Ir al contenido principal

Frank - "Atlas" (2018)

La consolidación del sonido en este nuevo y último álbum es tan rotunda que no parece que falte ni sobre elemento alguno en el mismo...

Por Jorge García.


Podríamos decir que "Atlas", el último disco publicado por del ya desaparecido cuarteto donostiarra Frank, fue el resultado de un 'proceso lógico' de maduración musical al que la banda llegó después de la publicación de "My Wild Kingdom" (2014) y "The Mud and the Shirt" (2016).

Aunque para ser sincero y atendiendo a la perspectiva que da el tiempo transcurrido, yo creo que la realidad va más allá: La sensación que hoy tengo es que en "Atlas" esa progresión se ha saltado algún paso de ese 'proceso lógico' al que hacía referencia. Es como si de golpe y porrazo entre la anterior intentona de 2016, y este a la postre último cancionero, no hubiesen transcurrido dos años sino algunos más. 



La consolidación del sonido en este nuevo y último álbum es tan rotunda que no parece que falte ni sobre elemento alguno en el mismo. Tampoco es que el salto fuese tal que llegase a desbaratar la imagen que del grupo todos teníamos, ni mucho menos, se sigue reconociendo a Frank en cada una de las nuevas canciones, son ellos, no hay un cambio de registro ni de personalidad. Pero algo es diferente, una cualidad en el sonido, la melodía, la producción, los textos... en el conjunto en definitiva; como si hubiesen encontrado el Santo Grial de su sonido, cuya búsqueda iniciaron años atrás y que  desgraciadamente no sabremos si llegó a su final aquí. 

Afirmo esto, porque lo registrado en "Atlas" suena joven y lozano, al tiempo que elaborado y maduro, lo que hace que la fórmula no solo mantenga el tipo sino que se intuya con margen de atemporalidad de cara al futuro. Creo que así es precisamente como se está comportando el disco según avanzan los años.

Desde luego todo esto fue posible gracias a una serie de factores previos a la entrada en los estudios, es decir, gracias a una claridad de ideas a la hora de componer y escribir las canciones, clarividencia que continua en la programación de los pasos a seguir y por supuesto en el estudio, pues la producción, brillante, a cargo de Álvaro Turrión (quién se encarga también de las teclas) delata esa fe y confianza en lo que se pretendía, y que finalmente, y sin ningún tipo de duda, se consiguió.

En el momento de su publicación sentí que el disco sonaba más americano que sus precedentes y hoy lo mantengo, no creo que sea esto ni un elogio ni lo contrario, pero siento que aquella inicial sensación se consolida. La incursión de hammonds, pianos, vientos o violines, sin ser algo que defina el sonido, lo cierto es que lo enriquece, lo nutre de matices sin resultar cargante o excesivamente barroco (este adjetivo no es aplicable en modo alguno al sonido de Frank).


En este sentido y como impresión personal me llegan ciertos acentos al Neil Young de "On the Beach" o "Harvest Moon", y da la sensación de que el disco es un poco menos folk, y un poco más rock.

Tal vez las guitarras eléctricas de Iñigo Bailador, que crecen ante las acústicas de Sara Comerón, sean responsables de este efecto, además el tratamiento eléctrico en general se hace más contundente y sabroso. La base rítmica cuenta con un tándem que ya había demostrado su solvencia sobradamente a lo largo de la trayectoria del grupo: Christian Rodriguez (bajo) y Andoni Etxebeste (batería) son claves en el pulso de los temas.

Pero es la voz de Sara la que se sitúa en el epicentro de todo: Delicadeza, fraseo, timbre, emisión y un gusto exquisito, no creo que sin su concurso pudiéramos hablar de un estilo definitorio de Frank. Pero lo cierto es que es en la garganta de Sara Comerón donde anida esa sensación de exclusividad que deflagra la música de esta formación.

Y las canciones, claro, estas también crecen exponencialmente, resultando más sólidas sin perder frescura, es por ellas que el disco es aceptado desde la primera escucha. Un tracklist excelente y variado. Encontramos temas de fuerte pegada, como el single de lanzamiento "Total Blackout" de encendido pálpito e indómitas guitarras.


En esta tónica, con más rock que folk, se desarrolla también "The Necromancer", de excelente línea de bajo. También nos encontramos con temas que se deslizan de modo sutil hacia un impulsivo pop melódico sin perder el folk intrínseco: "You can, You say" o "Captain, Captain", más adherida al sonido "costa oeste", por culpa de unos ácidos teclados.

