP, generalmente con un sonido del demonio (y no por lo heavy del mismo). Muchas veces la recogía el propio grupo en el local con una grabadora; si había suerte con un micrófono profesional (prestado, por supuesto); si juntaban algo de pasta alquilaban un rato (un día quizá) un estudio de grabación y metían a piñón esos cuatro o cinco temas que consideraban su obra maestra. Porque entonces no había ordenadores en las casas (ni en casi ningún lugar), los estudios de grabación eran cosa seria y costaban mucho parné. 

Nuestros chicos tuvieron en 1985 esa maqueta: Un día cualquiera, Dictadura social, Egun batean, Acorralado y Sangre de barrio. Poco después tenían en el mercado su debut en forma de single: Escalón por un lado y el tema Y otra vez en el otro. Eso también puedes encontrarlo en la historia de muchos grupos de la época; grabar un single, baratito, a ver cómo encaja y luego, si eso, a por el larga duración. Este pedazo de plástico servía para visitar las radios y a los promotores, a las primeras para que pincharan la canción principal, la del lado A, y a los segundos para que les metieran en algún concierto o festival o los llevaran de gira.

Leize cubrió todos aquellos pasos del camino hasta conseguir en 1987 sacar Devorando las calles, uno de los mejores discos de heavy rock nacional. Entraron en la dinámica de giras y grabaciones en estudio. En 1989 Buscando… mirando, en 1991 Acosándome y en 1993 este Loca pasión que hoy comparto. 

Fijaos en la fecha de edición. Aquello del heavy nacional, el rock radikal vasco o el rock urbano había pasado a mejor vida en las radios, las pujantes televisiones o, quizá, hasta en el gusto del público de principios de los noventa. Nirvana, Pantera y el disco negro de Metallica habían “modernizado” todo aquello. La evolución sonora de Leize fue ajena en cierto modo a eso, aunque de un heavy rock crudo, pero de trabajadas melodías y letras reivindicativas (con un poso poético), evolucionaron hacia un hard rock con tintes urbanos; eso sí, nunca perdieron el buen gusto melódico ni las letras curradas, en la temática y en la estructura. 

La banda: Félix Lasa ponía su particular voz y tocaba la guitarra, Pacíficio Carrasco se encargaba de la guitarra solista, Toño Rodríguez del bajo y Pedro Rodríguez de la batería (y todos hacían coros). Se metieron en agosto de 1992 en los estudios Talkback de Madrid y entre diciembre de aquel año y enero del siguiente en los famosos M-20 también de Madrid. La producción la llevó la propia banda con el apoyo de Mariano García, propietario del sello Barrabás, que editó esta joya; Juan Manuel e Iván Camacho en los controles técnicos. Las canciones las firman los cuatro integrantes cual Fuenteovejuna roquero.

Al lío musical ⬇️

Es una pena que no hayan masterizado esto aún: en la versión vinílica las guitarras están bien equilibradas, aunque quedan ocultas en algunas ocasiones por la superposición de la batería y la voz; en el caso de la voz (las voces) la mezcla funciona, pero esa batería procesada queda mal tan presente y repetitiva; en la versión digital se acentúa algo más, o es mi sensación, ese sonido, perjudicando en ocasiones las armonías que tan bien trabajan estos tipos. La sensación de falta de fuerza pesa en la mezcla final. 

