...era un trabajo con una diferenciación clara entre las caras A y B, cada una capitaneada por un tema que ha sido santo y seña de la música popular hispana...
Por Jorge García.
En 1983 la música se nos prometía en lo sucesivo. ser ofrecida a los voraces adolescentes musiqueros de la época, en forma de vídeo clip, tanto era así, que empezaba, en las inversiones y cábalas de los grupos y discográficas, a pesar mas el vídeo clip que la mismísima música.
No hace falta dejar claro que finalmente el supuesto nuevo orden de distribución musical no cuajó y todavía por unos años, hasta la actual incertidumbre sobre el futuro de la continuidad del soporte físico de almacenamiento de canciones, fue el disco, y más tarde el CD, el modo mayoritario e incluso casi monopolizado de distribución.
Era entonces frecuente encender cualquiera de los dos únicos canales de TV que existían, (para nuestra suerte) y encontrar la emisión de clips, que servían lo mismo para un roto que para un descosido, ya que se fue haciendo evidente que servían a los programadores para rellenar huecos entre espacios de forma barata y además moderna y aceptada por el público más joven y melómano.
Gracias a los vídeo clips muchos de los chicos de entonces tuvimos nuestro primer contacto con innumerables bandas, tanto patrias como internacionales.
Y así, por este procedimiento, conocí a Radio Futura. Era frecuente la emisión de dos vídeos del grupo de los Auserón, los correspondientes a los temas "Dance Usted" y "La Estatua del Jardín Botánico".
La banda no terminaba de cuajar, crítica especializada hablaba maravillas del grupo que había sido llamado a abanderar la movida, pero lo cierto es que por unas cosas u otras comercialmente no enganchaba con un público masivo fuera de Madrid, que se decantaba por otros proyectos: unos más osados y provocadores como Kaka DeLuxe, o Alaska y Pegamoides; otros más románticos y aseados como Secretos o Nacha Pop; incluso se podían incorporar a la fiesta algunas bandas más rockeras, post punk, o rockabilly como Gabinete Caligari, Parálisis Permanente o Loquillo y Los Trogloditas, recién llegados de Barcelona.
Quedaban los personales y difícilmente calificables proyectos de Radio Futura en una suerte de tierra de nadie de la que no parecían capaces de salir. En realidad es necesario dejar claro que estos problemas fueron originados en parte por la terquedad de la discográfica Hispavox, que tenían poco menos que secuestrado al grupo, sin grabar nuevos temas a la espera de que el contrato que les unía caducase, pues RF se negaba a convertirse en el proyecto de fans que el sello exigía.
Consiguieron escapar de Hispavox y desembarcar con sus nuevas canciones en la discográfica, entonces en plena expansión, Ariola, quienes confiaron en los madrileños dándoles la posibilidad de grabar un disco que parecía llamado a ser el último cartucho que le quedaba a la banda para seguir en el mundillo musical y no tener que disolver sus fuerzas en busca de proyectos de otra índole y mayor fortuna.
Así, entre los meses de diciembre del 83 y febrero del 84, se gestaría en los míticos estudios Doublewtronic de Madrid, el disco definitivo de Radio Futura: "La Ley del Desierto, La Ley del Mar".
Fue otra vez vía vídeo clip, que descubrí un tema que más de cuatro décadas después no necesita presentación: "Escuela de Calor", el tema fue un éxito fulgurante desde el primer minuto. Finalmente, en lugar de tener que esperar a que las circunstancias generales miraran a Radio Futura, fue Radio Futura la que modificó las circunstancias generales del mercado, que se tuvo que arrodillar ante la avalancha de críticas favorables cosechadas por el álbum.
Las radios lo quemaron, programando varios temas extraídos de sus surcos, otro de los sencillos que dieron el espaldarazo definitivo al elepé fue la imprescindible e iniciática de muchas cosas "Semilla negra".
Y es que "La Ley" nombre acortado del disco, era un trabajo con una diferenciación clara entre las caras A y B, cada una capitaneada por un tema que ha sido santo y seña de la música popular hispana.
La cara A, era la de "La Ley del Desierto" y contenía "Escuela de Calor", cara más rockera, también árida, con textos más misteriosas e introvertidos, este lado del vinilo es tan perfecto, que en sí mismo se trata de una obra completa.
Además de "Escuela de Calor" nos encontramos en esa travesía por el desierto con la rockera y guitarrera "Tormenta de Arena", con la latosa sonoridad de una batería electrónica muy de la época; la elegante y fluida "Hadaly", la versión instrumental de "Escuela de Calor" (único momento prescindible del disco).
.
Finiquita la cara A dos temas excepcionales: la refrescante y reflexiva "Historia de Play-Back" que esta dotada de unas personales y geniales guitarras del recordado Quique Sierra, y "La Ley", un nervioso y juguetón tema de vitamínico estribillo.
La cara B, si bien es cierto que baja en calidad con respecto a la A, tiene la importancia histórica de suponer el primer paso definitivo hacia la forja de un estilo que en años sucesivos sería importante y que daría mucho de sí en el histórico futuro del grupo.
Letras más directas, aunque igualmente sugerentes y oscuras como "En Portugal", la rítmica y de pegadizo estribillo "Un Africano por la Gran Vía" o la estimulante "Oscuro Affaire" de histriónica interpretación canora por parte de Santiago Auserón y nuevamente con la apabullante guitarra de Quique.
Más comercial si cabe, y de disciplinado desfile melódico, en la ligera "La Secta del Mar"; a la que sigue "El Nadador" que da paso al final de este grandioso disco, que no es otro que la ya comentada "Semilla Negra".
Un disco clave en la música hispana, una obra que marca un punto y a parte en la concepción de sonidos nuevos, aperturistas y abiertos a sugerencias, con una actitud sónica valiente y generosa y cuyo influjo sigue haciéndose notar después de casi cuarenta años.
Comentarios
Publicar un comentario