Susurrante, sugestiva y acústica "Mysteries of a Dream"; y mística, elegíaca y altiva, "Atlas". Nos retrotraen indefectiblemente a Frías, al Castillo y al Vals (a los que tuvimos la suerte de vivir aquellos días en julio de 2016) con la incisiva, personal y extraordinaria versión de "This Wheel's on Fire" de The Band, tras la cual nos mecen en las bonitas estrofas de "9 Acres", fronteriza y crepuscular.

Y en la recta final nos encontramos los momentos más especiales, cierran el álbum con un canto lírico, lento, acústico, que de repente se ve rasgado por la electricidad de la guitarra de Iñigo de forma rotunda pero al tiempo acariciadora, nos referimos a "Veils". Pero antes, dejan que se desprenda desde algún lugar del cosmos una copla de esas que no son fáciles de describir, porque atesoran magia, encanto, dulzura... mejor la escuchan ustedes y me dejo de cháchara, por cierto, se titula "Liquid and Stone".


No mucho tiempo después de la publicación de este disco el grupo decidió parar, la verdad es que muchos nos quedamos con la triste sensación de que a esta historia musical aún le quedaba algún capítulo interesante por escribir. No obstante y puestos en modo resignación, este postrero "Atlas" supone una brillante despedida y un colofón a la altura de la gran banda que fue, y como tal la recordaremos muchos, Frank.

Comentarios

  1. La verdad es que el texto de la entrada me ha hecho venir ganas de tirarme de cabeza a escuchar el disco, aunque tus propuestas no se caractericen precisamente por emocionarme demasiado y me temía lo peor. Me tengo por alguien con gustos eclécticos aunque cumpliendo cierto parámetros. Así, los primeros temas me han parecido de escucha fácil pero bastante repetitivos en las melodías y la forma de cantar. Pero sorprendentemente eso ha cambiado para bien en Captain, captain que me ha parecido que tenía un registro diferente y me ha gustado bastante, igual que Mysteries of a dream y Atlas. A partir de ahí han dejado de llamarme la atención salvo por esos guitarrazos y estrofas finales de Veils cargados de sentimiento. En fin, entretenidos sin más pero con un buen regusto que para mi ya es mucho. Saludos y feliz fin de semana. KING

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Ciertamente no solemos coincidir demasiado, no obstante es de gran mérito que escuches todos los discos que aparecen aquí. Además debo admitir que con este grupo siento una debilidad especial por motivos nostálgicos y personales.
      Gracias y un saludo.

      Eliminar
  2. Este comentario ha sido eliminado por el autor.

    ResponderEliminar
  3. Siempre que apareces por el blog sé que voy a descubrir nueva música y que, probablemente, me guste. A veces no me da para más de una escucha (nadie es perfecto) y en otras me quedo con el disco para escuchas posteriores. Y esta segunda opción va a ser esta vez. Me ha gustado el poso setentero que tienen las composiciones, muy de acuerdo con esas referencias a Neil. Por cierto, vista esa foto de tu estantería, cualquier día aparezco con unas cervezas para cotillear los anaqueles 😉. Un saludo.

    ResponderEliminar

Publicar un comentario

Otros crímenes...

LIZZY BORDEN: Visual Lies (Metal Blade/Enigma, 1987)

Y continuamos con lo que sin quererlo se ha convertido en una trilogía sobre grandes vinilos de Heavy Metal norteamericano. Y lo que queda. Puede parecer en esta ocasión que no hablamos de un artista de tanta entidad como Fifth Angel , que al fin y al cabo se convirtió en un grupo de culto o Savatage , un grande, que excepto en festivales, jamás ha tocado frente a grandes audiencias. Y sin embargo, Lizzy Borden , nacido Gregory Charles Harges , con un concepto del Metal más directo, provocativo y excesivo a partes iguales, tuvo y sigue teniendo una gran aceptación entre el público y ha sido uno de los niños mimados de Brian Slagel en el famoso sello californiano Metal Blade . Como de costumbre, descubrí al artista en su mejor disco, " Master of Disguise " de 1989. Una joya sin paliativos del Metal donde Lizzy Borden lo borda vocal y compositivamente en su obra más madura y que no quiso o supo replicar.  Años después de este evento y paseando una tarde por un centro comercia...

Russ Ballard – Barnet dogs (EPIC, 1980)

En este blog nuestro, a pesar de tantos años (vamos a cumplir dentro de poco catorce años en cartel ) y tantos vinilos (1727 con este) siguen faltando figuras (más o menos) emblemáticas de ese universo, digamos, roquero en el que asentamos la mayoría de nuestras propuestas musicales. Y hoy relleno uno de esos huecos con esta propuesta firmada por Russell Glyn Ballard, cantante, guitarrista y compositor británico conocido en el mundillo como Russ Ballard. Si ni conoces el nombre, seguro que has escuchado muchas de sus canciones. El tipo tiene un larguísimo currículo de composiciones exitosas.  Hijo de una bailarina y un baterista, Ballard quedó ciego del ojo derecho por una pedrada, tomó lecciones de piano desde los ocho años y tuvo su primera guitarra a los trece. Su reconocimiento en la Historia musical,  después de varias aventuras infructuosas, comenzó en la década de los setenta y los primeros discos de  Argent . La banda, nacida de la unión del ex- Zombies Rod Arge...