Comienza la cara A con No me llores; tiene una letra dedicada a una persona (¿cercana?) que se niega a aceptar la derrota de su vida, el tobogán en el que se ha convertido, por lo que no es capaz de cambiar el rumbo de su negocio. “No me llores tus razones/si no lo puedes remediar/pones pegas a lo que tienes/de dónde vienes y a dónde vas”. ¿Se os ocurre a quién podría estar dedicada? Por detrás hace un poco de complemento, pues avisa del peligro que te viene cuando te descuidas, de los traidores que aparecen por detrás, “como la cuerda corta al cuello” y se aprovechan de ti (¿un representante quizá? ¿los señores de traje de la compañía de discos?). Se dejó llevar suma una letra más a la lucha contra el maltrato y el abuso dentro del matrimonio, tema recurrente en las bandas de heavy y rock de la época (unos adelantados); al fin y al cabo, muchos músicos vivían en barrios y salían de familias difíciles, donde no eran infrecuentes escenas de este tipo. “El anillo es la marca de la propiedad/que pone rejas a sus ojos/esos golpes que hasta ayer disimuló/escondida en un rincón”. Por el hueco incide en el personaje que tiene las llaves del negocio (en este caso del teatro), que está acabado, que vive en una “gloria de cristal” y espera algo “donde todo es una ruina”. La mitad del camino formaría con la anterior y la primera de esta cara un tríptico magnífico, con final feliz para nuestros muchachos, pues se liberan de ese yugo “fue tarde cuando lo vi/descubrí la clave de su juego/hay cadenas que es mejor romper/como se rompe al enemigo”.

La cara B arranca con mi favorita. Noche de ronda es, precisamente, eso: una canción de sexo y fiesta. “solo contigo en tu habitación”. Gran estribillo que da lustre a una construcción sencilla. En sus manos reivindica aún la oposición al servicio militar obligatorio, que no se eliminó hasta el 2001 “juraremos lealtad por un color de asta/sin ningún orgullo en la mirada/juventud que moja de sangre sus galones/por eso que llaman libertades”. Hoy, que se oyen vientos de retorno, hay que subir el volumen de este tema. No hay nada mejor recuerda la lacra que el consumo de heroína dejó en muchos barrios de muchas ciudades “agujero falso donde empieza su ambición/la palmada fría y bajo manga su valor/en la punta de su lanza recalienta su veneno”. De las mejores guitarras. En Nadie mira (nadie sabe) vuelven al tema de la traición, avisando: "lo que está delante, nunca sale por detrás". Encara a quien levanta el cuchillo, agarra la mano de quien te ayuda y "miremos a la calle y busquemos algo más". Como la luz es una triste balada sobre la pérdida de la persona amada, de lo largas que se hacen las noches y la desesperación como sentimiento principal.

La edición de este álbum no cambió en nada la tendencia que la banda llevaba en el mercado y en los conciertos: en franca decadencia, como todo el sector heavy y hardroquero nacional. Tiempos de cambios, ya sabes. Sin embargo, mantuvieron el tipo unos años más: Todo por el suelo (1995) fue su último álbum de estudio y, finalmente, publicaron en doble CD el directo Esto es lo que hay (1996), con el que se despidieron del público durante una larga temporada. Regresaron con el nuevo siglo publicando Solo para ti (2006), XXX (2013) y Cuando te muerden (2015).


La versión que comparto es nacional de época (nunca se ha reditado el vinilo, aunque sí lo hizo BOA en cedé). Más simple que el salpicadero de un Lada, tiene un inserto con las letras, algunas fotos y la información del disco y la banda. Suena muy bien y se le quiere. 

Tened un fin de semana heavy del bueno.




Comentarios

  1. Hoy te has marcado un PACOROCK ¿eh?. Como dices, una especie de heavy rock urbano muy interesante y de escucha entretenida, con mucha calidad aunque para ser del 93 la producción deja mucho que desear. La balada final, por ejemplo, es súper pobre, parece grabada en directo en un local por cuatro tipos sin que el trabajo de estudio le aporte riqueza o brillo. Vamos, que en lugar de triste como dices, a mi me resulta tediosa. Y eso que soy fan de las power ballads ochenteras. Total, que me han gustado las letras pero el resultado final me ha parecido justito en lo musical. La mitad del camino es mi favorita de la cara A (a pesar de la mezcla del solo) y en la cara B coincido contigo. Un abrazo. KING

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. A falta de Pacos buenos son Rockos 😂 Siempre me da rabia que estas bandas acabaran arrastrándose por la falta de medios (dinero) o atención (dinero). Sabían componer y tocar. Pero es lo que hoy tenemos. Yo disfruto de este disco (por cercanía emocional también) y le reconozco esas limitaciones de sonido y, quizá, de tiempo (y dinero). En fin, que me apetecía darles un homenaje esta semana. Abrazo heavynoventero.

      Eliminar
  2. joder, Devorando las Calles fue un discazo! Este por mil y una historias ya no estaba en mi radar cuando se publicó. Saludos

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Eso le pasó a mucha gente, que en esos seis o siete años cambiaron el foco y estas bandas o desaparecieron o tuvieron una vida comercial de segunda. Un saludo

      Eliminar
  3. Recuerdo una época en el que el grupo tuvo un momento popularidad importante, al menos en los círculos más "underground". Y es verdad que los asociaba con un sonido más heavy (igual me falla la memoria), y aquí me recuerdan a los primeros Barricada, o a los Tako. No me ha sonado nada mal el disco, y haces muy bien en reivindicarlos. Saludos.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Los dos primeros eran más heavies, siempre con un fondo roquero (casi pop a veces) en las melodías y arreglos. Siempre hay que rescatar estos discos que ni en su momento tuvieron atención. Un saludo.

      Eliminar
  4. A mí también me ha recordado bastante a Barricada. Entretenido. Y coincido con el King en las canciones a destacar. No tengo conciencia de haberlos escuchado en su época. Un abrazo

    ResponderEliminar
  5. Grandes los Leize. Llevan desde el 96 yendo y viniendo, pero ahí siguen... El verano pasado actuaron en el mismo día en el festival que lo hicieron la banda de mis hijas y sonaron bastante bien, se nota que hay oficio y de paso me dedicaron su último LP "40 peldaños", que recomiendo pegar una escucha. Gracias por hacer un "PacoRock" ;D me encanta. Un fuerte abrazo jefazo

    ResponderEliminar

Publicar un comentario

Otros crímenes...

Alacrán - Alacrán (Zafiro, 1971)

Comienzo esta reseña confesando que me declaro un admirador absoluto de Fernando Arbex. Extraordinario baterista y fundador de Los Estudiantes, uno de los grupos pioneros del rock and roll en España. Mas tarde fundador de Los Brincos. Grupo legendario que moderniz ó el panorama del pop español, y cuya obra forma parte de lo mejor de la historia de la música popular española. Además de músico, fue productor, compositor y arreglista para sus propios grupos, y para multitud de artistas, cuya lista seria inabarcable en este texto. Entre sus composiciones, destacaría su mítico “El rio” (cuya reseña podéis encontrar aquí : ), o “Yo solo soy un hombre”, escritas ambas para Miguel Rios. Os doy algunas cifras para dar una idea de la magnitud de su obra en todas sus facetas: 33 millones de discos vendidos, 600 obras registradas en la SGAE, más de 50 discos de oro. Lo que hoy traigo es una de esas joyas ocultas del rock español. Un disco del grupo que Fernando Arbex creo tras la publicación d...

Bon Jovi - Slippery when wet (Mercury Records, 1986)

    Recuerdo de cuando ayudaba a mi padre en el bar que los alcohólicos de pedigrí, aquellos que terminaban con cirrosis como poco (hostia, Lito, con lo bien que lo pasábamos hablando de música por qué no te retiraste a tiempo), bebían ginebra. Ya fuese con tónica, coca-cola o incluso a palo seco. Esa ginebra Larios o Gordons que en muchas zonas del país se usaba para limpiar las barras metálicas que se estilaban en los bares de aquellos tiempos. Me acuerdo que amigos del País Vasco que trabajaron de camareros en garitos de por allí identificaban a los “castellanos” por su preferencia por esas marcas. En fin, que me desvío, vuelvo a la ginebra. La ginebra es áspera pero es que, además, la juntas con la amarga tónica y se convierte en un menjunje tosco y duro (por eso la moda de meterle botánicos, frutas y mierdas varias para disimular y hacerlo mínimamente apetecible). Como con la cerveza, al final hasta te acostumbras y algunos disfrutan del cóctel. Pero para adentrarte en ...