Supertramp - Crime Of The Century (1974, A&M Records)

Por estos lares, además del hard rock, veo que también proliferan discos de lo que se dio en llamar rock progresivo o incluso sinfónico. Y me sorprende que entre los Yes, Pink Floyd, Camel, King Crimsom y compañía, sólo hay una referencia a Supertramp . Es posible que sea porque a los grupos con un desmesurado éxito comercial se les pone la cruz. O quizás porque su rock progresivo tiene tintes de pop progresivo. O que la imagen de sus dos líderes no sea, precisamente, deslumbradora ni cercana a la de los rockeros clásicos. El caso es que esa ausencia me permite poder compartir con vosotros uno de los discos más importantes de la maravillosa década de los 70. Tengo que confesar que, en mi adolescencia, no tenía mucha idea de quiénes eran estos británicos. Mis referencias de ellos se limitaban a los videoclips que veía en los programas musicales. Y por aquella época, los discos que publicaba Supertramp no eran de sus mejores trabajos y ya no contaban con la participación de...

Princess Pang - Princess Pang (Metal Blade, 1989)

  Cuenta la leyenda que chica conoce chico en una fiesta en los States, ella canta, el toca el bajo. No se si por amor o simplemente ocurrió, los dos se van a Suecia país del que es el chico y allí se juntan a otro colega sueco que resulta que es guitarrista.  Esto es más o menos a mediados de los 80 y como ven que en California y New York hay una corriente de Rock heredera del Punk y del Glam deciden volver a cruzar el charco para probar suerte como hicieron los Hanoi Rocks .  Una vez establecidos en la Gran Manzana completan la banda con un guitarrista más y un tipo a la batería que parece ser había estado con The Misfits ; graban y mueven algunas maquetas por su círculo de acción y en directo ganan cierta reputación con su sonido entre los neoyorquinos The Throbs y los ya superventas por aquel entonces Guns N Roses. Copia original holandesa  El Sleazy era moda imperante en 1989 que es cuando Metal Blade firma a Princess Pang para grabar un disco, este cuya po...

Bon Jovi - Slippery when wet (Mercury Records, 1986)

    Recuerdo de cuando ayudaba a mi padre en el bar que los alcohólicos de pedigrí, aquellos que terminaban con cirrosis como poco (hostia, Lito, con lo bien que lo pasábamos hablando de música por qué no te retiraste a tiempo), bebían ginebra. Ya fuese con tónica, coca-cola o incluso a palo seco. Esa ginebra Larios o Gordons que en muchas zonas del país se usaba para limpiar las barras metálicas que se estilaban en los bares de aquellos tiempos. Me acuerdo que amigos del País Vasco que trabajaron de camareros en garitos de por allí identificaban a los “castellanos” por su preferencia por esas marcas. En fin, que me desvío, vuelvo a la ginebra. La ginebra es áspera pero es que, además, la juntas con la amarga tónica y se convierte en un menjunje tosco y duro (por eso la moda de meterle botánicos, frutas y mierdas varias para disimular y hacerlo mínimamente apetecible). Como con la cerveza, al final hasta te acostumbras y algunos disfrutan del cóctel. Pero para adentrarte en ...

Dokken - "The Lost Songs:1978-1981" (2020 - Silver Lining Music Ltd.)

  Hola a todos/as, mi nombre es Tommy Martin, creador y realizador del podcast y el blog Rock en Cadena (podcast y blog que os recomiendo...jejejeje. Mas abajo os dejo los enlaces). Hoy vengo a presentaros mi última adquisición, no se trata de una joya de los 70, ni mucho menos de los 80, es el último trabajo de mis idolatrados Dokken titulado “The Lost Songs: 1978-1981”, un trabajo que recoge temas, demos y directos “rescatados” del garaje de Don Dokken y plasmados “tal cual” en vinilo, aunque algunos de ellos han sido regrabados por los miembros actuales de Dokken, el guitarrista Jon Levin, el bajista Chris McCarvill, el batería B.J. Zampa y el propio Don, ya que se trataban de demos inacabadas. La mayoría de los temas fueron compuestos en Alemania durante el periodo previo a la grabación de su álbum debut “Breaking the Chains”. Pero vamos con los temas, el álbum presenta un cuarteto de canciones resucitadas de su demo de 1979 “Back in the Streets”, que ya se publicó anteriorment...