Extremoduro - La Ley Innata (Warner Music, 2008)

  Hoy tenía preparada otra entrada correspondiente a esos discos que me marcaron al inicio de este siglo XXI. Pero con las pérdidas en el mundo del rock patrio que hemos tenido esta semana, todo ha volado por los aires. Ya sabéis que, si puedo y tengo disco, ante el fallecimiento de algún reconocido artista, hago un pequeño homenaje en nuestro blog ( Richard Davies , Tina Turner , Olivia Newton-John , Quincy Jones, RobertaFlack ). Esta semana, a falta de uno, dos maravillosos músicos han marchado hacia la inmortalidad. Sólo tengo vinilo del grupo de uno de ellos, que no tenía pensado traer por aquí porque ya han aparecido varios trabajos suyos. Pero mira, también podría entrar en discos del dos mil y pico que me han golpeado de una u otra manera. Jorge , siento no tener un plástico tuyo del que hablar, así que hablaré de La Ley Innata de los Extremoduro de Robe Iniesta . Pero el homenaje va también por ti, claro que sí. En común tenéis que os vi a los dos en sendos directos con...

David Drew – Safety love (MCA Records, 1988)

Amigos, ya estoy aquí un viernes más, dispuesto a comentaros mis impresiones sobre un vinilo que –puedo equivocarme, claro– supongo que no tendréis muchos en vuestra colección. Y si hace quince días os hablaba de un guitarrista que no había llegado a obtener reconocimiento a nivel mayoritario o fama internacional precisamente, aunque pude incluso deciros en que pueblo había nacido, el protagonista de hoy es tan anodino que ni información he podido encontrar sobre él. Como veis, me estoy refiriendo a David Drew y a su único álbum, el titulado Safety love . Editado en 1988, el disco en cuestión tiene una poco atractiva portada de Chris Callis , que se limitó a seguir las instrucciones de Jeff Adamoff , el director creativo de MCA por aquel entonces. Grabado en Nueva York entre los Media Sound studios , los RPM studios y los Skyline studios , está producido por el mismo David Drew –que también canta, toca la guitarra, ...

Albert Hammond - It never rains in southern California (1972, Epic Records)

  Es posible que empieces a leer esta entrada creyendo no conocer a Albert Hammond . Pero pronto te darás cuenta de que, a menos que hayas pasado los últimos 50 años en coma, has escuchado en más de una ocasión una canción suya. Interpretada por él o por cualquier otro artista, eso da igual. Hace diez años los cálculos eran que se habían vendido más de 360 millones de discos que llevasen títulos en los que estuviese implicado. Han cantado sus composiciones gente como J ohnny Cash, Elton John, Steppenwolf, Sony & Cher, José Feliciano, Olivia Newton-John, Aretha Franklin, Whitney Houston, Chicago (“ I don´t wanna life without your love ”), Starship (“ Nothing's gonna stop us now ”), Joe Cocker, Tina Turner (“ I don´t wanna lose you ”), Roy Orbison, Rod Stewart, Celine Dion (“ Just walk away ”), Julio Iglesias (“ Por un poco de tu amor ”), Willie Nelson (“ To all the girls I love before ”), The Hollies, Diana Ross, Bonnie Tyler, Aswad (“ Don´t turn around ”), Hermanos , aquell...

Ilegales - Agotados de esperar el fin (Epic, 1984)

  Este es uno de los discos de mi vida. De esos que tienes tan metidos dentro de ti que no necesitas escucharlos con frecuencia. De hecho, hace muchos años que no lo escuchaba, y al volver a hacerlo para escribir esta reseña me ha provocado las mismas sensaciones que recordaba. Como suele pasar en estos discos, me sabía de memoria el orden de las canciones y hasta el tiempo que dura el espacio entre canción y canción. Esta nueva escucha me ha servido también para reafirmar mi opinión de que este es uno de los mejores discos españoles de la historia. Así de claro. Esta cinta (ya que primero fue una cinta grabada, antes de hacerme con el vinilo), fue una de esas que desgasté en mi radio cassette en mi época preadolescente. Ni siquiera tenía caratula, ni los títulos de las canciones, pero fue una de mis cintas favoritas durante esa época. Siempre me chocó el sonido tan especial del disco. Una “reverb” exagerada en la voz, el sonido de la batería super seco, casi cercano al de una ...